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JAZZ EN GLORIOSO VINILO

Planeta DeAgostini, Lo mejor de Blue Note en vinilo (2019)

En esta época de sabia nostalgia que vivimos (quizás porque lo actual deja mucho que desear), nada tan fantástico como leer la noticia de que Planeta DeAgostini anuncia una colección de discos de jazz, pero no una cualquiera sino una colección con lo mejor de Blue Note en vinilos de 180 gramos (los que amamos los vinilos sabemos lo que significa 180g), con sus diseños originales (portada, contraportada, etiquetas...), un lujo que ya he tenido el placer de probar y que me devuelve el sabor del primer disco de jazz que compré (otro día contaré cuál fue), sensación que volví a tener cuando reemplacé mi tocadiscos (había muerto diez años antes y lo había enterrado en la buhardilla) por un giradiscos Sony con salida USB que permite lo mismo escuchar los vinilos por los altavoces que conectarlos al PC para grabar música o escucharla en el ordenador (el mío está conectado a unos enormes bafles Pioneer heredados de un equipo que poseí en los 90, aunque haber hay muchos más modelos en el mercado, incluyendo uno en maletín que algunos amigos más mayores que yo tenían en los años 80 (heredados de los 70)

Sean o no de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, estarán de acuerdo conmigo en que nada es igual desde que el vinilo dejó su reinado a los nuevos formatos. Nada como ese placer de poner la aguja sobre el disco, con ese ronroneo previo al primer tema, el sonido peculiar (y nunca igualado) del vinilo... y, sobre todo, ese gustazo de tener en las manos una portada de 12 pulgadas, con su foto en gran formato, su diseño... artes que estandarizaron de alguna manera los genios de Blue Note Reid Miles con sus revolucionarios diseños y Francis Wolff con sus fotografías para las portadas (de ambos hablamos cuando apareció el documental sobre Blue Note).

Interior del fascículo de presentación
Respecto a los fascículos, los que he tenido la oportunidad de ver están llenos de las fotografías de Francis Wolff, quien no solo fundó la discográfica sino que con sus fotos, como todo aficionado al jazz sabe, revolucionó las portadas y conttribuyó a crear ese arte único que es la Fotografía de Jazz. Sus fotos, además, documentan buena parte de la Historia del Jazz al inmortalizar las sesiones de grabación en las que los artistas de Blue Note crearon estos 80 años de buenos discos que ahora se pueden recuperar en glorioso vinilo. De esto hay mucho en los fascículos de la colección de Planeta.


Sobre la colección, he estado viendo que contiene joyas como el Speak No Evil de Wayne ShorterOur Man In Paris, la joya del exiliado Dexter GordonSpeak Like A Child de Herbie Hancock, Genius of Modern Music vol.1, que muestra los inicios del genio  Thelonius Monk o el provocador Let Freedom Ring de Jackie McLean... comenzando por el imprescindible Blue Train de John Coltrane... Vamos, lo mejor de lo mejor de Blue Note, lo esencial. Casi nada.


Así es la taza de la colección
Además, como soy un adicto a las tazas decoradas (tengo Beatles, Star Wars, Astérix...), me he enterado que existe la taza con el logo de Blue Note que ofrecen por suscribirse (hay que usar el código PROMOJAZZ al hacer el pedido en este enlace) y me ha parecido muy oportuno que, entre los regalos de la colección, incluyan algo tan imprescindible (y olvidado) como es un cepillo electrostático para tener los vinilos como el primer día. Qué recuerdos.


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* Toda la info aquí: www.planetadeagostini.es/coleccionismo/jazz-blue-note

AUTUMN LEAVES

Standards vol.1

Cada otoño la misma historia. Caen las hojas. Es otoño. Los recuerdos, como el verano, quedan atrás. Terrazas, cervezas, conciertos, amigos, estrellas. Todo queda atrás. Y así todos los veranos. Todos los recuerdos. Antes de volver a escuchar la canción del invierno, como dice la canción, vale la pena rebuscar en los bolsillos para devolver un poco de calor al alma, a ver qué encontramos:

 



"Autumn Leaves" ("Les feuilles mortes"). Joseph Kosma y Jacques Prévert escribieron esta canción en 1945. Johnny Mercer le puso letra en inglés. Nat King Cole le dio un toque jazzy. Cannonball Adderley lo convirtió en un estándar al incluir una versión instrumental en su álbum Somethin' Else (Blue Note, 1958), en la que participaron Miles Davis, Hank Jones, Sam Jones y Art Blakey. 

The falling leaves
Drift by my window
The falling leaves
Of red and gold

I see your lips
The summer kisses
The sunburned hands
I used to hold

Since you went away
The days grow long
And soon I'll hear
Old winter's song 

But I miss you most 
Of all my darling
When autumn leaves 
Start to fall 

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* La primera imagen es la del single editado por Blue Note. La segunda es la del álbum Somethin' Else.

ME GUSTA EL JAZZ

Escribo esta entrada respondiendo a Marina, que me dedicó unos incisivos comentarios en la anterior. En realidad, el hecho de titularlo "No me gusta el jazz" iba dedicado a ciertos amigos que tengo que oyen la Cadena 100, ven Operación Triunfo y se ríen de mí cuando hablo de jazz. Dicen que sólo escribo sobre jazz y decidí escribir que no me gustaba... Del juego de palabras salió esta entrada que tan poco le ha gustado a Marina.

En realidad, soy un tipo bastante optimista y siempre intento sacar lo mejor de lo que me toca vivir. Si voy al cine y la película es mala, siempre le saco algo bueno, técnico o artístico. Lo mismo me pasa con el jazz. Nunca he tirado un disco después de oírlo. Oigo más músicas y soy bastante abierto. No soy un purista ni un poseedor de la verdad. Es cierto que todo depende de quién lo oye y en qué momento.

Pero Marina me preguntó qué me gustaba. Me gusta el jazz.

Me gusta el jazz con ritmo, mainstream, pero dependiendo del momento, el cool, el swing, el hard bop...

Me gusta el jazz en directo, oír que el público aplaude los solos y que ningún músico se queda sin hacer el suyo.

Me gusta el jazz fusión cuando a pesar de la fusión sigue habiendo jazz, y lo mismo me ocurre con el jazz rock.

Me gusta Norah Jones para los ratos en que no tengo ganas de escuchar jazz.

Me gusta el jazz leído cuando se trata de El invierno en Lisboa, por ejemplo, o algún ensayo sobre alguno de mis músicos favoritos.

Me gusta el jazz con amigos, sean intelectuales o hooligans.

Me gusta el jazz lleno de ideas, inesperado, inteligente, capaz de sorprenderte a la primera y a la décima escucha.

Me gusta hablar de jazz.


Para Marina, por hacerme ver que hay que tener perspectiva.

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Foto de Art Blakey sacada de www.vervemusicgroup.com