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JAZZ EN LOS ALREDEDORES

FÉLIX ROSSY QUINTET LIVE, 
Looking at the Surroundings (Underpool, 2020)

El joven trompetista Félix Rossy (Barcelona, 1994) publica en Underpool su último disco, un concierto grabado con su quinteto en Nota 79 de Barcelona el 17 de Julio de 2019 (más un tema rescatado de un concierto en un escenario tan singular como La Pedrera de Gaudí en Julio de 2018), registrado en directo, su sonido crudo, acústico, sin la asepsia del estudio de grabación, hace que  la música suene más viva, más auténtica.


Félix Rossy es un ejemplo del músico de jazz en nuestro país. Es un artista de calidad, imaginativo, que lleva tocando desde pequeño, que sigue en la brecha, que suma ya una abundante discografía a sus 26 y al que le falta ese empujón de la publicidad que manejan los medios y los festivales. En muchas conversaciones, su nombre suena desconocido, pero quienes lo han escuchado lo valoran con adjetivos siempre positivos. Yo lo escuché por primera vez como músico invitado en el disco de su padre, Jordi Rossy, titulado Wicca (FSNT, 2007) con 13 años, y después, ya con nombre propio, en Introducing Félix Rossy, que grabó con 17 para el mismo sello. 

Ahora, con Looking at the Surroundings, nos muestra, con la crudeza del directo, una personalidad madura en su forma de tocar, donde se aprecian muchas influencias y ninguna en especial. Sus composiciones (cuatro en este disco) se mueven en esquemas de hardbop progresivo que, por momentos, se acerca al free jazz. El tema que da titulo al álbum, por ejemplo, es una balada anclada en la tradición con un sonido moderno y nada edulcorado, donde el solo del pianista Davis Whitfield camina en en algunos momentos muy cerca de lo atonal. 

Sin adoptar un protagonismo absoluto dentro del quinteto, se percibe su toque personal en toda la escucha de Looking at the Surroundings. Como trompetista, es de los que saben usar la técnica sin artificios ni derroche. No abusa de las notas altas de la trompeta, quizás algo que le diferencia de otros solistas. Se mueve en tiempos medios y con fraseos medidos, algo que aporta tensión y genera expectativas en el oyente que luego resuelve con estilo. Como compositor, juega con todos estos elementos y, como debe ser, con todo el quinteto: los solos pertenecen a todos los músicos. Quizás esta generosidad decepcione un poco si esperan el disco de un trompetista, pero sigue siendo eso, generosidad, el material que une a los combos de jazz.

Un disco muy recomendable. Por cierto, también disponible en vinilo.

Este es el tema que abre el disco, una composición del baterista Andreu Pitarch:



Los músicos del quinteto son: Félix Rossy (trompeta), Tomeu Garcías (trombón), Davis Whitfield (piano), Benjamin Tiberio (contrabajo) y Andreu Pitarch (batería), con la colaboración de Rita Payés al trombón (en "Kike's Blues") y voz (en "Incandescent").

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* Web; https://www.underpool.org/releases/lookinng-t-the-surroundings-felix-rossy/

* Foto: Roger Roca.


EL SONIDO DEL HAMMOND B3, EN VINILO

TXEMA RIERA TRIO + 1, Allegoria (Underpool, 2020)

El organista Txema Riera presenta en Allegoria una versión moderna del trío de guitarra y Hammond con un combo de lujo (Dani Pérez a la guitarra y Roger Gutiérrez a la batería), al que se suma el enorme Santi de la Rubia, dando el saxo tenor una nueva vuelta de tuerca al concepto, alejado del estándar Montomery-Smith y más cercano al jazz moderno. Un lujo.


 .

Después de su apasionante (e inquietante) trabajo de debut que fue Terror (Underpool, 2016), Txema Riera nos trae en Allegoria un jazz más moderno y sereno, con una visión pausada y, por momentos, bella ("Olivia") del mundo que le rodea, en el que parece inspirarse y que nos trae sonidos inusuales y eclécticos. No escuchamos el clásico vibrato del Hammond B3 hasta el tema 4 ("Petra"), donde el tempo se acelera por primera vez y el swing obliga. En este tema los solos suenan más clásicos (qué placer escuchar a este ritmo la guitarra de Dani Pérez), pero, en general, los temas buscan lo especulativo y la modernidad. Salvo los temas que abren y cierran el álbum ("La Mirada I" y "La Mirada II"), más introspectivos, todo el álbum tiene un aire progresivo, de fusión controlada, donde guitarra eléctrica y Hammond se funden y fluyen de una manera muy plástica, dejando el protagonismo por momentos al saxo tenor.


De los músicos, destacar los solos de Dani Pérez a la guitarra, especialmente el de "Everest", un hardbop con un tempo fabuloso, con un Riera brillante dando la réplica en el Hammond. Santi de la Rubia, inconmensurable como siempre, tiene el don de hacer fluir los temas con un aire entre clásico y moderno, pero siempre expresivo. Roger Gutiérrez va de todoterreno, aportando precisión donde la versatilidad de los temas exige. El disco ha sido producido y mezclado por Sergi Felipe en los estudios de Underpool y masterizado en Nueva York por Elvind Opsvik. Entre todos, consiguen un sonido limpio, delicado cuando suena contemplativo y dinámico cuando el ritmo lo pide.

Con este álbum, el sello Underpool comienza una serie en vinilo y no se nos ocurre sonido más apropiado para sonar en vinilo que un trío de Hammond. Además, el lanzamiento de este vinilo ofrece un paralelismo muy nostálgico con el álbum de Silver Geishas que publicó el sello hace poco en cassette, un paralelismo que nos retrotrae a otras épocas donde el sonido en nuestros equipos caseros dependía del estado de las agujas o de los rodillos del cassette pero que, en el fondo, tenía algo más de transgresor que la limpieza del CD. El vinilo es el medio perfecto para disfrutar de esta Allegoria llena de temas especulativos, improvisaciones intensas y, sobre todo, el sonido personal de Txema Riera.


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* Web: www.underpool.org/releases/allegoria-txema-riera

DELICADO HERBIE HANCOCK ACÚSTICO

HERBIE HANCOCK, Speak Like a Child (Blue Note, 1968)

Mientras la aguja del giradiscos desgrana tema tras tema, sigo redescubriendo uno de los mejores álbumes de Herbie Hancock, Speak Like a Child (Blue Note, 1968), ese disco enorme, redondo, que ha quedado para la Historia del Jazz como un delicado eslabón entre su glorioso Maiden Voyage (1965) y el reivindicativo The Prisoner (1969), donde ya introducía el piano eléctrico como arma de innovación, ambos con Blue Note Records.

¿Por qué hablar hoy de una "novedad" de 1968? Porque he vuelto a escuchar este disco después de muchos años en vinilo. Yo lo tenía en cassette y ahora, editado en la colección de Planeta DeAgostini con lo mejor de lo mejor de Blue Note, puedo percibir ese placer de escucharlo en vinilo, de apreciarlo con su carpeta original doble, vinilo de 180 gramos, las notas... es una delicia.


Cuando grabó Speak Like a Child, Hancock ya formaba parte de el segundo gran quinteto de Miles Davis (el que el trompetista había formado con Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams), incluso había pasado del piano acústico al Fender Rhodes por exigencias de Miles (se cuenta la anécdota en el documental Miles Electric: A Different Kind of Blue) pero aquí reúne un sexteto acústico, una formación (casi típica) del hardbop donde cambia saxofones por flautas para jugar con texturas inéditas, una formación que nos permite escuchar a un pianista (y, sobre todo, a un compositor y arreglista) más allá del hardbop comercial, un artista joven con una sensibilidad extrema, capaz de ser lírico sin abandonar el ritmo en ningún momento, arriesgando sin utilizar pólvora.

Speak Like a Child y Miles in The Sky fueron lanzados casi a la par y, aunque el álbum de Hancock contenía tres temas originalmente escritos para Miles: "The Sorcerer", que dio título a un álbum, "Riot", que apareción en Nefertiti ese mismo año, y "Speak Like a Child", que Miles nunca llegó a tocar, aquí aparecen arreglados con una estética diferente, con una instrumentación claramente distinta pero, sobre todo, marcando una diferencia absoluta en el uso del color y las texturas, más interesado en las armonías que en los acordes, como se explica en las notas del disco (en declaraciones recogidas por Nat Hentoff). Hay otros tres temas en el disco, uno firmado por Ron Carter ("First Trip") y dos nuevos temas de Hancock cuyos títulos hablan también de la niñez, convirtiendo (quizás) el repertorio en un álbum conceptual. Hablo de "Goodbye to Childhood" y "Toys".



La formación a la que me he referido es una sección de viento donde están Thad Jones (fliscorno), Jerry Dodgion (flauta) y Peter Phillips (trombón bajo), mientras que, en la sección rítmica, podemos escuchar a Ron Carter en el contrabajo y a Mickey Rouker en la batería. Además, el disco tiene, como era de esperar, al perfeccionista Rudy van Gelder como ingeniero de sonido (las sesiones se grabaron en su estudio de Englewood Cliffs, en New Jersey, el 6 y el 9 de marzo de 1968) y la firma de Nat Hentoff en las notas del disco. 

Hace unas semanas hablamos de esta colección de vinilos de Planeta DeAgostini que está en los kioskos (y por suscripción) y que resulta un gustazo no solo para el oído sino para el tacto y la vista, con las carpetas originales, tal como se vendieron en su década, y un cuidado vinilo de 180 gramos, una garantía de sonido y durabilidad que solo los que hemos sentido y cuidado de nuestros vinilos (cuando eran el formato más vendido) podemos apreciar.

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* Más info: http://bit.ly/2YQmt9a