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PURO RITMO

JUYMA ESTÉVEZ TRÍO, Viento del Norte (Freecode, 2018)

Alejado del tono lírico y especulativo de su anterior álbum, el contra-bajista Juyma Estévez presenta en su segundo álbum como líder 9 temas diseñados desde el ritmo, donde el contrabajo lleva no sólo el protagonismo sino también muchas líneas melódicas, saltando las barreras impuestas a un instrumento utilizado tradicionalmente sólo como acompañante. Ya no es el contrabajo sereno de Océanos de porcelana pero sigue siendo un gran creador de ambientes, un líder, puro ritmo.

Juyma Estévez nació en Galicia, en Bueu. Estudió en el Conservatorio Profesional de Pontevedra y en el Seminario Permanente de Jazz de la misma ciudad, donde recibe clases de Paco Charlín y Abe Rábade, dos pilares fundamentales del jazz ibérico que han surgido también de Galicia, de donde nunca dejan de llegarnos noticias de jazz. Después de recibir clases magistrales de, entre otros, Miguel Zenón y Brandford Marsalis, termina sus estudios en Musikene (con profesores como Gonzalo Tejada, Joaquín Chacón, Bob Sands, Chris Kase, Perico Sambeat, Frances Capella, Miguel Blanco, Andrej Olejnizack o Javier Juanco, entre otros. Como sidemen lo hemos escuchado en el trío de Valentín Caamaño y en el Swingtet de David Regueiro, que lo acompaña en este nuevo trabajo. 



Desde la potencia y un concepto muy básico del inicio ("O baile dos vampiros") y la fusión de "Chamada o combate" notamos una energía estudiada, dirigida. El brutal "Entre tahúres" es un ejercicio casi gimnástico de ritmo y compenetración, con un contrabajo protagonista en cada compás, dialogando con la batería (Noli Torres) pero siempre mandando, puro swing que se suaviza con el solo de David Regueiro, pero un swing que no cae en el camino ya escrito sino que busca una vuelta de tuerca a las posibilidades del trío de guitarra apoyándose sobremanera en el contrabajo. "Blues for Brown" es otro tipo de vuelta de tuerca: un homenaje a la manera de swginguear de Ray Brown con una composición original de Juyma Estévez, que tiene un solo atemporal. Si, como decíamos, en Océanos de porcelanael mar inspiraba a Estévez un disco lírico y casi contemplativo, aquí el viento lo lleva por caminos ondulantes y elevados, llenos de ritmo cambiante pero siempre seductor, pero es en el tema que da título al disco ("Viento del Norte") donde el trío vuelve al tempo lento con un tema donde, paradójicamente, la voz de la guitarra y el impresionante trabajo de la percusión adquieren mayor protagonismo para crear una ensoñación inolvidable. 


La segunda parte del disco sigue la misma tónica, con temas fabulosamente rítmicos, pegadizos ("Faino ti!") y una versión (la única versión del disco) del "Like My Booga?" compuesto por Regueiro que aparecía en aquel álbum lleno de fusiones que se llamó Roots. Aquí es un tema muy potente con un gran trabajo rítmico y donde Regueiro saca tantas voces de su guitarra que resulta adictivo. El final del álbum es otro tema lento ("Nostalgia") donde se exploran otros campos sonoros más sosegados, en los que tanto la guitarra como el contrabajo (en su faceta más cantabile) buscan una calma bella y poética, casi lírica, con sonidos que van de la balada al rock progresivo con improvisaciones de gran fuerza.

En resumen, un disco recomendable, especialmente para quienes, como yo, disfrutan con el sonido crudo del contrabajo. Si les quedan ganas de más, en la web de Juyma Estévez hay vídeos y se pueden escuchar (y ver) sus otros proyectos y en Bandcamp escuchar jam sessions con otros músicos de la escena gallega.

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* Web oficial: juymaestevez.wixsite.com/bass

SIETE PAISAJES AUTOBIOGRÁFICOS

KIN GARCÍA TRÍO, Xingra Coma a Area (2016)

Desde que conocimos al contrabajista Kin García en el memorable O lobo morde a man (Audia, 2005) nos dimos cuenta de que estábamos ante un jazzman inquieto y original. Su predilección por el trío, con todo el riesgo y el placer que conlleva, le ha permitido evolucionar y crecer como compositor, sublimando su concepto del jazz hasta dar con este Xingra Coma a Area, que es un producto mestizo, donde el jazz sobrevuela unas composiciones delicadas, especulativas e íntimas, más cerca de la música clásica o de raíz que del swing.

El contrabajo sigue siendo uno de mis instrumetnos favoritos. Su sonoridad y su poder a la hora de sostener la estructura rítmica del grupo le dan una personalidad especial. Es difícil tocarlo con la serenidad de evitar los efectismos y convertirlo casi en un instrumento lírico. Dueño del ritmo, el contrabajo de Kin García es capaz de detener el tiempo con una madurez impresionante. Tiene momentos en que casi olvidamos que estamos ante un disco de jazz, pero el sentimiento reaparece por momentos. Su sonoridad es bellísima, como los temas, cuyas historias personales son como paisajes de una memoria ajena que, sin embargo, nos contagia sensaciones y sentimientos.


Queda patente que como compositor (y músico) Kin García da más importancia a la introspección y a las sensaciones que al canon, lo que produce un sonido sublime en el que se entrecruzan muchas influencias.

Con el pianista Jacobo de Miguel como protagonista armónico en las composiciones y el sostén del baterista Noli Torres, Kin García desarrolla con exquisitez lo que llama en su web European Jazz Concept, una amalgama de sonidos apenas sugeridos, entre los que podemos intuir una cierta adoración por la estética del trío de Bill Evans (en la época de Marc Johnson) y también por los pianistas que le han sucedido en esa búsqueda, así como por ese camino apartado (aunque paralelo) de muchos músicos gallegos influidos por la world music, el folk autóctono y otras musas ajenas a la música negra.

Un ejemplo:


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* Web de Kin García: kingarcia.wordpress.com


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

KIN GARCIA TRIO

Plácido como el vuelo de un pájaro


Quizás al utilizar la palabra "pájaro" haya infringido (o malutilizado) algún tipo de clasificación de los órdenes animales, pero uno es ignorante en estos campos y prefiere hablar de jazz, aunque la imagen del azor de la portada, vigilándonos, nos avise de que, conocedores o no, estamos a punto de experimentar una emocionante y plácida travesía aérea (para nosotros, los sin-alas, sería más justo decir etérea) en la que las sensaciones echarán a volar con la lenta fluencia de los vientos y la rítmica de un trío de piano.


Kin García es el bajista más personal de la vibrante escena jazzística gallega. Ha tocado a lo largo de su carrera con muchas formaciones y de muchos estilos, desde rock hasta Capercaille. Actualmente, está involucrado en muy diversos proyectos y es profesor en el Conservatorio de A Coruña y dirige su big band, formada exclusivamente por alumnos, iniciativa que aplaudimos. Tiene un estilo fluido, muy moderno, de tocar el contrabajo, desligándose en las grabaciones del instrumento eléctrico que usa en otras ocasiones. Su forma de tocar recuerda a Dave Holland y a Mingus aunque ¿no provienen todos los bajistas modernos de Mingus?


De Kin García ya destacamos su primer disco como líder (O lobo morde a man de 2006),  especialmente por su capacidad para aglutinar un trío clásico de piano con una sofisticación y una naturalidad difíciles de hacer congeniar. Además, demostraba que un trío gobernado por un contrabajista no tiene por qué convertirse en un espectáculo enciclopédico de acordes sin trastes, que un buen músico puede (y debe) formar parte de su grupo aunque sea el líder. En este segundo trabajo, Accipiter gentilis (Audia, 2012), Kin García se muestra más personal que nunca, y no sólo porque ha escrito todas y cada una de las composiciones del disco sino porque, con un trío completamente distinto (Jacobo de Miguel al piano y Noli Torres a la batería) consigue mantener el mismo espíritu que emanaba el primero. Aunque lo más personal es el tema de las composiciones, que se inspiran en el antiguo y (casi) olvidado arte de la cetrería, una técnica de caza medieval con aves rapaces declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.



La pasión de García por la naturaleza y por las aves (convive con una águila harris llamada Dunia, según leímos en El País) le viene de su padre. Así pues, dados a hacer un disco personal, los 8 temas del álbum, bien desarrollados y ejecutados, están inspirados en otras tantas especies de rapaces (todas ellas autóctonas), cuyos nombres científicos dan título a los cortes e ilustran el libreto del disco con bellos dibujos. Con esta inspiración, no es raro dejarse llevar por temas como "Accipiter gentilis" o "Falco peregrinus" y sentir la placidez de planear sobre los verdes de Galicia, dejarse llevar por las corrientes de aire y emprender largas travesías con la calma de un trío de piano, bajo y batería a la altura. 

Como hemos comentado antes, Noli Torres a la batería y Jacobo de Miguel al piano completan un trío distinto al del primer disco pero con la misma filosofía y con la garantía de unos músicos que llevan mucho tiempo trabajando juntos en éste y en otros proyectos paralelos. Kin García destaca, aparte de en las composiciones, en el vibrante "Tyto alba", con un bajo fastuoso, más intuitivo que mecánico, y en el tema final, "Bubo bubo", en el que la tensión contenida del trío encuentra momentos para desatarse y donde, por fin, podemos oír un solo de bajo.


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* La fotografía de Kin García en el festival Imaxinasons es de J. Albertos:
http://www.vigoenfotos.com/cf_jazz07_kin_trio_1.html#.UEczcFa2bKR