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DICK HYMAN

El músico detrás de Woody 

Para los aficionados que no vivimos en los USA la faceta más visible de Dick Hyman (Nueva York, 1927) es su participación como músico, compositor o consultor en la banda sonora de las películas de Woody Allen. Sus arreglos y su piano aparecen en Melinda y Melinda, Poderosa Afrodita, Todos dicen I love you, Zelig, Balas sobre Broadway... En Días de radio colaboró en la supervisión y elección de los temas musicales que reconstruían aquella cara de la infancia de Allen. Pero es en Acordes y desacuerdos (1999) donde escuchamos un trabajo más interesante, donde Hyman escribió temas inspirados en la música de Django Reinhardt para ambientar la historia de un guitarrista de jazz obsesionado con el belga. El resultado, un puñado de temas que parecen sacados de los primeros discos de Django es excitante al mismo tiempo que riguroso.

[Allen] Me dio un confortable margen de libertad después de establecer algunas reglas básicas. Esas normas podían incluir discutir el tipo de música que quería para una escena en particular o, si yo traía una canción o tema, tenía que tocarlo antes al piano para él. Cuando ya estaba sobre el papel, sin embargo, todo quedaba a mi cargo."

Dick Hyman fue alumno de Teddy Wilson, pianista de Benny Goodman, tras participar en un concurso de radio en el cual el premio eran doce lecciones gratis con él. Luego fue el mismo Wilson quien recomendó a Hyman como pianista para la orquesta de Goodman. De ahí a tocar con Lester Young, Zoot Zims, Charlie Parker... Pero de este pianista, organista, compositor, director y arreglista conocido por su pasión por la cara más clásica (léase original, tradicional) del jazz destacaríamos su versatilidad. Es capaz de tocar como Jelly Roll Morton (vean el video más abajo) o como Art Tatum, no en vano es uno de los más aclamados eruditos del piano. Incluso se ha permitido en ocasiones coquetear con el órgano eléctrico con The Electric Eclectics of Dick Hyman, pecado en el que caen tarde o temprano todos los puristas (Bill Evans, incluido).

Ahí van dos versiones de "Fingerbuster" (a.k.a. "Finger Breaker"), tema que sonaba en aquella gloriosa escena de La leyenda del pianista en el océano:




Hyman es autor de numerosos álbumes con composiciones propias pero también de estudios en los que aborda diferentes estilos con rigor y criterio. El más celebrado es Century of jazz piano (2009), una recopilación de 5 CD's en los que Hyman interpreta y hace un repaso de (prácticamente) todos los estilos de piano jazz desde sus inicios hasta nuestros días. ¿Qué otro pianista podría tocar con solvencia al estilo de Art Tatum, de Lennie Tristano, Monk y McCoy Tyner sin despeinarse? La respuesta: un calvo, Dick Hyman. Y no sólo porque es capaz de recrear estos estilos tan personales con mente matemática sino porque es capaz de incorporar improvisacones y variaciones que los enriquecen y hacen más patentes sus peculiaridades. Esta colección, que nació como un apoyo para estudiantes de piano en CD-R, está editada por Arbors y viene acompañada de un DVD con improvisaciones y lecciones, imprescindible para estudiantes y futuros pianistas.

Resumiendo, la discografía de Hyman es tan extensa que parece que durmiera en los estudios (la frase no es mía, es de Marc Myers en una entrevista para Jazzwax que se puede leer aquí. Si uno osa adentrarse en sus discos, encontrará una enciclopedia sonora y estilística del piano de jazz de los últimos 100 años. Y, mientras tanto, Hyman sigue tocando, colaborando con Allen y rondando los festivales con sus Dick Hyman's All Stars.

 



* Web oficial: www.dickhyman.com

EL TROMPETISTA

Luces y sombras de un músico con alma

El trompetista (Young Man With A Horn) de Michael Curtiz pasa por ser la primera película que aborda el personaje del músico de jazz como un artista, con su preocupación por la creatividad y su lucha interior a flor de piel. Esta faceta, que hoy puede parecer un cliché más de los que Hollywood cuelga a las películas de jazz, fue en aquel momento (1950) una novedad desconcertante.




Cuando el protagonista, Rick Martin (Kirk Douglas) aprende que hay dos formas de tocar: la complaciente que busca el público y la excitante que agrada al artista, pregunta al director de la orquesta: "¿Tenemos que tocar siempre los números de la misma forma?". A cambio, recibe un consejo: "Si te gusta la soledad, toca jazz". En 1950 tocar jazz ya era nadar a contracorriente. Pasada la moda de las orquestas de swing, con los efectos de la onda expansiva del bebop aún sin valorar (justamente) por los críticos, una novela y después una película ahondaron por primera vez en la psicología de un músico preocupado no por su carrera sino por la música en sí. La búsqueda (sobreentendida en casi todo el metraje) de una nota especial ("una de esas notas que rara vez se producían") es sólo un ejemplo de inconformismo.


El aspecto de la película más criticado por los amantes del jazz es que se haya vendido siempre como una biografía o una dramatización de la vida de Bix Beiderbecke, el primer músico blanco que alcanzó relevancia en el jazz. Pero la película tiene poco que ver con la vida de Bix, apenas algunos puntos en común. El problema viene de la novela original de Dorothy Baker, que se inspiró libremente en la vida del trompetista y que lleva como título "Young Man With A Horn", uno de los temas que grabó Bix. Pero si así fuera, si se tratara de Bix, el gran acierto sería ese Hoagy Carmichael que hace las veces de narrador en la película y de contrapunto al protagonista. Ácido, chispeante y, aportando peso a esta película blanca, Hoagy Carmichael en su punto.

Con personajes coloridos (aunque blancos en su mayoría, salvo el mentor de Rick, el origen de su jazz, un negro, por supuesto) con nombres sonoros como Jo Jordan y Will Willoughby, la película puede parecer un tanto floja con el paso de los años, pero la lucha del personaje no ha cambiado: el desafío intelectual ha prevalecido en el jazz de las décadas siguientes sobre el simple ejercicio de la música de baile.

Uno de estos personajes, Jo Jordan, está interpretado por Doris Day, paradigma de las comedias simples de la época, actriz y cantante de jazz con discretos recursos y notable éxito. Anecdóticamente, Day ya había sufrido las calamidades de formar parte de una orquesta de jazz, y aquí interpreta al ángel bueno que apoya la carrera del protagonista mientras que Lauren Bacall encarna al personaje contrario, una psicóloga que desprecia el jazz y aleja a Rick de sus sueños. Doris Day, además, interpreta tres buenos temas "With a Song in my Heart", "The Very Thought of You", and "Too Marvelous for Words", canciones que son como declaraciones de amor, y pone caritas a Douglas en una convincente interpretación (menos empalagosa que en otras de sus películas) de una chica impresionada por el alma de un artista.

Siguiendo con el lado musical de la película, habría que recalcar la banda sonora, con retazos de jazz, compuesta y adaptada por Ray Heindorf (y Max Steiner, aunque éste no aparezca en los títulos de crédito) y la deliciosa trompeta (¡con ecos de Bix Beiderbecke!) de Harry James, que toca en la sombra los temas que "interpreta" Kirk Douglas en la pantalla. El trompetista fantasma está acompañado por la Harry James Orchestra.

Siempre que no lo vean como una biografía de Bix, podrán disfrutar de un buen film con una estimulante banda sonora. Advertencia: la película cambia de título según el país (Young Man With a Trumpet, Young Man of Music, Luz y Sombras, Música en el alma, Dois Mulheres e Dois Destinos) y, aunque aparece como descatalogada, yo conseguí una copia en inglés en ebay.

Les dejo con la escena rebelde, una de las que explican mejor el espíritu del personaje y el momento histórico en que ocurre la historia. Interpretan "Get Happy":



TÓCALA OTRA VEZ

¿Quién es Hoagy Carmichael?

Que el cine de Hollywood tardó muchos años en mostrar cierto respeto por el jazz como forma de arte y como forma de vida es algo que nadie duda. Casi todos los papeles que el gran Satchmo hizo en el cine fueron meras apariciones de "negro tocando la trompeta", los actores negros interpretaban exclusivamente a criados y campesinos. Véase el ejemplo de King of jazz (John M. Anderson, 1930), película sobre una orquesta de jazz blanca en la que sólo aparecen los negros para llevar las maletas.

Cuestiones raciales aparte, el jazz siguió siendo durante muchos años un borroso telón de fondo, meramente ornamental, que ilustraba ciertos aspectos dramáticos en los que nunca se profundizaba. Un pianista interpretando ragtime de fondo de un diálogo, una referencia a un club de jazz, una banda sonora con swing... elementos que han dado mucho juego en la historia del cine sin ofrecer al mundo del jazz nada a cambio: la música de jazz hasta los años 50 no fue más que un toque exótico sin que a nadie se le ocurriera tomar en consideración escribir un argumento en el que la música (creación, interpretación, forma de vida) tuviera un papel protagonista.

A Hoagy Carmichael (1899-1981) le tocó interpretar el papel de "pianista de atrezzo" un sinfín de veces. Sus papeles en el cine en los años 40 suelen aparecer citados en los repartos como "Singer" o "Piano man", dejando claro que en algunas películas el cantante o el pianista son meros extras. Eso sí, también le toca de vez en cuando levantar la cabeza de las teclas y dar algún consejo gracioso a la chica de otro.

La biografía de Hoagy Carmichael dice que aprendió a tocar el piano empujado por su madre, quien le advirtió, sin embargo, que esto nunca le daría de comer. También cuenta que fundó su propia banda de jazz mientras estudiaba derecho en Indiana pero que fue el descubrimiento de un cornetista llamado Bix Beiderbecke lo que le hizo "perder el juicio". Cuando improvisó ante aquel músico blanco de jazz, Bix le preguntó "¿Por qué no escribes música, Hoagy?". La primera grabación de Hoagy Carmichael fue Riverboat shuffle, que grabó el propio Bix. Pero su carrera no sería tan fácil como la de su ídolo. Después de sus primeros (y moderados) éxitos se mudó a Nueva York, donde los editores musicales rechazaron sus composiciones por falta de comercialidad. Tuvo que ganarse la vida con trabajos más mundanos, pero continuó escribiendo, tratando de ser "comercial", componiendo temas tan imprescindibles como Georgia on my mind, Stardust o Heart and soul, hasta que luminarias como Duke Ellington, Louis Armstrong o los hermanos Dorsey comenzaron a interpretar los temas que Hoagy había escrito, reescribiéndolos a su estilo y haciendo justicia a un compositor que amenazaba con caer en el olvido.

A pesar del éxito de sus canciones en orquestas y en la radio, Hoagy Carmichael seguía siendo un desconocido para el público. Se mudó a Hollywood, meca de los compositores de la época, comenzó a trabajar con Johnny Mercer (con quien ganó un Oscar), Frank Loesser y Mitchell Parish, grabó discos y apareció en algunas películas, interpretando siempre a músicos, como en Tener y no tener (Howard Hawks, 1944) tocándole el piano a Lauren Bacall, Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1946) y la película sobre la vida (idealizada) de Bix Beiderbecke (Young man with a horn, Michael Curtiz, 1950). A partir de la irrupción de la televisión, dejó el papel de "pianista de decorado" y comenzó a hacer papeles esporádicos en multitud de series de televisión, lo que le permitió sobrevivir dentro del show business.

Sin embargo, a pesar de la relevancia y la inmanencia de sus composiciones (sus temas aparecen según imdb.com en 170 bandas sonoras), su discografía como intérprete apenas tiene resonancia en nuestros días, y podemos considerarlo una gloria olvidada a quien le tocó interpretar un papel de relleno.