XIMO TÉBAR & THE CHAMPS, The Jazz Guitar Trio, vol. 5 XIMO TÉBAR BRAZILIAN JAZZ PROJECT, Começar de novo
(Omix Records, 2024)
El valenciano Ximo Tébares, sin duda, uno de los pioneros de la guitarra de jazz en España. Su nombre y su música sonaron en Jazz entre amigos y deberían sonar con otros legendarios de la escena ibérica como los de Kiko Aguado o Sean Levitt, por su virtuosismo y su longevidad Este año pasado amplió su veintena de discos como líder con dos álbumes grabados en directo en el Festival de San Javier, uno a trío con el organista Pat Bianchi y el baterista Byron "Wookie" Landham, lleno de blues, y otro con un formato más amplio que ha llamado Brazilian Jazz Project, con músicos como Josvi Muñoz (saxos y flautas), Will Martz (piano y teclados), Juan San Martín (bajo) y Fernando García (percusión), contando con el cantante y guitarrista Gradston Galliza como estrella invitada, y con las colaboraciones de los citados Pat Bianchi y Byron Landham.
The Jazz Guitar Trío vol. 5 continúa con las exploraciones de Ximo en este formato de trío de órgano y guitarra, que ya probó con Joey de Francesco, entre otros. El virtuosismo de los tres músicos y los patrones rítmicos de este tipo de trío hacen que agradezcamos que esté grabado en directo, lleno de energía, con temazos con "Idris" (un clásico en el repertorio, aquí con un guiño a "Salt Peanuts") o momentos sublimes como ese toque de blues convertido en sutileza de "Willow Weep For Me".
Começar de novo, en cambio, es otro nivel, más polirrítmico y donde los virtuosismos se diluyen en la abundancia de músicos para dejarnos apreciar lo que es la fiesta del crossover jazz/Brasil, con cantantes, baladas, funk, ese groove indolente de la bossa sincopada... y un homenaje final a Paco de Lucía y a Chick Corea. Momentos álgidos donde conversan guitarra y voz ("Fascinio") bastarían para recomendar este álbum.
XIMO TÉBAR, A-Free-Kan Jazz Dance Big Band (Omix, 2019)
Pionero en muchos sentidos, formado en Valencia y Nueva York, investigador constante... el guitarrista y compositor Ximo Tébar ha explorado a lo largo de su enorme carrera el bop, el flamenco, el funk, el impresionismo de Satie, los ritmos latinos y la música negra en general. Su estilo personal y su eclecticismo explotan en su último álbum como un gran fin de fiesta (es un decir porque parece tener cuerda para mucho) en el que pone toda la carne el asador: big band, bailarines y cantantes traídos de distintos puntos del planeta, entre los que se incluye Vinx (Cassandra Wilson, Sting, Herbie Hancock).
Pero el proyecto va más allá del álbum. Un gran espectáculo con 30 personas sobre el escenario (entre músicos y bailarines) celebra la raíz africana del jazz. Lo podemos ver en el DVD que acompaña al disco. Un setlist heterogéneo reclama este vínculo entre la tradición africana y la exploración implícita en la esencia del jazz, una idea que nació hace diez años en el IVAM, de donde surgió una "orquesta de jazz interétnico residente del museo". Retomada para celebrar en Alginet el Día Internacional del Jazz de 2019, Ximo Tébar decidió grabar el concierto en audio y vídeo para inmortalizar lo que define como "un canto a la hermandad".
Entre los temas, himnos del African pop como "Pata Pata" de Miriam Makeba, versiones de standards como "Summertime" o "Peter Gunn" (qué potente versión y qué bien traída al contexto de este proyecto), temas que, de repente, reciben un acercamiento a las raíces africanas, y también hitos de la carrera de Tébar, como su visión de "Footprints" (Wayne Shorter), que aquí toma una nueva dimensión, más profunda y racial, algo que, por otro lado, ya buscaba Tébar en su A Jazzy World Christmasde 2010.
Mención especial merecen los standards presentes en el disco. Como "Caravan Nazarí", donde las armonías orientalizantes de Ellington reciben una vuelta de tuerca con aires árabes más auténticos. Los arreglos los fusionan con ritmos africanos con un resultado excitante y sin perder de vista las posibilidades de tener detrás una big band. Los solistas tienen también un papel destacado en este tema. David Pastor hace un poderoso solo a la trompeta que construye de una manera original y rabiosa, casi racial.
El otro estándar más que recomendable es "Con Alma". El tema de Dizzy Gillespie, que ya aparecía en el anterior trabajo de Tébar, Con Alma & United (Omix, 2018). Anunciado en el libreto como "pseudo-bulería", mezcla ritmos de aquí y allá con un resultado inesperado pero coherente. Por destacar, el mejor solo de Ximo Tébar y, aparte de la guitarra, la percusión (y, dentro de la gran sección rítmica, a Nathaniel Townsley). Si Dizzy llegó a África a través de Cuba, este es el tema que justificaría todo el proyecto: las múltiples y complejas relaciones del jazz con sus raíces nos devuelven, con A-Free-Kan Jazz Dance Big Band, una mirada nueva y personal a estos vínculos, un acercamiento necesario y que sirve, además, para reafirmar una carrera, la de Ximo Tébar, como la de un músico y un investigador incansable. Que no pare el jazz.
Algunos temas del disco fueron grabados en vivo en el LXIV Festival de Jazz de Albacete y del Día Internacional del Jazz de Alginet. Que ustedes lo disfruten.
El personal del disco es el siguiente:
Ximo Tébar, guitarra, arreglos y director;
Baterías: Héctor Gómez, Nathaniel Townsley, Vicente Climent, Donald Edwards.
Bajos: Xavi Alaman, Nacho Mañó, Luis llario.
Piano: Mariano Díaz.
Piano/órgano/teclados: Will Martz.
Saxos: José Luis Granell, Víctor Jiménez, Roque Martínez, Pepe Calatayud, Javi Forner, Lara Canet, Carmen Calatayud, Mari Cruz Lozano, Aure Company, Jaime Pérez.
Trompetas: David Pastor, Juan Luis Crespo, Ángel Girón, Lorenzo Atencia, Ferrán López, Voro López, Richar Aguado.
Trombones: Ferrán Verdú, Israel Soriano, Frank Liza, Dimas Rubio, Salva Sánchez, Aron Beltrán.
Flauta: Andrés Belmonte.
Cello: Matthieu Saglio.
Voces: Vinx, Kwamy Mensah.
Percusión y coros: David Gadea, Mortalla Gueye, Dauda, Ibu, Aboo Zeze, Samuel, Harol Martínez.
Bailarines y coros: Mohammed Senne, Adama Dieng, Diakhere Samb, Julie Abitol, Magat Sene, Adji, Moussa.
Este año no nos ha llegado ninguna novedad navideña a ritmo de jazz pero, como la música no debe parar, debemos recomendar un disco navideño como todos los diciembres. A los más despistados, seguimos recomendando el etéreo álbum a piano solo de Bugge WesseltofEverydoby Loves Angels (ACT, 2017), que escuchábamos el año pasado por Navidad pero, si ustedes son más de swing, deben escuchar el celebrado álbum de versiones de villancicos de Wise Guys Octet (con Lipi Calvo, Pedro Cortejosa, Carlos Villoslada, Javier Galiana...) titulado The Magi are Coming (Blue Asteroid, 2016); dos álbumes con espíritu navideño, muy diferentes pero con raíz europea.
Pero hay un álbum del que no habíamos hablado hasta ahora, quizás porque lo conseguimos en otra época del año... Volvamos los ojos al Mediterráneo para escuchar un jazz con un sonido netamente americano, el del álbum A Jazzy World Christmas de Ximo Tébar, un guitarrista enormemente personal que no encaja en las etiquetas. Recuperamos este disco de 2015, donde reunió a músicos de distintas partes del mundo (Ester Andújar, Antonio Serrano, Miles Griffith, Jim Ridl, Maria de Medeiros...) para recrear temas navideños como "White Christmas", "Sleigh Ride" o el siempre energético "Santa Claus Is Coming to Town". Denle al play. ¿A qué esperan?
En España, donde somos dados a importar mitos, ya venía siendo hora de que alguien pusiera sobre el papel algún nombre de los que construyen el jazz made in Spain año tras año. Cierto es que es difícil encontrar libros sobre jazz en español y más difícil incluso encontrar libros escritos en España sobre jazz. No hay ningún libro sobre Pedro Iturralde, ni ensayo ni biografía, y sobre Tete, sólo una casi-autobiografía. Esto, por citar nombres mayores. ¿Qué son nombres mayores? Sobre Ximo Tébar han caído críticas en todos los tonos (30 años de carrera dan para mucho) quizás por su caminar oscilante entre dos sendas opuestas, la del jazz de influencia flamenca que él llama Jazz Mediterráneo y esa otra más clásica anclada en el bop, el blues y el mainstream en la que tan bien se defiende. Este mes, por fin, he podido leer Ximo Tébar, la guitarra del jazz mediterráneo, un ensayo de José Pruñonosa que explora y disecciona con pasión toda la discografía del guitarrista valenciano. No es una autobiografía en sí sino un vehemente estudio de su obra. Confío en que sólo sea un ejemplo para que en el panorama literario sigan apareciendo más libros sobre músicos de jazz españoles.
Ximo Tébar, la guitarra del jazz mediterráneo (Ed. Piles, 2016) no es un gran libro. Resulta breve y derrama un excesivo amor por el músico en cuestión, pero sí contiene valores que merece la pena citar. En primer lugar, poner en portada un nombre que ha aportado frescura y sofisticación al jazz español, con ese estilo tan fluido que tiene Tébar tocando single line, un músico que ha dedicado su vida al jazz como intérprete, productor y docente, y que se ha codeado con músicos muy interesantes (especialmente atractiva es su serie The Jazz Guitar Trio con organistas de corte clásico como Lou Bennett, Dr. Lonnie Smith, Joey de Francesco, Orrin Evans...). En segundo lugar, la disección musicológica que es la segunda parte del libro, donde analiza su música, aunque este estudio puede parecer algo duro para los lectores no-músicos. Sin embargo, hay que valorar la intención didáctica de esta sección.
El libro se divide en tres partes: la primera repasa la carrera de Ximo Tébar a través de su discografía, su investigación del jazz clásico y del jazz mediterráneo y la evolución de sus estéticas; la segunda es ese análisis musicológico, su filosofía y su relación con las influencias del guitarrista; la tercera es una extensa entrevista.
Es un libro con muchas voces. Se agradece la inclusión no sólo de recortes de periódicos y revistas especializadas, críticas ajenas que aportan muy diferentes puntos de vista, sino la inclusión gráfica de las mismas que, si bien algunas de tan poca calidad que aparecen pixeladas, al menos permiten explorar el impacto de este músico en la crítica de cada momento histórico, de los 80 hasta ahora, y la manera en que los periodistas musicales lo han tratado. Leer estas críticas con el paso del tiempo no sólo permite un punto de vista crítico con Tébar sino también con los críticos. Además, resulta una aportación histórica que permite a los lectores desenfocar y asistir con curiosidad a la prosa de otra época, cuando aún el jazz era objeto de asombro no sólo para los periodistas españoles sino incluso para los periodistas que amaban el jazz. Y su evolución.
El estudio de Pruñonosa es amable y apasionado (a veces, a los que amamos el jazz nos cuesta no ser apasionados al criticar), a pesar de lo cual se permite incluir también alguna mala crítica del pasado, como un recorte de 1989 sobre un concierto de Billy Brooks donde un periodista califica a Tébar de "contorsionista" e "inmaduro". Claro que en la misma critica se pone a parir a un Tete Montoliu que "tenía muy pocas ganas de tocar".
A pesar de todo, vale la pena leer este libro para sentir la necesidad de volver atrás y explorar la discografía de Ximo Tébar y porque este no es un país de jazz (ni de libros sobre jazz, recuerden). Como dice George Benson en una cita del libro, "lo más impresonante es que Ximo nació y creció en España, lo cual lo convierte en un fenómeno".
Soleo es el decimooctavo disco de Ximo Tébar, lo que ya, de por sí, es un logro en este país que era "un desierto para el jazz" según Leonard Feather. Profesional desde los 17 años, virtuoso reconocido, compositor, docente, productor..., Ximo ha tocado junto a luminarias como Lou Donaldson, Benny Golson, Lou Bennett, Joe Lovano, Arturo O'Farrill, Dr. Lonnie Smith... y todo este bagaje queda patente en este disco de celebración.
Soleo se anuncia como el nuevo son mediterráneo, recordando un álbum en el que este que firma escuchó por primera vez al guitarrista (Son Mediterráneo, WEA, 1992), un experimento de jazz suave, crossover y resonancias mediterráneas; pero, en realidad, Soleo es mucho más que una revisión de aquel sonido, es una especie de cima, de compendio donde aparecen reflejadas todas las etapas por las que ha pasado el músico valenciano en sus 25 años de carrera discográfica. La experiencia y el sincretismo a los que se llega en este nivel son patentes. Y son un placer para el oído.
Porque todo músico (y todo artista) se alimenta de sus influencias y de sus experiencias, y aquí, en Soleo, podemos apreciar a dónde ha llegado y por dónde ha caminado el músico. Encontramos evidentes sonoridades del jazz moderno americano (muy diferente del jazz moderno europeo) en el tratamiento todos los temas, muy acorde con el espíritu relajado y epicúreo del Son Mediterráneo original, prueba de que el tiempo que vivió en Nueva York lo convirtió en un músico más americano que español, musicalmente hablando. Del jazz flamenco del que habla la carátula hay algunos ejemplos en el disco, pero muestran un aspecto más primitivo que el que se puede apreciar en el actual jazz flamenco español: es como si volviéramos a aquellos tiempos en que músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent grababan para discográficas de la movida, como Nuevos Medios, y el flamenco se convertía en parte imprescindible del songbook español al tiempo que se abrían nuevos caminos (y nuevos públicos) para el jazz en España. Parecen sacadas de ahí esas sonoridades árabes del flamenco más puro que podemos escuchar en "Nardis", por ejemplo, dando nuevos sentidos a la composición de Miles.
Pero, además, Ximo es un investigador incansable que se ha atrevido con compositores tan insólitos como Erik Satie,
a quien homenajeó en 2009 y que hoy está presente en muchos repertorios
de jazz. Todo este afán por ir más allá se puede escuchar en su último álbum, donde compás a
compás uno puede seguir las huellas de su carrera pero también de la
Historia del Jazz. Músico inquieto, siempre buscando nuevos caminos, innovando en cada disco, diferente del anterior, a lo largo de los años, Ximo Tébar ha versionado y rearmonizado estandares de todo tipo, desde "So What" hasta el (impensable sin trompeta) "The Champ" de Dizzy o alguno de Coltrane, siempre rearmonizando y pasando las composiciones por el personal tamiz de su forma de tocar. En el tema que abre el nuevo disco ("Jaco Opus Town") Ximo reinventa la técnica del bajista de Weather Report con un resultado excitante. Hay otros homenajes menos obvios en el álbum, que termina con la revisión de un tema propio: "Son Mediterráneo", con toques de bossa, deliciosos coros (Claudia Tébar) y un contagioso sentido del ritmo.
Terminada la escucha, podemos decir que Soleo consolida la estética de un músico muy personal, de los estilos en los que se mueve (smooth, bossa, funk, soul
jazz... ninguno expuesto de una manera purista) y de su personalísima
manera de tocar. ¿Se pueden destilar todas estas influencias en un solo
músico y resultar original? Parece que sí. Además, Ximo hace algo que a
mí, particularmente, me gusta mucho en los guitarristas (lo hacen Rafa López o John Pizarelli, por ejemplo), acompañar los punteos de la guitarra con el scat.
No estaría bien terminar este texto sin citar los músicos que hacen posible el álbum, un puñado de sidemen de esos que no están en el cartel de ningún festival pero que aportan experiencia y brillo a lo que tocan: el pianista Orrin Evans, Santi Navalón a los teclados, Ramón Cardo al saxo, John Benitez al bajo, Donald Edwards en la batería, Fernando García en la percusión, Claudia Tébar en los coros y una aparición del soberbio Ricardo Belda al piano en "Son Mediterráneo".
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* Más info en la web oficial: ximotebar.net
Ester Andújar es una voz de calidad demostrada, emocionante y amante del scat. Sorprende, conociéndola en estas facetas, el disco que acaba de sacar al mercado. Tras Tristeza de amar (2002) y el increíble Celebrating Cole Porter (2005), aparece Páginas preciosas, un disco ecléctico y distinto, co-producido con el guitarrista Ximo Tébar, ese especialista en bailar en la cuerda floja que cuelga entre la fusión y el jazz.
Lo primero que tengo que decir es que Páginas preciosas no es un disco de jazz. Es, según mi impresión a la primera escucha, un disco de cantautora. Porque Ester Andújar no se ha limitado a componer sino que ha escrito las letras de casi todos los temas y (lo que es más inesperado) se ha atrevido a cantar en castellano, incluso en valenciano.
¿El resultado? Un disco de canciones. Canciones con momentos sobresalientes y un sonido mediterráneo que recuerda a los Presuntos Implicados más inspirados, temas que suenan a pop, bossa, suave funky y jazz (crossover si alguien echa de menos la etiqueta) arropados por buenos músicos de jazz. Su voz (tan personal) brilla por encima de música y de letra, pero cantar en castellano tiene un riesgo y es que hace que el mensaje llegue antes que la música. Uno se pone a escuchar los versos y obvia ese piano que acompaña e incluso la calidad de la voz, a pesar de lo cual Ester recuerda a ratos que es una cantante de jazz y se deja llevar por el scat en algunos momentos brillantes en los que podemos recordar que en directo es más auténtica y más sobresaliente.
Entre los diez temas del álbum, compuestos por la cantante (alguno junto a Ximo Tébar o al también guitarrista y arreglista Manuel Hamerlinck) hay un tema de Serrat (Romance de Curro el Palmo) y una versión deliciosa y emocionante de ‘Round midnight con letra en castellano, cantada a capella y en la cual el único acompañamiento musical que arropa a la voz de Ester Andújar es el sonido de la lluvia.
Confieso que sólo he oído este CD una vez, y que seguramente no lo archive junto a los discos de jazz, pero Ester Andújar es mi voz preferida del jazz nacional y la de muchos. Le auguro un buen recibimiento de crítica y también de público (¿por qué no?) ahora que productos tan mestizos como los que graban Corinne Bailey-Rae o Norah Jones consiguen atraer tanto a los amantes del jazz como al resto de los compradores de discos.
Steps es la visión particular y electrónica de Ximo Tébar acerca de las teorías de Coltrane en "Giant Steps", una amalgama de sonidos que van del funk al smooth sin perder esa esencia de la síncopa y la improvisación que es el buen jazz.
En principio, debo decir que pinché el disco con precaución. Pasé mucho tiempo evitando los discos de guitarrista de jazz después de que un amigo me obligara a descubir a Pat Metheny en esa época suya en que hacía una insulsa musiquilla estilo New Age. Antes me gustaban. Solía escuchar ese oasis de virtuosismo y diversión que es el jazz manouche (léase: Django o el reciente redescubrimiento de Oscar Alemán). Desde Metheny, consideraba a los guitarristas los miembros aburridos de la Historia del Jazz. Bueno, eso fue hasta que conocí a Wes Montgomery.
Bien, pues fue oír "Four on six for Wes", el segundo tema del álbum de Ximo Tébar y mis dudas se despejaron. No sólo se basa en el tema "Four on six" de Wes sino que lo lleva más allá, consiguiendo colores y matices con el pedal que me retrotraen a ritmos que creía olvidados, como el Sonido Philadelphia, los primeros sonidos funky de Marcus Miller, Fred Wesley o saxofonistas como Pee Wee Ellis o Maceo Parker. Eso sí: sin perder la delicadeza de la idea, sin pasarse de tono. Ximo Tébar es un guitarrista delicado, preciosista, generoso con los solos, amigo de acumular notas y más notas. Y eso me gusta.
La presencia de Orrin Evans tocando el órgano Rhodes es el contrapunto ideal a la guitarra. No es un tándem Wes Montgomery/Jimmy Smith (estamos hablando de smooth, estamos hablando de funk), pero el resultado es mucho más jazzy que otras referencias de este guitarrista (ha evolucionado mucho desde Son mediterráneo) y más que sorprendente; demasiado electrónico para mi gusto, pero sorprendente. Gana en las baladas, pero no decepciona en ningún momento.
Más bien al contrario, Steps sorprende porque un músico con doce discos más uno como líder debe tener la facultad de sorprender. También el derecho real de tomar lo que quiera. A su antojo. Ximo Tébar lo toma y se aleja de los cánones para reinventar el jazz, y lo hace con imaginación, reescribiendo magníficos pasajes del pasado ("Nefertiti" de Wayne Shorter; "26-2" de Coltrane, que suena aquí con aire de samba triste; "Actual Proof" del lado funky de Herbie Hancock) o componiendo en base a las teorías de los grandes. Tanto "Four on six for Wes" como el tema que cierra el álbum, "Steps", son composiciones originales de Ximo Tébar en base a las armonías originales de Montgomery y Coltrane. Una delicia.
Después de la primera escucha, volví a ponerlo desde el principio. Un disco que comienza versionando el tema de la Pantera Rosa parece evidentemente comercial, pero es una versión distinta a todas. Los metales encajan de una manera inesperada con la guitarra. Nada de tarán tarán, no. Es un tema que crece y permite entrever lo que es el disco.
En resumen, un CD para escuchar muchas veces, de esos discos que les van sacando más jugo cuanto más lo escuchas, lleno de momentos, generoso de notas, con buenos músicos y licencia para improvisar. Pasos de gigante con delicadeza de orfebre. Recomendable.
Personal: Ximo Tébar, guitarra Orrin Evans, Rhodes Donald Edwards, batería Alex Blake, contrabajo Boris Kozlov, bajo eléctrico Ester Andújar, coros Ramón Cardo, saxo soprano Santi Navalón, teclados Stefan Braun, cello Kiko Berenguer, saxo tenor David Pastor, trompeta
Esta mañana me he levantado con una melodía en la cabeza y le he estado dando vueltas hasta que la he identificado. "Night and day", de Cole Porter, tal como aparecía en La alegre divorciada, cantada por Fred Astaire o por Ella Fitzgerald o por Frank Sinatra o dormido por el saxo de Charlie Parker o acariciado por los dedos de Oscar Peterson… Cuando llegué a casa ya tenía una idea clara de qué quería oír. Tengo una versión increíble de esta canción en un disco made in Spain. El álbum en cuestión es un disco homenaje: Celebrating Cole Porter de Ester Andújar.
Ester Andújar es una de esas raras flores del jazz que crecen en la península como insólitos especÍmenes, solitarios en el desierto. Valenciana de nacimiento, viene avalada por una buena cantidad de premios y por su experiencia como profesora de canto en el Aula de Música Alameda de Valencia y Espai-C.A.R.E. (Centro de Alto Rendimiento Escénico). A pesar de esto, derrocha una frescura en escena inusual. El verano pasado tuve la oportunidad de escucharla en directo. Venía en formación de cuarteto y tocó al aire libre. No es lo mismo que oírla en un club, claro, pero me llegó. Del disco original (su segundo álbum) sólo trajo a Ricardo Belda, un pianista muy personal que suplió con su experiencia las deficiencias del equipo de sonido. Algunas fusiones, sobre todo de temas brasileños, y la habilidad de la cantante para conectar con un público de lo más heterogéneo hicieron de aquella una noche memorable.
Volviendo al disco, esta revisión de 13 standards de Cole Porter producida por Ximo Tebar se aleja del primer disco de Ester Andújar, Tristeza de amar, donde mezclaba con destreza música española y jazz, un trabajo nominado y alabado en su día, pero que a mí me parece muy falto de jazz, todo lo contrario que este segundo disco, donde sobresalen favoritas como "Just one of those things"; baladas intimistas como "Easy to love", donde la guitarra de Ximo Tebar y el Hammond de Rob Bargad están impresionantes; "Ev’ry time we say goodbye", que cierra el disco de forma intimista con el piano y los arreglos de Helen Sung; o scats fabulosos como el de "From this moment on" o el de "All of you", con su sensacional duelo voz/guitarra.
Algunas de las composiciones cuentan ya 75 años, pero éste no es un disco retro. No hay ni swing manido ni violines. Este disco deja un regusto fantástico porque el conjunto es una revisión personal del songbook de Cole Porter, una visión particular como debe ser toda obra de arte, una relectura personal y amplia que repasa desde todos los puntos de vista, desde el bop hasta el soul jazz, el repertorio del compositor. Eso sí: sin excentricidades post modernas, sin revisionismos absurdos ni desvaríos ni extravagancias para llamar la atención y parecer moderno (léase Madeleine Peyroux, por ejemplo), lo que hace que este álbum no amenace con perder interés con el paso del tiempo. Tendrá el mismo valor y el mismo placer dentro de diez años. Lo dicho, un clásico. Sólo en el tema que me obsesionaba, Night and day, reaparece el ambiente original, el aire retro con que se cantaban las composiciones de Cole Porter en los 30, en el fabuloso juego de voces entre Ester Andújar y JD Walter. Buenos temas y mucha improvisación. En fin, jazz.
Los créditos de grabación son éstos: Ester Andujar, voz; Ben Street, bajo; Adam Cruz, batería; Helen Sung, piano; Ximo Tebar, guitarra; Rob Bargad, Hammond B-3, piano y Rhodes; Peter Berstein, guitarra y JD Walter, voz.