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MAGIA

FÉLIX ROSSY QUINTET, Elena Mágica (Underpool, 2022)

Siempre es una buena noticia que llegue un nuevo disco de Félix Rossy, un trompetista que se prodiga poco pero que siempre presenta propuestas interesantes. Dos años después de su Looking at the Surroundings de 2020, donde nos sorprendía con el sonido rudo y directo de su quinteto en siete temas grabados en vivo, acaba de publicar Elena Mágica, un álbum lleno de nuevas ideas. Como es habitual en él, casi todo el repertorio son composiciones propias (excepto un tema de Roy Hargrove y otro de Enrique Oliver, que aparece como invitado especial en este álbum), composiciones en las que expresa su intención de encontrar un jazz sin ataduras donde el brillo no sea lo esencial sino la expresividad de su inconfundible trompeta.

Heredero de la tradición, las influencias que se perciben en el disco están tamizadas por la personalidad joven y efervescente de este joven músico nacido en Barcelona en 1994, que comenzó con 13 años, haciendo una breve intervención en un disco (Wicca, Fresh Sound New Talent, 2007) de su padre, el súper solicitado Jorge Rossy, que debutó como líder a los 17 años en un prometedor Introducing... Félix Rossy (2011) y que se ha consolidado formándose en Barcelona y Nueva York y, como debe ser, pisando los escenarios.

En este nuevo quinteto, donde solo queda del anterior el trombonista Tomeu Garcias, Rossy propone un repertorio cargado de blues y de referencias clásicas, con su propia versión del quinteto de hardbop donde el dúo de viento es trompeta y trombón y donde solo aparece el saxo (Enrique Oliver) en algunos temas. El quinteto (por momentos sexteto) se completa con Toni Saigi al piano, Joan Garcias al bajo, Andreu Pitarch en la batería y la voz de Carmen Lancho en uno de los temas.

Con estructuras hardbop, mucho blues ("Surprises", "Guru") y un sonido nada complaciente, las composiciones y los arreglos buscan en cada tema ese momento inesperado, que sorprende. Incluso en las baladas ("Rouge", "Purple Mirrors") hay algo rompedor dentro los ritmos aparentemente lentos y contemplativos, una búsqueda que convierte cada tema en especulación y que excita constantemente la curiosidad del oyente.

En medio de todas cualidades, Félix Rossy como compositor en la sombra, dejando espacio a los solistas para conseguir ese ambiente de improvisación continua, de interplay orgánico, y, sobresaliendo, esa manera en que Rossy ataca las notas, expresivo, elocuente. Ya no es solo un hijo musical de Chet Baker sino un músico adulto y con voz propia.


Como regalo, este vídeo del quinteto de Félix Rossy (solo cambia el batería, que aquí es Enric Fuster) grabado en el Bar Rvbicon en marzo de 2022 (el álbum se grabó tres meses antes en los estudios Underpool). Se aprecia la sinergia del quinteto/sexteto y la energía/sensibilidad de la trompeta de Félix Rossy.


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* Más info: www.underpool.org

R-EVOLUCIÓN

JAVIER NAVAS QUINTET, La revolución (Blue Asteroid, 2022)

La revolución esparce en el ambiente, desde las primeras notas, un jazz sereno, lleno de soul y con un groove sosegado y vivo. En esta serenidad se puede percibir una perspectiva mucho más adulta del jazz del quinteto de Javier Navas, un músico que es ya referente del vibráfono en España. Formado en el lenguaje de la música clásica (forma parte de la Orquesta Filarmónica de Málaga) y en el jazz (Arturo Serra, Jorge Rossy), formó el ensemble The Beatles Songbook al mismo tiempo que un quinteto que llega hasta hoy con su tercer álbum, un álbum de madurez donde consolida una evolución estilística más que interesante.

Con los mismos músicos de sus dos discos anteriores (Enrique Oliver al saxo tenor y una sección rítmica formada por el pianista Juan Galiardo, Bori Albero al contrabajo y Dani Domínguez en la batería), encontramos un salto estilístico en este nuevo disco. Resulta agradable (y necesario) percibir evolución en un músico. Es algo que hace que valga la pena seguirle. En el caso de La revolución, Javier Navas profundiza en su sonido lleno de referencias y, a la vez, innovador. Sigue siendo el jazz introspectivo, calmado, de sus anteriores discos pero la estética muestra aires de soul cercano al neo-soul o al nu-jazz, con la diferencia de que aquí el tempo sereno, smooth, resulta reflexivo, instrospectivo, dando un valor casi espiritual a la definición de smooth jazz.

Dominar templanza y virtuosismo no es tarea fácil, especialmente cuando un músico tiene algo que decir, pero Javier Navas lleva tiempo aportando serenidad al jazz y en este disco, con un repertorio original, como en los otros, de una modernidad envidiable, consigue expresarlo con un discurso coherente y armónicamente muy sofisticado. Compartiendo protagonismo con el saxo de Oliver, Navas deja mucho espacio al piano, un instrumento que aporta equilibrio a la presencia del vibráfono. Las tímbricas de ambos instrumentos se contrapesan y el resultado es más sólido. Por cierto, Juan Galiardo está espectacular. 

Analizando los temas uno a uno, habría que resaltar algunos momentos muy interesantes, como el diálogo vibráfono-batería del tema que abre el disco ("La revolución") o el solo de este tema, donde Enrique Oliver improvisa de una manera visceral; la vitalidad de "Todo nuevo"; el solo de contrabajo en "Laberinto azul", esbozando la melodía que luego lleva el saxo, la poética calma que inunda el tema y el solo de Javier Navas, intenso, brillante, medido.

Pero el tema que mejor define el disco es "Invierno inventado". Los acordes del teclado dan paso a una percusión contenida que invita a una explosión que no sucede: es como una implosión, un fluir que arrastra la melodía hacia un plano casi onírico. Las progresiones armónicas del vibráfono prácticamente cantan y su intervención es adictiva. El coro y el solo de saxo no hacen otra cosa más que enfatizar el papel de las mazas, que protagonizan el momento como desde un plano superior. Más o menos, como en todo el álbum.


Otro vídeo, breve pero de carácter más documental:


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FRESCO Y CLÁSICO

JAVIER NAVAS, Fresh Start (2018)

Será por esto de que el mundo se ha parado durante todo un año, que nos están llegando ahora grabaciones publicadas antes de la pandemia. Y no una ni dos. La que tengo sonando en mis altavoces es un seductor y elaborado disco de un cuarteto de vibráfono y piano, algo tan inusual en el mapa del jazz español como placentero. El vibráfono es un instrumento lleno de posibilidades armónicas que Javier Navas explora como nadie, especialmente en los tonos más dulces, creando atmósferas llenas de color donde es fácil perderse. Lo vimos en directo en una ocasión y tiene esa capacidad arrolladora. Esperemos que, cuando todo esto pase, se nos permita ponernos al día en conciertos y no solo en grabaciones.  

Javier Navas es un músico andaluz que desarrolla su carrera entre la clásica y el jazz. Su sonido mira  a la modernidad pero también a la tradición. Sería tan absurdo compararle con los clásicos como negar que tiene influencias de los vibrafonistas que van del swing al hardbop pasando por el West Coast. Hay un rígido esqueleto de jazz clásico en todo lo que toca (sin negar que su sonido es moderno y brillante), pero Navas demuestra en cada tema que tiene una voz propia e identificable. 

Para todo esto, cuenta con un cuarteto de nombres muy valorados: Juan Galiardo al piano, Bori Albero al contrabajo y Dani Domínguez en la batería, a los que se suma en cuatro temas Enrique Oliver, nombre que suena cada vez más gracias a que va demostrando todo lo que puede dar de sí. 

En Fresh Start, como en su anterior Finally In My Hands (2016), hay temas especulativos, donde ritmo, repetición y progresiones armónicas buscan nuevos sonidos ("Vivir para mirar", "Cuando fuimos estrellas"). Otros temas del álbum fluyen más como baladas clásicas ("She Was Right"), especialmente donde aparece Oliver ("Sail Away" de Tom Harrell, el único tema del álbum que no ha sido compuesto por Navas). Hay algún tema más acelerado, como "El ritmo nos gobierna", exigente y donde el virtuosismo se une a la velocidad, o "Llegada imposible",  donde destaca Oliver en un solo tremendo. Pero, en general, Javier Navas demuestra durante todo el disco que dominar el ritmo no tiene nada que ver con la velocidad sino con la expresividad y la técnica. 

La cercanía y la diferencia entre dos instrumentos armónicos de percusión como vibráfono y piano se pone de manifiesto en el diálogo constante entre Navas y Galiardo, tanto cuando uno de los dos hace de acompañante como en los solos. La base rítmica del piano en "El buscador" es perfecta para la sonoridad del vibráfono y para el solo enorme que desarrolla Javier Navas con las mazas. Le sigue, como no podía ser de otra manera, un solo potente de Galiardo, como si hubiera recibido un desafío... 

En resumen, otro disco recomendable de Javier Navas, un músico que merece la pena escuchar con atención y, siempre que sea posible, en directo.





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* Foto de la web de Javier Navas: www.javiernavasmusic.com

STANDARDS A DOS VOCES

ENRIQUE OLIVER & JAUME LLOMBART feat. Félix Rossy 
Everything I Love (Underpool, 2020)

Si hay algo que no nos deja de gustar nunca a los aficionados al jazz, eso es escuchar versiones de standards. El disco que suena hoy en mi auriculares es una delicia: una colección de standards grabados a dúo por el saxofonista tenor Enrique Oliver y el guitarrista Jaume Llombart. Lo que a priori se puede entender como una reducción drástica resulta una sublimación de los sonidos originales, destilados con inspiración a su esencia más limpia, quizás más bella. 

Everything I Love es eso, todos los clásicos que estos dos músicos aman. Han rescatado temas de Hoagy Carmichael, Jimmy Van Heusen... Cole Porter y Billy Strayhorn... para hacerlos suyos de una manera muy íntima, sin apoyo de sección rítmica. Así, en los pasajes que Enrique Oliver ejerce de solista, Llombart busca el acompañamiento armónico con las seis cuerdas, mientras que, cuando es él el solista, un solista muy colorido e inspirado, por cierto, la cosa se complica, y ahí es donde Oliver demuestra por qué es un referente en el tenor en España.
Ambos se suceden en el papel de solista o de acompañante con la fluidez de una conversación entre amigos, que es lo que se supone que es este experimento (palabra que no me gusta demasiado) y que refuerza la idea de que el jazz nace de las ideas, de los músicos, más que de los medios o del montaje. Solo dos músicos son capaces de convertir "But Beautiful" de Jimmy Van Heusen en una delicada balada con cierto aire brasileño, "Lush Life" (Strayhorn) en un canto lleno de sentimiento o "Tangerine" (Schertzinger) en una fiesta. 

Un disco con una propuesta original, dos músicos con mucho peso y una colección de standards que vale la pena mirar a través de su óptica particular


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* Web: www.underpool.org


UN TROMPETISTA ENTRE AMIGOS

VORO GARCÍA, Roommates (Jazz Activist, 2016)

"Begues Blues" es el tema con el que comienza en álbum Roommates del valenciano Voro García y Begues también es el topónimo llobregatense de uno de los lugares donde los músicos del disco han sido compañeros de habitación ("room mates"). El otro es Boston. Y esa estética norteamericana, urbana, que ya se aprecia en la portada del álbum, fluye en cada uno de sus temas de una manera elegante y contagiosa.


Voro García publicó Roommates en 2016, después de su celebrado homenaje a Woody Shaw junto a Toni Belenguer (Reality Shaw, editado por Sedajazz en 2015), pero fue grabado mucho antes, en 2011, en Barcelona, con un quinteto de esos que uno pediría que durara siempre: Leo Genovese al piano, Enrique Oliver en el saxo tenor, Dee Jay Foster al contrabajo y Jorge Rossy a la batería, músicos amigos y radicados en España pero con muchos festivales internacionales a sus espaldas, un combo que va más allá de la compenetración y de la comunicación orgánica propia de los grupos de jazz, un jazz que fluye aquí con fuerza y personalidad, con un repertorio de temas originales compuestos por todos los miembros del grupo de manera individual.

El álbum se abre con un hardbop de estética moderna compuesto por Voro García, autor también de otros temas más introspectivos como la balada "Habitació d'Aigua" (donde se muestra tan expresivo como lacónico) o más heterodoxos como la bossa "Borero". Otro tema de inspiración latina ("Kalipso", compuesto por Jorge Rossy) nos trae recuerdos de Sonny Rollins en las intervenciones del tándem García/Oliver y, sobre todo, en los solos del tenor. 

El disco es homogéneo en su estilo pero no en estilos. En "Adelphi's Nest", compuesto por Oliver, acompañado de una manera sutil y muy cinematográfica por el piano de Genovese, García hace poesía en sus fraseos ofreciendo un contrapunto al lánguido solo de Oliver. Melancólico (no confundir con Chet en absoluto) también en "Habitació d'Aigua", melancólico y elocuente, muy diferente del groove de "Merken" (Genovese) o del bop de "Los superfluos". 

Voro García demuestra en Roommates que sigue siendo ese trompetista serio, envolvente, con momentos brillantes y el don de la improvisación que nos gusta. Se manifiesta adepto a Woody Shaw pero ofrece momentos que recuerdan a Freddie Hubbard y a Fats Navarro, eso sí, en un tono personal y más sosegado. 


Como muestra, les dejo con el tema que abre el disco, "Begues Blues", una grabación en vivo en el Jimmy Glass con algunos cambios en la formación, entre los que destaca la presencia de Perico Sambeat en el alto y la adición de otro trompetista, Jim Rotondi. Que lo disfruten.

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* Fotos de la web: vorogarciajazz.com