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LOS MUSICALES DE BERNSTEIN (AL RITMO DE PETER ERSKINE)

PETER ERSKINE and THE JAM MUSIC LAB ALL-STARS,
Bernstein in Vienna (Origin Records, 2024)

El acercamiento que hizo Leonard Bernstein al jazz en obras como West Side Story ha movido a muchos músicos a tocar sus temas y a perpetuarlos como standards. En el disco que estamos escuchando hoy, se revisan varios de sus temas más conocidos con una formación vienesa perteneciente a la JAM Music Lab University, dirigida por el pianista Danny Grissett y "protagonizada" por un invitado tan especial como es Peter Erskine, baterista cuya leyenda viene de largo (en formaciones como las de Maynard Ferguson, Weather Report, Steps Ahead o en sus 18 discos como líder). Al ritmo de su dilatada experiencia, estos temas clásicos de musicales de Broadway flotan con una fluidez adictiva en un universo (esta vez sí) puramente jazzístico. Lo mejor es que el álbum está grabado en directo.

El disco empieza de menos a más, con una delicada versión de "Somewhere" que, tras una intro meditativa, entra en el ritmo con el discurso del saxofonista Robert Unterköfler. Un solo de Danny Grissett con mucho juego e interesantes progresiones de acordes pone el piano en el centro del tema para llevar la tensión al punto en que percibimos esa contundencia con la que Erskine marca el ritmo sin abandonar su elegancia. El resto del álbum se mueve en la misma línea: elegancia, ritmo, mucho swing y solos acertados y limpios. 

Danny Grissett

En "I Feel Pretty" (también de West Side Story) destaca el protagonismo de la armónica (Bertl Mayer), con un solo muy intenso al que sigue, en contraste, uno de guitarra (Andreas Varady). En "It's Love" (de Wonderful Town) encontramos la grata sorpresa de un violín, uno de los instrumento menos frecuentes pero más excitantes del jazz. Cozy Friedel recorre todas las posibilidades de la melodía de Bernstein sobre el exquisito trabajo en los charles de Peter Erskine y de un efervescente Danny Ziemann al contrabajo. Le siguen nuevos solos de armónica, guitarra, piano... en un disco lleno de solos reivindicando ese jazz orgánico y visceral, lleno de all stars, que siempre defendemos.

Mientras "Some Other Time" nos deja ver el lado más íntimo de la banda, convirtiendo el tema en una balada casi callada, donde el piano habla en voz baja, a un ritmo lentísimo, y la batería susurra, "Lonely Town" (también del musical On The Town) y "Cool" (de West Side Story) continúan esa línea rítmica y clásica, con pequeñas sorpresas aquí y allá. El álbum solo incluye dos temas originales. Uno es la balada "Vienesse Summer", escrita por Grisset, y el otro "Calls and Hollers", un tema compuesto por Marcus Ratka que absorbe la manera de Bernstein de re-interpretar el jazz, con su dramatismo teatral y efectista (aquí la batería de Erskine juega un papel fundamental en un solo antológico). Este par de temas se mimetiza con el resto para redondear una obra perfecta en concepto (salvo por la ausencia de algunos temas muy conocidos) y muy placentera de escuchar. 

En resumen, Bernstein in Vienna es una celebración de los standards nacidos en los musicales de Leonard Bernstein con una estética jazzística que agradará a los más puristas.



* Web de Peter Erskine: petererskine.com

* Origin Records: originarts.com/

¡MUSICALES, MUSICALES, MUSICALES!

JOHN PIZZARELLI, Stage & Screen (Palmetto, 2023)

Todo el mundo sabe que los musicales están de moda. Cada vez más. Madrid, sin ir más lejos, es la tercera ciudad (después de Nueva York y Londres) con más producciones en cartel y más espectadores. Pero si hay un lugar donde nunca han pasado de moda los musicales es en el jazz: hay tantos standards que fueron, en su nacimiento, números de Broadway que la lista sería inacabable. "My Favourite Things" (de Sonrisas y lágrimas) sería el ejemplo perfecto. Quizás se haya interpretado más en clubs de jazz que en teatros. Pero también están otros temas cuyos musicales se han olvidado y han sobrevivido en la voz de músicos de jazz: "Night and Day" (La alegre divorciada), "Easy To Love" (Born to dance), "Just One of Those Things" (Jubilee), "If I Were A Bell" (del musical Guys and Dolls), "New York, New York" (Un día en Nueva York)... La lista sería interminable.

Y el cantante y guitarrista John Pizzarelli parece empeñado en hacerla más larga con su nuevo disco, donde repasa y hace suyos, con su personal y espectacular estilo, 12 standards sacados de otros tantos musicales (y alguna película). Estos doce temazos conforman un curioso e interesante repertorio donde encontramos a un músico no solo en plena forma a sus 63 años sino en estado de gracia, que aporta a casi todos los temas una sobrecarga de energía marca Pizzarelli que no poseían en su versión original, pero ¿quién no prefiere una versión personal a una original? El resultado es fantástico en tanto que aporta su peculiar personalidad a estos temas, tanto en la guitarra (algunos son pura diversión) como cantando... o haciendo las dos cosas a la vez, en uno de esos solos en los que cantan al unísono Pizzarelli y su guitarra (espectacular en el tema final, "Coffee In A Cupboard Cup"), uno de los detalles que más nos gusta de él.
“La idea de sacar estas canciones del contexto de sus musicales o de sus películas me parecía interesante", afirma Pizzarelli. "Con un nuevo arreglo puedes cambiar el significado de una canción. Eso es lo que hemos estado haciendo toda nuestra vida como músicos de jazz, intentar descubrir cómo hacer estas canciones diferentes, ya sea un estándar o un éxito de los Beatles. Y siempre es divertido."

El disco comienza arrollador, con una guitarra vertiginosa, en "Too Close For Comfort" y va recorriendo sin concesión a la pausa temazos como "I Love Betsy" (de la película y luego musical Honeymoon in Vegas), que sería un perfecto exponente de cómo letra y música, mensaje y forma, aportan espectáculo en Broadway. No faltan esos solos voz/guitarra al unísono, ni otros temas que hemos escuchado en escenarios de jazz y provienen del teatro musical, como "Tea For Two" (una de las pocas baladas del álbum), "Some Other Time" o "Time After Time" (que, indefectiblemente, nos trae a la memoria a Miles Davis) del musical It Happened In Brooklyn, que protagonizó Frank Sinatra. 

Un disco al más puro estilo Pizzarelli, perfecto para celebrar el 40º aniversario de su debut discográfico con aquel I'm Hip (Please Don't Tell My Father de 1983) y para entrar en su universo (o en el de los musicales) si aún no lo conoces.





* Web de John Pizarelli: www.johnpizzarelli.com

BERNSTEIN REVISITED

PETE MALINVERNI, On The Town (Planet Art, 2022)

La historia de este álbum comenzó hace 25 años, cuando el pianista Pete Malinverni conoció a Leonard Bernstein. Malinverni estaba tocando en un restaurante cuando entró el compositor. Al reconocerle, comenzó a tocar "Lucky To Be Me" (del musical On The Town). Bernstein apreció al momento el improvisado homenaje. Un amigo de Malinverni y una conversación en el baño, y Bernstein volvió a la sala para besar en la mejilla al pianista diciéndole: "Malinverni, lo sé todo de ti.". Aquella noche tuvieron oportunidad de compartir algunas opiniones y Malinverni, fan del compositor, titula ahora su nuevo disco On The Town, volviendo a rendirle homenaje con versiones de algunos de sus temas y escribiendo otro inspirado en su forma de componer.

El pianista Pete Malinverni es un habitual de la escena neoyorquina desde los años 80, donde ha compartido escenario con Joe Lovano, John Faddis... Compositor y educador, ejerce como Director de Estudios de Jazz en el conservatorio del Purchase College. Ha grabado más de una docena de discos como líder y con este nuevo disco vuelve la vista a una de sus influencias, Leonard Bernstein. 

Foto: Sally Green
Bernstein es quizás uno de los compositores más cantados del siglo XX. De sus partituras nacieron musicales como West Side Story, Peter Pan y On The Town, que da título a este álbum y que en 1949 se convirtió en una película (Un día en Nueva York, con Gene Kelly y Frank Sinatra, que convirtió así la canción "New York, New York" en el icono universal que es). Malinverni ha elegido 9 temas suyos, reimaginados con su propia personalidad, temas que aparecieron en musicales y que, como tantos temas de musicales, han pasado a convertirse con el tiempo en standards de jazz.

Bernstein en 1947, siempre fumando.
Bernstein sentía simpatía por la improvisación, algo no habitual en el mundillo clásico, y los músicos de jazz se han acercado en muchas ocasiones a su música, algunos centrados exclusivamente en West Side Story, como Stan Kenton, y otros yendo más allá, como Dave Brubeck en el interesante Bernstein Plays Brubeck Plays Bernstein (Columbia, 1960). Lo de Pete Malinverni va más allá. Deconstruye y hace suyos de una manera muy imaginativa canciones de sus musicales inspirados en Nueva York: On the Town (“Lucky to Be Me”, “New York, New York”, “Lonely Town", "Some Other Time”), Wonderful Town ("It's Love") y West Side Story (“I Feel Pretty”, “Somewhere”, “Cool”)... Cabría destacar que Malinverni sigue las huellas de Bill Evans, y su forma de interpretar "Some Other Time" pero hace algo más: simplemente cambiándole la métrica, sin alterar los acordes ni la melodía, consigue una obra nueva, excitante.  

El disco se grabó en los estudios Van Gelder por Maureen Sickler en una única sesión, con nuestra formación favorita: un trío de piano, en el que están Ugonna Okegwo al contrabajo, un músico que no conocíamos y que tiene un groove fabuloso, que encuentra siempre el contrapunto al ritmo, y Jeff Hamilton a la batería, purista y personal a la vez, como siempre, infalible. El sonido del trío es fresco dentro de lo artificial (deconstruir temas tan conocidos que resuenan en el recuerdo obliga al oyente a un esfuerzo intelectual) pero la intención es renovadora y el resultado gratificante.

El tema final ("(A Night) On the Town"), compuesto por Malinverni, cuenta quizás esa historia donde coincide con Bernstein en un restaurante mientras toca arias al piano, y la juventud y la maestría se mezclan como en estas versiones. Malinverni construye este tema usando el patrón sol-do, sol-do que Bernstein utilizaba a menudo (con el que comienza, por ejemplo, "New York, New York") y con el que admite que suele improvisar a menudo.



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* Web: www.petemalinverni.com

NOSTALGIA DE DAVE BRUBECK

ALAN BROADBENT, Broadbent plays Brubeck 
(Eden River Records, 2021)

En Broadbent plays Brubeck, el pianista Alan Broadbent presenta un homenaje único: una colección de temas que ha arreglado para orquesta de cuerda con una elegancia superior, dotanto a los temas escritos por Dave Brubeck de una dimensión nueva y, al mismo tiempo, natural, porque a nadie le cabe duda de que la principal inspiración del West Coast jazz de Brubeck siempre fue la música clásica. Por poner un solo ejemplo, me viene al oído su curiosa grabación  que se llamó Bernstein plays Brubeck plays Bernstein (Columbia, 1961) en la que Leonard Bernstein dirigía la New York Philarmonic para una suite en cuatro movimientos llamada "Dialogues for Jazz Combo and Orchestra" compuesta por Brubeck. Esto ocurría en la cara A del LP mientras que en la cara B el cuarteto formado por Brubeck, Desmond, Wright y Morello versionaba temas del West Side Story de Bernstein. No es de sus grabaciones más notables pero como curiosidad es excepcional.

Volviendo a Alan Broadbent, el disco, como su anterior Developing Story de 2017, está producido por Ralf Kemper y una vez más grabado en Abbey Road con la London Metropolitan (esta vez con su sección de cuerda). Le acompaña su trío de siempre (Harvie S al bajo y Hans Dekker a la batería). Broadbent dirige la sección de cuerda y el concertino es David Juritz, que tiene un delicado solo en "Strange Meadowlark“. 


Con esta formación, Alan Broadbent explora la obra de Brubeck con arreglos que enfatizan los aspectos de la música de Brubeck que enlazan la tradición sinfónica europea con la excitante serenidad del cool jazz. Broadbeant, que ya hizo arreglos (y digirió orquestas) para Paul McCartney, Diana Krall, Pat Metheny, Michael Bublé..., utiliza la sección de cuerda como si fuera un solo instrumento que formara un cuarteto con su trío. Suenan con precisión suiza, algo excepcional porque el piano se grabó aparte pero si los arreglos están bien hechos, estas cosas ocurren. Todo encaja y eso se nota en la emoción que comunica. 

Brubeck plays Brubeck
El libreto del disco lo presenta como una vuelta de Alan Broadbent a sus orígenes. Resumiendo, En 1961, cuando Alan tenía 14 años, encontró las transcripciones de Howard Brubeck, en dos volúmenes, del álbum en solitario de Brubeck plays Brubeck (Columbia, 1956) en una tienda de música en Auckland, Nueva Zelanda. En ese momento él solo conocía a Dave Brubeck por "Take 5" que estaba de moda y sonaba en la radio. Sin haber escuchado el disco, como buen lector a primera vista, aquel músico de 14 años comenzó a tocar las piezas tal como estaban escritas. Las armonías y las melodías le descubrieron el jazz que ha desarrollado en los últimos sesenta años. Cuando escuchó el disco original, todo le pareció familiar y nuevo a la vez.


Tenemos que decir que este álbum no tiene el mismo setlist del disco de 1956. Broadbent ha añadido otros temas icónicos del pianista de Concord, California, como  "Blue Rondo A La Turk", "Bossa Nova USA" o un tema compuesto por su hermano Howard Brubeck ("Theme for June"), quizás como homenaje y agradecimiento a aquellas transcripciones que le cambiaron la vida y contribuyeron a su visión del jazz.

Broadbent plays Brubeck busca, en sus arreglos, compartir con los aficionados aquellas sensaciones que le descubrió el LP de Brubeck y añadirle la expresividad única de los músicos de The London Metropolitan String Orchestra. Y el sonido es tan brillante que se puede sentir que lo ha conseguido.





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* Más artículos sobre Alan Broadbent en este enlace.

CINCO VISIONES DEL JAZZ

De Gerswhin a Shostakóvich

Esta mañana, por una de esas casualidades que a veces se producen, preferí escuchar la radio a poner un disco. Sintonizando esa maravilla que es Radio 2, me encontré con Un americano en París. Me dejé llevar y terminé enlazando con la retransmisión en directo del concierto de la Orquesta Nacional de España, a punto de comenzar. El programa era singular y no muy usual en la ONE: cinco piezas clásicas que se acercaban tangencial o rotundamente al jazz. Gershwin (¿cómo no?), Bernstein, Shostakóvich (qué curiosidad) y los desconocidos (para mí) Darius Milhaud y André Jolivet. ¿Cómo resistirse? No lo sabía aún, pero tenía por delante dos horas y veinte de sonidos excitantes y desconocidos, de pura aventura musical...

Dirigida por el valenciano Jordi Bernàcer, cuatro de las piezas del programa eran estrenos para la Orquesta Nacional de España. La que me ha parecido más interesante ha sido La creación del mundo, de Darius Milhaud. Puede que su título no parezca el de una pieza de jazz; sin embargo, esta obra de 1922 responde a muchos cánones jazzísticos (que el compositor recogió de primera mano durante su estancia en Harlem ese mismo año) y resulta una magnífica introducción... aunque en su época, el estreno fue más un escándalo que un éxito.

Enrique Pérez Piquer
A continuación, suena Prelude, Fugue and Riffs for Clarinet and Jazz Ensemble, que fue compuesta por Bernstein originalmente para la orquesta de Woody Herman en 1949 pero que no se pudo estrenar hasta 15 años después porque, cuando estuvo terminada, la orquesta de Woody Herman se había disuelto. Para los puristas del jazz, esta pieza quizás no sea más que una composición barroca que se acerca de tanto en tanto a formas del jazz derivadas (o cercanas) al vodevil o a la música de las bandas callejeras de Nueva Orleáns. Es, a pesar de todo, un ejercicio más que interesante de eclecticismo que vale la pena escuchar. El solista era el clarinetista Enrique Pérez Piquer.

La trompeta es la protagonista en casi todas las piezas, si bien los solistas van cambiando de una a otra y no nos hemos podido quedar con todos los nombres (cosas del directo) si bien destacamos la sordina de Manuel Blanco en el Concierto para trompeta y orquesta no. 2 de Jolivet, originalmente concebido como un ballet, y la presencia del cuarteto de saxofones Sigma Project

La suite de Porgy & Bess (más conocida como Catfish Row para diferenciarla de la otra suite, más extensa) es el punto culminante, pero el concierto termina con Shostakóvich. Su Suite para orquesta de jazz no. 2 fue compuesta para la Escuela Estatal de Jazz de Victor Knushevitsky en la Rusia soviética de 1938. La partitura se perdió durante la II Guerra Mundial y reapareció en forma de partitura para piano a final de los 90. Las formas tienen poco que ver con el swing pero algunos elementos son especialmente llamativos y excitantes para el oído experto.

Cinco formas de acercarse al jazz, cinco visiones de compositores "cultos", que nos recordaron que en la música no hay fronteras ni etiquetas definidas sino un afán constante de evolución, mestizaje y movimiento hacia el infinito.