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MINGUS EN ARGENTINA

CHARLES MINGUS, In Argentina: 
The Buenos Aires Concerts (Resonance, 2025)

A finales de los 70, un Charles Mingus que ya sufría los efectos de la ELA viajó a Argentina con uno de sus quintetos menos conocidos, formado por el pianista Robert Neloms, el trompetista Jack Walrath, el saxofonista tenor Ricky Ford y el baterista Dannie Richmond. Esta grabación, publicada por Resonance Records en un triple LP, recoge los conciertos que realizó en el Teatro Coliseo y en el Teatro de la Sociedad Hebraica Argentina los días 2 y 3 de junio de 1977. La edición, 3-LP recogidos de las cintas originales grabadas por el ingeniero de sonido Carlos Melero, masterizados por Matthew Lutthans en el Mastering Lab y prensados ​​en Le Vinylist, documenta una época poco conocida del músico, seis meses antes de que esos síntomas fueran diagnosticados y justo antes de trabajar con Joni Mitchell en Mingus, álbum en el que la enfermedad ya no le permitió tocar.

Foto de Uberto Sagramoso (de izq. a derecha: Ricky Ford, Jack Walrath, Bob Neloms y Charles Mingus). 
Buenos Aires, Teatro Coliseo, 2 de junio de 1977. 

Como viene siendo habitual en estas grabaciones que Resonance recupera (ya lo apreciamos al reseñar The Lost Album from Ronnie Scott's de 2022), la edición contiene una cantidad ingente de documentación y notas (en este caso, del biógrafo de Mingus Brian Priestley (A Critical Biographgy de 1983) y del escritor Claudio Parisi, y entrevistas realizadas ad hoc a los miembros de la banda Jack Walrath y Ricky Ford, entre otros.

En lo musical, nos encontramos a un Mingus que muestra la energía que la enfermedad empezaba a negarle, con su habitual liderazgo al contrabajo y sus exhortaciones a los músicos, repasando temas clásicos como "Goodbye Pork Pie Hat" y "Fables of Faubus" o exploraciones en ritmos tropicales, tan poco habituales en Mingus ("Cumbia and Jazz Fusion") o clásicas como "Duke Ellington's Sound of Love", de su ídolo Ellington, que fue siempre una de sus referencias y que siempre interpreta pasada por el tamiz salvaje y rabioso de su propio temperamento, algo de lo que se contagia un quinteto consistente, energético y con un interplay fabuloso. 



* Más info: resonancerecords.org


UN VIAJE INTERIOR (Y MODAL)

RAMIRO ZAYAS, Parte del viaje (Club del disco, 2024)

Entrar en Parte del viaje es entrar en un mundo de introspección donde las armonías sugieren historias por contar. El autor de este viaje es el compositor y pianista argentino Ramiro Zayas. Su propósito en su segundo álbum es narrar un viaje interior que trata del cambio y de las partes de uno que quedan cuando nos movemos, según cuenta. Y lo hace con siete composiciones originales, muy buenos músicos y mucha improvisación modal. 

Grabado en Basilea (Suiza) y mezclado en Buenos Aires (Argentina), el disco contiene temas compouestos por Zayas entre 2019 y 2022, temas pulidos a lo largo de conciertos y más conciertos por diferentes músicos y formaciones, provocando una evolución lógica, orgánica, hasta que llega el momento de grabar.

"Fiel a esta narrativa en evolución, decidí convocar a amigos nuevos y antiguos que refrescaron y aportaron una nueva visión a los temas, permitiendo la experimentación con diferentes instrumentaciones: Josh Schofield, Sebastian Greschuk, Yossi Itskovich, Joseph Bijon y Michał Skwierczyński", afirma Zayas.
Los músicos que acompañan al pianista en este disco son Isak Ingvarsson (saxo tenor), Lisa Hoppe (bajo) y Leo Gerstner (tbatería); pero, fiel a su objetivo de mostrar el cambio, utiliza a otros músicos según el tema (Josh Schofield al saxo alto, el trompetista Sebastian Greschuk, a la trompeta y fliscorno, el trombonista Yossi Itskovich y los guitarristas Joseph Bijon y Michał Skwierczyński, lo que produce un efecto caleidoscópico en el disco porque el sonido, como el grupo, cambia casi en cada tema. 

Temas hay muy interesantes en el álbum, como el que abre el disco, con su hipnótico riff de contrabajo (Hoppe), que da paso a un tema especulativo con un protagonismo especial del saxo alto y la guitarra, con el piano en segundo plano; el intimista "Winter Tales", también con el contrabajo de protagonista y con su sincopado solo de piano; o la grabación que cierra el disco, que suena como un homenaje a Duke Ellington, con formato de septeto y sinuosas orquestaciones que recuerdan a las suites del Duque (dentro de la modernidad, por supuesto). Pero, de todo el repertorio, habría que destacar el delicado discurso de Zayas al piano en "Circle Song", con sus cambios de ritmo y sus progresiones de acordes jugando con una melodía bellísima apoyándose solo en la sección rítmica (Hoppe y Gerstner) para después dar un paso atrás y acompañar sutilmente el breve solo de Ingvarsson al tenor. El juego vuelve a empezar y el discurso del piano continúa más complejo aún, para dar paso de nuevo al tenor... Algunos aires argentinos se dejan sentir en la melodía, redondeando el tema, que termina con una serena coda.


Ramiro Zayas es un joven compositor y pianista argentino. Dirige el ensemble Collector y forma parte del trío argentino-finlandés Narat. Parte del viaje es su segundo disco como líder tras Rio interior de 2019. Ha grabado este proyecto tras algunos años moviéndose por la escena musical de Berlín, un disco más que recomendable por su manera de utilizar los nuevos lenguajes del jazz sin artificios. 




JAZZ DESDE AGUAS INTERNACIONALES

EMILIO SOLLA TANGO JAZZ ORCHESTRA,
Puertos: Music from International Waters (Avantango, 2019)

Estos días está tocando en España el pianista argentino Emilio Solla, ganador hace unas semanas del Grammy Latino al Mejor Álbum de Jazz con su Tango Jazz Orchestra, compitiendo con nominados como Chick Corea, David Sánchez, Afro Peruvian Jazz Orchestra y Miguel Zenón. Solla no es solo un heredero de la fusión étnica iniciada por Piazzolla sino que lleva años desarrollando una investigación personal en las fronteras de aguas tan internacionales como el jazz, el tango, la fusión... a través de múltiples proyectos en España y Nueva York (Emilio Solla & The Tango Jazz Insiders, donde estaban Chris Cheek, Juanjo Mosalini, Edward Perez y David Xirgu; Tributango, NY Tango Project, Jazz Sinfonica + Edmar Castañeda...). 

Su disco ganador, Puertos, es una metáfora de las migraciones de la música, con tintes autobiográficos de un músico afincado en Nueva York, donde ha acompañado a gigantes de la talla de Paquito D'Rivera, Wynton Marsalis... Y lo ha compuesto a ritmo de tango, jazz, con la potencia de una big band y con invitados tan especiales como Arturo O'Farrill (en "LLegará, llegará, llegará").

El resultado es una mezcla de influencias que fluye de una manera sorprendentemente (o no tan sorprendentemente) natural. Cada tema está está escrito en honor a un puerto que ha sido fundamental en el desarrollo del jazz y del tango o de la música de Solla: La Habana, Montevideo, Benguela, Buenos Aires, Nueva York, Cartagena, Cádiz y Nueva Orleans.

Esta semana está en Canarias para inaugurar el IV Festival Internacional El mundo en un piano junto a los pianistas Federico Lechner y Constanza Lechner.

Y un vídeo más, en homenaje al fallecido Lee Konitz, la noche que tocó con la Tango Jazz Orchestra de Emilio Solla en el Dizzy's de Nueva York el 22 de octubre de 2018. ¡Fascinante cómo el tema nace y crece con estos músicos!


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* Más info: www.emiliosolla.com 

POESÍA, ACORDEONES Y OTROS IMPOSIBLES

JAVIER LÓPEZ JASO & MARCELO ESCRICH QUARTET

Según el Diccionario de la Real Academia, aporía es un término filosófico que define como "Enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional". Sabemos que lo que, en apariencia parece inviable en música es muchas veces posible en ese milagro de integración que es el jazz, por eso no nos extraña que el acordeonista Javier López Jaso eligiera este término para uno de sus temas. 


Aporía es, también el título de su segundo trabajo con el contrabajista argentino Marcelo Escrich. Aporía, que viene avalado por el sello Errabal Jazz, es una colección de 9 temas que mezclan con inteligencia la vibrante sonoridad del acordeón con la inquietud de un cuarteto de jazz. Junto al guitarrista Luis Giménez y al batería Dani Lizarraga, el cuarteto crea paisajes cambiantes que fluyen a medida que pasan los temas, como paisajes en un largo viaje, construyendo imágenes distintas de ritmos distintos y que, a la vez, nos traen a la memoria influencias muy diversas. El resultado es erudito y, a la vez, inusual, ya que el uso del acordeón obliga a armonizar de una manera poco usada en el jazz. 


Pero que nadie se asuste. El resultado es tan cálido, los solos muy interesantes y el sonido brillante. No pierde intensidad ni en las baladas. No esperen melodías tradicionales ni desviaciones que les saquen del camino del jazz. Los temas fluyen y son fáciles de escuchar porque las melodías llegan, aunque son tan elaboradas que es difícil saber dónde acaban los arreglos y comienza la improvisación. 

El único elemento ajeno al jazz que aparece en el álbum es la poesía, pero ya nos hemos detenido muchas veces en este espacio para hablar de la fascinante relación entre las métricas del jazz y de la poesía y, en este caso, es muy acertada la intervención de la voz de Gerardo Fitanovich recitando en homenaje al poeta argentino Hugo Tabachnik y a su obra Volviendo a casa en el tema "Hugo vuelve a casa", donde también aparece otro invitado: Alberto Arteta en el saxo tenor. Me gustaría destacar también que Arteta tiene un solo muy clásico en el último tema del álbum ("Diálogos y secuelas"), un tema que comienza con un diálogo bastante interesante entre el acordeón y la guitarra eléctrica a ritmo de jazz rock.


Resulta fascinante la manera en que el acordeón se integra en la base rítmica, comandada eficazmente por Escrich, con un sentido de la síncopa muy moderno y a la vez jazzístico, en especial cuando existe un contrapunto entre acordeón y guitarra. También fascina escuchar cómo López Jaso es capaz de tanta versatilidad. Sin enmarcarse claramente en el tópico fácil de estilos que la cultura popular asocia al instrumento, su  lenguaje deja traslucir la melancolía de músicas argentinas, francesas o del folkore vasco y, a la vez, es jazz, es improvisación. Es delicado y muy cantabile en temas como "Nene", dedicado a su hijo, lírico ("Aporía") o tremendamente rítmico y expresivo, como en el caso de "Donostia-Pamplona, Iruñea-San Sebastián", un tema compuesto por el acordeonista donde, paradójicamente, parece mandar el contrabajo, que marca el ritmo desde el primer compás y que tiene un solo hipnótico. 

Son músicos (y también compositores y profesores) que llevan años tocando juntos y eso se nota en la escucha de este trabajo donde vanguardia y tradición se mezclan con frescura. Un disco muy recomendable.

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* Javier López Jaso: www.javierjaso.com

* Marcelo Escrich: www.marceloescrich.com

EL CÍCLOPE Y EL BARCO DE HUMO

Nuevas aventuras de los Hermanos Tornello

Curioso tándem argentino, El Sosias, el combo/dúo de los hermanos Osvaldo Tornello (piano) y Rodolfo Tornello (en este álbum saxo tenor y clarinete), músicos, compositores y educadores, nos trae una nueva grabación, de composiciones propias, como siempre, titulada El Cíclope y el Barco de Humo. Seis únicos temas que vuelven a mostrarnos esa combinación de intimidad emocional y trabajo intelectual que escuchamos en sus anteriores discos. 

El disco comienza con un unísono original y casi cíclico que deriva en un solo de piano de una complejidad rítmica casi (salvando las distancias) monkiana. El tema, con el mismo título que el álbum ("El Cíclope y el Barco de Humo"), cambia de ritmo y añade swing, una especie de walking ejecutado con la mano izquierda que no es stride pero que hace fluir el tiempo con elegancia jazzística mientras el saxo mantiene la melodía y nos arrastra hacia el final. El segundo tema, de melancólica inspiración, nos remite a los mejores temas de sus discos anteriores, ese estilo intimista y (casi) cerebral que nos gusta tanto de las composiciones de El Sosias. "Hasta Pasado Mañana" es un dúo de resonancias clásicas, que nos devuelve matices como un buen vino, matices que van desde resonancias de Beethoven hasta modernidades como Debussy, Satie o Evans, y que, en sus casi siete minutos, parece conseguir que el tiempo se detenga antes de ese pasado mañana que cita el título. 


Algo parecido ocurre con "La Vez Que Me Fui", tema donde el piano crece desde la réplica hasta el solo con cada nota, primero aportando intensidad sin aumentar el ritmo ni el volumen (algo tan difícil) para luego crecer en inspiración. Casi llega uno a imaginar que es un tema a piano solo. Más allá, volviendo al protagonismo del viento (si aquí se puede hablar de algún protagonista) nos encontramos con un melancólico tema: "Sometimes los Lunes", con una romántica melodía de tintes cinematográficos, tintes que también rondan los motivos de "Lejos", una pieza de influencias ellingtonianas, con cambios de ritmo, con tanto swing como adagio, de una complejidad más cercana a la música clásica que a la Tercera Vía.

En el tema final ("El Guerrero Que Camina"), el clarinete nos muestra una melodía difícil, lenta, que se rompe con facilidad, mientras el piano pone su poesía sutil de fondo. Ustedes disculpen, pero hace rato que pasó la medianoche y este jazz moderno que habla de emociones ha imbuido mi alma de rimas... Buenas noches. Y buena suerte.

ESA LÍRICA DEL JAZZ MODERNO

Otra vez El Sosias

El Sosias es un dúo de Mendoza (Argentina) compuesto por los mellizos Osvaldo y Rodolfo Tornello, un dúo de saxo/clarinete y piano que practica un jazz tan poético como los títulos que ilustran sus composiciones, todas originales. Su nuevo álbum se titula Cada instante, todos los instantes... y está lleno de temas líricos, bien estructurados y que regalan una escucha para espíritus afines a la improvisación pero sensibles a la lírica.



Educadores y difusores del jazz (y de su propio concepto de jazz moderno), estos dos hermanos argentinos llevan a sus espaldas más de media docena de álbumes grabados y, sin embargo, no se prodigan tanto en directo (a pesar de tener discos grabados en vivo, como Jazz en Miramar (2007) y La Aniera (2012). En estos discos, caminaban a través de standards (Kosma, Miles Davis, Hancock, Brubeck...), influencias que se notan en su forma de tocar y, de alguna manera, están presentes en la química de sus composiciones propias, más intimistas y especulativas (como en Los días de Lina, de 2015, donde todos los temas estaban compuestos por Rodolfo Tornello). Su nueva grabación lleva un poético título que anuncia, desde la carátula, la importancia que la belleza tiene en su jazz.

En Cada instante, todos los instantes... Rodolfo Tornello toca solo el clarinete, abandonando momentáneamente la potencia del tenor en favor de la expresividad más dúctil y fluida del clarinete. Los temas, inspirados y bellos, adquieren un tono místico y atemporal, que me recuerda en algunos momentos (esto es una apreciación sentimental) el lado orgánico y emocional de la música que Chaplin componía para sus películas. Es jazz pero podría ser una delicada banda sonora, ¿no les parece?


Clarinete y piano se podría considerar "jazz de cámara" aunque, atendiendo a una clasificación orquestal, el dúo es menos que una orquesta de cámara; es, sobre todo, un desafío. Pero, a pesar de las dificultades y restricciones que conlleva una formación tan inferior en número como es el dúo, El Sosias consigue una variedad expresiva que se apoya en composiciones ricas en recursos.

Recomendables temas como "Viernes de Abril y Sus Ojos" o "Nada Más los Recuerdos", donde la rítmica del piano asociada al timbre del clarinete recuerdan al sonido del bandoneón y nos traen un aire de tango, género sobre el que improvisaron en su disco de 2013 Tango Sessions. Emocionante coda es "Antes de irnos", un tema destilado en base a influencias más o menos palpables pero todas sutiles (el Benny Golson baladista, Bill Evans, Piazzolla, Dave Brubeck...), esa lírica del jazz moderno.

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Enlaces para conocer El Sosias:

SIN SABER A DÓNDE IR

Los Hermanos Tornello están de vuelta

Si en otros momentos se hablábamos de grandes formaciones y sonidos espectulares de big band hoy les traigo un experimento más íntimo y original. El Sosías es un dúo de Mendoza (Argentina) formado por los hermanos Osvaldo Tornello (piano y composiciones) y Rodolfo Tornello (saxo), sin más músicos, una formación que exige tanto a los intérpretes como al oyente, y que presenta ahora un nuevo álbum titulado Sin saber a dónde ir.


Los hermanos Tornello llevan más de 15 años en la escena jazzística argentina, tanto discográfica como docente, y aportan esta experiencia al difícil ejercicio de grabar sin apoyo, ya que toda la "sección rítmica" la pone el piano, algo complicado que, en algunos casos, como el tema que da comienzo al álbum ("Ellos están de vuelta"), resulta fascinante, con un solo de piano en el que la mano izquierda hace las funciones de acompañamiento, de walking bass. El disco, en general, suena pausado e introvertido pero los pocos temas rítmicos suenan a hardbop, algo complicado de conseguir con un solo instrumento de viento, aunque hay momentos ("Sin saber a dónde ir") en que hay tal comunión entre piano y saxo...


Lo mejor dell álbum son las baladas intimistas como "Mirá por mí (Tema de Sofía)", con un saxo alto tan inspirado y profundo que recuerda la forma de hacer baladas de Dexter Gordon o "Nocturno en mi bemol", composición que mantiene un delicado diálogo entre piano y saxo que podríamos decir que da sentido a la ausencia de otros instrumentos. 

En resumen, un combo que basa su música en la experiencia y en la inspiración, con una discografía detrás de las que destacaríamos Tango Sessions. Nuestro corte favorito: "Ojalá volviera a ser mañana". El disco completo se puede escuchar en Spotify o en Youtube:


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* Facebook oficial: www.facebook.com/elsosias

* Foto: Salvatierra (tomada del tumblr de El Sosías)

http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

¡CANTAD, CHICAS, CANTAD!

Entrevistamos a Rouge a Tempo

No hay duda de que dos factores tan universales como Internet y el jazz en pacífica conjunción son una bendición para el aficionado. Hoy día no imaginamos qué sería de nosotros sin los contactos que la red global nos facilita, sin esa capacidad aparentemente infinita de sus recursos de audio y vídeo y sin su simultaneidad, ese don cuántico que nos trae todo tipo de novedades en tiempo real. La semana pasada nos encontrábamos con uno de esos grupos que nos sorprenden y nos hacen pasar horas frente a la pantalla con los auriculares puestos. En esta ocasión, se trataba de un grupo de jazz vocal radicado en (Argentina). Su nombre es Rouge a Tempo.

Rouge a Tempo está formado por las voces de Gabriela Mazzeo, Carolina Roisinblit y Soledad Fernández. Practican un jazz vocal muy tradicional, en la línea de Andrew Sisters, con un repertorio escrito principalmente en las décadas que van de 1920 a la de los 40: dixieland, boogie woogie, ragtime... Hoagy Carmichael e Irvin Berling forman parte de sus shows, pero también temas tradicionales anteriores a las primeras grabaciones de jazz y otros más actuales como alguno de Ray Charles.

Hemos estado charlando con Carolina Roisinblit para intentar conocer más a fondo su música. Esta es nuestra

Entrevista

Jazz, ese ruido: Con ese sonido y esas influencias, sorprende saber que venís de Argentina, de modo que nos preguntamos: ¿de dónde vienen Rouge a Tempo musicalmente hablando?

Carolina Roisinblit: Rouge a Tempo viene de lugares muy diversos: cada una tiene un pasado musical particular y distinto al de la otra. Gabriela Mazzeo es tal vez quien más se acerca a la música que hacemos: tiene ya varios discos de jazz grabados y a su vez es directora musical y arregladora de varios ensambles vocales. Soledad Fernandez viene del folklore y el tango, y es quizá quien más recientemente incursionó en el género musical alque Rouge a Tempo se dedica.
Tempo se dedica. Por mi parte y aunque durante mucho tiempo canté comedia musical, jazz y música celta, soy compositora y escribo canciones en castellano. Grabé un primer disco como cantautora y estoy a punto de presentar el segundo, en el que me dedicaré a explorar un repertorio muy heterogéneo, pero como intérprete. En este segundo álbum se van a poder escuchar desde una milonga hasta viejos standards del jazz.      Las tres sentimos una gran alegría por la riqueza del encuentro entre tres voces tan diferentes y con raíces musicales tan variadas.

J,ER: En vuestro repertorio hay temas que van desde 1911 hasta la década de los 40. También hay un guiño a Pink Martini. ¿De dónde os viene este amor por lo tradicional? ¿Cómo os llega hasta Argentina?

CR: La idea de cantar este tipo de música tan especial surgió cuando Gabriela Mazzeo presentó Vereda Dixie, su segundo disco solista, allá en el 2009. Yo participé en varios temas de su disco, cantando arreglos a voces y coros, y una de las canciones era "Bring back that Leroy Brown", de Queen, en versión charleston. ¡Fue tan divertido cantarlo así! Creo que en ese momento descubrimos que el boogie woogie, el charleston y el rag eran estilos de música que habían surgido, precisamente, con el objetivo de traer alegría. Por otra parte, mi amor por las Andrew Sisters venía desde mi infancia, y fue fácil decidir que queríamos armar un proyecto dedicado exclusivamente a eso. Un tiempo después convocamos a Soledad Fernandez a integrar el trío.
     "Bitty Boppy Betty", el tema de Pink Martini que incorporamos a nuestro repertorio, es de hecho el único tema de todo el disco posterior a la década de los '50. Pero la propuesta estilística y estética era tan bella y la temática tan divertida e irreverente, que no pudimos resistir la tentación de sumarlo al repertorio. Es nuestra "licencia poética" en un disco que, por lo demás, se ciñe rigurosamente a una época y un contexto histórico muy específico.


J,ER:  ¿Qué tipo de formación lleváis en directo?

CR: Cuando cantamos en vivo nos acompaña nuestra orquesta, compuesta por Yoni Mijelshon en piano, Roberto Seitz en contrabajo, Athos García Argüelles en batería, Yaír Lerner en trompeta y Lucas Capitelli en guitarra. Nuestro disco, Come on and hear! contó con la presencia de Damián Alegretti en batería y en el espectáculo que presentamos en el 2014 nos acompañó nuestro presentador, Dudú Marfayn.

J,ER:  ¿Podríais describirnos el panorama jazzístico actual en vuestro país (o en vuestra ciudad) y, más concretamente el jazz vocal?

CR: En este momento hay en Argentina un resurgimiento del jazz muy interesante. Son muchos los fanáticos de este género musical y es maravilloso ver que las jam sessions inundan Buenos Aires. Además, el jazz en nuestro país cuenta realmente con músicos talentosísimos, e incluso aquellos que no se dedican a este género admiten que ha tenido enorme influencia en ellos. Tenemos grandes orquestas haciendo repertorio clásico, tríos de jazz interpretando repertorio más actual, grupos de jazz fusión, jazz latino, jazz-tango y a Jorge Navarro presentando en este momento junto a Ernesto Acher un tributo a George Gershwin. Los grupos vocales son más infrecuentes, pero no somos el único grupo vocal de jazz en Buenos Aires.

J,ER:  Si tuvierais que elegir un tema de vuestro repertorio, ¿cuál sería y por qué razones?

CR: ¡Qué pregunta difícil! Creo que, en lo personal - no sé qué opinarían Gaby y Sole - elegiría "Alexander's Ragtime Band", el primer corte del disco. Creo que retrata bellísimamente la época en la que nace este tipo de jazz: entre la primera y la segunda Guerra Mundial, cuando los soldados necesitaban ánimo y alegría, los que se quedaban en casa despreocupación y un clima de ensueño para olvidar por un momento las penas, y la música cumplía un papel de refugio, de alguna forma, en el cual resguardarse del dolor y el abatimiento. Con su cadencia alegre y su letra ("Come on and hear Alexander's Ragtime Band!/ It's the best band in the land!/ They can play a bugle call like you've never heard before/ So natural that you'll wanna go to war!) muestran el paisaje de una época única en la historia del jazz.

J,ER:  ¿Cuáles son los proyectos a corto plazo de Rouge a Tempo?

CR: En este momento está por salir nuestro primer trabajo discográfico, Come on and hear!, que estaremos presentando el Jueves 9 de Julio a las 21hs en Bebop Jazz Club. De momento es lo que más ocupadas nos tiene. Vamos a interpretar el repertorio del disco con alguna que otra sorpresa para nuestro público. ¡Nos tiene muy entusiasmadas! Luego tenemos previstas varias fechas para presentar el disco afuera, en diferentes provincias del país, y veremos, ¡quizá algún día podamos llevarlo a España!
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Poco se puede añadir, sólo esperar que llegue el disco y que tengamos la suerte de que hagan gira internacional. Mientras tanto, nos conformamos con disfrutar de sus vídeos y del boogie woogie. Por favor, ¡cantad, chicas, cantad!


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* Web oficial: www.rougeatempo.com.ar


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HERNÁN HOCK QUINTET

The Anachronic Machine (2013)

Hernán Hock pertenece (como nuestro admirado Sacri Delfino) a ese grupo de músicos argentinos afincados en Madrid que alimentan admirablemente la escena jazzística local, músicos cuyo exilio físico se nutre tanto de nostalgias porteñas como de recuerdos de Nueva Orleáns. La música de Hernán Hock aúna estas dos influencias con acierto en su música, un jazz moderno, sofisticado y cambiante, cercano por algunos momentos a la fusión y amparado, casi siempre, en los eficaces esquemas del hardbop.

En su nuevo álbum, titulado The Anachronic Machine, el guitarrista aparece con una formación bien diferente a la de su primer disco, Everything Happened On Olmo Street (2010). Aquí podremos escuchar a varios músicos que no son precisamente desconocidos en este blog: al piano está Pablo Gutiérrez (Bob Sands Quintet), Rafael Águila al saxo tenor, al bajo Ander García (Noa Lur, Luis Verde) y Miguel Benito a la batería. Aparte de la sección rítmica, muy bien acoplada, destacamos la presencia de Rafael Águila, cuyo saxo funciona aquí como un emulgente que sirve para cohesionar el quinteto de una manera casi imprescindible, especialmente en el tema que da título al álbum.

Pero hay dos temas que no van en quinteto: "Small Town Cuarteto" y "Small Town Trio", que, como sus títulos indican, son el mismo tema estructurado en dos formaciones distintas, una con piano y otra sin él, un tema que es una balada y donde Hernán Hock puede ofrecernos un buen solo, extenso y lleno de figuras.

Nuestro tema favorito del disco, sin embargo, es "Blue Dollar":



"Blue Dollar" tiene esa fluencia cercana al hardbop que caracteriza al disco, con momentos que apuntan hacia la fusión, con una sólida sección rítmica, un buen solo de guitarra y un buen equilibrio entre todos los componentes del quinteto, avalando lo acertado de los temas.

Y esta es, precisamente, la mejor cara del disco, las composiciones originales de Hernán Hock, que funcionan de una manera eficaz, dibujando ese tipo de jazz que atrapa al oído y arrastra al aficionado hacia ese fluir lógico de la buena música. Los matices importados de la tradición argentina se notan claramente en algunos temas como "The Anachronic Machine" o "Pachuco", donde conviven sin rubor con elementos post-bop o pueden sucederse con algún solo de piano de agradable complejidad.

Destacable en el quinteto es la conjunción de sus elementos, sin un excesivo protagonismo de la guitarra, lo que permite catalogarlo como un disco de quinteto más que como el disco de un guitarrista. Esta calificación es positiva, entiéndase. Hock parece delegar con confianza el peso de los temas en el quinteto y lidera en pocas ocasiones los temas, momentos en que muestra (especialmente en ese "Blue Dollar") la pericia y los matices de un buen improvisador. Lástima que su presencia en el disco no tengas más peso.

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* Web oficial: http://hockhernan.wix.com/hernanhock#!



https://www.amazon.es/dp/B00EDUGPZ2

PABLO ABLANEDO OCTET(o)

Magia argentina en gran formato

Habría que comenzar diciendo que el tercer disco del pianista argentino, graduado en Berklee y afincado en Nueva York, Pablo Ablanedo tiene la majestuosidad del tango y el orgullo de las raíces sin dejar de ser, por encima de todo, un disco de jazz. Ablanedo va más allá del latin jazz y de los clichés propios de su tierra natal para elaborar complejas composiciones que consiguen en octeto manifestarse de una manera exhaustiva y creciente hasta el punto de que uno corre el riesgo de sufrir un Síndrome de Stendhal.

ReContraDoble (Creative Nation Music, 2013) suena a la intelectualidad de Dave Brubeck y a la experimentación de Monk, suena a jazz moderno y, a ratos, a tango y a zamba, incluso cuando escuchamos versiones de Charlie Haden (el soberbio "Silence") o de The Beatles ("Norwegian Wood"). Desde que escuchamos la explosión de optimismo de "Mirando al cielo" (muy interesante el guitarrista Eric Hofbauer) hasta que termina el disco, el oyente ha acumulado tal cantidad de referencias que sentirá la necesidad de volver a escuchar el disco para estar seguro de que todo ello ha ocurrido en realidad.

De todo ello es culpable un octeto que, en realidad, está formado por nueve músicos más un invitado (el trompetista Greg Hopkins) y una vocalista (Katie Viqueira). Del combo destacaríamos la técnica y la potente personalidad de Kelly Roberge en el tenor y en el clarinete, y el trabajo de los percusionistas (Franco Pinna y Bertram Lehmann), dos músicos de esos capaces de unir un combo y hacer que se mueva sin romperse.


Pablo Ablanedo es un pianista innovador y convincente al mismo tiempo, un pianista que desarrolla una paleta de colores vasta aunque sutil, huyendo de efectismos pero capaz de desarrollar sus propias composiciones con una sensibilidad que conecta al instante, una de esas figuras que deberían estar en todos los festivales a pesar de no tener una gran discográfica detrás, uno de esos artistas enormes que no llegaríamos a conocer jamás si no fuera por la globalización de Internet.


Los músicos de ReContraDoble son:

Pablo Ablanedo, piano y composición
Phil Grenadier, trompeta y fiscorno 
Greg Hopkins, trompeta
Daniel Ian Smith, saxos tenor y soprano
Kelly Roberge, saxo tenor y clarinete
Fernando Brandao, flautas
Eric Hofbauerm, guitarra
Fernando Huergo, bajo
Franco Pinna, batería y bombo leguero
Bertram Lehmann, percusiones
Katie Viqueira, voz en "Almita (vocal)"

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* Web oficial: http://www.pabloablanedo.com

** Para escuchar y comprar el álbum:
www.pabloablanedo.bandcamp.com/album/recontradoble-2

GUILLERMO CALLIERO

Barcelona hora cero

Dos síntomas son comunes a casi todos los músicos de jazz argentinos. El primero, es una tendencia casi unánime hacia la fusión con el tango. El segundo es una latente falta de swing que deriva en lirismo. Ninguno de los dos síntomas debe ser considerado como una enfermedad, porque se manifiestan más bien como una maravillosa singularidad.

Con este álbum, Barcelona hora cero de Guillermo Calliero (San Jorge, Argentina, 1973), seguimos explorando el catálogo de Ayva Musica, un sello que  combina un catálogo de artistas muy personales con discos muy bien presentados (buenas fotografías, excelente sonido, sobrecubierta de cartón...). Calliero lleva años rondando los escenarios junto a gente de la talla de Perico Sambeat, Paquito D'Rivera o José Reinoso, que ha producido y arreglado este álbum, y presenta aquí una valiente colección de temas a caballo entre el hardbop, las baladas con aire de candombe y el tango.

El mejor arma de Calliero es el punto medio. Un buen ejemplo es el tema "Bilhete" de Ivan Lins, que abre el álbum. En él se marca el canon que gobierna todo el disco: ambientes cálidos y melódicos en los que la trompeta de Calliero se mueve con comodidad, con la tonalidad contenida de un Miles Davis de la época modal y siempre a medio gas, como Chet, sabiendo cómo caminar al filo sin romper el delicado tapiz que crea en cada tema.

El tema de Astor Piazzolla "Buenos Aires Hora Cero" parece ser la base conceptual del álbum. Sobre el particular ambiente que imponen la batería con su redoble y el piano, hay un interesante diálogo entre el bandoneón (Marcelo Mercadante) y la trompeta con sordina. Esta simbiosis enlaza con "Barcelona Hora Cero", tema firmado por Reinoso en el que el co-protagonismo del bandoneón es reemplazado por el saxo tenor (Enrique Oliver) sin perder el ambiente dramático y sugestivo del tema de Piazzolla. Sin embargo, el tema más inspirado, donde Calliero sobresale con nota, es "Por una cabeza", el tema de Gardel. Aquí suena como si Chet Baker interpretara un tango. Es sencillo y emotivo, sin parafernalias ni trucos, a medio tono como Chet, pero con la inspiración de la tierra, que es algo que nunca hay que perder. Brillante. El bandoneón, una vez más, eleva el tono del tema.

Los músicos del disco son: Guillermo Calliero (trompeta), José Reinoso (piano, arreglos), Enrique Oliver (saxo alto), Marcelo Mercadante (bandoneón), Perico Sambeat (saxo alto en "La arenosa"), Martín Laportilla (bajo, muy natural a pesar de ser eléctrico), Horacio Fumero (bajo acústico en "Bilhete" y "La nochera"), Juan R. Berbín y Dani Domínguez (batería), Juan San Martín (tambor piano).

Así suena "Por una cabeza":


Y como no era este un video muy entretenido, dejo aquí otro más antiguo. Lamento desconocer los músicos y el sitio.

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* Guillermo Calliero en mySpace: click aquí
** Ayva Musica: click aquí


SACRI DELFINO

Trío de guitarra con milonga de fondo

Descubrimos al guitarrista Sacri Delfino hace unas semanas interviniendo en el disco del bajista Apolo Bass. Ahora tenemos en las manos su álbum Jairanía  (2009), que viene precedido de un premio de la revista electrónica Acid Jazz Hispano, y no dejamos de sorprendernos la versatilidad de este músico de jazz que cabalga entre ritmos, directo y seguro, en un trío de guitarra, bajo y batería que le permite protagonizar momentos fabulosos.


En Jairanía Sacri Delfino, un músico que ha trabajado durante años en el mundo del tango, demuestra una gran capacidad para expresarse dentro del jazz con un instrumento que, en ocasiones, provoca disgustos por la cantidad de "guitarristas de jazz" que se pasan al lado oscuro de las vanguardias, los experimentos y las excentricidades. Porque Sacri Delgino es un guitarrista directo, elegante y moderno, dado a construir fraseos coherentes, muy técnico. Sin embargo, entre sus dones para la síncopa y la improvisación también está el de la versatilidad: en este álbum hay muchas baladas, aires de tango simplemente sugeridos e incluso un tema ("La Strada") que pisa el terreno del jazz fusión y que recuerda a grupos de hard rock de los 70, qué gran época para todo lo que no fuera jazz...


Como es habitual, me gusta destacar los temas del álbum que más me han llegado. El disco comienza con ritmos muy meditativos, en los que la guitarra suena de manera introspectiva, muy melódica, con un José Manuel Torrego muy sólido a la batería (sobre todo en "Luna de Hortaleza"), y no rompe hasta el tercer tema, "Chamota", en el que la mezcla de ritmos permiten a la guitarra soltarse y desplegar un abanico de sonidos que no por inspirados suenan menos técnicos. Pero si el tema anterior tenía sonoridades exóticas, "Pan caliente" es mucho más étnico, con una fusión excitantemente desconcertante de ritmo cercano al pop y coros de bossa nova. 


Donde más nos gusta Sacri Delfino es el valsecito "Silbando bajito", muy inspirado, pero hay que oír "10 de Enero" para entender qué tiene de grande este argentino afincado en Madrid que por momentos me recuerda a un Kenny Burrell (de algún disco que algún aficionado más erudito que yo acertará a nombrar) con una capacidad para desarrollar la melodía hasta lo inimaginable sin cansar.


Los otros dos músicos del disco son buenos acompañantes. Gerardo Ramos es un bajista discreto, en el sentido de que no busca el protagonismo sino el apoyo al solista, aportando seguridad al colchón rítmico, y sólo tiene un papel protagonista destacable en "Toto", donde puntea la melodía con un pizzicato limpio y de una sonoridad deliciosa. El baterista José Manuel Torrego juega un papel muy sólido en todos los temas, pero en "10 de Enero" no sólo contribuye a la construcción del tema sino que ataca con intervenciones precisas y espectaculares en aquello que Nat Hentoff llamaba jazz conversacional, aunque prefiero destacar lo excepcional de su precisión y su delicadeza en los temas de tempo lento.

Disco recomendable, especialmente para los que busquen jazz moderno y sin estridencias. 

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* La foto es de Sergio Cabanillas (www.cabanijazz.com) como todas las del disco.
** Más info en Myspace: http://www.myspace.com/sacridelfino/videos.

GERMÁN KUCICH & GUSTAVO GARCÍA

Insólita asociación piano/guitarra

Más jazz made in Spain, aunque se trate de dos músicos argentinos que viven en Madrid y Barcelona, respectivamente, que hacen un jazz original, atrevido y sin fusiones de por medio. La música de Germán Kucich (piano) y Gustavo García (guitarra) en su disco Dúo (Youkali Music, 2010), reúne ingredientes tan improbables como simplicidad (es un dúo) y sofisticación (conceptual, compositiva e interpretativa), jazz valiente y moderno que encajaría en algún sello europeo como, por ejemplo, ECM.

EL disco comienza con un dúo en el que los dos instrumentos tocan a la vez, nota por nota al unísono, confundiéndose, creando una sonoridad inusual, como si de un nuevo instrumento de cuerda/percusión se tratara. Pero quizás no sea el virtuosismo lo único que ofrece este álbum.

El riesgo necesario para montar 11 temas con dos instrumentos se hace patente en cada corte, y sólo el delicado equilibrio que logra la conjunción rítmica de estos dos músicos consigue salvar los escollos uno a uno, porque los temas fluyen, se dejan arrastrar por la rítmica del piano y el contrapunto de la guitarra, y consiguen que, al escuchar, no echamos de menos ningún instrumento más.

Esta fluidez de la que hablamos se hace más patente y gozosa en “Moon and Sand” (Wilder / Palitz / Engvick), en temas clásicos como “Lotus Blossom” de Billy Strayhorn o en “My Funny Valentine”, aquí en una versión menos contenida y mucho más apasionada que la que estamos acostumbrados a escuchar, con más swing, mientras que en temas como “How Long Has This Been Going On” (Gershwin / Gershwin) Kucich y García juegan con la ventaja de que el piano y la guitarra son el dúo perfecto para interpretar el blues, y he de decir que este tema suena mucho mejor así, a ritmo de blues, aunque al final dejen una nota muy Gershwin a modo de coda.

Otros temas que destacan en el disco son “Harlequin” de Wayne Shorter en una versión muy interesante y mucho más bella melódicamente que la que grabó en su día Weather Report, “Eatalot” (original de Gustavo García) y un tema que desconocía de Paul McCartney (!) llamado “Arrow Through Me”, que pone en mayúsculas la calidad de los músicos, sobre todo en el ajustadísimo final del tema, preciso, casi de relojería. La versión de “Think Of One” en dúo piano/guitarra es mucho más impresionista y esquemática que la original, una destilación casi alquímica del espíritu de Monk cuyo resultado es realmente excitante.


Germán Kucich ha tocado con músicos de la talla de Pedro Iturralde, Miguel Ángel Chastang, James Moody, Perico Sambeat o Javier Colina. 




Gustavo García ha tocado junto a Marcelo Castro, Mariano Díaz y Stewart Copeland. El disco fue grabado en los estudios Infinity de Madrid y producido por Thomas Schindowski.


 
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* Se pueden escuchar algunos temas en Myspace: 


** La foto de G. Kucich es de Javier Nombela y está tomada de Tomajazz. La de G. García la trajimos de su Myspace.

LEÑA AL MONO, QUE ES DE GOMA

ACORDES Y DESACUERDOS (VI) 

Siguiendo la estela del post de la semana pasada, no queremos dejar este homenaje a Enrique 'Mono' Villegas sin permitirle expresarse. Estos son fragmentos de una entrevista que apareció en la revista argentina Pelo en 1978. Sus opiniones:



I.
El jazz es producto de la rebelión de los negros, nada más; si los árabes no le hubieran vendido negros a los norteamericanos el jazz no existiría.

II.
Todo blanco que lo quiere tocar bien tiene que imitar a un negro.

III.
Bernard Sahw decía: "Lo mejor de la música popular es que no es popular por mucho tiempo". El camino en el jazz se dio con Jerry Roll Morton, Fats Waller, Duke Ellington, Thelonius Monk, Charlie Parker y John Coltrane; pero ahora no sé desde qué perspectiva tocar el jazz.

IV.
Lo que pasa por el jazz-rock es el dinero, que crece compulsado por los gangsters del disco. Pero yo no escuché jazz-rock, escucho jazz o escucho rock.

V.
Los [músicos] de jazz de ahora se van al cante jondo, como Chick Corea, porque parece que no creen en el jazz.

VI.
El blues es la base de todo. Sin blues no hay jazz. Y Count Basie siempre ha tocado blues, salvo cuando hizo algunos comerciales, que hasta tocaba en forma de blues.

VII.
El jazz no ha sido, no es ni será nunca popular, pero es perenne y universal, y siempre se está modificando en todo el mundo (a través de la imitación de los negros, por supuesto) y el jazz interesa en el mundo entero porque es la creación.

Señoras y señores, el 'Mono' Villegas.

JAZZ ARGENTINO volumen III

'Encuentro' con el Mono Villegas

Y lo hemos titulado Jazz argentino volumen III porque ya hemos dedicado un artículo a Oscar Alemán y otro a Adrián Iaies, pilares indiscutibles de unas generaciones de jazzmen que a los no-argentinos se nos hacen tan exóticos como desconocidos.

Enrique “Mono” Villegas (1913-1986) dominaba a Mozart con siete años. Descubrió el jazz con nueve. Tocó Rhapsoy in blue en vivo con 19. Con 28 estrenó su Jazzeta, primer movimiento acompañado por lo mejor del jazz argentino de la época. En 1953 escribió la música para Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams. Aprendió a tocar música criolla y, aunque jamás abandonó el gusto por la música clásica, en la que se había formado, reconoció como sus maestros a Art Tatum, Fats Waller y Duke Ellington, gran error a posteriori en una época en la que el mundo se dejaba deslumbrar por el brillo innovador de Bill Evans y Thelonius Monk. En 1955 viajó a Nueva York para grabar con Columbia y tocar en pequeños clubs, donde frecuentó a Cole Porter, Count Basie, Nat “King” Cole y Coleman Hawkins. Allí grabó el fabuloso Very, very Villegas y de allí tuvo que irse cuando la compañía le retiró el contrato por negarse a hacer un disco homenaje a Ernesto Lecuona. El Mono quería hacer jazz con los grandes, no quería “disfrazarse” de hispano ni grabar un disco de música cubana (¡él era Argentino!). Pagó su coherencia volviendo a casa, donde no sólo adoptó sino que creó un canon para el jazz argentino mezclando músicas folklóricas con jazz. Esta segunda etapa argentina es la más brillante y original del pianista. Tuvo incluso las agallas de hacer jazz con los preludios de Chopin en su álbum Metamorfosis. Hablamos de los 60 y de los 70.

El único disco que tengo de este maestro es Encuentro (Random, 1968), una maravilla de grabación con siete temas que dejan patente su gusto por el jazz clásico (Waller, Ellington) pero en los que se nota ya la influencia que Bill Evans y, sobre todo, Monk habían dejado en él. Su forma de tocar es más sincopada, más desestructurada que en sus comienzos. Le acompañan los miembros de su trío estable: Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería), además de dos músicos que venían de la orquesta de Duke Ellington: Paul Gonsalves (saxo tenor) y Willie Cook (trompeta). Es curiosa y (al mismo tiempo) excitante oír este insólito cóctel en el que, si no dispusiéramos del libreto, podríamos pensar que Monk había dado un golpe de estado y se había sentado al piano en la orquesta de Duke...

A pesar de ser un hombre de costumbres austeras y ordenadas, el Mono Villegas tenía fama de excéntrico por su carácter explosivo. Se atrevió a convertir Caminito en un blues. Era un auténtico ganso de riña, como dicen los argentinos. Fue amigo de Borges y de Macedonio Fernández. Se alimentaba de cafés con leche y mediaslunas. En una entrevista afirmó: «Yo dije siempre que había tres clases de pianistas: los que no tocan nada, que son los que más escucha el público, los que tocan mal y siguen tocando mal durante toda su vida sin ninguna variante y los que, como yo, tratan de tocar mejor cada día sin conseguirlo hasta un segundo antes de morirse.» Astor Piazzola le compuso un tango llamado Villeguita.


ADRIÁN IAIES

La sensibilidad de Evans, la travesura de Piazzola

Confieso que amo los folkores de forma ocasional. Escuchar fado en Lisboa o sevillanas un domingo de romería son ejercicios placenteros que, en cambio, en casa se me hacen intolerables. Aprecio el tango y la música celta y creo que tengo capacidad para valorar el flamenco cuando de muy tarde en tarde asisto a una actuación flamenca, pero nada me obliga a aceptar las fusiones de estas músicas con el jazz que amo.

El caso de Adrián Iaies es distinto. Pone sobre el teclado el tango con el espíritu y la técnica de un maestro del jazz, su forma de tocar jamás abandona la síncopa, en sus melodías siempre queda un hueco para la improvisación... No voy a discutir que sea un hijo putativo más de Piazzola, pero posee una sensibilidad que no había encontrado en este tipo de fusiones desde la primera vez que oí a la conmovedora Lila Horovitz.

Anda por ahí presentando su último álbum, Esa sonrisa es un santo remedio, para el que dice que ha creado un sello discográfico propio porque no sabe qué será de los discos en el futuro... Lo hace en forma de trío, con una mayoría de composiciones propias, acompañado por Pepi Taveira (batería) y Ezequiel Dutil (contrabajo), pero de este músico argentino formado en Berklee y director del Festival de Jazz de Buenos Aires sigo prefiriendo aquel emocionante trabajo suyo llamado ‘Round midnight y otros tangos (2002), que comienza con Nardis, el tema de Miles Davis que Bill Evans articuló como estándar de piano. Aquí suena absolutamente intimista y porteño con el acompañamiento de Pablo Mainetti al bandoneón. Iaies despliega un enorme abanico de sonoridades para ilustrar el tema. Es algo más que jazz, es puntillismo en la cuerda floja. Y el tema funciona.

Le siguen Valsecito para una rubia tremenda, dedicado a su hija, un tema en el que juegan al escondite el jazz y ese aire folk que los argentinos heredaron de los italianos... Round midnight, temas de Monk, de Michel Legrand, incluso Nefertiti de Wayne Shorter, componen el puzzle de méritos para hacer de éste su disco más emocionante (¿el mejor? no los tengo todos...) hasta culminar con un personal Astor changes en el que explora, estudia y canoniza los malabarismos sonoros de su maestro Piazzola.

Puede que para muchos el jazz argentino sea ese invento que no puede escapar a sus raíces, como ocurre tan a menudo con el jazz made in Spain, al que le cuesta tanto eludir la fusión con el flamenco, pero no hay duda de que Argentina ha dado muchos y muy brillantes músicos de jazz. Ya hablamos en su día de Oscar Alemán y hoy citamos a Adrián Iaies. Son ejemplos suficientes. Este último, en pleno dominio de su creatividad, lleva años asentando un pilar más, uno original, sincrético. No en vano, posee la sensibilidad de Bill Evans y el don para la travesura de Astor Piazzola.

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Para escuchar más a Adrián Iaies:

· www.adrianiaies.com.ar

· www.myspace.com/aiaies


Calle 52, Mendoza, Argentina

Cuando hablaba hace un par de semanas de las grabaciones piratas, del ansia por grabar y guardar programas de radio y televisión y de copiar conciertos, reivindicaba el poder del aficionado para hacer perdurar sonidos y eventos que son de por sí volátiles. Verba volant, scripta manent (las palabras vuelan, lo escrito permanece).

Me acuerdo de esto ahora porque, revisando el blog de uno de mis programas favoritos, Calle 52, me he dado cuenta de que, si no colgaran en la red este programa que se hace desde Mendoza (Argentina) ni yo ni miles más lo conoceríamos; y, si no nos bajáramos estas grabaciones, las maravillosas palabras de Miguel García y de su equipo se perdería en el aire (verba volant...) un segundo después de terminar el programa. Hacer perdurar las cosas bellas, ¿no es un arte en sí?

De todas formas, un blog no sólo ayuda a conservar y difundir programas de radio que se retransmiten una sola vez, sino que lo convierten en algo mucho más interactivo, incluso visual. Calle 52, en concreto, es un programa que se emite en Radio Nihuil desde Mendoza. Sus temas son la literatura y el jazz, y en ocasiones, como el especial dedicado a Boris Vian, gracias al cual descubrí (vía Google) este programa, se convierte en un ejercicio de literatura en estado puro. Enmarcando esclarecedores textos del escritor dentro de temas musicales de una manera exquisita, uno llega a “vivir” el París de Vian de madrugada, ese París cuyo amanecer odiaba en la vulgaridad de los que madrugaban ¡para ir a trabajar! y sólo por el gusto ácido de escucharlo cantar, ya vale la pena.

Lo que me recuerda que sigo sin encontrar el libro de Boris Vian Escritos sobre jazz, pero, como suelo decir, todo se andará.

El programa en cuestión es de lo más recomendable. Lo más reciente que han subido es un especial sobre Chet Baker, que, si bien no es ni tan completo ni tan ameno como el de Boris Vian (a ratos se pierde entre otras divagaciones ajenas al tema) no deja de ser una joya.

Ya me contaréis.

Para saber lo último: http://calle52.blogspot.com/