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| Foto de Uberto Sagramoso (de izq. a derecha: Ricky Ford, Jack Walrath, Bob Neloms y Charles Mingus). Buenos Aires, Teatro Coliseo, 2 de junio de 1977. |
MINGUS EN ARGENTINA
UN VIAJE INTERIOR (Y MODAL)
RAMIRO ZAYAS, Parte del viaje (Club del disco, 2024)
Grabado en Basilea (Suiza) y mezclado en Buenos Aires (Argentina), el disco contiene temas compouestos por Zayas entre 2019 y 2022, temas pulidos a lo largo de conciertos y más conciertos por diferentes músicos y formaciones, provocando una evolución lógica, orgánica, hasta que llega el momento de grabar.
"Fiel a esta narrativa en evolución, decidí convocar a amigos nuevos y antiguos que refrescaron y aportaron una nueva visión a los temas, permitiendo la experimentación con diferentes instrumentaciones: Josh Schofield, Sebastian Greschuk, Yossi Itskovich, Joseph Bijon y Michał Skwierczyński", afirma Zayas.
JAZZ DESDE AGUAS INTERNACIONALES
EMILIO SOLLA TANGO JAZZ ORCHESTRA,
Puertos: Music from International Waters (Avantango, 2019)
Su disco ganador, Puertos, es una metáfora de las migraciones de la música, con tintes autobiográficos de un músico afincado en Nueva York, donde ha acompañado a gigantes de la talla de Paquito D'Rivera, Wynton Marsalis... Y lo ha compuesto a ritmo de tango, jazz, con la potencia de una big band y con invitados tan especiales como Arturo O'Farrill (en "LLegará, llegará, llegará").
El resultado es una mezcla de influencias que fluye de una manera sorprendentemente (o no tan sorprendentemente) natural. Cada tema está está escrito en honor a un puerto que ha sido fundamental en el desarrollo del jazz y del tango o de la música de Solla: La Habana, Montevideo, Benguela, Buenos Aires, Nueva York, Cartagena, Cádiz y Nueva Orleans.
Esta semana está en Canarias para inaugurar el IV Festival Internacional El mundo en un piano junto a los pianistas Federico Lechner y Constanza Lechner.
Y un vídeo más, en homenaje al fallecido Lee Konitz, la noche que tocó con la Tango Jazz Orchestra de Emilio Solla en el Dizzy's de Nueva York el 22 de octubre de 2018. ¡Fascinante cómo el tema nace y crece con estos músicos!
* Más info: www.emiliosolla.com
POESÍA, ACORDEONES Y OTROS IMPOSIBLES
EL CÍCLOPE Y EL BARCO DE HUMO
ESA LÍRICA DEL JAZZ MODERNO
Educadores y difusores del jazz (y de su propio concepto de jazz moderno), estos dos hermanos argentinos llevan a sus espaldas más de media docena de álbumes grabados y, sin embargo, no se prodigan tanto en directo (a pesar de tener discos grabados en vivo, como Jazz en Miramar (2007) y La Aniera (2012). En estos discos, caminaban a través de standards (Kosma, Miles Davis, Hancock, Brubeck...), influencias que se notan en su forma de tocar y, de alguna manera, están presentes en la química de sus composiciones propias, más intimistas y especulativas (como en Los días de Lina, de 2015, donde todos los temas estaban compuestos por Rodolfo Tornello). Su nueva grabación lleva un poético título que anuncia, desde la carátula, la importancia que la belleza tiene en su jazz.
En Cada instante, todos los instantes... Rodolfo Tornello toca solo el clarinete, abandonando momentáneamente la potencia del tenor en favor de la expresividad más dúctil y fluida del clarinete. Los temas, inspirados y bellos, adquieren un tono místico y atemporal, que me recuerda en algunos momentos (esto es una apreciación sentimental) el lado orgánico y emocional de la música que Chaplin componía para sus películas. Es jazz pero podría ser una delicada banda sonora, ¿no les parece?
Clarinete y piano se podría considerar "jazz de cámara" aunque, atendiendo a una clasificación orquestal, el dúo es menos que una orquesta de cámara; es, sobre todo, un desafío. Pero, a pesar de las dificultades y restricciones que conlleva una formación tan inferior en número como es el dúo, El Sosias consigue una variedad expresiva que se apoya en composiciones ricas en recursos.
SIN SABER A DÓNDE IR
¡CANTAD, CHICAS, CANTAD!
Carolina Roisinblit: Rouge a Tempo viene de lugares muy diversos: cada una tiene un pasado musical particular y distinto al de la otra. Gabriela Mazzeo es tal vez quien más se acerca a la música que hacemos: tiene ya varios discos de jazz grabados y a su vez es directora musical y arregladora de varios ensambles vocales. Soledad Fernandez viene del folklore y el tango, y es quizá quien más recientemente incursionó en el género musical alque Rouge a Tempo se dedica.
Tempo se dedica. Por mi parte y aunque durante mucho tiempo canté comedia musical, jazz y música celta, soy compositora y escribo canciones en castellano. Grabé un primer disco como cantautora y estoy a punto de presentar el segundo, en el que me dedicaré a explorar un repertorio muy heterogéneo, pero como intérprete. En este segundo álbum se van a poder escuchar desde una milonga hasta viejos standards del jazz. Las tres sentimos una gran alegría por la riqueza del encuentro entre tres voces tan diferentes y con raíces musicales tan variadas.
CR: La idea de cantar este tipo de música tan especial surgió cuando Gabriela Mazzeo presentó Vereda Dixie, su segundo disco solista, allá en el 2009. Yo participé en varios temas de su disco, cantando arreglos a voces y coros, y una de las canciones era "Bring back that Leroy Brown", de Queen, en versión charleston. ¡Fue tan divertido cantarlo así! Creo que en ese momento descubrimos que el boogie woogie, el charleston y el rag eran estilos de música que habían surgido, precisamente, con el objetivo de traer alegría. Por otra parte, mi amor por las Andrew Sisters venía desde mi infancia, y fue fácil decidir que queríamos armar un proyecto dedicado exclusivamente a eso. Un tiempo después convocamos a Soledad Fernandez a integrar el trío.
"Bitty Boppy Betty", el tema de Pink Martini que incorporamos a nuestro repertorio, es de hecho el único tema de todo el disco posterior a la década de los '50. Pero la propuesta estilística y estética era tan bella y la temática tan divertida e irreverente, que no pudimos resistir la tentación de sumarlo al repertorio. Es nuestra "licencia poética" en un disco que, por lo demás, se ciñe rigurosamente a una época y un contexto histórico muy específico.
J,ER: ¿Podríais describirnos el panorama jazzístico actual en vuestro país (o en vuestra ciudad) y, más concretamente el jazz vocal?
CR: En este momento hay en Argentina un resurgimiento del jazz muy interesante. Son muchos los fanáticos de este género musical y es maravilloso ver que las jam sessions inundan Buenos Aires. Además, el jazz en nuestro país cuenta realmente con músicos talentosísimos, e incluso aquellos que no se dedican a este género admiten que ha tenido enorme influencia en ellos. Tenemos grandes orquestas haciendo repertorio clásico, tríos de jazz interpretando repertorio más actual, grupos de jazz fusión, jazz latino, jazz-tango y a Jorge Navarro presentando en este momento junto a Ernesto Acher un tributo a George Gershwin. Los grupos vocales son más infrecuentes, pero no somos el único grupo vocal de jazz en Buenos Aires.
J,ER: Si tuvierais que elegir un tema de vuestro repertorio, ¿cuál sería y por qué razones?
CR: ¡Qué pregunta difícil! Creo que, en lo personal - no sé qué opinarían Gaby y Sole - elegiría "Alexander's Ragtime Band", el primer corte del disco. Creo que retrata bellísimamente la época en la que nace este tipo de jazz: entre la primera y la segunda Guerra Mundial, cuando los soldados necesitaban ánimo y alegría, los que se quedaban en casa despreocupación y un clima de ensueño para olvidar por un momento las penas, y la música cumplía un papel de refugio, de alguna forma, en el cual resguardarse del dolor y el abatimiento. Con su cadencia alegre y su letra ("Come on and hear Alexander's Ragtime Band!/ It's the best band in the land!/ They can play a bugle call like you've never heard before/ So natural that you'll wanna go to war!) muestran el paisaje de una época única en la historia del jazz.
J,ER: ¿Cuáles son los proyectos a corto plazo de Rouge a Tempo?
CR: En este momento está por salir nuestro primer trabajo discográfico, Come on and hear!, que estaremos presentando el Jueves 9 de Julio a las 21hs en Bebop Jazz Club. De momento es lo que más ocupadas nos tiene. Vamos a interpretar el repertorio del disco con alguna que otra sorpresa para nuestro público. ¡Nos tiene muy entusiasmadas! Luego tenemos previstas varias fechas para presentar el disco afuera, en diferentes provincias del país, y veremos, ¡quizá algún día podamos llevarlo a España!
Poco se puede añadir, sólo esperar que llegue el disco y que tengamos la suerte de que hagan gira internacional. Mientras tanto, nos conformamos con disfrutar de sus vídeos y del boogie woogie. Por favor, ¡cantad, chicas, cantad!
HERNÁN HOCK QUINTET
Pero hay dos temas que no van en quinteto: "Small Town Cuarteto" y "Small Town Trio", que, como sus títulos indican, son el mismo tema estructurado en dos formaciones distintas, una con piano y otra sin él, un tema que es una balada y donde Hernán Hock puede ofrecernos un buen solo, extenso y lleno de figuras.
Nuestro tema favorito del disco, sin embargo, es "Blue Dollar":
"Blue Dollar" tiene esa fluencia cercana al hardbop que caracteriza al disco, con momentos que apuntan hacia la fusión, con una sólida sección rítmica, un buen solo de guitarra y un buen equilibrio entre todos los componentes del quinteto, avalando lo acertado de los temas.
Y esta es, precisamente, la mejor cara del disco, las composiciones originales de Hernán Hock, que funcionan de una manera eficaz, dibujando ese tipo de jazz que atrapa al oído y arrastra al aficionado hacia ese fluir lógico de la buena música. Los matices importados de la tradición argentina se notan claramente en algunos temas como "The Anachronic Machine" o "Pachuco", donde conviven sin rubor con elementos post-bop o pueden sucederse con algún solo de piano de agradable complejidad.
Destacable en el quinteto es la conjunción de sus elementos, sin un excesivo protagonismo de la guitarra, lo que permite catalogarlo como un disco de quinteto más que como el disco de un guitarrista. Esta calificación es positiva, entiéndase. Hock parece delegar con confianza el peso de los temas en el quinteto y lidera en pocas ocasiones los temas, momentos en que muestra (especialmente en ese "Blue Dollar") la pericia y los matices de un buen improvisador. Lástima que su presencia en el disco no tengas más peso.
PABLO ABLANEDO OCTET(o)
De todo ello es culpable un octeto que, en realidad, está formado por nueve músicos más un invitado (el trompetista Greg Hopkins) y una vocalista (Katie Viqueira). Del combo destacaríamos la técnica y la potente personalidad de Kelly Roberge en el tenor y en el clarinete, y el trabajo de los percusionistas (Franco Pinna y Bertram Lehmann), dos músicos de esos capaces de unir un combo y hacer que se mueva sin romperse.
Phil Grenadier, trompeta y fiscorno
Greg Hopkins, trompeta
Kelly Roberge, saxo tenor y clarinete
Fernando Brandao, flautas
Eric Hofbauerm, guitarra
Fernando Huergo, bajo
Franco Pinna, batería y bombo leguero
Bertram Lehmann, percusiones
Katie Viqueira, voz en "Almita (vocal)"
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* Web oficial: http://www.pabloablanedo.com
** Para escuchar y comprar el álbum:
www.pabloablanedo.bandcamp.com/album/recontradoble-2
GUILLERMO CALLIERO
Dos síntomas son comunes a casi todos los músicos de jazz argentinos. El primero, es una tendencia casi unánime hacia la fusión con el tango. El segundo es una latente falta de swing que deriva en lirismo. Ninguno de los dos síntomas debe ser considerado como una enfermedad, porque se manifiestan más bien como una maravillosa singularidad.Con este álbum, Barcelona hora cero de Guillermo Calliero (San Jorge, Argentina, 1973), seguimos explorando el catálogo de Ayva Musica, un sello que combina un catálogo de artistas muy personales con discos muy bien presentados (buenas fotografías, excelente sonido, sobrecubierta de cartón...). Calliero lleva años rondando los escenarios junto a gente de la talla de Perico Sambeat, Paquito D'Rivera o José Reinoso, que ha producido y arreglado este álbum, y presenta aquí una valiente colección de temas a caballo entre el hardbop, las baladas con aire de candombe y el tango.
El mejor arma de Calliero es el punto medio. Un buen ejemplo es el tema "Bilhete" de Ivan Lins, que abre el álbum. En él se marca el canon que gobierna todo el disco: ambientes cálidos y melódicos en los que la trompeta de Calliero se mueve con comodidad, con la tonalidad contenida de un Miles Davis de la época modal y siempre a medio gas, como Chet, sabiendo cómo caminar al filo sin romper el delicado tapiz que crea en cada tema.
El tema de Astor Piazzolla "Buenos Aires Hora Cero" parece ser la base conceptual del álbum.
Los músicos del disco son: Guillermo Calliero (trompeta), José Reinoso (piano, arreglos), Enrique Oliver (saxo alto), Marcelo Mercadante (bandoneón), Perico Sambeat (saxo alto en "La arenosa"), Martín Laportilla (bajo, muy natural a pesar de ser eléctrico), Horacio Fumero (bajo acústico en "Bilhete" y "La nochera"), Juan R. Berbín y Dani Domínguez (batería), Juan San Martín (tambor piano).
Así suena "Por una cabeza":
Y como no era este un video muy entretenido, dejo aquí otro más antiguo. Lamento desconocer los músicos y el sitio.
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* Guillermo Calliero en mySpace: click aquí
** Ayva Musica: click aquí
SACRI DELFINO
Descubrimos al guitarrista Sacri Delfino hace unas semanas interviniendo en el disco del bajista Apolo Bass. Ahora tenemos en las manos su álbum Jairanía (2009), que viene precedido de un premio de la revista electrónica Acid Jazz Hispano, y no dejamos de sorprendernos la versatilidad de este músico de jazz que cabalga entre ritmos, directo y seguro, en un trío de guitarra, bajo y batería que le permite protagonizar momentos fabulosos.
ritmos muy meditativos, en los que la guitarra suena de manera introspectiva, muy melódica, con un José Manuel Torrego muy sólido a la batería (sobre todo en "Luna de Hortaleza"), y no rompe hasta el tercer tema, "Chamota", en el que la mezcla de ritmos permiten a la guitarra soltarse y desplegar un abanico de sonidos que no por inspirados suenan menos técnicos. Pero si el tema anterior tenía sonoridades exóticas, "Pan caliente" es mucho más étnico, con una fusión excitantemente desconcertante de ritmo cercano al pop y coros de bossa nova. Disco recomendable, especialmente para los que busquen jazz moderno y sin estridencias.
** Más info en Myspace: http://www.myspace.com/sacridelfino/videos.
GERMÁN KUCICH & GUSTAVO GARCÍA
Germán Kucich ha tocado con músicos de la talla de Pedro Iturralde, Miguel Ángel Chastang, James Moody, Perico Sambeat o Javier Colina.
Gustavo García ha tocado junto a Marcelo Castro, Mariano Díaz y Stewart Copeland. El disco fue grabado en los estudios Infinity de Madrid y producido por Thomas Schindowski.LEÑA AL MONO, QUE ES DE GOMA
I.
El jazz es producto de la rebelión de los negros, nada más; si los árabes no le hubieran vendido negros a los norteamericanos el jazz no existiría.
II.
Todo blanco que lo quiere tocar bien tiene que imitar a un negro.
III.
Bernard Sahw decía: "Lo mejor de la música popular es que no es popular por mucho tiempo". El camino en el jazz se dio con Jerry Roll Morton, Fats Waller, Duke Ellington, Thelonius Monk, Charlie Parker y John Coltrane; pero ahora no sé desde qué perspectiva tocar el jazz.
IV.
Lo que pasa por el jazz-rock es el dinero, que crece compulsado por los gangsters del disco. Pero yo no escuché jazz-rock, escucho jazz o escucho rock.
V.
Los [músicos] de jazz de ahora se van al cante jondo, como Chick Corea, porque parece que no creen en el jazz.
VI.
El blues es la base de todo. Sin blues no hay jazz. Y Count Basie siempre ha tocado blues, salvo cuando hizo algunos comerciales, que hasta tocaba en forma de blues.
VII.
El jazz no ha sido, no es ni será nunca popular, pero es perenne y universal, y siempre se está modificando en todo el mundo (a través de la imitación de los negros, por supuesto) y el jazz interesa en el mundo entero porque es la creación.
Señoras y señores, el 'Mono' Villegas.
JAZZ ARGENTINO volumen III
Y lo hemos titulado Jazz argentino volumen III porque ya hemos dedicado un artículo a Oscar Alemán y otro a Adrián Iaies, pilares indiscutibles de unas generaciones de jazzmen que a los no-argentinos se nos hacen tan exóticos como desconocidos. Enrique “Mono” Villegas (1913-1986) dominaba a Mozart con siete años. Descubrió el jazz con nueve. Tocó Rhapsoy in blue en vivo con 19. Con 28 estrenó su Jazzeta, primer movimiento acompañado por lo mejor del jazz argentino de la época. En 1953 escribió la música para Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams. Aprendió a tocar música criolla y, aunque jamás abandonó el gusto por la música clásica, en la que se había formado, reconoció como sus maestros a Art Tatum, Fats Waller y Duke Ellington, gran error a posteriori en una época en la que el mundo se dejaba deslumbrar por el brillo innovador de Bill Evans y Thelonius Monk. En 1955 viajó a Nueva York para grabar con Columbia y tocar en pequeños clubs, donde frecuentó a Cole Porter, Count Basie, Nat “King” Cole y Coleman Hawkins. Allí grabó el fabuloso Very, very Villegas y de allí tuvo que irse cuando la compañía le retiró el contrato por negarse a hacer un disco homenaje a Ernesto Lecuona. El Mono quería hacer jazz con los grandes, no quería “disfrazarse” de hispano ni grabar un disco de música cubana (¡él era Argentino!). Pagó su coherencia volviendo a casa, donde no sólo adoptó sino que creó un canon para el jazz argentino mezclando músicas folklóricas con jazz. Esta segunda etapa argentina es la más brillante y original del pianista. Tuvo incluso las agallas de hacer jazz con los preludios de Chopin en su álbum Metamorfosis. Hablamos de los 60 y de los 70.
El único disco que tengo de este maestro es Encuentro (Random, 1968), una maravilla de grabación con siete temas que dejan patente su gusto por el jazz clásico (Waller, Ellington) pero en los que se nota ya la influencia que Bill Evans y, sobre todo, Monk habían dejado en él. Su forma de tocar es más sincopada, más desestructurada que en sus comienzos. Le acompañan los miembros de su trío estable: Alfredo Remus (contrabajo) y Eduardo Casalla (batería), además de dos músicos que venían de la orquesta de Duke Ellington: Paul Gonsalves (saxo tenor) y Willie Cook (trompeta). Es curiosa y (al mismo tiempo) excitante oír este insólito cóctel en el que, si no dispusiéramos del libreto, podríamos pensar que Monk había dado un golpe de estado y se había sentado al piano en la orquesta de Duke...
A pesar de ser un hombre de costumbres austeras y ordenadas, el Mono Villegas tenía fama de excéntrico por su carácter explosivo. Se atrevió a convertir Caminito en un blues. Era un auténtico ganso de riña, como dicen los argentinos. Fue amigo de Borges y de Macedonio Fernández. Se alimentaba de cafés con leche y mediaslunas. En una entrevista afirmó: «Yo dije siempre que había tres clases de pianistas: los que no tocan nada, que son los que más escucha el público, los que tocan mal y siguen tocando mal durante toda su vida sin ninguna variante y los que, como yo, tratan de tocar mejor cada día sin conseguirlo hasta un segundo antes de morirse.» Astor Piazzola le compuso un tango llamado Villeguita.
ADRIÁN IAIES
Confieso que amo los folkores de forma ocasional. Escuchar fado en Lisboa o sevillanas un domingo de romería son ejercicios placenteros que, en cambio, en casa se me hacen intolerables. Aprecio el tango y la música celta y creo que tengo capacidad para valorar el flamenco cuando de muy tarde en tarde asisto a una actuación flamenca, pero nada me obliga a aceptar las fusiones de estas músicas con el jazz que amo.
El caso de Adrián Iaies es distinto. Pone sobre el teclado el tango con el espíritu y la técnica de un maestro del jazz, su forma de tocar jamás abandona la síncopa, en sus melodías siempre queda un hueco para la improvisación... No voy a discutir que sea un hijo putativo más de Piazzola, pero posee una sensibilidad que no había encontrado en este tipo de fusiones desde la primera vez que oí a la conmovedora Lila Horovitz.
Anda por ahí presentando su último álbum, Esa sonrisa es un santo remedio, para el que dice que ha creado un sello discográfico propio porque no sabe qué será de los discos en el futuro... Lo hace en forma de trío, con una mayoría de composiciones propias, acompañado por Pepi Taveira (batería) y Ezequiel Dutil (contrabajo), pero de este músico argentino formado en Berklee y director del Festival de Jazz de Buenos Aires sigo prefiriendo aquel emocionante trabajo suyo llamado ‘Round midnight y otros tangos (2002), que comienza
con Nardis, el tema de Miles Davis que Bill Evans articuló como estándar de piano. Aquí suena absolutamente intimista y porteño con el acompañamiento de Pablo Mainetti al bandoneón. Iaies despliega un enorme abanico de sonoridades para ilustrar el tema. Es algo más que jazz, es puntillismo en la cuerda floja. Y el tema funciona.
Le siguen Valsecito para una rubia tremenda, dedicado a su hija, un tema en el que juegan al escondite el jazz y ese aire folk que los argentinos heredaron de los italianos... Round midnight, temas de Monk, de Michel Legrand, incluso Nefertiti de Wayne Shorter, componen el puzzle de méritos para hacer de éste su disco más emocionante (¿el mejor? no los tengo todos...) hasta culminar con un personal Astor changes en el que explora, estudia y canoniza los malabarismos sonoros de su maestro Piazzola.
Puede que para muchos el jazz argentino sea ese invento que no puede escapar a sus raíces, como ocurre tan a menudo con el jazz made in Spain, al que le cuesta tanto eludir la fusión con el flamenco, pero no hay duda de que Argentina ha dado muchos y muy brillantes músicos de jazz. Ya hablamos en su día de Oscar Alemán y hoy citamos a Adrián Iaies. Son ejemplos suficientes. Este último, en pleno dominio de su creatividad, lleva años asentando un pilar más, uno original, sincrético. No en vano, posee la sensibilidad de Bill Evans y el don para la travesura de Astor Piazzola.
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Para escuchar más a Adrián Iaies:
Calle 52, Mendoza, Argentina
Cuando hablaba hace un par de semanas de las grabaciones piratas, del ansia por grabar y guardar programas de radio y televisión y de copiar conciertos, reivindicaba el poder del aficionado para hacer perdurar sonidos y eventos que son de por sí volátiles. Verba volant, scripta manent (las palabras vuelan, lo escrito permanece).Me acuerdo de esto ahora porque, revisando el blog de uno de mis programas favoritos, Calle 52, me he dado cuenta de que, si no colgaran en la red este programa que se hace desde Mendoza (Argentina) ni yo ni miles más lo conoceríamos; y, si no nos bajáramos estas grabaciones, las maravillosas palabras de Miguel García y de su equipo se perdería en el aire (verba volant...) un segundo después de terminar el programa. Hacer perdurar las cosas bellas, ¿no es un arte en sí?
De todas formas, un blog no sólo ayuda a conservar y difundir programas de radio que se retransmiten una sola vez, sino que lo convierten en algo mucho más interactivo, incluso visual. Calle 52, en concreto, es un programa que se emite en Radio Nihuil desde Mendoza. Sus temas son la literatura y el jazz, y en ocasiones, como el especial dedicado a Boris Vian, gracias al cual descubrí (vía Google) este programa, se convierte en un ejercicio de literatura en estado puro. Enmarcando esclarecedores textos del escritor dentro de temas musicales de una manera exquisita, uno llega a “vivir” el París de Vian de madrugada, ese París cuyo amanecer odiaba en la vulgaridad de los que madrugaban ¡para ir a trabajar! y sólo por el gusto ácido de escucharlo cantar, ya vale la pena.
Lo que me recuerda que sigo sin encontrar el libro de Boris Vian Escritos sobre jazz, pero, como suelo decir, todo se andará.
El programa en cuestión es de lo más recomendable. Lo más reciente que han subido es un especial sobre Chet Baker, que, si bien no es ni tan completo ni tan ameno como el de Boris Vian (a ratos se pierde entre otras divagaciones ajenas al tema) no deja de ser una joya.
Ya me contaréis.
Para saber lo último: http://calle52.blogspot.com/
























