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SWINGING TENERIFE

FILIPPO DALL'ASTA, The Hot Club of Tenerife (2024)

El título es un guiño a los nostálogicos que añoramos a Django Reinhardt y su Quintette du Hot Club de France. Solo por eso merece una escucha. Pero el guitarrista italiano Filippo Dall'Asta va más allá porque da una nueva dimensión al Gypsy Jazz fusionando otras culturas musicales (rock, pop, folk...) para que suenen con la estética del swing gitano. Estas atrevidas fusiones y un potente sonido hacen que este disco no deje indiferente al oyente. 

Filippo Dall'Asta es un músico italiano nacido en Parma, donde comenzó a tocar la guitarra a los 5 años, para después estudiar en Alemania, Francia, Holanda y la India, de donde se trajo ideas para su primer álbum, Mediterasian, donde hacía Gypsy jazz con influencias de música hindú. En 2022 toma la decisión de trasladarse a Tenerife, lo que explica el carácter aventurero del álbum y su título. Grabado en los Estudios Manzana, de San Cristobal de La Laguna, el lanzamiento de The Hot Club of Tenerife no hace sino recordarnos que Las Islas Canarias vuelven a ser foco de inspiración para el gypsy jazz, como ya escuchábamos hace unos meses en el disco de Marion & Sobo Band inspirado en la isla de la Gomera. Naturaleza, aire cálido y mar; inspiraciones para un estilo tan salvaje y placentero como el de Dall'Asta. 

El guitarrista está rodeado en este disco por una potente banda formada por Kepa Martínez tocando el clarinete, Yeray Herrera a la guitarra rítmica, Agustín Buenafuente al contrabajo y Fernando Angulo en la batería. A ellos se suma un cuarteto de cuerdas en uno de los temas. La sincera interpretación de la guitarra de Dall’Asta y la fluidez melódica y festiva del clarinete ("After You've Gone"), nostálgica en temas más lentos ("Not Yet, Sofia!"), mantienen el foco en todo momento. Los punteos de Dall'Asta tienen esa síncopa del buen swing y juego con los cambios de armonía de una manera sutil y juguetona. 

En cuanto al repertorio, encontramos sorpresas y más sorpresas. El toque pop de "Lonely" (una versión del "Mr. Lonely" de Bobby Vinton cantada en español con un aire naif y pegadizo) es el vehículo perfecto para un solo breve pero bellísimo de guitarra. Más canalla es la versión de "Cherokee", donde trae el bebop a su propio terreno con virtuosismo y un ritmo endiablado. El clásico "The Man I Love" de Gershwin suena aquí a un tempo más rápido que el habitual y eso le confiere un aire aun más melancólico. El enfoque de la melodía en los dedos de Dall'Asta y el solo de contrabajo aumentan esta sensación. A un ritmo alto suena también "Softly As In A Morning Sunrise", lleno de buenos momentos individuales y con un guiño a Nirvana en la coda...

Pero también hay cinco temas originales escritos por Dall'Asta en los que da rienda suelta a su virtuosismo con ritmos acelerados ("Mona Lee") y a su expresividad en melodías inspiradas o en baladas que son como nanas, como esa dulce "Nico's Dream", que comienza con la vieja melodía francesa atribuida a Mozart "Twinkle Twinkle" (la que en España llamamos "Campanitas del lugar"). 

Filippo Dall'Asta presenta en este álbum un sonido homogéneo dentro de un repertorio variado y entretenido, lleno de sorpresas y momentos musicalmente originales, una saludable perspectiva contemporánea para disfrutar de este estilo que ya es centenario, el Gypsy jazz. Muy recomendable. 






30 AÑOS DE LA GLORIA DE GERSHWIN

LARRY ADLER, The Glory of Gershwin (Mercury, 1994)

Hoy 11 de julio es el aniversario de la muerte de George Gershwin, uno de los más grandes compositores del siglo XX y quizás el más versionado por los músicos de jazz, mientras que el próximo 25 de julio se cumplirán 30 años de la publicación de un disco que podríamos calificar de singular. Se trata de la recopilación The Glory of Gershwin, protagonizada por el maestro entre los maestros de la armónica de jazz, Larry Adler. Un álbum que sirvió como homenaje por su 80º cumpleaños, al tiempo que rendía tributo al que fue su gran amigo, George Gershwin y, de paso, al hermano y letrista perfecto, Ira.

Adler interviene en todos los temas acompañado por cantantes de pop y de rock, algo que causó polémica entre los aficionados al jazz porque eran estrellas que, a priori, estaban muy lejos estéticamente del jazz de verdad, pero, visto desde una perspectiva optimista, este disco puso el nombre de Gershwin en los oídos de muchos profanos que no habían escuchado jazz en su pobre vida 


Estrellas del pop como Peter Gabriel cantando "Summertime", Elton John ("Someone To Watch Over Me/Our Love Is Here To Stay"), Lisa Stansfield ("They Can't Take That Away From Me"), Sting ("Nice Work If You Can Get It"), un sorprendente ¡Meat Loaf! versionando "Somebody Loves Me"... pueden parecer una tropa fuera de lugar, un plantel inusual e incluso polémico para un homenaje a alguien tan grande en el mundo del jazz pero yo insistiría en puntualizar que Gershwin, aunque introdujo sonidos del jazz en la música clásica, no fue propiamente un jazzman sino un hijo de un tiempo en que el jazz dominaba la estética de la música popular. Además, Larry Adler está fabuloso en todos los temas y algunos de estos cantantes saben cantar jazz (algunos más que otros, como Oleta Adams, cuya voz destila blues), pero todos parecen poner el alma en ello. 

 


Bien, no todos saben usar la síncopa y jazzear, pero versiones como la de Kate Bush ("The Man I Love") con ese timbre tan personal y el color tan melancólico que adopta al entonar los versos ponen los pelos de punta, mientras que Sinnead O'Connor, gran aficionada a las grandes divas del jazz (las versionó en su disco Am I Not Your Girl? de 1992) toma "My Man's Gone Now" y simplemente lo lleva a su terreno pop.

Los arreglos, realizados por George Martin (sí, el Quinto Beatle), Graham Preskett y Michael Gibbs (orquestales pero muy jazzísticos) envuelven a estas grabaciones con un sonido glorioso y espectacular, y se convierten en lo mejor del álbum porque, al final, la aparición de grandes estrellas es solo algo anecdótico, pero cuando alguno de ellos no da la talla en este disco, los arreglos lo hacen. Mención especial para el corte final, 8 minutos de "Rhapsody In Blue" con orquesta dirigida por George Martin y con un Larry Adler demostrando que estaba en lo más alto a sus 80 años.

Les dejo también este documental emitido por RTVE en los 90.


TÍOS, ¿SABÉIS LO QUE ESTÁIS HACIENDO?

Mike JONES, Penn JILLETTE & Jeff HAMILTON, Are You Sure You Three Guys Know What You’re Doing? (Capri, 2023)

La historia comienza en su teatro en Las Vegas, donde Penn Jillette representa cada noche su show de ilusionismo y humor junto a Teller (Penn & Teller llevan 45 años actuando juntos) con el pianista Mike Jones como director musical. Jeff Hamilton se le acerca y le propone grabar un disco juntos. "Penn se asustó", recuerda Jones. “Estaba más nervioso que nunca. Era un caso perdido y repetía: 'Esto es absurdo. Estoy fuera de mi liga'. Pero lo tranquilicé y fue una sesión divertida que resultó genial”. Esto ocurrió hace varios años. Entre medias, Penn se atrevió a grabar con Jones a dúo un disco: The Show Before The Show (Capri Records, 2018), del que hablamos en su día, pero aquí la temperatura sube con la presencia de Jeff Hamilton, quizás el batería más efervescente y placentero de escuchar del panorama actual, todo experiencia y elegancia. Juntos, hacen ese jazz clásico y lleno de momentos que nos gusta, jazz serio que divierte. Y no hablamos de humor, sino de placer.

Foto: Ezekiel Zabrowski

El disco comienza con el chispeante "'S Wonderful" de Gershwin y sí, Penn hace caminar a su contrabajo. Como dice Bill Prady en las notas del disco acerca del "mago que toca el contrabajo", es un bonito walking, de esos "en los que te quitas el sombrero para saludar a las damas y sonreír". Juegos de palabras aparte, el humor está en los recursos inagotables de estos músicos, en la sorpresa continua. El trío se compenetra a la perfección (Penn no es un músico principiante y se acerca al estilo de Ray Brown) y el disco burbujea desde el principio, especialmente cuando tocan blues como "Doxy" de Sonny Rollins (qué solo de batería) o temas más amables a los que sacar brillo, como "On Green Dolphin Street" o "The Girl From Ipanema", donde el contrabajo lleva la melodía desde el inicio. 

El repertorio, de principio a fin (como uno espera de un disco donde esté Jeff Hamilton) es el que a cualquier aficionado al jazz clásico le gustaría. Un trío tradicional, un sonido brillante y muchos recursos no exentos de humor. Por cierto, la portada es de David Silverman, animador en The Simpsons.




* Más info: caprirecords.com

* Web de Mike Jones: https://jonesjazz.com

* Más discos de Jeff Hamilton en este blog: pinche aquí

CINCO VISIONES DEL JAZZ

De Gerswhin a Shostakóvich

Esta mañana, por una de esas casualidades que a veces se producen, preferí escuchar la radio a poner un disco. Sintonizando esa maravilla que es Radio 2, me encontré con Un americano en París. Me dejé llevar y terminé enlazando con la retransmisión en directo del concierto de la Orquesta Nacional de España, a punto de comenzar. El programa era singular y no muy usual en la ONE: cinco piezas clásicas que se acercaban tangencial o rotundamente al jazz. Gershwin (¿cómo no?), Bernstein, Shostakóvich (qué curiosidad) y los desconocidos (para mí) Darius Milhaud y André Jolivet. ¿Cómo resistirse? No lo sabía aún, pero tenía por delante dos horas y veinte de sonidos excitantes y desconocidos, de pura aventura musical...

Dirigida por el valenciano Jordi Bernàcer, cuatro de las piezas del programa eran estrenos para la Orquesta Nacional de España. La que me ha parecido más interesante ha sido La creación del mundo, de Darius Milhaud. Puede que su título no parezca el de una pieza de jazz; sin embargo, esta obra de 1922 responde a muchos cánones jazzísticos (que el compositor recogió de primera mano durante su estancia en Harlem ese mismo año) y resulta una magnífica introducción... aunque en su época, el estreno fue más un escándalo que un éxito.

Enrique Pérez Piquer
A continuación, suena Prelude, Fugue and Riffs for Clarinet and Jazz Ensemble, que fue compuesta por Bernstein originalmente para la orquesta de Woody Herman en 1949 pero que no se pudo estrenar hasta 15 años después porque, cuando estuvo terminada, la orquesta de Woody Herman se había disuelto. Para los puristas del jazz, esta pieza quizás no sea más que una composición barroca que se acerca de tanto en tanto a formas del jazz derivadas (o cercanas) al vodevil o a la música de las bandas callejeras de Nueva Orleáns. Es, a pesar de todo, un ejercicio más que interesante de eclecticismo que vale la pena escuchar. El solista era el clarinetista Enrique Pérez Piquer.

La trompeta es la protagonista en casi todas las piezas, si bien los solistas van cambiando de una a otra y no nos hemos podido quedar con todos los nombres (cosas del directo) si bien destacamos la sordina de Manuel Blanco en el Concierto para trompeta y orquesta no. 2 de Jolivet, originalmente concebido como un ballet, y la presencia del cuarteto de saxofones Sigma Project

La suite de Porgy & Bess (más conocida como Catfish Row para diferenciarla de la otra suite, más extensa) es el punto culminante, pero el concierto termina con Shostakóvich. Su Suite para orquesta de jazz no. 2 fue compuesta para la Escuela Estatal de Jazz de Victor Knushevitsky en la Rusia soviética de 1938. La partitura se perdió durante la II Guerra Mundial y reapareció en forma de partitura para piano a final de los 90. Las formas tienen poco que ver con el swing pero algunos elementos son especialmente llamativos y excitantes para el oído experto.

Cinco formas de acercarse al jazz, cinco visiones de compositores "cultos", que nos recordaron que en la música no hay fronteras ni etiquetas definidas sino un afán constante de evolución, mestizaje y movimiento hacia el infinito.