MOVIN' WITH ENRIC

Enric Peidro Swingtet, Happyness Is a Thing Called... Jazz! (Snibor Records, 2017)

El swing era la música de moda cuando el jazz estaba de moda; sin embargo, para muchos aficionados al jazz, probablemente por la intelectualización que surgió del bebop, consideran que el swing no es jazz porque dentro del esquema de la big band sólo había espacio para la improvisación para uno o dos solistas. Pero ahora supongamos que traemos ese swing, con su particular estructura armónica y rítmica, traigámoslo al siglo XXI y pongámoslo en manos de un sexteto al estilo de los del hardbop (saxo, trompeta, trombón, piano, contrabajo y batería), con menos músicos que una big band, espacio para la improvisación, y toda la cultura de un siglo de jazz en la mente y en los dedos de sus músicos. El resultado es alentador, nostálgico e innovador al mismo tiempo, enriquecedor, atemporal y, lo que es más importante, un deleite para el oído. En su último disco, Enric Peidro lo llama Swingtet. 

El saxo tenor Enric Peidro ya había coqueteado con el swing en sus discos anteriores, tanto en cuarteto como en dos álbumes a dúo con el pianista británico Richard Busiakiewicz, pero aquí, en formato sexteto, apreciamos el poder de una pequeña big band. Autodidacta en sus inicios, Peidro ha sido alumno en master classes de figuras enormes como Scott Hamilton, Red Holloway o Barry Harris. Con un fraseo seductor y fluido, muy delicado para tratarse de un tenor, Peidro muestra continuamente su capacidad para el swing pero prestando atención especial a la melodía. Es hijo musical de los grandes tenores pre-Coltrane, desde Lester Young, pasando por Benny Carter hasta Scott Hamilton, figura indiscutible del neotradicionalismo actual, quien parece ser una perceptible influencia en la forma de tocar de Peidro. Hamilton, además, alabó al alcoyano en las notas de su anterior disco Nothin' but Jazz (Snibor Records, 2011). 

Desde el primer tema de Happiness Is a Thing Called... Jazz (título para enmarcar si eres un aficionado o un coleccionista compulsivo), se percibe que Peidro habla un idioma que dominan pocos músicos actuales, quizás un argot, para ser más concretos, dejando claro que los argots son un elemento que da color a la lengua. "Swingin' Back", el tema en cuestión, con su título también elocuente, es quizás el tema más inofensivo del álbum, a pesar de su secuencia de solos y de la brillantez del piano de Busiakiewicz. A partir del segundo tema, la deliciosa balada "I'm confessing (That I Love You)", el disco va en ascenso continuo, con armonías clásicas y un enfoque moderno en los solos, con joyas como "Movin' With Lester" (Young), "I'd Be There" (Hodges), donde saxo, trompeta y trombón funcionan como la sección de viento de una big band en miniatura (con el espacio del que hablábamos para improvisar), arreglos contagiosos como "Living My Life" (de Don Byas, otro músico cuya influencia se nota en el tenor de Peidro) o "T'aint Me" (Heywwod)  hasta el bailable final ("Walkin' Home").

Además de Enric Peidro, forman su Swintet Sergio Garcia-Aleix en la trompeta, el trombonista Voto Hernández, Richard Busiakiewicz al piano, Oscar Cuchillo en el contrabajo y Simone Zaniol en la batería.También aparece en casi todos los temas el saxo alto Kike Guzmán. Los arreglos son de Dan Barrett, Voro García y del tándem Enric Peidró/Luis Suria. El swingtet, como lo llama Peidro, tiene un sonido tan perfecto, tan armónico, tan fácil de escuchar, que puede herir sensibilidades entre los más renovadores pero les aseguro que la escucha les gustará porque, como dice el título del álbum, la felicidad es algo llamado... jazz.

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* Fotografía de Xavi Terol.

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