LA JOVEN SHEILA JORDAN

SHEILA JORDAN, Comes Love: Lost Session 1960 
(Capri Records, 2021)

Hace un par de años tuvimos la suerte de tener por aquí de gira a una Sheila Jordan nonagenaria que seguía siendo impresionante, tanto el brillante timbre de su voz como el resto de características que la llevaron a la cima: el color, la emoción... La última de las Grandes Vocalistas publica estos días un álbum en el que recupera una sesión de grabación realizada el 10 de junio de 1960 en los estudios Olmsted. Recuperada por Capri Records, una casa donde sigue sonando el jazz clásico incluso en sus grabaciones nuevas, esta sesión viene producida por Thomas Burn, quien, cuando le envió la música a Sheila Jordan recibió la respuesta esperada: a sus 92 años, la vocalista no recuerda qué músicos estaban aquel día en el estudio. Es una pena porque el disco suena magnífico, lleno de swing, blues y sentimiento pero, desde que Sheila comenzó a escribir letras para las melodías de Charlie Parker siendo adolescente, deben haber sido muchos los músicos que han pasado por su lado.

Dicen los biógrafos que estudió con Lennie Tristano y que el pianista le enseñó a perfeccionar sus fraseos escuchando los solos de dos saxofonistas tan distintos como Lester Young y Charlie Parker. Debió ser ahí, siendo adolescente, cuando Sheila Jordan convirtió su voz uno de los instrumentos más reconocibles del jazz. Su dicción, que acompaña a la vocalización es siempre natural, jugando las palabras como el mismo valor que las notas. En este disco podemos escucharla haciendo un divertido scat en una fugaz versión de "It Don't Mean A Thing (If It Ain't Got That Swing)" y también el fenómeno contrario, la Sheila Jordan que desgrana las baladas nota a nota como un pianista experimentado en medio de la madrugada ("These Foolish Things", "Don't Explain"). ¿Qué decir de la emotiva "I 'm The Girl" que abre el disco?

Aunque a mí, personalmente, me provocan más adicción los temas uptempo como "I'll Take Romance" o "They Can't Take That Away From Me", Comes Love está lleno de  standards inolvidables, 11 en total, interpretados son madurez, energía y sinceridad, sin artificios, en una colección de apenas 34 minutos que son una joya, un disco chispeante y adictivo que habría sido un éxito de publicarse en los 60. Se quedó archivado en un cajón de una compañía llamada Chatam Records, sí, pero, por suerte, ahora podemos disfrutarlo, además, con un sonido masterizado.

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* Más info: www.caprirecords.com