UNA CELEBRACIÓN DE COLE PORTER

ESTER ANDÚJAR, Celebrating Cole Porter (Omix, 2005)

Esta mañana me he levantado con una melodía en la cabeza y le he estado dando vueltas hasta que la he identificado. "Night and day", de Cole Porter, tal como aparecía en La alegre divorciada, cantada por Fred Astaire o por Ella Fitzgerald o por Frank Sinatra o dormido por el saxo de Charlie Parker o acariciado por los dedos de Oscar Peterson… Cuando llegué a casa ya tenía una idea clara de qué quería oír. Tengo una versión increíble de esta canción en un disco made in Spain. El álbum en cuestión es un disco homenaje: Celebrating Cole Porter de Ester Andújar.

Ester Andújar es una de esas raras flores del jazz que crecen en la península como insólitos especÍmenes, solitarios en el desierto. Valenciana de nacimiento, viene avalada por una buena cantidad de premios y por su experiencia como profesora de canto en el Aula de Música Alameda de Valencia y Espai-C.A.R.E. (Centro de Alto Rendimiento Escénico). A pesar de esto, derrocha una frescura en escena inusual. El verano pasado tuve la oportunidad de escucharla en directo. Venía en formación de cuarteto y tocó al aire libre. No es lo mismo que oírla en un club, claro, pero me llegó. Del disco original (su segundo álbum) sólo trajo a Ricardo Belda, un pianista muy personal que suplió con su experiencia las deficiencias del equipo de sonido. Algunas fusiones, sobre todo de temas brasileños, y la habilidad de la cantante para conectar con un público de lo más heterogéneo hicieron de aquella una noche memorable.

Volviendo al disco, esta revisión de 13 standards de Cole Porter producida por Ximo Tebar se aleja del primer disco de Ester Andújar, Tristeza de amar, donde mezclaba con destreza música española y jazz, un trabajo nominado y alabado en su día, pero que a mí me parece muy falto de jazz, todo lo contrario que este segundo disco, donde sobresalen favoritas como "Just one of those things"; baladas intimistas como "Easy to love", donde la guitarra de Ximo Tebar y el Hammond de Rob Bargad están impresionantes; "Ev’ry time we say goodbye", que cierra el disco de forma intimista con el piano y los arreglos de Helen Sung; o scats fabulosos como el de "From this moment on" o el de "All of you", con su sensacional duelo voz/guitarra.

Algunas de las composiciones cuentan ya 75 años, pero éste no es un disco retro. No hay ni swing manido ni violines. Este disco deja un regusto fantástico porque el conjunto es una revisión personal del songbook de Cole Porter, una visión particular como debe ser toda obra de arte, una relectura personal y amplia que repasa desde todos los puntos de vista, desde el bop hasta el soul jazz, el repertorio del compositor. Eso sí: sin excentricidades post modernas, sin revisionismos absurdos ni desvaríos ni extravagancias para llamar la atención y parecer moderno (léase Madeleine Peyroux, por ejemplo), lo que hace que este álbum no amenace con perder interés con el paso del tiempo. Tendrá el mismo valor y el mismo placer dentro de diez años. Lo dicho, un clásico. Sólo en el tema que me obsesionaba, Night and day, reaparece el ambiente original, el aire retro con que se cantaban las composiciones de Cole Porter en los 30, en el fabuloso juego de voces entre Ester Andújar y JD Walter. Buenos temas y mucha improvisación. En fin, jazz.

Los créditos de grabación son éstos: Ester Andujar, voz; Ben Street, bajo; Adam Cruz, batería; Helen Sung, piano; Ximo Tebar, guitarra; Rob Bargad, Hammond B-3, piano y Rhodes; Peter Berstein, guitarra y JD Walter, voz.



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* Web oficial: https://omixrecords.wixsite.com/omixweb/ester-andujar

DIZZY IN MEMORIAM

El invierno en Lisboa (José A. Zorrilla, 1990)

Hacía tiempo que no encontraba una película de jazz (sobre el jazz, alrededor del jazz, lo que prefiráis) y he encontrado en DVD una película que creía descatalogada: El invierno en Lisboa (1990) de José A. Zorrilla, con Dizzy Gillespie como estrella invitada, una recreación cinematográfica de un libro peculiar de Muñoz Molina. Anoche, mientras volvía a disfrutar con las imágenes (la edición es bastante mala, sin restaurar, con todos los ruidos y defectos de una copia ya gastada de celuloide, en estéreo 2.0), me convencí de que tenía que compartirla con ustedes.



La cinta empieza con la pantalla en negro. Y el jazz. Un comienzo clásico: los charles dan la entrada al contrabajo (y a los títulos de crédito), desafiante, quedo, y luego debería irrumpir la trompeta, pero entra con suavidad, muy cool y, por encima, el piano, como anunciándonos que el pianista es el prota de la cinta. Casi todos los temas de la película son baladas, y esto marca el ritmo de la acción durante las casi dos horas que dura.

La primera imagen de Dizzy en la pantalla es de espaldas, afinando su trompeta con un tirabuzón. Presenta a su cuarteto, pero antes de poner la sordina a su trompeta, tiene un altercado con unos espectadores al confundir una cámara fotográfica con una grabadora: el músico se disculpa. Jamás ha permitido que graben su música: "Mi música está aquí hoy y se irá mañana conmigo." Al fin y al cabo, la música es así. Existe mientras suena, y el jazz, ¿no es esencia música en vivo? Hay un paralelismo hipnotizante entre la historia del músico (Swann) que sólo quiere tocar en vivo y de una mujer (Lucrecia) que vive el amor al día, sin pensar en el futuro; dos formas distintas de disfrutar el presente"Mi música está aquí hoy y se irá mañana conmigo." Y, en medio, el personaje a contracorriente, el reaccionario (o el soñador): Jim, el pianista que graba a escondidas los bolos de Swann y que ama con vehemencia.


La historia de El invierno en Lisboa es la de un músico célebre que jamás ha dejado que le graben, pero éste es sólo el telón de fondo. En primer plano, el pianista sin nombre que lo acompaña (Christian Vadim como Jim) que se enamora de Lucrecia (Helene de Saint-Pere), la mujer de un mafioso que está metido en asuntos de contrabando de obras de arte (hay un Cezanne de por medio) y de tráfico de armas (encaminadas a dar un golpe de estado en Portugal, asunto que queda un tanto de lado en la película, limitándose a un par de breves escenas que quedan en el aire, como carentes de sentido).

En el fondo, es una película de cine negro y una historia de amor imposible, y a ambos temas les viene de maravilla el jazz como banda sonora. Las baladas de Dizzy Gillespie, que interpreta al músico caduco y compone a la vez la banda sonora, llenan todas las lagunas de esta película, dándole sentido y haciendo de ella una joya digna de recuperación, a pesar de que se nota que su director, José A. Zorrilla, sólo había dirigido dos películas antes que ésta, pero no es en el discurso narrativo en lo que estamos interesados, sino en el jazz. Rodada en San Sebastián (¿qué mejor referencia?) y, por supuesto, en Lisboa, la película es jazz y sólo jazz. Ese es el espíritu que se adivina en el libro de Muñoz Molina, un libro que casi se puede escuchar y que, en esencia, está en la película. El pub Kabutzia (que aquí se llama Lady Bird) sirvió de escenario al encuentro de Lucrecia y Jim. Cuando éste se queda solo en el club después de cerrar, gira el piano para mirar el mar de noche e improvisa una balada ("Lucretias’s theme") pensando en ella sin saber que va a volver.

Dizzy aparece como compositor de todos los temas, con arreglos y dirección musical de Slide Hampton, y música adicional de Danilo Pérez. Una sola canción aparece en la película, cantada por Leola Jiles: "Magic summer", compuesta por Charles Fishman y la propia Leola Jiles. El personal de la grabación es bastante más amplio que el combo que aparece en el club de la cinta, la mayoría de ellos colaboradores habituales de Dizzy en aquella época. La banda sonora muestra a un Gillespie espléndido en la cima de su carrera (moriría tres años después). Yo tuve la increíble oportunidad de verlo en directo en el efímero Festival de Jazz de Huelva a finales de 1989, pocos meses antes del rodaje de esta película. Venía acompañado de su multitudinaria Dizzy Gillespie’s International All Stars Band, en la que aparecían promesas como Paquito D’ Rivera.

El personal que consta en los créditos de la película es el siguiente:

Dizzy Gillespie, trompeta
George Mraz, bajo
Grady Tate, percusión
Mario Rivera, flauta, saxo soprano
Sandra Billingslea, violin
Akua Dixon, cello
Wint Garvey, violin
Richard Spencer, viola
Bob Carlisle, trompa
Jerry Peel, trompa
Bobby Routch, trompa
Tony Kadleck, trompeta

No es una gran película, aunque sí una buena historia, y sólo por ver a Dizzy tocar ya vale la pena.