JAZZ COMO EXPRESIÓN DE LOS SENTIMIENTOS

DESIDÉRIO LÁZARO, Moving (Sintoma Records, 2018)

Después del fantástico Subtractive Colors de 2015, con su enfoque original y aquella formación en sexteto tan singular, el saxofonista portugués Desidério Lázaro vuelve al cuarteto para presentar un álbum de temas propios que se mueven en el territorio del jazz contemporáneo con guiños mestizos al jazz-rock, un catálogo de composiciones muy libres (ocho en total) que apelan a lo visceral como fuente de inspiración.

Porque Moving es un disco de sentimientos, cambiante, ciclotímico podríamos decir si no fuera porque todos los sentimientos son válidos y su expresión lo que justifica el arte en todas sus manifestaciones. A nuestra pregunta, Desidério Lázaro justifica el título así: "Moving podria traducirse de varias maneras: moving de moviéndose para otra parte (emocional o física) moving de comovedor, moving porque mi hijo (a quien dediqué el álbum) me hace mover aunque yo le ayude a moverse también (simbiosis)".

Tanto los títulos como el enfoque jazzístico de cada tema ilustran situaciones espirituales, gozosas o conflictivas, reflejo de contingencias vitales que encuentran su correspondencia en la música: "Burned Conscience" es un ejercicio casi místico de jazz moderno, mientras que "Moving" es pura energía, ritmo desatado, jazz-rock o rock progresivo según el punto de vista, que utiliza la distorsión y lo atonal como forma de expresión, con un Joāo Firmino espectacular. Según las notas del autor, Moving es "un disco sobre viajes, una mezcla ecléctica de géneros musicales, y logros emocionales".
Foto: João de Barros
Es inútil el arte que no conmueve y, en el mismo sentido, el que no nace a su vez de un sentimiento. Lázaro admite: "No escribo música solamente como ejercicio, creo que la música sin relación emocional no es tan rica. Por lo menos para mis oídos".

Pero los sentimientos pueden esconderse en el interior ("Introspective") como una balada moderna, con un saxo lacónico, casi lírico, o hablar de valor ("Courage") con ecos de jazz europeo, blues y free de una manera tan teatral que inspira más terror que valor. "Lullaby" nos recuerda que el disco está dedicado al hijo del músico, Mário. Es una balada que comienza con unas notas dispersas de la guitarra y unos balbuceos infantiles para desembocar en (quizás) el tema más jazzístico del álbum, una balada a tempo medio donde el saxo canta y que, según avanza, se convierte casi en un himno. Otra balada que habla de dolor ("Hidden Pain"), dedicada a su padre, habla de dolor con una delicadeza absoluta, con un contrabajo que habla en voz baja (Francisco Brito) y un conmovedor Lázaro al saxo. "Memories of a Forgotten Past" vuelve al rock con una guitarra que entabla un interesante pero breve diálogo con el saxo. La conclusión del disco, "Reconciliation" retoma el aire místico e introspectivo de los primeros temas, con un saxo muy rockero, que me trae a la memoria buenos momentos con buenos discos de rock progresivo de aquellos olvidados 70... Con la sólida base rítmica de Firmino en la guitarra eléctrica, Desidério Lázaro se expresa enérgico pero melódico. Joel Silva en la batería da mayor dimensión rockera a la fusión. Un breve interludio entre tanto ritmo permite a Brito volver a hacer un solo elocuente. El final es tan eléctrico que escapa a las calificaciones. Hay que escucharlo.


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* Web; https://sintomarecordsmusic.bandcamp.com/album/moving

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