HISTORIA DE UN PERDEDOR

Sidney Bechet (1897?-1959)

La historia de Sidney Bechet es la de los genios que lo tienen todo a favor y, sin embargo, dan todos los pasos erróneos que son posibles y, a pesar de ello, consiguen que su memoria y su música llegue hasta nuestros días. Hechos convulsos, un carácter nada adecuado a su profesión y malas decisiones jalonaron constantemente su biografía. Sin entrar en detalles, éste era Sidney Bechet, el clarinetista y saxo soprano más sorprendente de su época.

  • Sus digitaciones poco ortodoxas, que eran fruto de su formación autodidacta, causaban admiración en sus colegas y rechazo en los puristas.
  • Su espíritu superviviente (el menor de siete hermanos) le hacía coger todos los trabajos que le ofrecían, pasando épocas demasiado largas tocando en orquestas de vodevil o en comedias musicales, alejado de los escenarios de jazz.
  • La hiperactividad y la avaricia de SB agotaba a sus sidemen hasta el punto de hacer abandonar a más de uno. Formó muchos grupos, pero se comportaba de forma despótica con sus músicos. Por otro lado, como componente de orquestas donde no era líder, se comportaba de igual manera: era impuntual, independiente y desobediente.
  • De carácter violento, diversas trifulcas hicieron que fuera expulsado de Inglaterra en 1922 y de Francia en 1929.
  • La popularidad y las buenas críticas en Europa le hacen quedarse allí más tiempo del deseado. Su vuelta coincidió con el fin del revival que había puesto de nuevo de moda la música de Nueva Orleáns. El momento había pasado y Bechet había estado demasiado lejos...
  • Inagotable, no tenía reparos en grabar para varios sellos discográficos a la vez o en abandonar con frecuencia a su grupo para tocar en conciertos puntuales en Nueva York o en Suiza.
  • Admirado por muchos como el mejor clarinetista de su generación, solía mostrarse descortés con sus colegas. En 1949, vendió a los Reindhart un clarinete que le había regalado Selmer.

Sin embargo...

Tenía un don para la música. A los 6 años aprendió a tocar el clarinete sin profesor y sin ayuda, tocaba en bandas a los 8 e hizo su primera gira a los 17, con Clarence Williams. Tocaba de oído, inventando sobre la marcha las digitaciones necesarias para las notas que "oía" en su mente. En Europa entró en contacto con otras músicas que le eran desconocidas (clásica, eslava, gitana y rusa) e imaginó la forma de sintetizarla en sus interpretaciones sin que dejaran de sonar a jazz. En 1941 grabó algunos temas tocando todos los instrumentos (piano, bajo, clarinete, saxo soprano y tenor), algo absolutamente inusual para la época. Sidney Bechet, espíritu inquieto y cambiante, adelantó lo que hoy es la improvisación en el jazz. Afincado finalmente en Francia en los 50, se convirtió allí en una estrella, vendiendo millones de discos, mientras en USA era denostado y olvidado. 

Aquí les dejo un video en el que se aprecia su particular vibrato. Está acompañado por la orquesta de Claude Bolling (a quien habría que dedicar una entrada) y fue grabado en Francia en 1958: "Premier Bal".

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* The Sidney Bechet Society: www.sidneybechet.org

4 comentarios:

No flag, no Religion, Peace. dijo...

Estupendo artículo. De Sidney Bechet sólo tengo un doble CD d su época francesa, y me encanta!!!Pero no sabía nada de su vida, y sobre todo me ha sorprendido mucho que alguien con esa sensibilidad fuese un pendenciero y un tirano. En fin, nadie es perfecto...

Un saludo

Mario

http://milesandltrane.blogspot.com/

http://elbluesyotrashierbas.blogspot.com/

http://moderneceslasjustas.blogspot.com/

Ferrán Blasco dijo...

Hola Félix,
Me ha gustado mucho la entrada aunque ya sabes, a estas alturas, que no es mi tipo de Jazz preferido. El tipo es un portento y todo un elemento, de esos artistas que no te da envidia no haber conocido (si no me sabe mal no haber conocido a Davis no te digo más).
Un saludo

jazzlosophy dijo...

Bechet fue uno de los mejores improvisadores de la historia del jazz junto a Armstrong y Parker.

Fue por lejos el mejor saxofonista soprano de todos los tiempos.

Su caracter violento y despótico no cambia que algún día debería haber en New Orleans una calle o plaza que lo recuerde.

Gracias por el post!

Mario dijo...

jajaja, me ha hecho gracia lo de Davis, a mí me pasa lo mismo, no le dejaría 5 minutos a solas con mi novia ni de coña!!!