EL TROMPETISTA

Luces y sombras de un músico con alma

El trompetista (Young Man With A Horn) de Michael Curtiz pasa por ser la primera película que aborda el personaje del músico de jazz como un artista, con su preocupación por la creatividad y su lucha interior a flor de piel. Esta faceta, que hoy puede parecer un cliché más de los que Hollywood cuelga a las películas de jazz, fue en aquel momento (1950) una novedad desconcertante.




Cuando el protagonista, Rick Martin (Kirk Douglas) aprende que hay dos formas de tocar: la complaciente que busca el público y la excitante que agrada al artista, pregunta al director de la orquesta: "¿Tenemos que tocar siempre los números de la misma forma?". A cambio, recibe un consejo: "Si te gusta la soledad, toca jazz". En 1950 tocar jazz ya era nadar a contracorriente. Pasada la moda de las orquestas de swing, con los efectos de la onda expansiva del bebop aún sin valorar (justamente) por los críticos, una novela y después una película ahondaron por primera vez en la psicología de un músico preocupado no por su carrera sino por la música en sí. La búsqueda (sobreentendida en casi todo el metraje) de una nota especial ("una de esas notas que rara vez se producían") es sólo un ejemplo de inconformismo.


El aspecto de la película más criticado por los amantes del jazz es que se haya vendido siempre como una biografía o una dramatización de la vida de Bix Beiderbecke, el primer músico blanco que alcanzó relevancia en el jazz. Pero la película tiene poco que ver con la vida de Bix, apenas algunos puntos en común. El problema viene de la novela original de Dorothy Baker, que se inspiró libremente en la vida del trompetista y que lleva como título "Young Man With A Horn", uno de los temas que grabó Bix. Pero si así fuera, si se tratara de Bix, el gran acierto sería ese Hoagy Carmichael que hace las veces de narrador en la película y de contrapunto al protagonista. Ácido, chispeante y, aportando peso a esta película blanca, Hoagy Carmichael en su punto.

Con personajes coloridos (aunque blancos en su mayoría, salvo el mentor de Rick, el origen de su jazz, un negro, por supuesto) con nombres sonoros como Jo Jordan y Will Willoughby, la película puede parecer un tanto floja con el paso de los años, pero la lucha del personaje no ha cambiado: el desafío intelectual ha prevalecido en el jazz de las décadas siguientes sobre el simple ejercicio de la música de baile.

Uno de estos personajes, Jo Jordan, está interpretado por Doris Day, paradigma de las comedias simples de la época, actriz y cantante de jazz con discretos recursos y notable éxito. Anecdóticamente, Day ya había sufrido las calamidades de formar parte de una orquesta de jazz, y aquí interpreta al ángel bueno que apoya la carrera del protagonista mientras que Lauren Bacall encarna al personaje contrario, una psicóloga que desprecia el jazz y aleja a Rick de sus sueños. Doris Day, además, interpreta tres buenos temas "With a Song in my Heart", "The Very Thought of You", and "Too Marvelous for Words", canciones que son como declaraciones de amor, y pone caritas a Douglas en una convincente interpretación (menos empalagosa que en otras de sus películas) de una chica impresionada por el alma de un artista.

Siguiendo con el lado musical de la película, habría que recalcar la banda sonora, con retazos de jazz, compuesta y adaptada por Ray Heindorf (y Max Steiner, aunque éste no aparezca en los títulos de crédito) y la deliciosa trompeta (¡con ecos de Bix Beiderbecke!) de Harry James, que toca en la sombra los temas que "interpreta" Kirk Douglas en la pantalla. El trompetista fantasma está acompañado por la Harry James Orchestra.

Siempre que no lo vean como una biografía de Bix, podrán disfrutar de un buen film con una estimulante banda sonora. Advertencia: la película cambia de título según el país (Young Man With a Trumpet, Young Man of Music, Luz y Sombras, Música en el alma, Dois Mulheres e Dois Destinos) y, aunque aparece como descatalogada, yo conseguí una copia en inglés en ebay.

Les dejo con la escena rebelde, una de las que explican mejor el espíritu del personaje y el momento histórico en que ocurre la historia. Interpretan "Get Happy":



2 comentarios:

Sergio DS dijo...

Cine clásico en clave de jazz, todo un regalo... ¡qué más se puede pedir!

Gatopardo dijo...

Vi la película hace años y recuerdo vagamente la acostumbrada excesividad por parte de Kirk Douglas.
A pesar de ello merece la pena.