Esperanza Spalding

The great female hope
Estaba escuchando por enésima vez el disco de Esperanza Spalding, que se ha convertido en una especie de obsesión que sobrepasa ya lo meramente sonoro, cuando decidí que no era capaz de escribir nada sobre ella.

Apenas la acabo de descubrir y me entero por su página en Myspace de que saca álbum nuevo en mayo de este año; pero, por Dios, ¿cuánto queda para mayo? Nada...

Recé, aún imbuido por el ambiente espiritual de la Semana Santa, de las torrijas, del incienso, por poder verla en directo. ¿Habrá gira? Con los músicos de jazz nunca se sabe. Los sitios pequeños no tienen la publicidad de los festivales. Miro en Myspace y veo que está tocando por Italia, con un pequeño intermedio en Barcelona el 29 para gloria y disfrute de quienes estén cerca y puedan acercase al Jamboree.

Entonces, encontré los videos. Qué invento Myspace y qué invento Youtube, con todos esos videos a un solo click, y allí estaba yo, viendo a Esperanza Spalding en vivo. Y me transporté. Fue en ese momento cuando me vino a la mente una escena de una película, High fidelity (Stephen Frears), basada en la novela de Nick Hornby. En una escena, los protagonistas asisten al concierto de una música (léase: una cantante) interpretada por Lisa Bonet, que además de genial es muy atractiva.

El diálogo es, más o menos, así:

BARRY: Quiero salir con una música.

ROB: Yo quiero vivir con una música. Compondría conmigo, le daría consejos y, a lo mejor, incluiría nuestras bromitas íntimas en la contraportada.

BARRY: O una foto mía en el interior.

DICK: O en un segundo plano... donde sea.


Foto © ESTHER CIDONCHA, gentilmente cedida a este humilde aficionado.