BRUBECK & DESMOND

La extraña pareja

El Servicio Militar Obligatorio existió en España desde la Regencia hasta que fue abolido en la época de Aznar. Uno de nuestros escritores favoritos, Antonio Muñoz Molina, autor de la original El invierno en Lisboa, novela que dio lugar a un mejorable intento de hacer cine noir, el cual, a su vez, contribuyó a la Historia del Jazz con la inmejorable última presencia en la pantalla de un correcto y emotivo Dizzy Gillespie, contaba en su obra Ardor guerrero cómo el servicio militar obligatorio puede forjar recuerdos imperecederos y unir a extraños compañeros. En 1944, un recluta americano llamado David Warren Brubeck, que había conseguido evitar el frente ofreciéndose como pianista para un espectáculo a favor de la Cruz Roja, conoció a un saxofonista llamado Paul Desmond junto al cual escribiría algunas de las páginas más originales, arriesgadas y memorables de la Historia del Jazz.

Brubeck. El éxito de Dave Brubeck consistió en saber sacar partido de su mente abierta. De su experiencia en los conciertos para el ejército sabía lo que el público aceptaba y mezcló con sabiduría standards de jazz, canciones populares y de películas de Hollywood con su propio concepto armónico, introduciendo teorías que había heredado de su maestro, el francés Darius Milhaud, un compositor y profesor que, si bien no tenía nada que ver con el jazz, le legó unos originales conceptos polimelódicos y atonales. Esto, unido al gran dominio que tenía Brubeck del contrapunto y su gusto por los sonidos impresionistas, le convertían en una especie de Debussy del jazz. Sorprendentemente, estos conceptos innovadores y rupturistas colaboraban a una mejor comunicación entre el saxo y el piano, elevando su música al más alto nivel: había dejado de ser un compositor contracorriente para convertirse en el pianista de jazz más original. Pero lo mejor estaba por llegar.

Durante una estancia en el extranjero, Brubeck había descubierto un ritmo turco, un insólito 8/9, y había decidido experimentar con ello. El tema resultante fue "Blue Rondo a la Turk", que apareció en el mismo álbum (Time Out) que otro glorioso experimento titulado "Take Five" (compuesto por Desmond), que funcionaba con un ritmo de 5/4. A pesar de los pronósticos negativos de los críticos, "Take Five" se convirtió en el primer single de jazz que superó el millón de copias vendidas. Esto ocurría en el año mágico de 1959, del que tanto hemos hablado y seguiremos hablando.

Un apunte aparte: sólo otro tema de 5/4 alcanzó un éxito similar: El tema de "Mission: Impossible" de Lalo Schifrin (1966).

Desmond. El saxofonista había comenzado tocando el clarinete y acabó tocando el saxo alto en la banda militar. De repente, es el único músico que sobrevive a los octetos experimentales de Brubeck cuando éste los disuelve para formar en 1951 su primer cuarteto. Fred Dutton al contrabajo y Herb Barman a la batería completan esta formación que experimentará con una mezcla de West Coast y las ideas innovadoras del pianista. El aporte de Paul Desmond a las originalidades de Brubeck fue la sutileza y la fluidez con la que su saxo hacía comprensible los experimentos del pianista, a medio camino entre la música culta y la improvisada, dando sentido a patrones rítmicos demasiado originales para la mayoría. 

El tándem Brubeck-Desmond, aquellos dos reclutas que habían eludido el combate al lado de Patton gracias a su música, continuó formando equipo y grabando regularmente hasta 1967 y, más tarde, de forma puntual hasta la desaparición de Desmond en 1977. La menor calidad de sus grabaciones por separado constatan que la genialidad estaba en la simbiosis.

Es cierto que Paul Desmond jamás sonó negro y, aunque Brubeck es más un Debussy que un Gershwin, el jazz es esto, buscar la modernidad, caminos nuevos, nuevas formas de expresión, ¿me equivoco?



5 comentarios:

juanmerkader dijo...

Es una paradoja que el mejor tema de Desmond esté en un disco de Brubeck, es casi una injusticia musical que sólo los años han corregido, aunque fue una pareja musical muy fructífera, a cada uno lo suyo. El "obstinato" con el que comienza "Take five" es una genialidad que se ve parafraseada por el saxo de Desmond de manera genial. Saludos desde Jazzplay.

Jesus dijo...

Buena pareja, aunque la figura de Desmond tenga ademas de sus excelencias musicales una excelencias personales, que le hacen ser digno de ser ejemplo.
Saludos

Gatopardo dijo...

No te equivocas en absoluto.

Víctor Hugo dijo...

Es cierto, y a veces la gente se suele olvidar: el Jazz es sobre todo modernidad.

Me voy a pasar más a menudo por aquí, que últimamente me estoy metiendo más de lleno en esto de la música Jazz y a parte de clásicos, hay gente muy buena que conocer:)

¡Saludos!

Nicolás Peña dijo...

Esos encuentros son producto de algo que es muy difícil de explicar ya que está más allá de nuestro entendimiento. Comparto absolutamente lo que escribes Félix. No creo que sea injusto para Desmond que no se le hayan dado todos los créditos necesarios, de no haberse encontrado con un músico de mente abierta como Brubeck posiblemente no se hubiese animado a escribir un tema en 5/4. A propósito el 5/4 es un ritmo muy común en la música de Los Andes.