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EL MEJOR MUSICAL DE BROADWAY

RAI PAZ QUARTET plays Gypsy 
(Fresh Sound Records, 2019)


Dicen los expertos que Gypsy, con partitura de Jule Styne, letras de Stephen Sondheim y libreto de Arthur Laurents, es el mejor musical de Broadway de la historia. El cuarteto del guitarrista barcelonés Rai Paz explora de una manera muy personal las peculiaridades de la partitura de Styne, y lo hace, como no puede ser de otra manera, adaptando los cánones de Broadway al lenguaje del jazz.


Rai Paz es un joven guitarrista de Barcelona formado en el Taller de Músics. Ya lo citamos hace unos años formando parte de un ensemble con jóvenes músicos catalanes que prometía una Nueva Generación. Digamos, por no extendernos, que se ha formado con músicos de la talla de Antonio Mesa, Mark Turner, Bruce Barth... y, por supuesto, guitarristas como Jaume Llombart. Anteriormente, ha liderado Rai Paz & The Jazz Holligans (proyecto dedicado a la música de Sean Levitt) y ha participado en diferentes formaciones como La Posada jazz Collective, Maspollaz, Joana Gomila Folk Souvenir, The Swingbirds, D.O. New Ensemble Next Generation y con la Big Band del Liceo como arreglista.

Este año publica un álbum con su cuarteto que es, como decíamos, una versión personal del musical Gypsy. Mientras que otros exploran el American Songbook para versionar standards, Rai Paz ha tomado la senda arriesgada de versionar todo un musical. Esto da una homogeneidad muy seria al álbum al tratarse de un solo compositor como es Jule Styne, autor de clásicos inolvidables como "Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!" (uno de mis villancicos preferidos) y "I Fall In Love Too Easily", ambos temas escritos con el letrista Sammy Cahn, y la inolvidable "Diamonds Are a Girl's Best Friend", interpretada por Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias. Además, como nos comentaba el propio músico, estos temas están menos presentes en el repertorio de jazz al ser un musical de finales de los 50 (la mayoría de los standards procedentes de Broadway datan de los musicales de los años 30) y esto aporta más originalidad al proyecto, que también respeta el orden dramático de los temas. 

"Por último, decidí respetar el orden de aparición de los temas en el musical para no traicionar su discurso "dramático", su evolución estilística, y conservar su unidad a través de los "leitmotivs" que aparecen en sus melodías, introducciones e interludios", comenta Paz.

Lo cierto es que el resultado es sorprendente. La intención monotemática del álbum nos permite también descubrir los recursos y la personalidad de un joven guitarrista frente a un repertorio limitado, todo un desafío para un solo arreglista y para una formación tan corta como un cuarteto. 

Pero el combo formado por Rai Paz a la guitarra, Toni Saigi al piano, Pau Sala al contrabajo y Andreu Pitarch a la batería (con la intervención de una pasional Mayte Alguacil en "Rose's Turn", el tema final) se mueve tan bien entre estilos que convierten cada blues y cada balada y cada momento dramático del musical en buen jazz del que apetece escuchar una y otra vez. Una prueba podría ser "You'll Never Get Away From Me", donde encontramos solos muy bien desarrollados, primero por Paz, luego por Saigi, acompañado por el walking bass de Sala, que tiene su solo a continuación con un swing económico y casi lírico. 

En general, siempre me ha parecido que los cuartetos en los que se combina el liderazgo de guitarra y piano dan tanta fluidez al jazz que siempre parecen sonar en directo. Solo hay que escuchar las grabaciones de Wes Montgomery con Tommy Flanagan o Hank Jones en Riverside... o este álbum de Rai Paz. Es cierto que en estas formaciones, el guitarrista lo tiene más difícil porque todo el blues de la partitura recae (gloriosamente) sobre el piano (Saigi) y, a cambio, la guitarra tiene que desplegar todos sus recursos para reinterpretar, casi siempre, la parte de los cantantes, y esto requiere esfuerzo. Por suerte, Paz es un guitarrista de recursos y ofrece líneas llenas de color que gustarán a los aficionados al jazz.

En general, Rai Paz ha conseguido un álbum para recordar, no solo por lo original de la propuesta sino por la solvencia con que sus arreglos y todos los músicos la llevan a cabo, y sirve para descubrir a un guitarrista versátil que no imita, que no se centra en el swing o en el blues, y que tiene un sonido limpio y versátil. 



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* Web oficial: raipaz.com

* Fresh Sound New Talent: https://www.freshsoundrecords.com/rai-paz-albums/46711-plays-gypsy-by-jule-styne-stephen-sondheim-digipack.html

* Más sobre el musical Gypsy en IBDB: Gypsy.

BALLADS WITH STRINGS (AND JAZZ TRIO)

PETER ELDRIDGE & KENNY WERNER, Somewhere 
(Rosebud Music, 2019)

Podría sonar antiguo si sugerimos el término jazz a la luz de las velas, pero esa es la primera sensación que fluye de este disco cuando empieza a sonar. Hubo en cierta época olvidada una moda de poner a los crooners delante de grandes orquestas de cuerda en lugar de las, hasta entonces, habituales big bands. Incluso Charlie Parker, desesperado por ingresar dinero para pagarse los vicios, tocó versiones con orquesta de cuerda en las sesiones que dieron lugar a Charlie Parker With Strings, un trabajo denostado en su tiempo y amado ahora. Así es el trabajo que presentan conjuntamente Peter Eldridge y Kenny Werner. A esta orquesta de cuerda se añade un trío de jazz aunque, de igual manera, puede que este dulce maridaje entre swing y cuerdas resulte indigesto para los más radicales vigilantes del jazz moderno pero es, ciertamente, una delicia.

Peter Eldridge
Peter Eldridge es la voz en este proyecto. Un barítono, para ser más concretos. Ganador de un Grammy con las New York Voices, es un reconocido cantautor de jazz con ocho álbumes publicados,  además de pianista y arreglista, y miembro fundador de la orquesta de voces MOSS.

Seis de los once temas del álbum están escritos por Eldridge, música o letra y música, incluyendo una letra para el tema de Ivan Lins "Minds of Their Own". Un repertorio muy elegido donde funde su propia personalidad con la de compositores como Lins, Stephen SondheimJohnny Mandel, porque aunque casi todos los temas son originales (algunos también son de Werner), Eldridge intenta traernos al siglo XXI el romanticismo de aquellas canciones sobrecargadas de violines que sonaban en la radio en las décadas anteriores al jazz moderno. Para ello busca no una sensibilidad moderna sino un sonido intemporal. Quizás lo haya conseguido.

Un proyecto que se presenta como un sueño largamente acariciado tanto por Eldrigde como por Kenny Werner. 

Escuchemos "Autumn In Three", que incluye un solo de piano a cargo de Werner. La orquesta, de 20 músicos, está dirigida por Eugene Friesen.



Aquí escuchamos los arreglos de Kenny Werner, el otro nombre de la portada. De Werner hemos hablado antes en el blog a propósito de proyectos más alejados del jazz tradicional, pero aquí nos ofrece unos arreglos suntuosos, fluidos, utilizando en la orquesta ese swing contenido que fluye sobre una etérea partitura de violines y encuentra su eco siempre en un acompañamiento muy libre del piano.

Kenny Werner
En la heterogénea carrera del neoyorquino Kenny Werner aparecen nombres como Joe Lovano y Toots Thielemans. Conocido por sus métodos de Maestría sin esfuerzo, populares en Internet, muestra en este disco una capacidad enorme para evocar atmósferas de otros tiempos y, al mismo tiempo, sorprender. Sus intervenciones en los solos de piano justificarían un párrafo más largo, pero solo vamos a recomendar escuchar el tema citado más arriba ("Autumn In Three" está compuesto por Werner con letra de Eldridge) y también el que se titula "I'm So Glad You're Mine", con letra de Donnie Demers, donde el piano hace la intro y está presente en todo el tema de una manera delicada mientras la orquesta estira y afloja la tensión continuamente.

El título del disco viene del musical West Side Story, del cual aparece aquí un tema ("Somewhere") en una especie de medley en el que se funde en un solo corte con "A Time For Love" de Johnny Mandel. Como curiosidad, George Garzone participa en un tema escrito por Werner con letra de Douglas Worth que es un homenaje a John Coltrane ("Ballad For Trane") y donde tiene la difícil tarea de tocar el saxo tenor sin imitar al maestro.

Un álbum para escuchar sin prisas. Publicado por Rosebud Music. 

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* Web de Peter Eldridge: petereldridge.com

* Web de Kenny Werner: kennywerner.com

VIDAS FINGIDAS

Fetichismos musicales en épocas de crisis

Rob Gordon (John Cusack): "El fetichismo musical es como el pornográfico. Me sentiría culpable al cobrarles si no fuera porque yo soy como ellos".

Sí, he vuelto a ver High fidelity (Stephen Frears, 2000, basada en la novela de Nick Hornby). Me siento a gusto con sus decorados llenos de vinilos y su forma de ver la vida a través de los discos. Creo que, de alguna forma, expresa una forma de sentir la vida, en especial cuando Rob saca todos sus discos de las estanterías de su casa (en la foto) y los reordena autobiográficamente.

Es posible que yo no sea un fetichista musical por el hecho de que mi sueldo no me lo permite, pero tengo empeño. De hecho, he estado buscando entre mis vinilos y mis cedés algún disco raro que mereciera la pena sólo por el hecho de tenerlo físicamente y no lo encuentro. Nunca he sido de los que se compraba el mismo álbum dos veces porque tuviera una portada distinta. Otra cosa es el afán acaparador de todo coleccionista...

En el blog Impronta de jazz leí hace tiempo un artículo llamado Disco es cultura sobre el fetichismo musical, sobre nuestras relaciones afectivas con los discos como objetos, sobre nuestra dependencia de las tiendas de discos y de la pérdida de este contacto físico debido a la preponderancia del mp3. Lo cierto es que, oyendo música por los auriculares, mientras uno hace deporte o viaja, pierde de vista esas portadas maravillosas, esos datos sobre personal de los libretos, estudio de grabación, fechas... que realmente nos son tan queridas... El artículo termina con un relato del libro Memorias de un ladrón de discos de Carlos Sampayo, libro que, automáticamente, acaba de convertirse en objeto de deseo para este que firma, digamos, en fetiche (futuro).

El tacto de los cedés no es como el de los vinilos. Deberíamos estar de acuerdo en eso. Tener un vinilo en las manos, con su enorme portada de 12" era todo un placer. Sí, hay discos que sólo por la portada merece la pena tenerlos. De los cedés sólo se aprecia la cantidad de páginas que cabe en su booklet. ¿He dicho yo esto? ¿Dónde está mi fetichismo musical? Sigo buscando un disco que merezca la pena tener como objeto físico y no por lo que suena. ¡Tengo uno! Se trata de una recopilación de Satchmo Jazz Records (¿Qué ha ocurrido con Satchmo? Su tienda online está de liquidación. Editó tan buenos artistas...) que se llama Vidas fingidas (SJR, 2002).

Vidas fingidas es mucho más que un disco. Es una especie de disco-libro, disco-comic o algo parecido. Alterna diez relatos cortos de Juan Ferrer, que en la voz de Jordi Dauder suenan a blanco y negro, con personajes al límite, tahures, boxeadores, músicos de jazz, con sus correspondientes diez temas de jazz interpretados por los artistas de Satchmo, un amplio abanico nacional que va desde Perico Sambeat, Xavi Maureta o Juan Camacho hasta vocalistas como Celia Mur o Amelia Bernet. Lo físico del disco, lo que justificaría el fetichismo, son las ilustraciones de Josep Maria Cazares, que calzan a la perfección con los relatos hard boiled de Juan Ferrer, convirtiendo el disco en una obra de arte visual con estética de comic y una cuidada y elegante presentación en libreto de cartón con un inserto para el disco, lo que hace que, a pesar de su tamaño, siga pareciendo un libro en nuestras manos.

"Para un tipo como yo, nada a perder ni nada a ganar, es una muy buena ocasión para volver a sentir el escalofrío que provoca una buena mano; esa sesión de psicología que dura eternamente mientras se va descartando; el gesto de uno, la repentina frente húmeda de otro, el vistazo de soslayo y, finalmente, el gran momento: los naipes sobre el tapete" (Vieja dama del sur, ilustrado por So many people, de Stephen Sondheim).

"Sé que me hubiese gustado ser actor, de esos que se hacen leyenda fingiendo la vida, que aun después de muertos tienen la gracia del que se sabe irrepetible mientras golpea un pitillo sobre un mostrador y mira a una diosa que le espera al final de la barra, al tiempo que una canción que hacen suya inunda el espacio fílmico"
(Luces y sombras, fragmento). Después, suena Hotel Orly de Xavier Monge Group. Una maravilla.