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HISTORIAS CORTAS

JAVIER ALCÁNTARA SHORT STORIES BAND, 
Ikigai (Youkali Music, 2019)

El guitarrista y compositor Javier Alcántara se ha ganado un lugar destacado en la escena del jazz crossover made in Spain. Tres años después de su celebrado Resilience, vuelve con una colección de temas que se funden unos con otros como en una suite, una obra compacta y conceptual con una intención clara: emocionar a través de la belleza. Especialista en temas de musicoterapia, la música de Javier Alcántara está llena de melodías vitalistas y estimulantes, de vida, de historias.
“La palabra japonesa Ikigai se compone de dos vocablos: iki (⽣生き), que se refiere a la vida, y kai (甲斐), «la realización de lo que uno espera y desea». Gai procede de la palabra kai “concha”, objetos marinos que en ese entonces eran profundamente valiosos. De allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida. Ikigai es lo que nos permite desear que llegue el futuro, incluso si nos sentimos mal en el presente. Nos permite afrontar el futuro, sea el que sea e incluso partiendo desde un presente duro y demoledor. Las personas con las que tengo la suerte de trabajar día a día con la Musicoterapia, me dan una y mil razones por las que vivir, me enseñan que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena…ell@s y sus historias de vida son mi IKIGAI.” (Javier Alcántara)
A caballo entre un smooth jazz y la fusión con el rock, sus composiciones resultarán demasiado poéticas para los amantes del jazz moderno pero lo cierto es que conectan con el oyente a través de sus largos discursos melódicos y de su original uso de la voz como instrumento sin palabras. 
Con títulos como "Mission", "Compassion", "Passion", "Communion", "Love"... el comprometido, animalista, hiperactivo, Javier Alcántara intenta que toda esta humanidad de sus acciones vitales muestre su lado amable y estimulante en sus composiciones, que suenan como canciones sin palabras, sustituidas por la "voz" de la armónica (Gonçalo Sousa) y por la voz de João David Almeida, que canta sin palabras. Esto aporta un color distintivo a la música de este guitarrista/compositor, consolidando un estilo personal con el que es el tercer disco con su Short Stories Band, formada por Pablo Romero (piano),  André Ferreira (contrabajo), André Mota, (batería) y los citados Gonçalo Sousa (armónica) y João David Almeida (improvisaciones vocales) y Pedro Cortejosa (saxo tenor) como invitado especial.


Equilibrio, momentos de sobriedad y grandiosidad, melodías que apetece tararear... No esperen solos espectaculares, pero hay solos, bien integrados en los temas como si estuvieran escritos. Tampoco es un disco para lucimiento del guitarrista como líder. Como compositor, Alcántara lo pone todo sobre el papel para construir un sonido colectivo, de solos participativos donde permite destacar al piano o al saxo invitado casi más que sus propios solos. Todo en el disco funciona con esta suavidad y esta fluidez inéditas en el jazz, al que se acerca y aleja por momentos sin perder la inspiración ni la intención, que, como hemos dicho, es contar historias sobre la vida.


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UN JAZZ ESTIMULANTE Y EVOCADOR

LORENZO AZCONA, Soplo de vida (2017)

Traemos al blog este álbum de Lorenzo Azcona de 2017 en pleno verano para poner banda sonora a la euforia del horizonte en la playa, del tiempo libre y de los festivales de jazz, cualidades del verano que encajan a la perfección en las melodías festivas y (en apariencia) sencillas que compone este multiinstrumentista que lleva años llenando los escenarios con su sonido, ya sea como acompañante en grupos de rock o como músico de jazz (África Tama, África Kuntak, Al-Mansur, Urubú, Batá-Kum-Tum...). Digamos aquí que Soplo de vida es su tercer álbum como líder, tras Bajo la piel (2003) y 1+1=4, su álbum de debut en 1996, calificado por ABC como el mejor disco de jazz de aquel año.

Podríamos decir que Azcona toca en este álbum casi todo (saxo barítono, tenor y soprano, flauta, clarinete bajo, cello, percusión y teclados) pero, mérito aparte, está su grupo (Rubén Rebolleda al piano, Peter Oteo al bajo y Jonatan Temprano en la batería), y hay que sumar una enorme lista de colaboraciones: Nacho Muñoz (fliscorno y trompeta), Carlos Hipólito (trombón), Alexis Fernández (piano y teclados), Fidel Cordero (melódica y teclados), Josete Ordóñez Antonio Toledo (guitarra), Alberto Torres (violín), Luis Pérez Escribano (contrabajo), Carlos Beceiro (bajo), Sebastián Rubio Sergio Urquía (percusión), Toni Vázquez (platos) y Benjamín Prado (voz).

Rubén Rebolleda, Peter Oteo,Lorenzo Azcona, Jonatan Temprano y Sebastian Rubio Caballero
(foto de Fernando Bodalo Morales)
Es difícil calificar a un multiinstrumentista y sus capacidades, que evidentemente deben ser muchas y versátiles, de modo que nos centraremos en la manera que toda esta experiencia encaja en sus composiciones. 

Lorenzo Azcona profundiza en el sentido más festivo de la palabra jazz, utilizando a su favor en las composiciones los elementos del funk, el jazz latino ("Paciencia") y esos ritmos caribeños ("D'Abuty", "El capricho de un minuto") que recuerdan a Sonny Rollins y que aquí, transportados a menudo a las notas altas del soprano contagian una especie de euforia bailable. El eclecticismo es la nota predominante. Nada está circunscrito a un solo estilo. Hay efusiones de second line, de desfile callejero, en "El influjo del 31", con un solo de Azcona frenético y un bajo eléctrico absolutamente funky, esencias de Nueva Orleáns que contrastan con temas más poéticos donde encontramos esas raíces flamencas derivadas de la música árabe ("Tiempo sanador"), primero a través de la guitarra (Josete Ordóñez) y luego en el violín de Alberto Torres, que nos transporta más allá del Mediterráneo... Azcona en clarinete bajo y saxo soprano (incluso chelo y percusión) complementa estas influencias en un tono poético.

Hay mucho ritmo e intensidad, con pocos momentos para la reflexión, como la balada a tempo medio "Paciencia", de aires latinos en la que el saxo recita la melodía sin prisas, entre arreglos de viento y percusión, y una melódica (Fidel Cordero) que da un toque absolutamente nostálgico al tema. El saxo de Azcona, sin salirse de la estética smooth, modela una intensidad contenida y evocadora. 

Mención aparte merece la versión del tema de Triana que Azcona incluye en este disco. "En el lago" comienza con una intro de piano que da paso a un saxo que sugiere aires andaluces con toda la emoción de la versión original. Azcona va acumulando esta tensión en los fraseos del soprano hasta derivar en un final intenso en el que el rock se fusiona con la improvisación.

El álbum termina con el juguetón "El capricho de un minuto", donde Azcona toca todos los instrumentos excepto la guitarra, y que es eso, un minuto de virtuosismo y placer por tocar. Como si dijéramos jazz.


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* Foto: Fernando Bódalo Morales (via Facebook de Lorenzo Azcona)

THE NEW SON MEDITERRANEO

XIMO TÉBAR, Soleo (Warner Music, 2016)
  
Soleo es el decimooctavo disco de Ximo Tébar, lo que ya, de por sí, es un logro en este país que era "un desierto para el jazz" según Leonard Feather. Profesional desde los 17 años, virtuoso reconocido, compositor, docente, productor..., Ximo ha tocado junto a luminarias como Lou Donaldson, Benny Golson, Lou Bennett, Joe Lovano, Arturo O'Farrill, Dr. Lonnie Smith... y todo este bagaje queda patente en este disco de celebración.

Soleo se anuncia como el nuevo son mediterráneo, recordando un álbum en el que este que firma escuchó por primera vez al guitarrista (Son Mediterráneo, WEA, 1992), un experimento de jazz suave, crossover y resonancias mediterráneas; pero, en realidad, Soleo es mucho más que una revisión de aquel sonido, es una especie de cima, de compendio donde aparecen reflejadas todas las etapas por las que ha pasado el músico valenciano en sus 25 años de carrera discográfica. La experiencia y el sincretismo a los que se llega en este nivel son patentes. Y son un placer para el oído.

Porque todo músico (y todo artista) se alimenta de sus influencias y de sus experiencias, y aquí, en Soleo, podemos apreciar a dónde ha llegado y por dónde ha caminado el músico. Encontramos evidentes sonoridades del jazz moderno americano (muy diferente del jazz moderno europeo) en el tratamiento todos los temas, muy acorde con el espíritu relajado y epicúreo del Son Mediterráneo original, prueba de que el tiempo que vivió en Nueva York lo convirtió en un músico más americano que español, musicalmente hablando. Del jazz flamenco del que habla la carátula hay algunos ejemplos en el disco, pero muestran un aspecto más primitivo que el que se puede apreciar en el actual jazz flamenco español: es como si volviéramos a aquellos tiempos en que músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent grababan para discográficas de la movida, como Nuevos Medios, y el flamenco se convertía en parte imprescindible del songbook español al tiempo que se abrían nuevos caminos (y nuevos públicos) para el jazz en España. Parecen sacadas de ahí esas sonoridades árabes del flamenco más puro que podemos escuchar en "Nardis", por ejemplo, dando nuevos sentidos a la composición de Miles. 

Pero, además, Ximo es un investigador incansable que se ha atrevido con compositores tan insólitos como Erik Satie, a quien homenajeó en 2009 y que hoy está presente en muchos repertorios de jazz. Todo este afán por ir más allá se puede escuchar en su último álbum, donde compás a compás uno puede seguir las huellas de su carrera pero también de la Historia del Jazz. Músico inquieto, siempre buscando nuevos caminos, innovando en cada disco, diferente del anterior, a lo largo de los años, Ximo Tébar ha versionado y rearmonizado estandares de todo tipo, desde "So What" hasta el (impensable sin trompeta) "The Champ" de Dizzy o alguno de Coltrane, siempre rearmonizando y pasando las composiciones por el personal tamiz de su forma de tocar. En el tema que abre el nuevo disco ("Jaco Opus Town") Ximo reinventa la técnica del bajista de Weather Report con un resultado excitante. Hay otros homenajes menos obvios en el álbum, que termina con la revisión de un tema propio: "Son Mediterráneo", con toques de bossa, deliciosos coros (Claudia Tébar) y un contagioso sentido del ritmo.



Terminada la escucha, podemos decir que Soleo consolida la estética de un músico muy personal, de los estilos en los que se mueve (smooth, bossa, funk, soul jazz... ninguno expuesto de una manera purista) y de su personalísima manera de tocar. ¿Se pueden destilar todas estas influencias en un solo músico y resultar original? Parece que sí. Además, Ximo hace algo que a mí, particularmente, me gusta mucho en los guitarristas (lo hacen Rafa López o John Pizarelli, por ejemplo), acompañar los punteos de la guitarra con el scat.

No estaría bien terminar este texto sin citar los músicos que hacen posible el álbum, un puñado de sidemen de esos que no están en el cartel de ningún festival pero que aportan experiencia y brillo a lo que tocan: el pianista Orrin Evans, Santi Navalón a los teclados, Ramón Cardo al saxo, John Benitez al bajo, Donald Edwards en la batería, Fernando García en la percusión, Claudia Tébar en los coros y una aparición del soberbio Ricardo Belda al piano en "Son Mediterráneo".

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* Más info en la web oficial: ximotebar.net

http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

Concierto: Mauri Sanchis Trio

Jazz, ese ruido se complace en presentar a Mauri Sanchís en concierto..... No se me podía escapar anunciaros este evento por si hay alguien cerca de Huelva la próxima semana (siempre que sea posible y tenga cerca un concierto procuraré avisar para que no me falléis).

Mauri Sanchís es un jamonero (de Hammond B3, se entiende) que proviene de la escena blues española. "Nacido" en un grupo de blues (Progressions), clásico pero valiente en la experimentación, con la elegancia de un Jimmy Smith y después de experiencias junto a Javier Vargas y su Blues Band o junto a Graham Foster y Night Train, viene de gira promocionando su segundo disco Good vibes!!, algo menos smooth que el primero, con mucho más groove, un disco en cuestión donde uno pasa de flipar con el blues al jazz o al funk en segundos.
En esta ocasión viene en formación de trío. El concierto será en el Claustro de San Francisco, en Moguer (Huelva) el 8 de agosto a las 22:30. La entrada es gratuita pero de aforo limitado: hay que conseguir las invitaciones en la taquilla del Teatro Felipe Godínez dos horas antes.
Informaremos puntualmente.