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ESTAMOS DE VACACIONES

HOT HOT JAZZ!

Es verano y la vida es más fácil, como dice la canción de Gerswhin. Pero llega agosto y el calor aumenta e invade toda España, de modo que vamos a tomarnos unas vacaciones del ordenador y vamos a abandonar el blog durante un mes. No pasaremos del jazz, que seguro que seguirá encontrándonos en el camino, en festivales, en terrazas, en chiringuitos al atardecer... No hay que volverse loco porque no habrá abstinencia, el jazz les buscará y les encontrará... en un día de verano.

Nos vemos de nuevo en septiembre. ¡Que los festivales les acompañen!

Feliz verano.




* Foto: Espectadores del Festival de Jazz de Newport en 1954 (fuente: Newport Historical Society).

HERENCIAS

GIULIO OTTANELLI QUARTET (Errabal Jazz, 2023)

El sello Errabal Jazz presenta en este disco al cuarteto ganador del concurso de grupos de la 46ª edición del Festival de Jazz de Getxo. El cuarteto, liderado por Giulio Ottanelli, se formó en el Conservatorio Nacional de París, donde este saxofonista  italiano se trasladó para estudiar arreglos para big bands y orquestas después de formarse en música clásica en Florencia y en jazz en Siena en la Accademia Nazionale del Jazz. Sus composiciones despliegan extensas melodías que fluyen como una narración que guarda secretos más adelante. Se apoya en su capacidad para el discurso y en un segundo saxo, lo que le permite complicar las melodías con un estilo muy barroco. 

En París coincidió con sus músicos: Jeremie Lucchese (saxo tenor), Cyril Drapé (contrabajo) y Émile Rameau (batería). Sus influencias jazzísticas van desde John Coltrane hasta Mark Turner y, en otros ámbitos, de Bach a Ravel, una curiosa amalgama que se traduce en un jazz moderno, lleno de formas clásicas pero donde es fácil verse arrastrado a melodías inesperadas que emulan esta herencia externa al jazz. 



El cuarteto solo había grabado un álbum anterior (The Paris Session) pero se percibe cierta química en ellos, algo complicado cuando el objetivo es una música tan ambiciosa que mezcle estilos. No debería ser orgánico y, sin embargo, sus temas seducen, especialmente cuando la intensidad requiere virtuosismo, como en "Metro Ligne 5", un tema descriptivo que utiliza el ritmo para describir un hecho físico como es un metro, algo que también hicieron otros compositores como Debussy con el mar, Strayhorn en "Take The A Train" o  (más onomatopéytico) Mingus en su versión de "A Foggy Day" de Gershwin. 

Quizás la fuerza de este cuarteto sin piano radique, además de en estas inesperadas influencias, en la sección rítmica, elegante y muy constructiva. Drapé, en el contrabajo, emprende imaginativos solos en algunos temas ("Troppi Gnocchi" o "Samba Em Preludio"), robando por unos segundos el protagonismo a los saxos. Rameau, a la batería, tiene un solo brutal que pone una coda espectacular al álbum/concierto.



* Errabal Jazz: https://hotsak.eus

NOVEDADES ERRABAL JAZZ

En un momento como el actual en que el streaming supera por KO al disco físico, incluso al digital, y en el que la música en directo comienza a despegar lentamente tras la pandemia, una de las discográficas más prolíficas y activas es Errabal Jazz, cuyo catálogo se mueve y crece a un ritmo fantástico, con propuestas muy variadas pero siempre de calidad, y en una cantidad a veces difícil de asimilar. Hoy vamos a proponerles la escucha de varias de sus novedades.


ADRIÁN ROYO TRÍO, Pangea (Errabal Jazz, 2022)

El virtuosismo es la clave, sin duda, de este disco, y no porque no haya otras consideraciones de importancia, como la inspiración temática o la complejidad de los temas. El pianista Adrián Royo, licenciado del Superior del Liceu y alumno, entre otros, de Benny Green, ha formado parte de varios grupos (RPM Trío, Pablo Donaire, Pedro Vega Afro Jazz Latino) y debuta como líder con Pangea, un álbum heterogéneo, de difícil clasificación, que propone un jazz contemporáneo lleno de ritmo que también incluye influencias externas al jazz. Con una digitación prodigiosa, que vuela sobre las progresiones de acordes, que cita, que se adentra en lenguajes distintos y vuelve al jazz sin despeinarse, que es capaz de desarrollar largos discursos sin aburrir, Adrián Royo destila un jazz trasgresor pero elegante, muy recomendable. Le acompañan nada más y nada menos que Manel Fortià al contrabajo y Gonzalo del Val a la batería, que también tienen unos momentos solistas remarcables. 



SIMBIOSIS 5, Simbiosis 5 (Errabal Jazz, 2022)

Este disco es un premio, tanto para el oyente como para los componentes de Simbiosis 5, el quinteto húngaro que ganó el Festival de Jazz de Getxo, lo que incluía la grabación del álbum. Aquí podemos escuchar lo que el exigente jurado de Getxo valoró: cinco músicos jóvenes de Budapest con ideas frescas, protagonismo grupal (el solista cambia en cada tema y hay espacio para todo), un interplay fabuloso y mucha improvisación, lo que exige un virtuosismo que queda patente en muchos momentos. Lo mejor es que esa simbiosis que proponen en el nombre del grupo se puede escuchar en la sinergia que hay entre los músicos. Las melodías y los ritmos suenan con una naturalidad que no parece ensayada sino viva, y eso en el jazz es algo que llega dentro. Sus músicos con Levente Kapolcsi-Szabó (piano), Máté Drippey (saxo), Benedek Virág (guitarra), Tamás Gyányi (contrabajo) y Roland Majsai (batería).


JERÓNIMO MARTÍN, Tokian (Errabal Jazz, 2022)

Quizás el de Jerónimo Martín sea el proyecto más interesante del catálogo reciente de Errabal y lo decimos con los dedos cruzados porque es un trabajo que trasciende el universo del jazz para adentrarse en estéticas más cinematográficas, traspasando fronteras con sutileza. La complejidad de las partituras, realizadas para un sexteto más una orquesta de cuerda de 23 músicos (Arteus Orquesta), son de una complejidad fascinante, derribando los tabúes de la orquesta moderna de jazz para ir más allá en una búsqueda espiritual de la belleza.

El proyecto, que ha estado cociéndose durante toda una década, llega justo después de que Jerónimo Martín firmara proyectos muy distintos: Capturas (2015) y Durango Concert (2020), ambos de improvisación a piano solo, y Versos libres (2021) para piano improvisado y banda (Banda Municipal de Bilbao). Toda esta inquietud que mueve el camino del pianista y compositor deriva en Tokian, donde el sexteto (en el que hay nombres tan únicos como el del trompetista Jorge Vistel) se mueve sin complejos entre las olas de las cuerdas y los ritmos latinos, el flamenco ("On Green Flamenco Street", basada evidentemente en "On Green Dolphin Street" de Bronislaw Kaper con el saxo de Rubén González)... en unas partituras bellas, llenas de color y con una visión caleidoscópica del jazz. 

* Web: jeronimomartin.es


XAHU, Gero Gerokoak (Errabal Jazz, 2022)

Formado en 2018 en Musikene, Xahu es un cuarteto con el objetivo claro de hacer jazz sin ataduras, con complicidad y libertad. Sus temas, con un enfoque moderno y poco atado a la negritud del jazz, se basa en improvisaciones basadas en la experiencia de haber tocado estos años (con la excepción del lapso de la pandemia) por escenarios y locales que han forjado su estilo. Composiciones originales y versiones ofrecen en el disco espacio para la libertad de expresión pero, sobre todo, una conjunción fabulosa para un primer álbum. Con un estilo limpio y fácil de escuchar, casi pop, algunos temas alcanzan una fuerza que engancha. Los músicos del cuarteto son al saxofonista alto Josu Salegi (Half Quartet Plus Two, Víctor Antón Group), el pianista Mikel Núñez Lauzirika ( Dr. Maha´s miracle tonic, Kike Mor), Jon Ander Amigo (Charlie don´t jazz, Mr Bop trío, FDFunk) y Unai Olabarri Valera (Mariano Díaz, Joaquín Chacón, Víctor Merlo).



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MÁS ACÁ DEL JAZZ

Folkores caribeños, herederos de las músicas española y francesa, fueron algunas de las semillas que dieron a luz el jazz. El flamenco, las músicas judías, bálticas, orientales... se han fusionado con aquellos ritmos hasta configurar un universo del jazz en expansión que hoy nos trae, precisamente, a España. Hemos hecho un viaje (una escucha/viaje) por la fronteras del jazz. Sí, el jazz vive siempre y solo en las fronteras, pero hoy estamos transitando fronteras tan cercanas como poco transitadas.

TERRA MUSICAL ENSEMBLE

En esos límites está la música que desarrolla Terra Musical Ensemble, un combo que se define como "orgánico" y que es cambiante (trío, cuarteto, quinteto...). Sus músicos vienen de formación clásica y jazzística y, gracias a esta mezcla, en sus conciertos funde la música popular, la clásica y la improvisación libre con un resultado realmente original y conmovedor. Su repertorio incluye versiones de Mompou (precursor de la improvisación) y de otros músicos menos a la vanguardia, como Falla, Turina... actualizándolos en lo que pensamos que es una metamorfosis lógica ya que, al igual que el jazz asumió los folkores africanos y del Caribe hace cien años (y luego en España el flamenco), creemos justo que los músicos de jazz españoles miren hacia su propia tradición (ya sea popular o culta) a la hora de buscar inspiración para crear nuestro propio songbook


Las distintas formaciones de Terra Musical Ensemble están compuestas por el saxofonista tenor Daniel Juárez (The Machetazo, Jerry González), el pianista Mario Fierro (Voro García, Pedro Iturralde, Federico Nathan), el contrabajista Miquel Álvarez (Jim Rotondi Quintet, Vince Benedetti), el baterista Rodrigo Ballesteros (Román Filiu, Antonio Lizana), Pablo Kirschner, violín clásico, e Ismael Campanero, contrabajo clásico. A estos músicos jóvenes pero con un gran bagaje detrás se suma la voz de Carmen Lancho (Carmen sings Nancy, Manuel Borraz Quintet). 

Ya con una interesante trayectoria en festivales como el Clásicos en Verano de la CAM o Moncloa a Ritmo de Jazz, estarán el 17 de febrero en el Festival Jazz A Escena, que, en su tercera edición, deja atrás el Teatro Español para celebrarse en el Café Berlín, templo del jazz fusión por excelencia en Madrid. 



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* Festival Jazzaescena: jazzaescena.com


VÍCTOR CORREA, Movimiento (2022)

El trombonista y compositor Víctor Correa es un músico inquieto y versátil al que hemos escuchado tanto tocando hot jazz en la calle como en discos muy distintos, proyectos muy creativos e inusuales, que son, al fin y al cabo, los que excitan el oído del aficionado. En este proyecto de 2022 llamado Movimiento fusiona poesía, danza y música, explorando las tradiciones de su tierra y aportando su concepción del ritmo y la experiencia jazzística de su instrumento, todo ello en un trabajo sorprendente, personal, que lleva a los escenarios la universalidad de lo local.

De origen castellano (Segovia, 1977), formado en Madrid y afincado en la Sierra de Gredos, Correa lleva años formando parte esencial del panorama jazzístico madrileño. Con esta obra, vuelve a los orígenes indagando en la tierra. Versos de Machado, folkore, improvisación y muy buenos músicos (en directo también danza) conforman esta declaración de intenciones. Nanas ("Tormes-Gredos"), saetas con un toque de blues, canciones de segadores con aire cubano... Todo nos ofrece una mirada nueva a una tierra sin edad, donde el tiempo parece no transcurrir, dicho esto en una época de velocidad donde las modas son tan fugaces que el tiempo casi carece de sentido. En este orden de cosas, la mirada de Correa reafirma el valor (tanto musical como etnológico) de las tradiciones y, consecuentemente, de la esencia de lo humano. 

En Movimiento, Correa toca, compone, toca trombón, pandero, pandereta y canta. Junto a el, Victor Antón (guitarra, piano y voces), Violeta Díez (voz, violín, mandolina y percusiones), Javier Moreno (contrabajo), Adal Pumarabín (batería, percusiones y audio), Sergio López (gaita gallega y percusiones) y Pau Arnal (movimiento). Esperamos tener la oportunidad de verlo en directo.



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* Más info: victorcorrea.info/project/movimiento/

* Otras reseñas de Víctor Correa en el blog en este enlace.

DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ 2021

En noviembre de 2011, la Conferencia General de la UNESCO decidió proclamar el 30 de abril como Día Internacional del Jazz, en atención a las características musicales y extramusicales de una filosofía que, en palabras de Wynton Marsalis, produce la música más democrática que existe, donde todos los músicos tienen su voz y, al mismo tiempo, la obligación de escuchar a los demás, como explica en su libro El jazz en el agridulce blues de la vida.  Pero el jazz es mucho más. Desde su nacimiento, ha fomentado el mestizaje en un siglo que no conseguía quitarse de encima el racismo. Es una música de raíces africanas que se ha fusionado con folklores de todo el mundo, desde los ritmos tropicales y de herencia española que llegaron a Nueva Orleáns desde el Caribe hasta las armonías judías del klezmer, los ritmos árabes del jazz flamenco o los instrumentos del cercano Oriente que predominan en el jazz mediterráneo.


Es momento de celebrar el jazz, especialmente tras este año y pico en el que las artes escénicas han estado tan castigadas por las restricciones y olvidadas por la Administración, y en la que solo algunos promotores valientes (y sin ayudas) han sacrificado aforo (y con el aforo su propia inversión) para volver a abrir las puertas y devolver al público la panacea del arte en directo

Madrid, escenario lleno de escenarios, vuelve a abrir las puertas de clubs y auditorios con una completa programación que va del 29 de abrl al 2 de mayo y que incluye propuestas modernas (Raynald Colom & Juan Sebastián Quartet), de fusión (Antonio Lizana) impovisación (Pecesquelaguarechaza) o que regresan a los orígenes (Tara & The Jazz Bombs, Lady & The Tramps). Conciertos, exposiciones, sesiones de DJ`s y talleres de baile, toda una celebración que devuelve a Madrid el título de capital del jazz nacional. 

Así que, estén en Madrid o en cualquier parte del globo, salgan a celebrar el Día Internacional del Jazz, con mascarilla, distancia y prudencia, pero salgan y vuelvan a sentir la emoción de la música en directo, por favor.


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* Más información en internationaljazzdaymadrid.com

JAZZ EN SEVILLA

Nostalgia de una época y de un jazz

La Sevilla de principios de los 70 en la que vivió Antonio Torres Olivera era una ciudad muy tradicional y tradicionalmente poco abierta a la cultura que llegaba de fuera. Pasarían muchos años antes de que se pudieran ver allí grandes conciertos de rock (los 80) y el jazz era, para una minoría, una religión desconocida para el resto. Torres Olivera pertenecía a un grupo de amigos que se hicieron llamar Colectivo Free Way y que hacía radio en la emisora La Voz del Guadalquivir. Por un giro del destino, el Colectivo terminó organizando las primeras ediciones del Festival de Jazz de Sevilla. Su aventura ha quedado reflejada en un exhaustivo libro titulado Jazz en Sevilla 1970-1995 Ensoñaciones de una época y publicado por la Diputación de Sevilla en 2015. 

Tuve la suerte de coincidir con Torres Olivera a principios de verano en una conferencia, presentando nuestros libros, durante la celebración del X aniversario del programa de radio Jazz en el Aire, y tuvo la deferencia de regalarme un ejemplar que, tengo que decirlo, tiene una lectura amena a pesar de su complejidad. El verano me ha permitido leer por fin este merecido homenaje en toda su extensión pero ahora veo que va a ser difícil reflejar en una simple reseña la exuberancia de datos, fotos y carteles de Jazz en Sevilla

El tono nostálgico del libro se contagia. Nos remite a una época (los años previos a la Transición) y a una edad (la juventud) en que todo parecía posible, incluso traer buen jazz a Sevilla o implicar a las instituciones (el Ministerio de Cultura apareció en 1977, convirtiéndose en un eslabón fundamental de la regeneración social) o que el público inmovilista y tradicional (que sigue siendo en su mayoría el) andaluz acudiera en masa a los conciertos, comenzando por las Jornadas de Jazz (1979-1983) hasta llegar al Festival Internacional de Jazz de Sevilla, que comenzó en el 80 con invitados como Stéphane Grappelli o el trío Hank Jones / Ray Brown / Roy Haynes. Lo que se dice comenzar fuerte... Este festival duró hasta 1984, para luego, en una segunda época, depender de la Fundación Luis Cernuda (dependiente de la Diputación de Sevilla), confirmándose la institucionalización del festival (lo que ahora llamaríamos politización). Este impulso, como no podía ser de otra manera, es un arma de doble filo porque cuando las instituciones (o los políticos que las manejan) dejan de interesarse o de promocionar el asunto, el asunto desaparece. Esta opinión no deja de ser un breve y superficial análisis de lo que realmente ocurrió, pero no es el único festival que ha desaparecido en los últimos años por culpa del desinterés de las mismas instituciones que hicieron posible su nacimiento.

Cartel de Manolo Cuervo

El libro habla de otros ciclos no menos importantes: Jazz en la Provincia, Rising Stars, Jazz en el Teatro Central... en los que ha estado involucrado el autor y que han contribuido durante estas décadas a asentar el gusto por el buen jazz no sólo en Sevilla sino en toda Andalucía. Pero habla, sobre todo, de ilusión, de cómo unos aficionados al jazz (esos que compran, asisten, siguen y, sobre todo, escuchan) se convierten en el impulso lógico y entusiasta capaz de hacer nacer un festival. A todos los que tenemos que viajar para escuchar jazz en vivo nos gustaría tener un club de jazz (como al prota de La La Land en la ficción) o verse en el meollo de plantar la semilla de un festival (como a Antonio Torres Olivera en el mundo real). Y, ciertamente, la historia nos da envidia.

El número de músicos que tocaron en Sevilla en esa época haría de esta reseña una lista intolerablemente larga, de manera que citaré los nombres de los verdaderos protagonistas: Antonio Lora, Jorge Narbona, Antonio Mateos, Miguel Ángel González, Ángel del Valle y Antonio Torres, los seis estudiantes que formaron el Colectivo de Divulgación Cultural Jazz Freeway para cambiar la historia cultural de Sevilla.



El libro está disponible (como todos los libros) en Amazon.

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PRÓXIMAMENTE... XII FESTIVAL JAZZOLONTIA

World, black & jazz para comenzar septiembre 

Como todos los años, la Asociación Cultural Olontia, organización sin ánimo de lucro, lleva el jazz al escenario al aire libre del Convento del Vado en Gibraleón. Este año, repartidos durante el fin de semana, se podrá asistir (con entrada libre, como es habitual) dentro de la XII edición del ya clásico Jazzolontia a cuatro conciertos y el domingo a un acto literario protagonizado por Enrique García Bolaños, poseedor de una poesía original y joven que presenta en su nuevo libro Señales. También el domingo se proyectará la película Born To Be Blue (Robert Budreau, 2015) que narra un episodio más o menos biográfico de la vida de Chet Baker.




Los conciertos comenzarán el viernes 8 de septiembre a partir de las 22:00 horas con Naftule Quintet, un grupo liderado por el clarinetista Emilio Parrilla que traerá a Gibraleón su música klezmer inspirada en el músico polaco Naftule Brandwein y que Parrilla compuso para la obra de teatro En vano. Esa misma noche, el grupo Funkdación, un clásico de la música negra en nuestro país, traerá a escena su mezcla de soul y funk.


El sábado 9 la noche comenzará de una manera más íntima con el sexteto del guitarrista Pedro Madaleno, a quien apodan el Pat Metheny portugués, acompañado por Diogo Vida a piano, Joao Barradas al acordeón, Yuri Daniel al bajo, Bruno Pedroso a la batería y Joao David Almeida a la percusión y voces. El final de la noche sonará algo más potente con el grupo Ogun Afrobeat, ritmo, world music y una sección de metales que hay que ver en directo. De madrugada, DJ's, barra y buen ambiente al aire libre. Todo ello sin pagar entrada. 




MAZAGÓN JAZZ 2016

Jazz a la orilla del mar

Un año más (y van cuartro) se celebra el Ciclo Didáctico  Divulgativo Internacional Mazagón Jazz. Como su nombre indica, es un evento que pretende formar, tanto a los aficionados al jazz como a los neófitos que deseen introducirse en el complejo universo de esta música. Los nombres este años son Kontxi Lorente, Daniel Cano Quintet, Javier Navas, Van Moustache, Rafa López Quintet... Cinco conciertos gratuitos, una jam session, una cena con jazz, literatura, cine, fotografía, coloquio, master class...; todo en una playa casi virgen en el Sur de Andalucía. ¿Alguien da más?



Lo más destacable, personalmente, es la oportunidad de presentar oficialmente mi libro de relatos Noche de Jazz. Será el día 16 a las 17:00 en el Edificio Multifuncional. ¿Qué mejor lugar para presentar el libro que un Ciclo de Jazz?




Tendré el honor de intervenir en el coloquio (sobre el jazz en España y, en especial, sobre Tete Montoliu) junto a Javier Domínguez (Bulevar del Jazz, RAI) e Iván Rodríguez (sociólogo de la UHU y gran aficionado). Las sesiones didácticas están dirigidas tanto a alumnos del instituto como una interesantísima master class de trompeta y fiscorno que dará Daniel Cano el sábado. Los conciertos de Kontxi Lorente, Daniel Cano Quintet y Javier Navas son al aire libre en el Faro de Mazagón, mientras que los de Van Moustache y Rafa López Quintet se realizarán en el parque público, al lado de las terrazas de bares y cafeterías y, por supuesto, a la hora de las tapas y del café, un lugar envidiable desde donde se puede ver el mar... ¿Van a perdérselo?





* Web oficial: http://mazagonjazz.eu


** Programación detallada:
     http://territoriohuelva.com/2016/04/mazagon-jazz-2016

JAZZ EN PALABRAS

III Festival de Jazz Vocal de Pinto

Por tercer año consecutivo, en Pinto (Madrid) demuestran que se puede mantener vivo un festival de jazz y, además, hacerlo desde una óptica original y distintiva: se trata de un festival de jazz vocal, exclusivamente vocal, lo que lo distingue de los numerosos festivales a los que podemos asistir por todo el país. Quizás (por ser positivos) sea la originalidad la clave para la supervivencia de los festivales en esta época en que el aficionado tiene menor poder adquisitivo y las subvenciones (a todos los niveles institucionales, desde municipales hasta gubernamentales) comienzan a brillar por su ausencia.

Cuatro serán los vocalistas que llenarán las noches de este tercer festival. El primero de ellos será el músico, cantante y productor Thomas Schindowski. Este alemán afincado en Madrid llega acompañado de un trío y con un repertorio de standards (desde Sinatra hasta Chet Baker) y canciones alemanas de los años 20 y 30 (Kurt Weill, Marlene Dietrich...) que han pasado a convertirse también en standards de jazz al haber pasado por las manos de tantos músicos. Yoio Cuesta (ex vocalista de la Larry Martin Band y recién salida del programa La Voz) aparecerá la segunda noche con el repertorio de su celebrado Back to the 40's en formato de sexteto. Seguimos esperando con ansia su segundo disco como líder: su timbre y la delicadeza de su vocalización nos encantan.



Ere Serrano traerá el repertorio de su disco Universo Dalla en homenaje al fallecido músico italiano Luico Dalla. Cantará acompañada de piano (Germán Kucich) y contrabajo (Loque), una propuesta muy interesante que esperamos que suena más jazzística que el disco, del que ya hablamos en una entrada anterior (Chicas, chicas, chicas). El pianista panameño Vicente Borland cerrará el festival con un homenaje a Nat 'King' Cole, un músico del que algún día hablaremos a fondo: la capacidad de Cole en el piano de jazz fue eclipsada por su faceta de cantante. Según las críticas, Borland aborda los dos perfiles con solvencia.


Como se puede ver, no está mal para un festival en los tiempos que corren. Si están cerca, no lo duden. En todo caso, más abajo les dejamos unos vídeos para que se hagan una idea.




Y este es Vicente Borland con su tributo a Nat 'King' Cole:


CRÓNICAS DEL FESTIVAL (y III)

Día cuatro

Hoy he pasado. El concierto de esta noche puede que esté bien porque sigo a Vicky Luna desde hace tiempo y me gusta su voz y porque cuando presentaba aquel programa en Canal Sur la oí cantar y podría hacer jazz con solvencia. Sin embargo, el CD que ha grabado con Ismael Sánchez (aparte de una bossa y un par de temas con aires manouche) tiene menos jazz que Sade (que, por cierto, me encanta, aunque admito que me molesta que en las tiendas lo clasifiquen como "jazz") y la cosa podría convertirse en un recital de cancioncitas de las que voy a pasar.

...

Día cinco

Parece que hoy va a haber un buen aforo. Fue una pena lo del concierto de Pablo Vázquez Trío, por todos los que se perdieron el soberbio recital de buen jazz. Como viene siendo costumbre, comienza con un cuarto de hora de retraso, pero ¿quién tiene prisa?

Por fin, aparecen Candelaria. Sobre el escenario, la formación es visiblemente distinta de la del disco. Sólo hay cinco músicos. Faltan los dos percusionistas. La ausencia del africano me convence en segundos de que va a sonar distinto al CD. Pero qué energía. Éstos entran a saco, a toda marcha y con un sonido que me gusta. Parece una proyección del pasado, quizás de principios de los 70, por la estética post-hippy y por la fusión jazz / rock / funk / músicas étnicas / electrónica, que suena como aquellos combos previos al violento rupturismo de Miles. Me gusta. Desde el primer tema se aprecia la vocación de demostrar que se puede improvisar cuando se tienen ideas.


Segundo tema. El solo de saxo es bestial. Aunque con un sonido más rockero que jazzístico, este músico es un improvisador nato y (¡joder!) qué cosas es capaz de sacar de su saxo. Jamás había escuchado a nadie hacer esos sonidos. Y sus lamentos son feroces...

Juan Carlos Aracil (así se llama el aparente líder de la formación) usa tres flautas. En algunos temas, me recuerda más a Gwendal que a Herbie Mann y, en cierto momento, demuestra el poder de la síncopa con una energía desbordante que me recuerda a cierto tema de St. Germain (no recuerdo el nombre del músico porque siempre he pensado que Ludovic Navarre usaba samplers...) pero Aracil lo hace de una manera más natural y fluida, más emocional. Juega a dialogar con los demás músicos. El juego de llamada y respuesta es convincente e intenso. También continuo. Parece que Candelaria huye de los temas fáciles. No hay una estructura continua en ninguno de los temas sino que son un derroche cambiante de recursos y exhibicionismo: todos los músicos van a tener a lo largo del concierto más de una ocasión de hacer solos sin el soporte de los compañeros, a pelo. Candelaria está siendo el concierto más sorprendente del festival.

El público no es sólo más numeroso hoy, es más cálido y entendido que el del jueves.

Desde aquí no alcanzo a distinguir si el tenor ha cambiado su instrumento por un soprano curvo. O puede  que se trate de un sopranino. Tenía que haberme sentado más cerca.

Solo de bajo como introducción. Parece casi un tema completo. Otro punto para Candelaria. ¿No hay solo de batería? Lo habrá, pero antes de que llegue ya estaré convencido de que este baterista es un monstruo del jazz-rock. Enlaza perfectamente con la filosofía del teclista, que abusa de los sonidos retros improvisando en el Rhodes como si se tratara de un revival de Return to Forever: lo mejor del concierto junto con el flautista.

Pero el momento más espectacular llega ahora. El saxofonista ha vuelto a sacar el sopranino (?) y sorprende tocando los dos saxos ¡a la vez!, algo que dicen que hacía Roland Kirk pero que jamás había visto en directo.

El bis es espectacular y lo confirmo: Candelaria es el evento más sorprendente del festival. Nada tiene que ver con lo esperado, dado el currículum que la publicidad del festival había hecho correr. Estos ex-miembros de El Bicho hacen un jazz arriesgado, moderno y progresivo. Un aplauso para la organización (KST Música) porque, aunque el festival no ha contratado artistas internacionales ni figuras de renombre, ha traído una visión amplia del jazz actual, músicos con ideas y la esperanza de que un festival de jazz en Huelva es posible. Esperemos que continuará...

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Como en otras ocasiones, aprovechamos la generosidad de los amigos de Youtube que comparten con nosotros sus imágenes para dejar constancia de parte de lo que disfrutamos:





JAZZ EN HUELVA

KST MUSICA JAZZ FESTIVAL 2012


En el fantástico marco de las cocheras del puerto de Huelva, un espacio remodelado a partir de antiguos almacenes y tinglados, junto a la ría y al parque, se presenta el primer ciclo de jazz organizado por KST Música. Comenzará el día 20 con el espectacular bajista de jazz-funk Pepe Bao. También estarán Vicky Luna con su particular forma de interpretar standards, la fusión jazz-world music de Candelaria y los onubenses Banda Kastaña y Pablo Vázquez, una oportunidad para oír buena música en este rincón de España donde raramente se escuchan ritmos sincopados.


20 abril
PEPE BAO JAZZ TRIO 22:00 h
21 abril
BANDA KASTAÑA 22:00 h
26 abril
PABLO VAZQUEZ TRIO 21:00 h





27 abril
CHEZ LUNA  
22:00 h

28 abril
CANDELARIA
22:00 h



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* Más info en la web de KST Música.

** Foto de Pepe Bao: Diario La Voz de Utrera.

MINGUS ON MINGUS PROJECT

Atención, se rueda

Incidimos en esta convocatoria (sólo quedan 10 días) para apoyar a un equipo encabezado por Kevin Ellington Mingus que trata de llevar a buen término un documental sobre su abuelo, Charlie Mingus. El proyecto es realizar una extensa serie de entrevistas que ilustren e iluminen la imagen del singular contrabajista, como se puede apreciar en el video que sigue. La mecánica es la usual de Kickstarter, plataforma que se está convirtiendo en una magnífica lanzadera para proyectos sin apoyo institucional ni comercial. Por un pequeño donativo puede uno aparecer en los créditos y, con algo más (se especifican los tramos en la página web), los productores se comprometen a devolvernos lo invertido en forma de DVD, tarjetas postales y otros detalles. Aconsejo mirarlo. Se puede acceder a la página oficial desde este enlace.









MAURI SANCHIS TRIO

Crónicas del Festival Jazzolontia
Finalmente, conseguí ver en directo a Mauri Sanchis, después de que se me escapara en alguna ocasión y de que algunos asuntillos me impidieran ir a verlo al teatro de Cartaya al año siguiente.

Ocurrió en una cálida noche de septiembre, dentro del Jazzolontia, el festival de jazz de Gibraleón, que, todo hay que decirlo, mejora a marchas forzadas. Se nota que este colectivo cultural se mueve: el cartel era variado y de calidad, las entradas gratuitas y las actividades paralelas, aunque escasas, muy interesantes. Sin ir más lejos, antes de Mauri Sanchis se proyectó el documental Let’s get lost, de Bruce Webber, del que algún día tendré que escribir algo, superando la pesadumbre que me contagia siempre su visionado.

 

Mauri se subió al escenario detrás de un Hammond XK3 que era una maravilla, un aparato pequeño (supongo que fácil de transportar) con el sonido clásico y el look retro del B3, en madera torneada, una delicia de ver y escuchar. Le acompañaban el guitarrista Razl, muy entregado, aunque algunas veces usaba (y abusaba, en mi opinión) de pedales que desentonaban con el conjunto, y el baterista Blas Fernández, capaz de pasar del swing a la delicadeza de la balada y de ahí a la potencia del jazz-rock sin esfuerzo. Anunciaron un disco en formato de trío que, al parecer, está casi terminado.

Todo el setlist era original de Mauri Sanchis, salvo el final, una versión rabiosa y potente del "Baby knows" de Prince. Todos los temas fueron instrumentales, groove sin palabras, con mucho toque funky y mucha inspiración, ya sabéis, esos temas que uno reconoce del disco, que sabe cómo comienzan pero que en directo nunca imagina cómo van a acabar. Bueno, donde hay músicos con mucho que dar... Mauri toca como un negro y se juega las manos en todo momento. Sabe cómo sorprender sin histrionismos y cómo hacer que los temas crezcan y crezcan, y consigue que se desarrollen hacia arriba de una forma lógica, abrumadora.

Especialmente intenso fue comprobar cómo algunos temas del primer disco, Less is more (2003), que eran tempos medios, muy lounge, evolucionaban en directo convirtiéndose en potentes, intensas descargas de jazz-rock, ese tipo de explosiones que se dan en el soul y que nadie como el órgano Hammond es capaz de materializar.

Muestras de Mauri Sanchis en vivo en su página oficial:

JAZZOLONTIA 2010

Festival Internacional de Jazz de Gibraleón

Nueva edición del Festival Internacional de Jazz de Gibraleón, con un interesante panorama de músicos españoles y portugueses, además de proyecciones, literatura y exposicones como ya es habitual.


Convento del Vado.
Gibraleón, Huelva.

Del 10 al 12 de septiembre 2010.




PROGRAMA: 

10 de septiembre, 22:00
Jerez - Texas (España)
Susana Travassos (Portugal)
Combo de músicos portugueses y españoles 

11 de septiembre
20:30
Proyección: Let's get lost (Bruce Webber, 1988) 

22:30
Mauri Sanchis Trio (España)
DJ´S Jazz Nono e Israel 

Día 12 de septiembre, a las 20:30
Presentación obra poética de Uberto Stabille
Cortometraje Tan Lejos de Dios (Uberto Stabile, 2010)
Acoustasonic Trio (España)
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Los músicos:
Mauri Sanchís: www.maurisanchis.com
Acoustasonic: www.myspace.com/acoustasonicsguitarduo
Susana Travassos: www.myspace.com/sutravassos
Jerez-Texas: www.jereztexas.com

AULLIDO

Allen Ginsberg mira a Dios a los ojos

Hoy quiero poner vuestra atención en esta foto. Se trata de una instantánea tomada por Jim Marshall en el backstage del Festival de Monterey de 1963. Jim Marshall es un fotógrafo/periodista que ha dedicado gran parte de su trabajo a fotografiar a grandes personajes de la música, desde el jazz hasta el rock de los 60, desde Monterey hasta Woodstock, desde Miles hasta Dylan.

En ésta, aparece el poeta beat Allen Ginsberg junto a Thelonius Monk. Nadie duda que la poética de Ginsberg guarda en cierto modo un alma negra y rebelde en su transfondo, esa rebeldía de quien vive la esclavitud de las reglas y osa pronunciar en voz alta sus ansias de ser manumitido, esa visión global y cruda del que ha sido testigo de la decadencia que le rodea, la de esos personajes que son en Aullido «las mejores mentes de su generación destruidas por la locura», esos personajes que «haraganean hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa»; nadie duda de que su forma de componer está en muchos puntos inspirada en la cadencia del jazz, en el ritmo y en la libertad de la improvisación. En esta foto se aprecia perfectamente cómo el poeta admira a Monk. Lo mira a los ojos y lo hace como si mirara a Dios de cerca y por primera vez.
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* Más info sobre Jim Marshall.

* Aullido y otros poemas de Allen Ginsberg traducidos al castellano:
http://www.elortiba.org/ginsberg.html#seleccion%20poetica

JAZZ ON A SUMMER'S DAY

Revisitando el final de los inocentes ‘50

He leído en algún sitio que se vuelve a reeditar el documental de Bert Stern Jazz On A Summer’s Day, un documento gráfico y sonoro irrepetible, una oportunidad de retroceder en el tiempo para ver sobre un mismo escenario a un lote de músicos casi imposibles de reunir (Sonny Stitt, Thelonius Monk, Max Roach...) o ver y oír a vocalistas como Anita O’Day haciendo su inconfundible e inimitable scat. Son ochenta y tantos minutos de música en ese momento a finales de los '50 en que el jazz buscaba nuevos caminos mientras que sobrevivían músicos en la línea más clásica. Aún no había llegado el jazz modal ni estallado el free, y América miraba a la música negra mientras algunos sectores intentaban perpetuar la inocencia racial y cultural de esta década. Para no saltarme ninguno, he aquí una lista de los músicos que aparecen:


En esta época del año en que los festivales proliferan por toda la península como si no hubiera otra para escuchar jazz (no la hay, claro, si lo que se pretende es sacar el jazz a la calle), esta imagen retrospectiva de lo que en 1958 era un festival veraniego de jazz, con sus aficionados y sus neófitos, sus estrellas y sus profanos, es tan refrescante como un poco de brisa marina en un día de calor.

Cierto que en el Newport de Jazz On A Summer’s Day aquel 4 de julio de 1958 xno parecía hacer mucho calor (el público lleva chaquetas, no todas de verano) o no debía hacer calor (en el pase de día, las sillas del público están colocadas al sol). Esto me remite al aspecto que más me fascina de este documental/musical: el público. Los espectadores del festival (jóvenes blancos bien vestidos, intelectuales con gafas, elegantes negros, parejas mayores, domingueros con ropa de playa) son los extras más perfectos que he visto jamás en la pantalla. No sólo se mueven o actúan como si lo que hacen estuviera en un guión sino que son los personajes más originales e inesperados que te puedes encontrar. Cada vez que la cámara encuadra a algún sector del público o a algún espectador en concreto constituye una sorpresa. Tipos y arquetipos del final de aquellos inocentes ’50, que la cámara de Bert Stern captura con afán de un biólogo dado a las rarezas de la Madre Natura.

Creo que la versión que se reedita ahora en DVD contiene además un CD con la banda sonora y un documental sobre el documental en sí. Igual lo pillo si la desaceleración económica lo permite. El sueldo de bloguero no da para tanto.

Por increíble que parezca, el documental está completo en este enlace de Youtube. Lo cuelgo aquí antes de que desparezca. Que el verano sea largo, si lo podéis llenar de jazz.

Demandando jazz

Se sorprendía hace unos días el Sr. Erradizo cuando comentamos que había asistido a un concierto de la Dizzy Gillespie United Nations Orchestra (creo que más o menos ese era su nombre completo), un prodigio de alquimia jazzística universal importada directamente desde Babel. No creía que tal milagro pudiera haber ocurrido en España.

Aquí están las pruebas fotográficas. Son recuerdos que mi amiga Maribel, que tiene un cajón lleno de recuerdos, un cajón del tamaño de Luxemburgo, más o menos. Hace tiempo ella y yo recorríamos los patios de butacas juntos, no nos perdíamos un concierto y éramos jóvenes. Sólo he tenido que pedírselos y robar un scanner para traerlos aquí. Ahora estos recortes parecen sacados del Album de la Juventud Perdida. Noviembre del 90... Ha llovido desde entonces (no mucho en algunos sitios) y nuestros gustos han cambiado, pero aún nos estremecemos cuando pronunciamos los nombres mágicos. Dizzy... Chick Corea... Fue una buena época. Huelva, trasero del mundo (con perdón) tenía festival de jazz. A las habituales luminarias locales (Antonio Mesa al saxo, por ejemplo) se unieron en la sexta edición estos dos nombres.

¿Por qué desapareció? ¿Falta de financiación? ¿Falta de acuerdos entre los organizadores? Ayuntamiento y diputación tienen ahora signos diferentes: no hay que ser matemático para saber que positivo por negativo da siempre negativo, pero sigo sin entender esta desgraciada desaparición.

El caso es que, salvando una noche de música improvisada que la Universidad de Huelva reserva dentro de su festival Noctámbula, Huelva es una ciudad sin jazz. Mucha fresa y poco swing. Dicho sea de paso, es muuuy difícil escuchar música en directo en los locales de copas. Sólo algunos bares programan a salto de mata a cantautores y grupos de rock, pero pocos, muy pocos. La última vez que recuerdo haber oído jazz en vivo en un local fue en El Trastero Bar hace un par de años, cuando los domingos por la tarde tocaba Antonio Esperón con su trío (guitarra + guitarra + batería), pero ignoro si este bar sigue programando actuaciones.

A unos kilómetros de aquí, en la playa de Punta Umbría (sí, suena como Umbria en Italia, pero no es lo mismo) se viene celebrando desde hace unos cuantos años un festival de jazz internacional (“internacional” significa que también vienen combos de Portugal), pero la organización es tan... tan... que te puedes pasar el verano preguntando o buscando por la red y no te enteras de la programación hasta que un día coges el periódico y aparece la reseña de un concierto del día anterior. Un desastre. De todas formas, mi amiga Ana me ha comentado que este año ha cambiado la organización y se esperan cosas mejores, nacionales, que hay gente muy buena, pero mejor organizadas.

¿A qué todo esto? Pues que reclamo un festival de jazz, una oportunidad de oír buena música, un concierto de vez en cuando que no venga auspiciado por los poderes públicos, en tanto en cuanto tenga la oportunidad de ver cumplido mi deseo, Sr. Erradizo.

En tanto en cuanto, aquí os dejo esta reseña: