| Foto: Chris Pizzolo |
MERRY (AND SWINGING) CHRISTMAS
LA INFLUENCIA DEL JAZZ CLÁSICO
UN ABRAZO EN TIEMPOS COMPLICADOS
MATT WILSON QUARTET, Hug! (Palmetto Records, 2020)
Una idea de lo complejo que es hacer música divertida es la cantidad de instrumentos que aparecen en el disco: Jeff Lederer, por ejemplo, toca los saxofones tenor, alto y soprano, además del clarinete y la flauta (y canta), Kirk Knuffke toca la corneta y la corneta soprano (también canta), Chris Lightcap toca el bajo acústico, eléctrico y el de 8 cuerdas (canta) y Wilson toca batería y xilófono (y canta, claro, como todos aquí) .
Desde el primer tema, con ese solo espléndido de Lederer (sobre la inspiración de Ammons), percibimos que estamos ante una fiesta de jazz. El cuarteto pone la música sobre la mesa como un banquete, derrochando arreglos, recursos, sospresas. Imposible no engancharse. Por destacar, destacaría "Sunny And Share", un homenaje a Sonny & Cher donde toma patrones de dos temas pop ("The Beat Goes On" y "I Got You Babe") y los pasa por el tamiz de Ornette Coleman, con un Lederer brutal haciendo chillar al saxo alto y unos cambios de ritmo sorprendentes. Otro tema a destacar es "Man Bun", donde utiliza una melodía aparentemente sencilla para jugar, escribiendo la métrica para construir una marcha como si todos los instrumentos fueran de ritmo o percusión.
En resumen, un disco para jugar, para explorar posibilidades sin miedo a la complejidad y, lo mejor, que parece sencillo porque suena amable, ya que no busca la atonalidad ni el ruido. En consecuencia, suena optimista, dentro de la filosofía wilsoniana. El propio baterista admite que lo grabó en estos tiempos de confinamiento obligado con la intención de mostrar la felicidad de estar en compañía (el cuarteto lleva muchos años compartiendo escenario), una especie de abrazo en tiempos complicados.
* Web: mattwilsonjazz.com
CARL SANDBURG, POESÍA Y JAZZ
Ahora, cuando se cumplen 50 años de su muerte, el percusionista Matt Wilson rinde homenaje al Poeta del Pueblo con un disco de composiciones originales en el que aparecen (como lectores y no como músicos) nada menos que gente de la talla de Christian McBride, John Scofield, Bill Frisell, Joe Lovano... y el actor, humorista y músico de rock Jack Black.
Hasta aquí las curiosidades del disco. En cuanto al jazz, Matt Wilson es un colorido e imaginativo percusionista nacido en Knowville, cerca de donde nació Carl Sandburg. Su interpretación de la poesía a través de la música (hecho que normalmente ocurre en la dirección contraria) es interesante y caleidoscópico, capturando la esencia de Sandburg de la misma manera en los temas sociales, cotidianos y en los más divertidos y absurdos. La ausencia de rima y métrica en Sandburg, que constituye su interpretación del arte de la sorpresa, es tan cercana al jazz que sorprende que no se haya intentado antes.
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| Matt Wilson |
Hay temas de muchas estéticas diferentes pero, en general, hay un gusto por la potencia, por los metales, que, en algunos temas, pasan de parecer hardbop a parecer hard rock (esto es una exageración, claro, pero hay momentos en que la guitarrista Dawn Thomson (que también canta en algunos temas) evoluciona hacia la fusión y del jazz rock con unas armonías de constante apoteosis, como si el baterista-compositor utilizara los metales como instrumento rítmico, percutivo, en lugar de melódico. Otros temas son más líricos (sin abandonar esta estética potente) o más blues, como la fabulosa línea de bajo de "Anywhere and Everywhre People" (a cargo de Martin Wind) tema en el que, curiosamente, recita un bajista, Christian McBride, con profunda voz de barítono negro. Es este gusto por la conjunción de música hablada y jazz lo que enriquece el disco, sobre todo cuando esta simbiosis se convierte en un verdadero diálogo, con juegos de llamada y respuesta como en el final de "Paper 2" (con Bill Frisell recitando y todo el combo respondiéndole, y viceversa). También hay improvisaciones muy interesantes como la de "Snatch of Sliphorn Jazz" con un Jeff Lederer bestial, o más libres, com oen el poema "Fog", por ejemplo, donde Wilson se limita a improvisar mientras suena una grabación con la voz del propio Sandburg:







