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ICONOCLASTA, PERO PEGADIZO

LAFAYETTE GILCHRIST, Undaunted (Morphius, 2023)

Ya habíamos disfrutado de la increíble inventiva de Lafayette Gilchrist en su inconmensurable disco a piano solo, una manera de perfecta de iniciarse en su filosofía de un músico prácticamente desconocido en España. De aquel Dark Matter de 2019 en solitario quedan muy buenos momentos en el recuerdo. Ahora  viene en formato de sexteto con el saxofonista tenor Brian Settles, el trombonista Christian Hizon, el bajista Herman Burney, el perscusionista Kevin Pinder y el baterista Eric Kennedy, para hacer un hardbop heterodoxo, muy libre y, como sugiere el título del álbum, sin miedo. 

El disco comienza con el tema que da título al disco ("Undaunted"), un tema bailable y pegadizo que se mueve sobre el hábil juego de Burney al contrabajo y que permite alternar juguetonas armonías en los vientos con la expresividad de Gilchrist al piano en su solo (por momentos suena barroco) pero, sobre todo, cuando acompaña a los vientos en el chorus.




"Ride It Out" es otra pegadiza melodía que se apoya en un ritmo roto y repetitivo para luego exponer muy buenos solos (primero Settles, luego Hizon y, finalmente, Gilchrist) a un tempo moderado que permite al oyente sentir todo el mensaje sin explosiones ni efectos especiales. "Into The Swirl" comienza con un vertiginoso ostinato que vuelve siempre al mismo lugar creando una energía creciente. Es un tema sugestivo e hipnótico del que solo se sale momentáneamente cuando la pareja Settles-Hizon aportan un poco de calma en medio de este tornado. "Southern Belle" es otro evocador tema que nos trae la percusión y las armonías de un baile sensual que sube de nivel cuando llega el solo de Gilchrist para luego descender a un estadio más intimo con el solo de contrabajo (Burney) antes de regresar de nuevo a la melodía principal. El disco termina con un homenaje al sonido go-go (originario de Washington D.C.) y a la escena deep house de Baltimore, como un tributo a ambas ciudades. Aquí en "Metropolitan Musings (Them Streeets Again)" la protagonista es la percusión (Kevin Pinder), con unos vientos que nos recuerdan los temas de series televisivas de los 70, mientras que Gilchrist presenta un solo brillante y evocador de resonancias latinas. 




A lo largo del álbum nos van llegando por momentos sonidos de R&B, de blues primitivo o incluso de stride, pero Undaunted es un disco donde las influencias y la tradición se diluyen en un sonido propio, muy personal, que nos recuerda que la genialidad, muchas veces, es encontrar una voz propia con la que expresarse.


MOVIN' WITH ENRIC

Enric Peidro Swingtet, Happyness Is a Thing Called... Jazz! (Snibor Records, 2017)

El swing era la música de moda cuando el jazz estaba de moda; sin embargo, para muchos aficionados al jazz, probablemente por la intelectualización que surgió del bebop, consideran que el swing no es jazz porque dentro del esquema de la big band sólo había espacio para la improvisación para uno o dos solistas. Pero ahora supongamos que traemos ese swing, con su particular estructura armónica y rítmica, traigámoslo al siglo XXI y pongámoslo en manos de un sexteto al estilo de los del hardbop (saxo, trompeta, trombón, piano, contrabajo y batería), con menos músicos que una big band, espacio para la improvisación, y toda la cultura de un siglo de jazz en la mente y en los dedos de sus músicos. El resultado es alentador, nostálgico e innovador al mismo tiempo, enriquecedor, atemporal y, lo que es más importante, un deleite para el oído. En su último disco, Enric Peidro lo llama Swingtet. 

El saxo tenor Enric Peidro ya había coqueteado con el swing en sus discos anteriores, tanto en cuarteto como en dos álbumes a dúo con el pianista británico Richard Busiakiewicz, pero aquí, en formato sexteto, apreciamos el poder de una pequeña big band. Autodidacta en sus inicios, Peidro ha sido alumno en master classes de figuras enormes como Scott Hamilton, Red Holloway o Barry Harris. Con un fraseo seductor y fluido, muy delicado para tratarse de un tenor, Peidro muestra continuamente su capacidad para el swing pero prestando atención especial a la melodía. Es hijo musical de los grandes tenores pre-Coltrane, desde Lester Young, pasando por Benny Carter hasta Scott Hamilton, figura indiscutible del neotradicionalismo actual, quien parece ser una perceptible influencia en la forma de tocar de Peidro. Hamilton, además, alabó al alcoyano en las notas de su anterior disco Nothin' but Jazz (Snibor Records, 2011). 

Desde el primer tema de Happiness Is a Thing Called... Jazz (título para enmarcar si eres un aficionado o un coleccionista compulsivo), se percibe que Peidro habla un idioma que dominan pocos músicos actuales, quizás un argot, para ser más concretos, dejando claro que los argots son un elemento que da color a la lengua. "Swingin' Back", el tema en cuestión, con su título también elocuente, es quizás el tema más inofensivo del álbum, a pesar de su secuencia de solos y de la brillantez del piano de Busiakiewicz. A partir del segundo tema, la deliciosa balada "I'm confessing (That I Love You)", el disco va en ascenso continuo, con armonías clásicas y un enfoque moderno en los solos, con joyas como "Movin' With Lester" (Young), "I'd Be There" (Hodges), donde saxo, trompeta y trombón funcionan como la sección de viento de una big band en miniatura (con el espacio del que hablábamos para improvisar), arreglos contagiosos como "Living My Life" (de Don Byas, otro músico cuya influencia se nota en el tenor de Peidro) o "T'aint Me" (Heywwod)  hasta el bailable final ("Walkin' Home").

Además de Enric Peidro, forman su Swintet Sergio Garcia-Aleix en la trompeta, el trombonista Voto Hernández, Richard Busiakiewicz al piano, Oscar Cuchillo en el contrabajo y Simone Zaniol en la batería.También aparece en casi todos los temas el saxo alto Kike Guzmán. Los arreglos son de Dan Barrett, Voro García y del tándem Enric Peidró/Luis Suria. El swingtet, como lo llama Peidro, tiene un sonido tan perfecto, tan armónico, tan fácil de escuchar, que puede herir sensibilidades entre los más renovadores pero les aseguro que la escucha les gustará porque, como dice el título del álbum, la felicidad es algo llamado... jazz.

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* Fotografía de Xavi Terol.