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Jazz animado


Racalmuto llegó, tocó y triunfó. Puede sonar a frase hecha, pero el espectáculo de anoche en el Claustro del Convento de Santa Clara (lugar poco habitual para un concierto de jazz pero igualmente sorprendente) fue tan refrescante que todas las frases se quedan cortas.

El repertorio (Raymond Scott, John Kirby y algunas composiciones de Miguel Malla, que él mismo presentó como obras maestras) confirmó con creces lo que ya había oído en el disco, que el jazz fue una vez una música divertida, inesperada pero matemática como un reloj, con instrumentos (seis, en este caso) que encajan a la perfección como una maquinaria exacta, algo fabuloso en este tipo de composiciones rítmicas, resbaladizas y llenas de trucos, sin improvisación, sin solos porque sí.

Si a esto le añadimos el humor de Miguel Malla, el escenario al aire libre y el lujo de estar escuchando música en directo, puedo añadir sin duda que el espectáculo de acompañar en vivo dibujos animados con música en directo fue todo un regalo. Como un inesperado viaje en el tiempo. Una docena de proyecciones mudas que iban desde Buster Keaton intentando sobrevivir con su habitual pericia a un huracán hasta la sensual Betty Boop, pasando por Porky Pig y Aelita (un corto considerado como la primera película de ciencia ficción rusa) sirvieron de excusa para que el público se divirtiera no sólo con la música.

Aquí os dejo unas fotos muy malas que hice con una cámara compacta y muy poca luz. Son muy pobres excusas, pero quedan como recuerdo de una noche fabulosa. A los que no estuvisteis, os animo a verlos en directo, sobre todo por saber qué es capaz de hacer David Herrington con una sordina debajo del agua.


La banda, impresionante.


Poniendo más ritmo, si cabe, a las desdichas de Buster Keaton.


La Central Eléctrica, ritmo frenético.

Atendiendo a las andanzas de Porky Pig.



Racalmuto

Racalmuto es un sexteto liderado por Miguel Malla que nos devuelve sin complejos el jazz de las pequeñas orquestas de baile de los años 30, con un repertorio basado en las composiciones de Raymond Scott y John Kirby al que están añadiendo cada vez más composiciones originales.

El trío de viento, formado por Miguel Malla (saxo tenor), Marco Cresci (clarinete) y David Herrington (trompeta) tiene la fluidez y el descaro de los tiempos de orquestas como las de Scott, Kirby o Ellington. Música disparatada, lo llaman. Pascual Piqueras al piano, Pablo Navarro al contrabajo y Santiago Rapallo a la batería completan el sexteto.

El repertorio de Raymond Scott ha llegado a nuestros días gracias a los dibujos animados de los Looney Tunes, animando escenas de Bugs Bunny, Porky Pig y el Pato Lucas, pero realmente la única melodía que compuso Raymond Scott para dibujos animados fueron tres jingles comerciales de veinte segundos. Fue el compositor de la Warner Bros., Carl Stalling, quien adaptó las divertidas melodías de Scott, sus recursos efectistas y sus notas que imitaban pingüínos y resortes mecánicos, para acompañar los dibujos animados.

Aparte de su primer CD, Racalmuto ha grabado material para varias bandas sonoras (Días de fútbol, La suerte dormida) y en el mundo del teatro son colaboradores habituales de Animalario.

El próximo 6 de agosto se presentan en Moguer (Huelva) con un concierto al aire libre en el que acompañarán con su música la proyección de dibujos animados mudos, un experimento inusual y excitante que homenajeará a los compositores y al mismo tiempo a aquellos sufridos pianistas que ambientaban los primeros cinematógrafos públicos.

Saldrán pingüínos y risas de sus instrumentos y, por supuesto, música disparatada.


Más sobre Racalmuto en su página de Myspace:
http://www.myspace.com/racalmutogroup

Página oficial de Raymond Scott: http://raymondscott.com

Más sobre Carl Stalling en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Stalling

Enhorabuena, Mauri

(Fotografía Celia Amador)
Debería sentirme defraudado: es la segunda vez que intento asistir a un concierto de Mauri Sanchís y se me estropea la cosa. La primera no pude ir, ayer no vino él. Según informó valientemente ante el micrófono un representante de la organización, a eso de las diez de la mañana recibió un sms informándole de que el concierto no iba a ser posible porque la mujer de Mauri se había puesto de parto tres semanas antes de lo previsto.
Esto, que se podría considerar un desastre, acabó bien a pesar de todo. Lo sustituyeron "sus" músicos (cuyas mujeres no estaban de parto) recurriendo a la presencia del saxofonista Joserra Zamora, que se desplazó en cuestión de horas de Madrid hasta aquí para "improvisar" un concierto de hora y media con un nuevo repertorio.
Blas Fernández a la batería y Rober Caballero al bajo eléctrico completaron el trío liderado por este versátil saxofonista, que desplegó una cantidad impresionante de registros para tocar temas de Coltrane, Parker, Shorter, Henderson... Las eternas referencias.

El repertorio (diez temas, noventa minutos intensos) comenzó con Ornithology, seguido de una deliciosa versión de Autumn leaves, una montaña rusa que iba a toda velocidad hasta la cima con dos temas de Coltrane (¡increíble, perfecto Like Sonny!) para luego descender en picado con un magnífico In a sentimental mood que casi tocaron en voz baja.
Muchos solos, temas muy desarrollados y extensos. Un buen trío, sin lugar a dudas. Joserra Zamora promete convertirse en una figura única del saxo en España, como su admirado Iturralde, con quien tiene un proyecto en común. Blas Fernández tuvo sus solos de batería, espectaculares, dejémoslo ahí, y estuvo sobresaliente todo el concierto. El bajista, en cambio, acompañaba bien (aunque el bajo eléctrico tiene sus limitaciones cuando quiere sonar a jazz), pero no brilló en los solos, más empeñado en seguir la partitura que en dejarse llevar por el ritmo, y sólo sumó puntos cuando al final abandonó los papeles y reveló su lado funky.
El final, fabuloso. Una versión inspiradísima de Black Orpheus, aunque demasiado corta para tema de despedida.
Resumiendo, valió la pena.
Sólo me queda felicitar a Mauri Sanchís por su paternidad. Enhorabuena, Mauri.

Concierto: Mauri Sanchis Trio

Jazz, ese ruido se complace en presentar a Mauri Sanchís en concierto..... No se me podía escapar anunciaros este evento por si hay alguien cerca de Huelva la próxima semana (siempre que sea posible y tenga cerca un concierto procuraré avisar para que no me falléis).

Mauri Sanchís es un jamonero (de Hammond B3, se entiende) que proviene de la escena blues española. "Nacido" en un grupo de blues (Progressions), clásico pero valiente en la experimentación, con la elegancia de un Jimmy Smith y después de experiencias junto a Javier Vargas y su Blues Band o junto a Graham Foster y Night Train, viene de gira promocionando su segundo disco Good vibes!!, algo menos smooth que el primero, con mucho más groove, un disco en cuestión donde uno pasa de flipar con el blues al jazz o al funk en segundos.
En esta ocasión viene en formación de trío. El concierto será en el Claustro de San Francisco, en Moguer (Huelva) el 8 de agosto a las 22:30. La entrada es gratuita pero de aforo limitado: hay que conseguir las invitaciones en la taquilla del Teatro Felipe Godínez dos horas antes.
Informaremos puntualmente.

JAZZ 2

Arte pop en versión jazz

El jazz tiene una cara que no es musical. Esta cara es una faceta gráfica que posee tanto atractivo como la música misma. La fotografía de jazz, las portadas y el cartelismo forman parte de la iconografía del siglo XX. Hoy os traigo una exposición que he visto en el último rincón de Andalucía:. Jazz2.


Manolo Cuervo (Isla Cristina, 1955) es un artista gráfico que se rinde al jazz. Conocido como el cartelista de los festivales de jazz de Sevilla, el Internacional en los 80 y en los 90 y el Rising Stars, su visión de la pintura pop va más allá del retrato al estilo Warhol. Mirando sus pinturas vemos a un artista pop sin miedo a experimentar, vemos sentimiento calculado, nunca experimentación improvisada, vemos el jazz en colores, retratos salvajemente coloristas muy alejados del estereotipo del blanco y negro generalmente asociado a esta música. Manolo Cuervo tiene su propia Biblia del color, del trazo, siempre inesperado y siempre excitante.

En esta exposición no hay carteles, aunque sí en el espléndido catálogo que la acompaña, donde aparecen casi todas las pinturas expuestas así como reproducciones en miniatura de una veintena de carteles. Lo que sí hay son retratos, visiones personales llenas de color en las que Manolo Cuervo, a partir de imágenes que se han convertido en iconos (Sarah Vaughan, Dizzy Gillespie, Max Roach, Betty Carter, Dee Dee Bridgewater...) experimenta, improvisa, impone ritmo a sus colores con pericia de diseñador gráfico e impone una voz personal que no deja indiferente. Es como el jazz.

En una reseña de ABC.es, Manolo Cuervo dice: «Es una exposición que continúa a la que hice en la galería sevillana de Félix Gómez [...] Cuando hacía los carteles para la Diputación tuve la oportunidad de conocer a músicos increíbles como Miles Davis o Dizzy Gillespie. Recuerdo que Ornette Coleman quiso conocerme porque le encantó mi cartel, pero yo no hablaba inglés y me dió vergüenza que me lo presentaran y no poder hablar con él».

Acompaña al catálogo de la exposición (50 páginas) un apasionado texto de Alberto Marina Castillo en la que desgrana su percepción del jazz para explicar de dónde viene y adónde va el artista. A través de cinco textos, titulados Kiss of Spain, It don’t mean a thing (if it ain’t got that swing), There’s no business like show business, Body and soul y Nostalgia in Times Square, a los que acompañan cinco recomendaciones de sus cinco versiones favoritas de estos temas, seguimos el ritmo de experiencias, anécdotas, historias del jazz y de la pintura y muchas citas, como ésta de Art Blakey que utiliza para explicar que la pintura de Manolo Cuervo tiene swing:

Haz buena música, bien interpretada, moderna, pero nunca vayas tan por delante del público que éste se pierda, ni te alejes hasta el punto del ritmo que el jazz mismo se haya perdido... 

El pintor va por delante de las tendencias, jugando con sus propias reglas, pero como buen pintor-diseñador o diseñador-pintor consigue conectar su mitología personal con el público. Arte pop en versión jazz.

En la sala de exposiciones del Convento de Santa Clara (Moguer, Huelva) hasta el 19 de agosto de 2007.
Lunes a jueves de 19:00 a 22:00
Viernes y sábados de 19:00 a 21:00