TOCAR AL RITMO DEL MAR
OBITUARIO DEL 17 DE JULIO: BILLIE HOLIDAY
Billie sigue viva
Murió un 17 de julio, como hoy, en 1959, en el Metropolitan Hospital de Harlem. Un mes y medio antes la habían encontrado desmayada en su casa y la habían ingresado en coma. Una enfermera encontró heroína en la mesilla, escondida en una caja de Kleenex, y la policía la detuvo allí mismo, esposándola a la cama. Finalmente, le dieron el alta y la dejaron en libertad bajo vigilancia dado su estado. El 10 de juliio empeoró, entró en coma y murió el 17.
Su voz sigue sonando, recordándonos que la belleza sobrevive en las peores circunstancias, buscadas o no. En este vídeo, la vemos cantando el inmortal "My Man" (Yvain/Pollock) acompañada de Jimmy Rowles, una de las mejores versiones de este tema que podamos escuchar.
Sé feliz, Billie, allá donde estés.
LA IMPROVISACIÓN EN EL CINE
No es de extrañar que el cine, que se desarrolló de manera paralela al jazz, tomase de este último, en algún momento, esa capacidad para la libertad de expresión que es la improvisación. Al igual que Cortázar en la literatura, algunos cineastas probaron a reflejar en la pantalla el concepto de improvisación como arma con diferentes resultados. El primero que dio el paso de manera notable fue Cassavettes. Como profesor de actores en el Bariety Arts Studio, Cassavettes creía tener las armas para mover los hilos de una película y su primera incursión como director (Shadows, 1959), rodada en 16mm, se basó precisamente en la improvisación. Fue un ataque frontal al mundo cerrado de Hollywood: la vida, como todos sabemos, no sigue nunca fielmente un guión. Buscando este realismo, Cassavettes usó dos elementos catalizadores, que fueron la improvisación actoral y el free jazz, elemento que le sirvió para corroborar rítmicamente el sentido casual de las vidas de los personajes.
En Too Late Blues la improvisación en los diálogos es menos palpable (quizás porque los personajes están menos "perdidos" que en Shadows) y el jazz constituye otra de las paradojas de la cinta. Aquí no hay free sino un hardbop suave, a veces mainstream o con aires de blues que apenas sobrepasa la frontera de la comercialidad más acorde con la época. La música es de David Raskin y los músicos que se escuchan (que no son los que se ven) son: Milt Bernhart (trombón), Benny Carter (saxo), Shelly Manne (batería), Red Mitchell (bajo), Uan Rasey (trompeta), Tommy Tedesco (guitarra) y Jimmy Rowles doblando al piano a Bobby Darin, todos músicos blancos y (otro detalle) aparecen en la primera escena tocando en un colegio (u orfanato) para negros (!) porque, liderados por el protagonista, Ghost (Bobby Darin), huyen del éxito y sólo les interesa la música. Tocan de manera benéfica, e incluso en los parques, sin público, como una alegoría de lo que constituye tratar de ser músico sin rendirse a las exigencias de la mercadotecnia.
-No hacemos más que festivales, en San Diego, en San Francisco....tocamos jazz para sordomudos, para ancianitos, para los ciegos... ¿Cuándo triunfaremos? Es lo único que quiero.
-Nunca, Charlie. Si te refieres a ser famoso.

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