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MÚSICA QUE CORRE POR LAS VENAS

Tremé, segunda temporada

La segunda e inesperada entrega de Tremé (inicialmente fue concebida como una única temporada) ha resultado un nuevo y gozoso recorrido por los lugares y personajes de esa Tierra Prometida de la Música que es Nueva Orleáns. En cuanto a los escenarios, aparecen más garitos en los que los músicos luchan por triunfar, más sesiones (en estudio y en ensayos) de las bandas y menos ruinas provocadas por el huracán. En cuanto a los personajes, son los mismos con las mismas decepciones y los mismos sueños: DJ Davis consigue montar un grupo y una casa discográfica; a la violinista, Annie, la persigue un éxito en el que ella no cree; el trompetista Delmond Lambreaux, a pesar de triunfar en Nueva York, sigue buscando su propio sonido, mientras Antoine Batiste descubre que ser líder de un grupo tiene más desventajas que beneficios... Los mismos personajes. Sin embargo, el guión los lleva un paso más allá, y nos ofrece una visión más amplia y, en ocasiones, más tenebrosa de sus personalidades. En la ciudad del Mississippi, continúa la difícil partida de la supervivencia, pero la reconstrucción es un trabajo demasiado lento para algunos personajes acostumbrados a marcar el ritmo.

En la serie, Christian Scott aparece junto a Rob Brown y la Algiers Brass Band interpretando "Joe Avery's Blues"
Mitos y desmitificaciones aparte, ésta es una serie para los aficionados a la música negra y al jazz en particular, no sólo por la cantidad sino porque la serie ofrece continuamente momentos en los que la música o los músicos (casi todos auténticos, gracias a la gran cantidad de cameos) alimentan tanto como el argumento. Ya en el primer episodio de la segunda temporada (¡en el primer episodio suenan nada menos que 20 temas diferentes!) podemos asistir a un tenso diálogo en el que el personaje de Delmond Lambreaux (Rob Brown, a quien conocimos con 16 años en Descubriendo a Forrester) defiende sus raíces. Como trompetista, triunfa en Nueva York haciendo un jazz moderno. Para los demás, se ha alejado del sonido de Nueva Orleáns y lo clasifican como “una síntesis desarraigada del jazz tradicional”, pero él siente que todo lo que toca proviene de su ciudad natal, haga el tipo de jazz que haga. Los demás no lo entienden. Delmond lo explica con una metáfora en la que los Saints de Nueva Orleáns se enfrentan a los Giants de Nueva York en Nueva York: 
"Hay algo muy elemental y espiritual en la música de Nueva Orleáns y en la cultura de Nueva Orleáns que hemos perdido en el jazz contemporáneo, ¿vale? Voy a hacer un disco de jazz moderno que represente al verdadero Nueva Orleáns. Quiero mandar un mensaje. Si Picasso es moderno, Louis Armstrong y Papa Celestin también son modernos."
Ofendido en lo más íntimo, Delmond comienza a buscar un sonido que identifique su verdadera identidad... hasta que, por casualidad, durante un desfile de carnaval, el sonido de una trompeta ("Killer Joe" de Quincy Jones) que sale de una radio se mezcla con los cantos de los indios que comanda su padre, el jefe Lambreaux... De este accidente surgirá una idea: un contundente y gozoso híbrido a medio camino entre el canto tradicional de los indios y el jazz de vanguardia, algo peligroso para mostrarlo a los puristas. Pero lo más difícil será encontrar la fórmula: medio combo neorleano y medio neoyorquino, y en los teclados alguien capaz de tirar de todos, Dr. John, a quien se unirá en el estudio Ron Carter al bajo, Donald Harrison jr. al saxo, Carl Allen a la batería... Las dificultades se solucionan llevando la sesión de grabación a orillas del Mississippi porque "Nueva Orleáns infecta a la música, la reconstitucionaliza. [...] La diferencia importa”.

El jefe Lambreaux (Clarke Peters) se permite darle instrucciones a Ron Carter, que se interpreta a sí mismo, durante una sesión
Esta patente simbiosis de tradición y nuevas ideas es la que define la naturaleza mestiza de la ciudad y la que impera en los argumentos: DJ Davis (el personaje interpretado por Steve Zahn e inspirado en un auténtico discjockey de radio) mezcla jazz, tradición, hiphop y política en sus canciones, monta un grupo, un sello discográfico y comienza a hacer bolos. A su lado, Annie (Lucia Micarelli) busca su identidad probando con algo tan complicado como la composición, mientras que Antoine Batiste tiene que descender a las bases para enseñar a niños de escuela al fracasar su intento de montar un grupo de soul y r'n'b, aunque quizás encuentre más satisfacciones en este nuevo desafío...

A Batiste, egocéntrico e imprevisible, la disciplina y la responsabilidad le repelen. Sin embargo, durante una clase, intentando explicar a unos alumnos de colegio qué es el jazz mientras oyen un disco de Louis Armstrong ("West End Blues"), comienza a sentir algo. 
“Este hombre toca con el corazón, ¿veis? No está leyendo las notas de un papel. Las escribe mientras toca y las siente en el momento de tocar. Eso es el jazz. Es improvisación. Es genialidad. Y nosotros lo inventamos. En Nueva Orleáns. Aquí mismo. Cerrad los ojos. Escuchad.” 
Los alumnos cierran los ojos y Baptiste tararea la melodía, la clase completa en silencio...

Antoine Batiste (Wendell Pierce) y su banda
La segunda temporada de Tremé acaba con unas escenas del Festival de Jazz y Tradición de 2007, fecha en la que está ambientada. Para ello, se volvieron a montar los conciertos de Lucinda Williams y The Iguanas, que estuvieron concretamente en esa edición del festival, como parte del realismo que David Simon quería dar a la serie. Igualmente, todos los músicos que han aparecido en ambas temporadas estuvieron realmente en Nueva Orleáns en esa época, tras el Katrina. Lo contrario hubiera sido anacrónico... Y es en ese N.O. Jazz & Heritage Festival de 2007 donde desembocan los caminos de varios de los personajes y donde explota toda esta diversidad racial y musical de la que hablamos, como una nueva metáfora de sus vidas, para demostrar que la música no es sólo la sangre que circula por las venas de la ciudad sino un sentimiento que une a los implicados como un extraño lazo familiar.

Como epílogo, DJ Davis vuelve a la radio y pincha un emotivo tema de Louis Armstrong, al que llama el Abuelo: "Wrap Your Troubles in Dreams" ("Envuelve tus problemas en sueños") que sirve para "envolver" un maravilloso montaje en el que vemos cómo se resuelven los enredos dramáticos de los protagonistas.

Habría mucho más que añadir, pero dejémoslo en una alabanza a Blake Leyh, que asesoró a David Simon y a sus guionistas en todo lo referente a la elección de los temas musicales, que aquí no son sólo una banda sonora de fondo... Que vuestros ojos y vuestros oídos la disfruten. Y no lo olvidéis: Leissez les bones temps rouler.



Esta es una de las mejores escenas, con Kermit Ruffins y sus Barbecue Swingers:



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* Web sobre la música de Tremé: www.musicoftreme.com
** Extras en la página de HBO: http://www.hbo.com/treme/inside/extras/video/season-1-musical-performances.html

TOCAD POR LA PASTA

Cavilaciones después de Tremé


Después de ver la esperada primera temporada de la serie de David Simon Tremé, no puedo evitar una sensación de desamparo y, al mismo tiempo, de euforia. Qué obra de arte. Construida con escenarios de la catástrofe, pero con la sencillez de quien está al servicio del guión, explora las miserias y las luchas de los personajes y lugares para quienes, tarde o temprano, el huracán Katrina será sólo una (mínima, aunque trascendental) época de sus vidas. Sobrevivir, por encima de todo.

Pensaba en el acierto de enfocar de esta forma el desastre de Nueva Orleans, desde el punto de vista de los músicos y de la gente de a pie, cavilando sobre por qué el cine no había emprendido ningún proyecto sobre el tema, y decidí que lo del Katrina es demasiado grande para el cine. Pero después de "encontrarme" en la serie con tipos tan apreciados como Allen Toussaint, Elvis Costello y Trombone Shorty, y mientras escuchaba la frase, tan repetida, que pronuncia Khadi Alexander en uno de los primeros capítulos ("Me casé con un puto músico y eso nunca funciona"), comencé a pensar que lo grande es Tremé. La serie ES demasiado grande para hablar de ella aquí, pero supuse que cabrían en el blog algunas reflexiones. Aquí las dejo:

Conclusión #1:
· David Simon y Eric Overmyer son unos jodidos genios: la serie es material pesado.

Conclusión #2:
· No sólo de jazz vive New Orleans.

Conclusión #3:
· Sólo una forma de vida idealizada como el arte (la música, en este caso) puede sacarte de los peores agujeros de la vida o del espíritu.

Conclusión #4:
· Una ciudad (demodé) como New Orleans no la borran del mapa ni los huracanes ni las malas políticas.

Conclusión #5:
·  Las opiniones de Wynton Marsalis no (siempre) son bien recibidas en New Orleans.

Conclusión #6:
· No volveré a quejarme de las humedades de mi casa.

Conclusión #7:
· Los funerales forman parte del ciclo de la vida, y en New Orleans son una fiesta.

Conclusión #8:
· La ciudad nunca volverá a ser la misma.

Conclusión #9:
· Teneís que recomendar la serie a todo el mundo.

Conclusión #10:
· Hay que ser valiente para seguir tocando (y creando) en medio de las ruinas.

Conclusión #11:
· Hay orgullo en Bourbon Street.


WON'T BOW, DON'T KNOW HOW

Todo el mundo espera que llegue Tremé

Desde que llegó a la red la noticia de que la cadena HBO preparaba la serie Tremé, no hay día en que no surjan nuevos comentarios y noticias sobre la ella. Nueva Orleans como escenario, jazz como banda sonora, la presencia de John Goodman, productores y guionistas de The wire... ¿Quién no está impaciente por que se estrene Tremé?



Una de las frases que más se oye en los foros últimamente es la de El cine ha muerto: vivan las series, un grito que denuncia los clichés en los que se ha anclado el cine de las últimas dos décadas, tan falto de argumentos, tan repetitivo, a la vez que proclama la calidad de buena parte de las series que nos están llegando. No hay duda de que cadenas privadas americanas como ABC o HBO tienen buena culpa de ello. Las series ya no son lo que eran. Estábamos aburridos de series de policías que eran iguales a todas las series de policías, de comedias sin gracia y de series de ficción sin ciencia. El auge de la televisión por cable en USA ha propiciado una cierta libertad de los guionistas y productores, los cuales se atreven ahora con argumentos que no exigen respeto por las reglas de los horarios para todos los públicos (True blood, Sexo en NY) o que rayan en lo políticamente incorrecto (Big bang, House, Dexter) e incluso series con guiones inteligentes y diálogos bien escritos (Bones, The wire). Resumiendo, por fin existen series para un público adulto que antes se dormía en el sofá con los argumentos ñoños de siempre.

Después de ver el crudo episodio piloto, intuimos que Tremé promete mucho más que jazz y buenos guiones. Entre los guionistas, David Mills, que trabajó en The wire y que murió el 30 de marzo sin ver estrenada la serie; también Eric Overmyer y David Simon (director de la serie y también de The wire). La acción comienza tres meses después del huracán, con el primer desfile tras el Katrina. El telón de fondo es la inoperancia del gobierno americano para llevar ayuda a la ciudad; el escenario, el barrio de Tremé, barrio histórico, afroamericano y criollo. Músicos, discjockeys de radio, cocineros, profesores... luchan por sobrevivir. El eslogan de la serie es Won't bow, don't know how (Prometo no derrumbarme, aunque no sé cómo lo haré).

El crudo episodio piloto, titulado You know what it means (to miss New Orlenas) se estrenó en América el 11 de abril y en España lo hemos podido ver en la cadena TNT. Ha sorprendido a todos. No es un tema original tomar una catástrofe como argumento, aunque en televisión no es tan común, sobre todo porque la serie se ha rodado en las calles de Nueva Orleans con un gran trabajo de documentación: el carnaval es real, el desastre es real y la música también. La serie retrata de forma escalofriante una ciudad en la que volver a casa es un infierno y en la que las bandas de jazz (Tremé tiene su propia banda) animan las calles exorcizando a los demonios que trajo el huracán. Despedir a los muertos es parte del trabajo de reivindicar la vida.
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· Página oficial de la serie: http://www.hbo.com/treme

· La radio en la que trabaja uno de los personajes también es real y emite online: WWOZ 90.7 FM



Thriller jazz

Haber acabado por fin la mudanza, después de casi tres años de amontonar cajas llenas de discos, libros y películas, es algo más que un alivio. Tener las cosas a mano de nuevo está suponiendo redescubrir sonidos que hacía siglos que no escuchaba, recuperar momentos y sensaciones olvidadas y (¿por qué no?) redescubrirme a mí mismo.

Hoy llevo toda la tarde escuchando una recopilación que se llama Thriller jazz (Verve). No soy muy amante de las recopilaciones porque siempre se cuela lo que menos te esperas, pero las temáticas sí.

En Thriller jazz aparecen 18 temas clásicos de sintonías de televisión y bandas sonoras interpretados por músicos como Jimmy Smith, Sarah Vaughan, Stan Getz, James Taylor, Count Basie..., temazos grabados en su mayoría en la década de los 60, cuando la televisión comenzaba a ser un hito a nivel mundial y comenzaba a estar de verdad en casi todos los hogares. La influencia del medio debió atraer también a las casas discográficas y a los artistas, que en algunos casos versionan y otros directamente han compuesto estos temas, o puede que simplemente se trate de trabajos de encargo, oportunidades para los músicos de la época de ganar dinero.

Suele ocurrir que aparecen esporádicamente recopilaciones en ediciones de lujo o con diseños pomposos, presuponiendo que el jazz es una música sofisticada (lo es, pero en su concepción y en su interpretación) apta para ambientes de lujo, lo cual difiere casi siempre de los ambientes en los que los músicos han nacido y en los que trabajan. Siempre he sostenido que a los músicos de jazz sólo se les trata como estrellas cuando van de gira o aparecen en festivales, donde se les espera y se les trata merecidamente como artistas, pero el resto del año el músico de jazz no vive como una superestrella que se mueve en ambientes lujosos, sino que es un trabajador que tiene que saltar de club en club, noche a noche, en escenarios no siempre adecuados, con públicos no siempre atentos, para ganar los suficiente como para sobrevivir económicamente. Sólo unos pocos saborean verdaderamente el lujo.

En este orden de cosas y exceptuando a compositores habituales de bandas sonoras como Lalo Schifrin (aquí con Harry el Sucio) o Quincy Jones (que compuso la inolvidable sintonía de Ironside), es natural que incluso los mejores músicos acepten encargos para cine o televisión, y esto es de agradecer porque dejando rodar este disco te encuentras con versiones impresionantes, como la de Jimmy Smith persiguiendo con su Hammond B-3 las notas de Mission: Impossible o a Sarah Vaughan interpretando una versión vocal del Peter Gunn de Henry Mancini (nunca había oído una versión vocal de este tema) o el órgano de James Taylor en el tema de Starsky & Hutch, algo más reciente, de los 80. Lo mejor, sin duda, la versión de Dragnet, compuesto por Water Schumann y Miklos Rozsa en los 50 y que en la orquesta de Erwin Halletz suena increíblemente jazzy.

En Amazon, en una edición muy asequible. Después, me contáis qué os parece la versión que hacen Roberto Delgado & His Orchestra de la sintonía de Hawaii 5-0.