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MANOUCHE Y MODERNO

MARIO POUSADA, Modern Gypsy (2021)

La primera vez que escuché tocar al guitarrista onubense Mario Pousada tenía 18 años y un virtuosismo hipnótico. Era un sitio pequeño y tocaba gypsy jazz a una velocidad endiablada. Ahora que debe rondar los 25 avalan su estilo una buena cantidad de grabaciones, la experiencia de los escenarios y una licenciatura en Jazz y Música Moderna en la Universidade Luisiada de Lisboa. 
El disco comienza con "Perdido", el clásico de Juan Tizol. Un chorus redondo, a tempo medio, donde participa el saxo tenor de Pablo Inda, sirve de pie a Pousada para hacer vibrar su guitarra durante cuatro minutos hasta una conclusión en la que guitarra y saxo cantan al unísono en un juego excitante y divertido. Todo el disco es así, una colección de standards llevados al terreno del jazz manouche en el que la voz de la guitarra acústica llena prácticamente todo. Pero no es todo gitano, hay múltiples influencias que se perciben a lo largo del disco y que aportan capas, guiños y ese tipo de tesoros que buscan los buenos aficionados al jazz.

El fraseo de Mario Pousada, limpio, preciso, alternando punteo y acordes, arrastra al oyente a través de síncopas picantes, una variada ración de notas de blues, baladas movedizas como "Polka Dots and Moonbeams", donde borda la melodía con una sensibilidad inesperada (con la colaboración de la sordina de Carlos Garrido), colores inesperados ("Mambo influenciado" de Chucho Valdés), notas rotas muy al estilo del maestro Django Reinhardt (por ejemplo en una increíble versión de Charlie Parker: "Segment"), virtuosismo a toda velocidad ("Lady Bird" de Tadd Dameron en tono gypsy)...

Fuente: Facebook
El disco concluye con "Interplay" de Bill Evans, un tema lento de arreglos gypsy donde el saxo alto de Sebastián González pone un contrapunto muy interesante al aportar con su solo un estilo muy neoyorquino, nada manouche, un tema con chorus al unísono donde se funden los estilos. Quizás el tema más interesante del álbum.

Pero la historia no termina aquí. Si quieren profundizar en las capacidades de este guitarrista, les cuento que en 2021 publicó otros dos discos, ambos inspirados por su amor a la música étnica del Este de Europa, que conjuga siempre con conceptos y armonías del jazz moderno: Doroga, junto al violinista ucraniano Marian Yanchyk, donde también toca el contrabajo, y Teneré, formando parte de Murat Project, junto al músico italiano Mario Loi. Cualquiera de ellos es recomendable, pero lo es más verlo en directo. Créanme.


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EL HOMBRE QUE SONRÍE

Crónica de (por fin) un concierto de Benny Golson

Quizás no vivamos en la mejor época del jazz o quizás lo sea y no nos demos cuenta hasta dentro de una década o dos... o quizás sólo se trate de que yo llego tarde. Tuve la oportunidad de escuchar a Sonny Rollins cuando tenía 77 una memorable noche en Sevilla, a Pedro Iturralde con 84 y ya tocaba sentado, y anoche asistí al increíble espectáculo de ver a un increíble Benny Golson con 89 años y toda la experiencia de la vida en su tenor.

Todos los veranos la Universidad Internacional de Andalucía en La Rábida organiza tres noches de jazz dentro de sus cursos de verano. El acceso es libre (aunque no seas estudiante) y gratuito, y se suelen ver buenos músicos, casi siempre extranjeros, pero nada tan emocionante como ver subir al escenario a un Benny Golson octogenario, tan pequeño detrás de su tenor. 

Golson sube al escenario despacio. Es más pequeño y delgado de lo que uno imagina en las portadas de los discos, derrocha simpatía y cercanía desde el primer momento. Y, desde el primer momento, uno nota que la fuerza que caracteriza su estilo sigue presente aunque para ello no tenga (ni pueda) soplar con tanta energía como en esos discos que guardamos en casa. Viene acompañado por músicos españoles para la ocasión: Joan Monné (qué enorme este pianista y qué poco sabíamos de él), el contrabajista Ignasi González (perfecto, como siempre, tan melódico en sus solos) y el super-baterista Jo Krause. Promete noche mágica. 


De repente, noto que detrás de mí hay una docena de estudiantes charlando a gritos como si estuvieran en el Arenal Sound. En escena, Golson se mueve despacio, toca en voz baja, con energía, lo mismo en sus baladas clásicas (que emocionante "Whisper Not" en su propia voz y en directo) o en composiciones más rítmicas y más complejas armónicamente, como "Mister P.C.", momento que aprovecha para recordar a su compañero Coltrane, a quien conocía desde sus años de instituto en Philadelphia. Pero sonríe siempre. Cuando hay un solo, se sienta, asiste con admiración a las evoluciones del músico del momento. Quizás lo haya conocido hace dos días como improvisado compañero de gira. El caso es que esa admiración se transforma en una sonrisa por cada solo. Golson sonríe todo el tiempo. Disfruta. Intento captar alguna de sus sonrisas pero estoy muy lejos del escenario y no quiero molestar. Para eso (para fotografiar, no para molestar) están los profesionales. Pero no quiero dejar pasar la ocasión de dejar constancia gráfica y rebatir esa controvertida injusticia que se hizo cuando apareció en The Terminal (Steven Spielberg, 2004) como el único músico de la famosa fotografía de Art Kane que no le había dado el autógrafo al padre de Viktor, cuando realmente (sus amigos y sidemen lo atestiguan) que es un tío amable y que siempre sonríe. Incluso ahora, con el paso de los años.

Toca "I Remember Clifford" (qué fuerte tuvo que ser para él la pérdida del amigo para escribir algo tan bello). Es mágico. Incluso los estudiantes se han callado. Termina el tema y Golson no deja pasar la oportunidad de llenar cada presentación con una anécdota o un comentario, se ríe del humo que la organización derrocha para dar vistosidad a un escenario que no lo necesita, hace bromas cuando el micrófono no suena para presentar un tema, lucha contra los mosquitos de La Rábida... y sonríe otra vez. Se pone serio para volver a recordar a Clifford Brown con un de sus temas ("Tiny Capers"). Sigue sonriendo y apreciando cada solo. Y a cada solo se sienta y escucha, sonríe, pero también hace otras cosas: mima al saxo, pone la funda a la boquilla para que no se seque la caña, lo besa y, finalmente, saca la funda y la mete en la campana del tenor para tocar (¡nunca había visto esto!). Habla de los músicos que lo acompañan. No lo dice pero queda claro que no recuerda sus nombres, pero es un profesional y ya trae en el bolsillo la manera de compensarlos: los presenta como unos fantásticos músicos y les cede un tema a trío (en sus palabras, "sin Golson") y nosotros disfrutamos de "All The Things You Are" a trío de piano. Qué noche.


Tras un intenso y enorme "Blues March", que comienza con una explosión rítmica a cargo de Krause, El concierto termina con el público en pie, sin bises, pero nadie los pide porque sería injusto exigirle más, y Golson baja del escenario sonriendo todavía, y su jazz sigue sonriéndonos en los oídos cuando salimos.


ENEBRAL SUNSET FEELING

Electrónica versus Jazz

Escuchando el nuevo disco de Matrioska, con los ojos cerrados y la mente divagando por la puesta de sol que anuncia la portada, me pregunto hasta qué punto el nu jazz (etiqueta tan aleatoria como todas), hasta qué punto, me planteo, la electrónica en el nu jazz anula el jazz o le confiere esa nueva dimensión que todas las demás fusiones (anteriores) han aportado a la música de Nueva Orleáns.



El trompetista Carlos Garrido y el guitarrista/DJ Víctor Bañuls presentan en su nuevo Enebral Sunset Feeling una colección de temas muy ambientales, con ritmos electrónicos, sincopados pero mecánicos, en los que sobresalen otras fusiones. La fundamental y la que más me gusta personalmente es el uso de la sordina, que recuerda siempre a Miles, quien llevó la Harmon al estatus de icono. Su uso en "Quisiera" es rabiosamente jazzístico, descaradamente Miles. El flamenco también está presente en algunos temas ("Ensueño", "Agua clara"), inspiración de raíz, ya que el grupo se ha formado en Huelva y el título (toca aquí la aclaración) del álbum hace alusión a una playa virgen llamada de los Enebrales, referencia que nos lleva de nuevo a la electrónica, ya que el estilo del grupo recuerda por momentos aquel invento del Café del Mar, que se puso de moda y donde cientos de personas se reunían cada tarde para ver un atardecer en la playa pagando un astronómico precio por una copa. Los atardeceres atlánticos del Paraje Natural de Los Enebrales (ver ubicación) nada tienen que envidiar a los citados, y la música de Matrioska, rítmica pero pausada, con momentos de divagación que van del Miles de Ascensor para el cadalso (Fontana, 1958) o el más tacaño de Dingo (Warner, 1991) hasta reminiscencias más modernas como el Saint Germain de Ludovic Navarre cuando interviene a la flauta Moisés Toscano ("Poniente", "Momento"...). Muy interesante también el blues atmosférico de la guitarra en "Agua clara" y su original diálogo con el flamenco.

El álbum termina con "Enebral", con sonidos de olas acariciando la orilla, con un Carlos Garrido brillante (y sin sordina), con una maravillosa melodía de balada milesiana y con un ritmo electrónico que le hace a uno preguntarse si Miles Davis, escuchados los últimos trabajos de su carrera, no se hubiera atrevido con el acid jazz si lo hubiera conocido.


En directo, Matrioska suena distinto (como todo el jazz) y suele cambiar de formación. La última vez que los he visto era un lugar más alejado de la playa, el Teatro Felipe Godínez de Moguer, durante la presentación de la expo itinerante de fotografías que celebra los 10 años del Festival Jazzolontia. En esta ocasión, la formación era: guitarra/DJ, dos trompetas y violonchelo, un line up tan original como placentero al oído, aun cuando la improvisación pareciera limitada por los ritmos pregrabados. 

En definitiva, sigo sin saber si la electrónica en el nu jazz anula o complementa el poder rítmico y armónico del jazz, o si estas fusiones (dub, ambient, flamenco...) pueden denominarse siquiera jazz, pero lo cierto es que el disco es hipnótico y en directo la mezcla gana.



De regalo, este temazo donde Matrioska samplea a Julio Cortázar con su "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj". Aquí se pueden notar claramente las influencias de la sordina Harmon de Miles Davis cuando toca Garrido:

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* Web: http://matrioska.club




NUEVOS AIRES EN EL HARDBOP

Daniel Cano Quintet en vivo en el Gran Teatro de Huelva

No defraudó el tercer concierto del Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz en Huelva, promovido por la Federación Andaluza de Asociaciones de Jazz y organizado en Huelva por las asociaciones Tom@jazz de Bellavista, Müzzic y el Colectivo Cultural Olontia con el apoyo del Ayuntamiento de Huelva. En esta ocasión, subió al escenario el onubense (natural de Palos de la Frontera y afincado en Canterbury) Daniel Cano, que sorprendió con su quinteto y su enfoque moderno del hardbop, presentando los temas de su primer álbum como líder, Don't Touch the Blue (Blue Asteroid Records, 2015), del que ya hablamos aquí en su día y donde ha escrito todos los temas excepto el standard "Chelsea Bridge" de Billy Strayhorn.

Lo primero que sorprende al escuchar a Daniel Cano es el sonido. El quinteto, con una formación clásica de hardbop (trompeta, saxo, guitarra, bajo y batería), suena brillante y preciso, y en la trompeta de Daniel Cano resuenan ecos de Lee Morgan, de Donald Byrd y también de músicos no adscritos al hardbop, como Ornette Coleman; un eco de la tradición que, sin embargo, brilla original, nuevo, con un estilo personal en el que Cano está consolidando su voz.


Desde la explosión inicial, con el tema "¿Tú siempre tienes que ser el mismo?", se nota que el quinteto conecta con el público, un patio de butacas casi lleno que aplaude con timidez los primeros solos (en Huelva es realmente difícil conseguir que el público aplauda) pero, con el paso de los temas, el grupo va ganando la empatía del público y los músicos van cosechando aplausos cada vez más efusivos. El motivo es la música de Daniel Cano. Vale aquí la máxima de Miles Davis: "Si la música no hace que muevas los pies, entonces no es jazz". Y es que el trompetista ha creado unas composiciones cálidas y efervescentes, bien estructuradas, que conectan con los aficionados y que, al mismo tiempo, dejan espacio a los músicos para desarrollar sus improvisaciones.

Cuando suena el tema que da título al disco ("Don't Touch the Blue") el ambiente se pone trascendental, el grupo se queda en un trío, en un ambiente introspectivo, casi íntimo, y el público responde con su silencio y podemos ver a algunos espectadores balanceándose con esa cadencia triste y apasionada del blues. A partir de ahí, el concierto fluye con una perfecta conjunción entre público y músicos.


Acompañaban al trompetista en el escenario el saxofonista Pedro Cortejosa, que nos regaló unos fraseos muy bien dibujados sin tener que recurrir a estridencias, tanto en el tenor como en el saxo soprano; Carlos Bermudo a la guitarra, un sevillano con una gran experiencia y un estilo discreto y brillante; el también onubense Pablo Báez al contrabajo, con mucho swing, casi clásico y con unos solos sobrios pero acertados; y el batería Javier del Barco, que tuvo su oportunidad de demostrar en un solo todo lo que la batería puede dar.

En cada chorus y en cada solo, los músicos demostraron que el jazz sigue siendo una música abierta y viva. Al público le gustó y, al final, cuando algunos ya salían de la sala, la insistencia de los aplausos hizo que el grupo volviera al escenario a hacer un bis, un tema muy jazzístico acompañado de palmas flamencas ("Campo de las Malvinas") que fue, en la opinión de este que firma, no sólo un gran final sino los mejores diez minutos del concierto.


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* Las fotografías son de Juan Carlos Ordóñez (www.flickr.com/photos/jcof/)



** Más información sobre Daniel Cano en su web: www.danielcanoamaro.com

*** El texto de esta reseña se publicó originalmente en el diario Huelva Información.

MAZAGON JAZZ 2017

Jams, cine, documentales, conferencias... ¡jazz!

Como todos los años, coincidiendo con la consagración de la primavera (y últimamente con los aspectos atmosféricos más atonales de la primavera), llega el Ciclo Divulgativo Mazagón Jazz, donde no sólo se ofrecen conciertos gratuitos (este años Fauksa Quartet, Quarteto Mário Santos, Kin García Trío, Vieito-Delgado Dúo, Tamal Hot Band y Hako's Trio) sino que se atiende a todos los aspectos culturales, sociológicos, musicológicos y pedagógicos del jazz.






Master classes, aulas didácticas para escolares, una cena temática, documentales (este año sobre Bill Evans), cine y mesas redondas dan un sentido especial a este ciclo (que no "festival"). De paso, citar que está ubicado en una playa única, a un paso de Doñana. 

Toda la información en la web del Ciclo. No se lo pierdan.




ACÚSTICO, LIBRE, INSPIRADO

Pablo Báez Quartet en concierto

Pablo Báez es un músico onubense con una trayectoria singular. Formado en centros tan dispares como la ESMUC de Barcelona y el Conservatorio de Sevilla, su carrera le ha llevado a tocar por toda Europa y a compartir escenario con los grandes del flamenco y del jazz español. El 23 de marzo, sustituyendo a Mike Fletcher, que se había caído del cartel, presentó algunos temas de su próximo disco con músicos nuevos, sin tiempo para ensayar, asumiendo riesgos como, por ejemplo, hacer todo el concierto en acústico (sin amplificadores ni micros) en un teatro de una ciudad como Huelva, que tiene buenos músicos de jazz pero poca afición jazzística entre su público.


Un observador poco atento podría aplicar en Huelva la frase de Leonard Feather (“España es un desierto para el jazz”) pero no por falta de músicos locales, que los hay y muchos, sino por falta de escenarios. La escasez de iniciativa privada y las ordenanzas locales que, a menudo, criminalizan la música en directo y la gravan con impuestos inexplicables, hacen que el jazz brille por su ausencia en la noche de Huelva.

En este orden de cosas, ese observador despistado podría sorprenderse de encontrar sobre las tablas del Gran Teatro a un músico de la talla del contrabajista Pablo Báez, onubense de nacimiento, a quien su calidad ha llevado por toda Europa acompañando a grandes músicos del flamenco y del jazz (Jorge Pardo, Perico Sambeat, Rubem Dantas, Jerry González…) y que ahora regresa a Huelva con un proyecto original, con composiciones propias que aparecerán próximamente en su primer disco como líder, El testigo.


Aunque Báez juega en casa, sabe que por estas tablas del Gran Teatro han pasado grandes de jazz (Chick Corea, Andrea Motis, Dizzy Gillespie...) y que el desafio es grande. Por eso, presenta un concierto jazzístico al cien por cien (aunque con algún invitado flamenco, como el guitarrista Angelito o el percusionista Vicente Redondo) y, aunque no es la presentación oficial, ofrece temas de su próximo disco, un álbum grabado en acústico, fuera del estudio de grabación, una propuesta que suena a jazz moderno, híbrido, en el que el músico se reconoce el sonido natural del instrumento. Para afianzar esta propuesta y a modo de desafío añadido (el jazz es riesgo) los músicos tocan sin amplificadores ni ningún tipo de enchufe. Acústico 100%.


Con este planteamiento, el concierto comienza con un solo de contrabajo, un fraseo místico que da pie un tema (“Coe”), delicioso, intimista, que define lo que será el concierto: un jazz de sensaciones y sentimentos. Como instrumentista, Báez lleva con su contrabajo el peso de todos los temas. Es un líder y arrastra al grupo, lo sostiene con su ritmo, sus walking bass y sus frases; como compositor, nos presenta un repertorio enorme en el que, en lugar de recurrir a fuegos artificales, opta por la sensibilidad y la inspiración, con armonías acertadas, con alguna balada tocada con el arco (“Oda”, dedicada a su padre), con guiños a Huelva (“My Werba”, en la que había que encontrar la melodía de “Mi Huelva tiene una ría”), con interesantes arreglos sobre temas como “Woody Woodpecker”, con algún blues, con improvisaciones inesperadas como la intervención del guitarrista Angelito al que Pablo acompaña improvisando con el contrabajo.

Pero no todo es inspiración esta noche. El escenario del Gran Teatro, vacío de amplificadores y tecnología, parece desnudo, especialmente por la deficiente iluminación. A esto hay que unir la dificultad añadida de que, por problemas de agenda, los músicos apenas han ensayado con anterioridad. El argentino Juanma Nieto a la batería está muy acertado durante todo el concierto y los músicos que le acompañan (Fernando Brox a la flauta y Juan Calero al saxo), buscados para la ocasión con apenas tiempo para ensayar, demuestran, como Báez, esa profesionalidad que hace válida la máxima del jazz de que la improvisación y la experiencia hacen la magia, de que el jazz es la música del momento y mañana sonará diferente. El resultado es coherente y mantiene hipnotizado al público durante todo el concierto. Y lo mejor es que está ocurriendo en Huelva.


El concierto termina con el tema que da título al primer disco de Pablo Báez, “El testigo”, una composición inspirada en la figura del Niño Miguel. Habrá que esperar al próximo concierto del Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz, que será el 20 de abril con el quinteto del también onubense Daniel Cano.

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* Web oficial: pablobaezblog.wordpress.com/
* Artículo publicado originalmente en Huelva Información (leer) * Fotografías: Manolo Martín (Müzzic) www.facebook.com/muzzic.huelva
https://www.amazon.es/Noche-jazz-Félix-Amador-ebook/dp/B06XHKR4TD
* Envío gratis solo en el territorio español.

TARDES DE JAZZ

Introducing... Noche de jazz

Por fin presentamos Noche de Jazz y lo hicimos a lo grande. En primer lugar, eligiendo un escenario apropiado como es el festival Mazagón Jazz, un fin de semana en el que los conciertos (cinco y gratuitos), las master classes y los eventos didáctico-musicales para niños enmarcan este ciclo como una siembra de futuro para el jazz. Tuve la suerte de contar con un público apasionado por la música y de participar después de la presentación del libro en un coloquio con el sociólogo Iván Rodríguez (gran aficionado al jazz) y con Javier Domínguez (Bulevar del Jazz, de Canal Sur), que nos habló de su amistad con Tete Montoliu y sus experiencias como programador del Festival de Jazz de Granada.

Una semana más tarde, precisamente en el Día del Libro, pude presentar Noche de Jazz a un público más general en un evento en el que conté con la compañía de dos músicos (Rafa López a la guitarra y Antonio López al contrabajo), que ilustraron musicalmente las intenciones del libro. Ni que decir tiene que consiguieron embelesar a aficionados y neófitos al interpretar cuatro temas que repasaban distintos sonidos del jazz y que ellos mismos expusieron con explicaciones y una intención didáctica clara y espectacular. La cercanía de los músicos y sus instrumentos (el contrabajo y, especialmente, la guitarra, el mismo modelo que usaba Jim Hall) hipnotizaron al público, que celebró la presentación-concierto como un evento único en la Feria del Libro. Los músicos y algunos amigos terminamos la tarde-noche de jazz en el bar Metropolitan escuchando a Coltrane y discutiendo sobre jazz en un ambiente relajado.

El guitarrista Rafa López introdujo el acto en Mazagón Jazz


Javier Domínguez, Iván Rodríguez y Félix Amador, en pleno coloquio

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* El libro está disponible aquí sin gastos de envío.

** Fotos de la web del Ayuntamiento de Moguer: 

MAZAGÓN JAZZ 2016

Jazz a la orilla del mar

Un año más (y van cuartro) se celebra el Ciclo Didáctico  Divulgativo Internacional Mazagón Jazz. Como su nombre indica, es un evento que pretende formar, tanto a los aficionados al jazz como a los neófitos que deseen introducirse en el complejo universo de esta música. Los nombres este años son Kontxi Lorente, Daniel Cano Quintet, Javier Navas, Van Moustache, Rafa López Quintet... Cinco conciertos gratuitos, una jam session, una cena con jazz, literatura, cine, fotografía, coloquio, master class...; todo en una playa casi virgen en el Sur de Andalucía. ¿Alguien da más?



Lo más destacable, personalmente, es la oportunidad de presentar oficialmente mi libro de relatos Noche de Jazz. Será el día 16 a las 17:00 en el Edificio Multifuncional. ¿Qué mejor lugar para presentar el libro que un Ciclo de Jazz?




Tendré el honor de intervenir en el coloquio (sobre el jazz en España y, en especial, sobre Tete Montoliu) junto a Javier Domínguez (Bulevar del Jazz, RAI) e Iván Rodríguez (sociólogo de la UHU y gran aficionado). Las sesiones didácticas están dirigidas tanto a alumnos del instituto como una interesantísima master class de trompeta y fiscorno que dará Daniel Cano el sábado. Los conciertos de Kontxi Lorente, Daniel Cano Quintet y Javier Navas son al aire libre en el Faro de Mazagón, mientras que los de Van Moustache y Rafa López Quintet se realizarán en el parque público, al lado de las terrazas de bares y cafeterías y, por supuesto, a la hora de las tapas y del café, un lugar envidiable desde donde se puede ver el mar... ¿Van a perdérselo?





* Web oficial: http://mazagonjazz.eu


** Programación detallada:
     http://territoriohuelva.com/2016/04/mazagon-jazz-2016

JAZZ BAJO LA LUNA AZUL

Eva Fernández Group en La Rábida

Acaba de anochecer y desde los jardines del Campus Santa María de la Rábida se puede ver una colorida perspectiva de la ría de Huelva y del Monumento a la Fe Descubridora (y también de los complejos químicoindustriales de la otra orilla). El escenario está preparado y el público impaciente. No hay sillas suficientes y muchos nos sentamos en algún rincón del césped esperando que, bajo la luna azul de julio, aparezca en el escenario Eva Fernández con su grupo, todo un lujo para una noche cualquiera de un verano cualquiera.





Cuando el grupo aparece lo primero que notamos es que no viene David Pastor. Su sustituto es el trombonista Vicent Pérez. En cuanto Pérez termina de desgranar su primer solo los aplausos anuncian dos cosas importantes: que hoy hay un público entendido, el tipo de público que aplaude los solos, y que no solo vamos a tener la oportunidad de escuchar un trombón solista sino que, además, es bueno. El primer tema es "Moose the Mooche" y algo de Bird respira en el saxo de esta chica de 21 años que intenta suavizar y hacer suyo el tema con una economía de recursos y una elegancia envidiables.


El siguiente tema es un standard del soul traído al terreno del jazz, algo que demostrará durante todo el concierto: que la inspiración viene de aquí o de allá pero siempre termina en el jazz. Eva Fernández canta sin artificios "Teach Me Tonight". Su voz no es de otro mundo pero tiene peso, emociona especialmente en los registros más bajos y el público (ruidoso en algunos sectores) calla para oírla cantar esta delicia de canción. Excita escuchar este silencio. El público aplaude cuando termina la estrofa... como si hubiera sido un solo. El concierto es un éxito en su segunda canción.

Después vienen joyitas como "Dream a Little Dream" y un "Mack The Knife" pasado por el tamiz de la samba con muy buen acierto en el que se suceden unos solos fantásticos: trombón, saxo (el mejor) y piano. "My Favourite Things" comienza con una extensa introducción del contrabajo (muy elocuente Miguel Ángel Cordero durante todo el concierto) y crece y crece hasta el solo de piano, que suena evansiano, un solo en el que José Luis Guart se deja llevar, derrochando influencias, hasta sobreactuar hundiendo la cabeza en las teclas en un homenaje excesivo pero brillante. 


Quizás no sea un concierto de descubrimientos ni momentos históricos pero tiene todo lo que uno espera en un concierto de jazz y la magia no parece decaer en ningún momento. Después de la lacónica "Ev'ry Time We Say Goodbye", suena una inquieta versión de "The Way You Look Tonight" con algún toque funky, un bis obligado (y también funky) con "Still Haven't Found What I'm Looking For" y otro final, festivo, con una versión rabiosa y energética de "Over The Rainbow". Un buen concierto para una buena noche de verano.

Eva Fernández Group:
Eva Fernández, voz y saxo alto
Vicent Pérez, trombón
José Luis Guart, piano 
Toni Pagés, batería
Miguel Ángel Cordero, contrabajo

* Las fotografías son de Julián Ro Di (pueden visitar su flickr en este enlace)

 





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https://www.edicionesenhuida.es/producto/la-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/

PRIMAVERA EN EL SUR

Jazz para todos los paladares

Como todos los años, florecen los almendros y la música comienza a salir a la calle, aunque no es un lugar menos problemático (gracias a las autoridades) para poner el fa en el cielo. Nuestra Huelva se llena de carteles que prometen eso, jazz para todos los paladares. Y luego, claro está, el pequeño pero atractivo Festival de Jazz de Sevilla.


Más abajo les dejamos los enlaces para más información.





El ciclo de jazz de Mazagón comienza a consolidarse, cada vez con más actividades (especialmente loables son las master classes y las intervenciones dirigidas a los niños) y conciertos, casi todos al aire libre o en escenarios singulares como el entorno del faro, a lo que hay que añadir la ya tradicional cena con música en vivo y con su menú orientado al jazz y diseñado para una sola ocasión.
https://www.facebook.com/mazagonjazz

https://www.facebook.com/pages/Festival-de-Jazz-de-La-Universidad-de-Sevilla/1490258351196038
El 18º Festival de Jazz de Sevilla presenta interesantes propuestas, además de cine y jams.

Destaca la Andalucía Big Band y el quinteto de Dino Saluzzi.















http://m.diphuelva.es/web/noticia.php?idNoticia=5873
La Diputación de Huelva abre su patio a la música con, entre otros, Javier Ortí.






















Mención aparte merece el ciclo Jazzymás, más centrado en fusiones con el flamenco que en el jazz, pero donde podremos escuchar al mejor grupo vocal que ha dado el jazz made in Spain, O Sister! el 24 de abril.



* Mazagón Jazz: www.mazagonjazz.com

* Programación Diputación de Huelva:
http://m.diphuelva.es/web/noticia.php?idNoticia=5873

* Festival de Jazz de Sevilla:
https://www.facebook.com/pages/Festival-de-Jazz-de-La-Universidad-de-Sevilla/1490258351196038

* Jazz y más:
https://www.facebook.com/jazzymashuelva

FLAZZ TRIO

Insólita fusión

No nos cansamos de afirmar que el trío de jazz es la formación ideal: el número de músicos permite una comunicación más directa entre ellos y, al mismo tiempo, les ofrece más protagonismo para aportar... Un nuevo proyecto, llamado Flazz Trío, viene a dar una vuelta de tuerca al concepto de  trío de jazz con una formación que, hasta ahora, nos era desconocida: guitarra flamenca, órgano Hammond y batería. Si alguno de ustedes se está preguntando a qué puede sonar esto, ya les adelantamos que la respuesta es bastante compleja.

A la primera escucha, uno comienza a reconocer influencias que van desde Vicente Amigo a Pat Metheny. Las dos referencias, puestas en la misma línea suenan excitantes, ¿no les parece? Luego, a medida que avanza el álbum, nos van volviendo recuerdos de aquellos sonidos de los 80, cuando los temas de músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent empezaban a sonar en la radio en un contubernio insólito con los grupos de la Movida, y nos gustaban y, al mismo tiempo, nos preguntábamos cómo era posible que nos gustara aquello si era flamenco... Pero era algo más: era también jazz, era también rock y era todo eso junto y mucho más. Pues bien, a eso es a lo que suena Flazz Trio.

Su primer trabajo, titulado genéricamente Flazz Trio (Stereo-Música Fundamental, 2014) contiene 8 temas propios que describen su propuesta musical: temas apasionados, música de raíz, diversidad de influencias y unos músicos que parecen divertirse mientras tocan pero, sobre todo, naturalidad, algo difícil de encontrar en cualquier tipo de fusión, especialmente en las que tienen como catalizador el jazz y las músicas improvisadas.

Por destacar, destacaremos dos temas. Nos ha gustado especialmente "Valey Forado", el tema que cierra el disco. Aquí hay sutiles y deliciosas referencias a bossa nova en la voz del órgano y mucha intensidad. Quizás el tema en el que con más electricidad se engranan las tres voces del trío, no en vano es un tema escrito por los tres músicos. Un buen broche final. Pero para escuchar hemos traído otro. Su título es "Tiene deLito". Escrita por Lito Mánez, es una melodía inquieta, intensa y con acentos funky en la que podemos encontrar buenos momentos de improvisación a cargo de los tres miembros del trío. Les hemos traído aquí un vídeo para que lo disfruten. El sonido no es muy bueno pero les permitirá apreciar la solvencia de estos músicos en directo.


Los componentes de Flazz Trío son Francis Gómez Cruzado, un guitarrista original y con mucha personalidad que alterna su trabajo como solista con el acompañamiento de artistas flamencos; Pablo Vázquez, un viejo conocido del blog que ha pasado por varias formaciones (Innersound Trio, Black Cats Blues Band, Pablo Vázquez Trío...); y Lito Mánez, batería y percusionista versátil al que hemos visto tocando todos los géneros. Tres músicos muy distintos, en definitiva, con muy distintas personalidades, que confluyen en esta grabación para generar algo único, imprevisible y (ojo, puristas) tan heterodoxo que es imposible no sentirse atraído. En definitiva, un trío con una propuesta original y un sonido amable que gustará a jazzeros, a flamencos y a todo el que se acerque a la música de Flazz Trio. Esperamos verlos por algún festival en un futuro no muy lejano.


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