SERGI SIRVENT & DAVID VIÑOLAS, Recreations Tímbriques de Satie a Mompou (Columna Música, 2025)
No es la primera vez que hablamos de Erik Satie ni de Federico Mompou en este blog, ni será la última en la que pianistas de jazz (Julián Solarz fue el último que apareció por este blog "hablando" de Mompou) se acerquen a su obra, pero cada visión particular de los temas de estos compositores, cuyo impresionismo y experimentación se acercó mucho al universo jazzístico, es acogida con tanto interés como veneración. El jazz nacía mientras Satie vivía los últimos años de su carrera. ¿Le inspiró? Podríamos afirmar que Satie inspiró a Francis Poulenc, quien a su vez fue una de las influencias de Mompou, que tanto ha inspirado a músicos de jazz...
Erik Satie
Pero hoy escuchamos algo diferente, distinto en el sentido de que no tenemos a un pianista a solas con su piano (como en los originales) ni a un combo de jazz reimaginando la estética impresionista, sino un dúo de piano y batería (compuesto por Sergi Sirvent y David Viñolas), algo muy poco frecuente. Si ya en 2009 Ximo Tébartransportaba la música de Satie al lenguaje de la guitarra de jazz con una decena de músicos, aquí la solitaria conjunción de piano y batería redunda en una tímbrica inédita, con momentos experimentales dentro del impresionismo y del miniaturismo de los dos compositores versionados, permitiéndoles jugar con lo que Mompou llamó "la música menos compuesta del mundo".
El álbum comienza por Satie y termina, de una manera lógica, con dos únicos temas de su "descendiente musical" Mompou. Desde la melancolía de "Gnossienne III" (Mompou) pasando por varias "Pieces froides" en las que la batería complementa sutilmente la expresividad de las repeticiones, hasta el lirismo de "El llac", podemos oír un abanico de sonidos especulativos que acercan las composiciones a una sonoridad cercana al jazz contemporáneo sin subvertir la intención original.
Foto: Xavier Esteban
Es un recorrido por distintas piezas de Satie y dos de Mompou con experimentos entre medias, como una composición original de David Viñolas titulada "Satiesmiles", que rinde homenaje a Satie sin imitarlo, con ritmos cambiantes, inestables, impresionistas, y dos temas compuestos por Sirvent ("El fet y la ficció" y el juguetón "Lirisme delirant", que son dos contrafacts de "Gnossienne II" y "Gymnopédie I", respectivamente) donde piano y batería conversan y convergen de una manera iluminadora.
Con esta grabación, realizada el 14 de julio de 2024 en el estudio de Albert Moraleda en La Garriga (Barcelona), Sergi Sirvent y David Viñolas convierten su colaboración en una trilogía después de haber publicado anteriormente dos Recreacions Tímbriques (De Mompou a Bartók y De Mompou a Bártok vol. II) en Selffish Records. Recomendable, tanto para entendidos como para excépticos.
Resonancia, Música de Frederic Mompou (Microscopi, 2023)
El argentino Julián Solarz es pianista, percusionista, compositor y arreglista. Alumno de, entre otros, de Guillermo Klein, ha dedicado buena parte de su carrera a la investigación, en especial en las conexiones del jazz contemporáneo con el folkore, ya sea argentino o afroamericano, así como su influencia en la música académica del siglo XX. En este apartado, llega a Federico Mompou, que es, tras Erik Satie, el compositor "culto" más versionado (y de una manera más interesante) por los músicos de jazz. Lo curioso es que Satie era la principal influencia de Mompou, cuyas piezas, habitualmente breves e íntimas, beben del minimalismo impresionista del francés.
Julián Solarz (Buenos Aires, 1977) retoma algunas piezas de Mompou buscando su conexión con el jazz (en las composiciones de Mompou hay mucho de improvisación) y encontrando la manera de orquestarlas para un sexteto de jazz. Julián Solarz ha sido compositor y arreglista de la Orquesta Sudamericana, ha participado en numerosas formaciones y ha publicado dos álbumes anteriores: "Tiempo vaivén", a dúo de piano y voz con la cantante Analía Sambuco, y "La palabra no dicha", a sexteto, donde presentaba composiciones originales y un primer acercamiento a Mompou, con el arreglo de una pieza ("Música callada, nº 6").
En Resonancia, el piano cede el protagonismo a otros instrumentos, lo que resulta paradójico en un disco de un pianista que versiona a otro pianista. Solarz ejerce casi todo el tiempo como compositor y sabe jugar con las tímbricas del grupo para aportar una dimensión más amplia a estas piezas. Se puede escuchar desde el tema inicial ("Música callada nª 1"), que comienza con clarinete y percusión (Solarz también es percusionista y da mucho protagonista a la batería de Carlo Brandán en este disco) hasta temas donde los vientos (también Lucas Goicoechea en el saxo alto) armonizan sin abandonar las atmósferas minimalistas. La guitarra (Juan Filipelli) también tiene su propio discurso en la lírica "Música callada nª 9". Solo en algunos momentos Solarz "reclama" el protagonismo del piano (como en las músicas calladas 9 y 11, por ejemplo), pero es solo una excusa para llevar al grupo al punto adecuado.
A pesar de la metamorfosis a sexteto, de la adaptación al lenguaje del jazz con toques de tango y música afroamericana, Julián Solarz consigue reproducir la intención intimista y meditativa de Mompou en estos temas, consiguiendo un jazz de gran belleza y de interés musicológico. Un disco contemporáneo, inteligente y recomendable.
DON BYRON & ARUÁN ORTIZ, Random Dances and (A)tonalities (Intakt, 2018)
Este no es un disco fácil de clasificar. El clarinetista Don Byron y el pianista Aruán Ortiz han recogido en estudio 10 piezas muy libres e imaginativas en las que improvisan sobre standards (Ellington, Golson), partituras clásicas (Mompou, Bach) y composiciones originales; todo ello con aires cambiantes y un resultado más fácil de escuchar que de clasificar, a medio camino entre el free jazz y la tercera corriente.
Byron, músico imprevisible y que se mueve en muy variados estilos (repasando su discografía oímos klezmer, musicales, bandas sonoras...) forma un inesperado dúo con el cubano Aruán Ortiz. Ambos se educaron en la música clásica y sus carreras caminan en ese territorio sin nombre que les permite alternar el jazz con otras músicas.
Tras ser invitado por Byron a acompañar a su cuarteto durante la gira "Music & Architecture" de 2014, Ortiz tocó con el clarinetista durante una serie de conciertos en los que tuvieron la oportunidad de conocerse y poner sobre la mesa sus puntos de vista, encontrando suficientes lugares comunes para decidir montar este improbable dúo en el que Cuba y el Bronx se unen en una relación cuyo aspecto más interesante es la desigualdad: es un dúo que no fluye a la par, donde no hay paralelismo, sino libertad y expresividad individual, lo cual lo hace mucho más apasionante. Mientras que Ortiz añade influencias multiétnicas a cada pasaje, Byron aporta esa elegante rebeldía suya basada, paradójicamente, en lo académico.
Foto: Jimmy Katz
Desde el comienzo del disco, un homenaje de Aruán Ortiz a Tete Montoliu ("Tete's Blues"), uno de sus referentes, el álbum derrocha originalidad en cada compás. Su revisión de Bach (aunque no sea la primera ni la undécima vez que se reinterpreta a Bach bajo el prisma del jazz) es algo más que erudita, es cautivadora, no menos que la etérea visión de un tema de Mompou ("Musica callada, Vol. 1 No. 5, Quarter Note = 54"). El tema que cierra el álbum ("Impressions on a Golden Theme") es una reinterpretación de "Along Came Betty" de Benny Golson, donde ambos músicos componen e improvisan admitiendo que, tras tocarlo de gira, el tema "evolucionó y evolucionó, yendo en una dirección dsitinta cada vez. De modo que decidimos sentarnos y tuvimos una conversación musical sin preocuparnos de cuál pudiera ser el resultado". Y con esta filosofía parece haber surgido este disco tan original. Incluso su recreación de "Black and Tan Fantasy" resulta excitante, convirtiendo el clásico de Ellington en una pieza aún más negra, más enigmática y llena de matices que el original. Puede parecer un comentario herético hacia el Duque pero Ortiz y Byron se mueven en otra dirección, igualmente especulativa, con la diferencia cultural y la perspectiva que proporcionan 90 años de diferencia.
Publicado por el sello suizo Intakt, Random Dances and (A)tonalities es un disco para paladares exquisitos que sepan degustar los temas momento a momento, una colección de sonidos que pasan de la libertad más absoluta al sonido más limpio y académico, con una ambición estilística que roza lo pantagruélico pero que, por momentos, se torna íntimista y lírica. Como dije al principio, más fácil de escuchar que de clasificar.