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ORIGINAL STANDARDS

STORIONE-ROSSY-SCHÜRMANN, 
This Time The Dream's On Us (TCB Records, 2021)

Estamos escuchando el potente álbum del trío formado por el pianista de Basilea Yuri Storione, el contrabajista también suizo Dominik Schürmann y el barcelonés Jorge Rossy a la batería, una formación clásica de trío con ideas modernas que expone en este álbum una colección de temas originales que suenan a standard. Bebop sin estridencias, muy bien construido, que ofrece la posibilidad de disfrutar de un sonido clásico que suena a nuevo.

A sus 27 años, Yuri Storione destila amor por lo clásico pero su estilo sofisticado y su fraseo brillante denotan una gran formación académica y una sensibilidad moderna. Formado en la música clásica desde los 4 años, Storione ha tocado en festivales de jazz desde Andalucía hasta Dinamarca, acompañado siempre de músicos con un perfil moderno y avanzado (Larry Grenedier, Jeff Ballard, Mark Turner, Perico Sambeat, Esen Aydin...) configurando un estilo que no defrauda en ningún momento. Su forma de expresar las melodías y sus progresiones armónicas producen un jazz rico en contrastes, lleno de momentos. 


Publicado por la discográfica TCB de Montreux, el álbum contiene solo dos standards reales. Son "Ruby My Dear" de Monk, que suena aquí lento y dulce, también apasionado, mucho más fluido sin las síncopas monkianas, igualmente conmovedor, y el tema de Harold Arlen (al que luego puso letra Johnny Mercer) "This Time The Dream's on Us", que da título al álbum. El resto de los temas que componen el disco, compuestos cuatro por Storione, cuatro por Schürmann y dos por ambos, podrían pasar igualmente por piezas del American Songbook para un oyente despistado y, para uno atento, son una delicia realmente intemporal. Jugando con las palabras, como en el titular, han fabricado nueve nuevos standards inspirados en la tradición pero con una sensibilidad moderna y avanzada, muy europea.

Tanto en baladas, donde el piano parece cantar ("Violeta"), a veces a dúo con el contrabajo ("Ms. G.R."), como en otros donde hace suyas las estructuras ajenas ("Viva Bud Powell!") o se deja llevar por la síncopa ("Holding Line"), el sonido de Storione marca una personalidad fuerte, llena de swing y expresividad. El espacio que los temas ofrecen al trío es suficiente para apreciar que la sección rítmica se mueve en la misma línea.  



YURI STORIONE, 
Where Do We Start-Live at Bird's Eye (Sedajazz, 2019)

Si This Time The Dream's on Us sorprende al ser un tercer álbum muy maduro para un pianista de 27 años, no podemos dejar de recomendar la escucha de Where Do We Start (Live At Bird's Eye), el álbum que le precede en la discografía de Yuri Storione como líder. Publicado dos años antes por Sedajazz Records, merece la pena escucharlo para entender a este pianista más allá del trío, ya que en este disco suma un saxo (nada menos que Perico Sambeat). 

Grabado en el mismo Bird's Eye Jazz Club donde se grabó el álbum de Miguel Zenón del que hablamos hace una semana, en este álbum los temas son más largos, amparados en la libertad del directo. Basta escuchar el que abre el disco (un tema lento con un lejano aire de bolero titulado "Oblivion") donde muestra ya una versatilidad que va de la sutileza a la expresividad más patente, o "Málaga", también compuesto por Storione (todos los temas son suyos salvo "Un Poco Loco" de Bud Powell) donde juega con el ritmo constantemente. 

Según manifiesta en las notas del disco, Perico Sambeat era ya una influencia para él. Con Perico al lado, tiene que jugar un papel de acompañante más a menudo, fusionándose con la sección rítmica, dialogando a veces, siempre presente. 

Aparte de Sambeat y Storione, el cuarteto está formado por Stephan Kurmann al contrabajo y Marton Juhasz a la batería. Hay una grabación en vídeo de algunos de los temas de este álbum en un bolo en el valenciano Jimmy Glass, también con Perico Sambeat pero con otra sección rítmica. Este que suena es "E Waltz".


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ECLÉCTICO Y DELICADO

RAFA M GUILLÉN & THE JAZZ WALKERS, 
Shining Forever (Sedajazz Records, 2020)

El segundo disco del trombonista Rafa M. Guillén es una colección de temas (originales y standards) que se mueven en distintas estéticas dentro de un mismo estilo, con un sonido ecléctico y delicado, sin estridencias ni fuegos artificiales. Guillén se muestra como un instrumentista versátil que mantiene su estilo personal en cualquier terreno, ya sea funk, flamenco jazz o latin jazz.


Formado en la clásica, Rafa M. Guillén entra en el jazz a través de Sedajazz y, más tarde, en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceu de Barcelona. Su combo, The Jazz Walkers, son un quinteto de hardbop formado por Ángel Andrés Muñoz al piano, Julio Fuster al contrabajo, Nacho Megina en la batería, Ramón González "El León" en las percusiones y el propio Rafa M. Guillén al trombón, al que se suman numerosos invitados para pasearse, dentro de su propio estilo, homogéneo, suave, de tiempos medios, por inspiraciones funk, en las que aparece el guitarrista Luis Casado y, ampliando la sección de viento, los tenores Ramón Cardo (en "Verde Mediterráneo") o Leandro Perpiñán (en "Pick Up The Pieces"), con quien el trombonista mantiene una conversación muy interesante como colofón a su solo. En este tema, Muñoz se pasa al órgano con un espíritu funky muy inspirado. 



También podemos escuchar una versión muy bien arreglada de "Mojo" (Monty Alexander) con el espíritu de las second line de Nueva Orleans, o jazz latino con temas como "My Dear Friend" de Ricky Rodriguez (donde los solos de David Pastor Francisco Blanco "Latino" a la flauta preceden al de  Guillén, que desemboca en un brillante solo de piano) y sambas ("O Bebado e a Equilibrista" y "Caipiniña", ésta original de Guillén).

El álbum incluye también temas donde elementos del flamenco (palmas, cajón) se integran con elegancia en el esquema tranquilo y fluido del quinteto, como "Rumba de la corredera" (Rafa M. Guillén), donde aparece, junto a músicos flamencos, el saxo alto de Perico Sambeat, o "Song For The Jazz Walkers" (Ángel Andrés Muñoz), una soleá por bulerías con arreglos de jazz en la que escuchamos el tenor de Pedro Cortejosa, ambos temas con arreglos del pianista Ángel Andrés Muñoz, cercanos y a la vez lejanos a aquellos primeros experimentos de jazz mediterráneo con fusiones flamencas del primer disco de Ximo Tébar (Son Mediterráneo de 1995), porque aquí todo suena a jazz, de esencia hardbop, funk, con vientos bien arreglados y aires tranquilos. 

Cambiando una vez más de estilo, el álbum termina con el nostálgico "Shining Forever", un bolero original, muy atmosférico, donde Guillén recuerda a su hermano desaparecido. 

El disco, editado por Sedajazz, fue grabado en directo en el estudio, concretamente en Córdoba, con pistas adicionales añadidas grabadas en Granada, Valencia y Gerona, consiguiendo un sonido fresco y natural, que refleja la filosofía del grupo de una manera homogénea a pesar de las influencias tan variadas, un estilo que se mueve dentro de canon a media voz, de una manera delicada, buscando más la perfección que el circo. Recomendable. 




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UN TROMPETISTA ENTRE AMIGOS

VORO GARCÍA, Roommates (Jazz Activist, 2016)

"Begues Blues" es el tema con el que comienza en álbum Roommates del valenciano Voro García y Begues también es el topónimo llobregatense de uno de los lugares donde los músicos del disco han sido compañeros de habitación ("room mates"). El otro es Boston. Y esa estética norteamericana, urbana, que ya se aprecia en la portada del álbum, fluye en cada uno de sus temas de una manera elegante y contagiosa.


Voro García publicó Roommates en 2016, después de su celebrado homenaje a Woody Shaw junto a Toni Belenguer (Reality Shaw, editado por Sedajazz en 2015), pero fue grabado mucho antes, en 2011, en Barcelona, con un quinteto de esos que uno pediría que durara siempre: Leo Genovese al piano, Enrique Oliver en el saxo tenor, Dee Jay Foster al contrabajo y Jorge Rossy a la batería, músicos amigos y radicados en España pero con muchos festivales internacionales a sus espaldas, un combo que va más allá de la compenetración y de la comunicación orgánica propia de los grupos de jazz, un jazz que fluye aquí con fuerza y personalidad, con un repertorio de temas originales compuestos por todos los miembros del grupo de manera individual.

El álbum se abre con un hardbop de estética moderna compuesto por Voro García, autor también de otros temas más introspectivos como la balada "Habitació d'Aigua" (donde se muestra tan expresivo como lacónico) o más heterodoxos como la bossa "Borero". Otro tema de inspiración latina ("Kalipso", compuesto por Jorge Rossy) nos trae recuerdos de Sonny Rollins en las intervenciones del tándem García/Oliver y, sobre todo, en los solos del tenor. 

El disco es homogéneo en su estilo pero no en estilos. En "Adelphi's Nest", compuesto por Oliver, acompañado de una manera sutil y muy cinematográfica por el piano de Genovese, García hace poesía en sus fraseos ofreciendo un contrapunto al lánguido solo de Oliver. Melancólico (no confundir con Chet en absoluto) también en "Habitació d'Aigua", melancólico y elocuente, muy diferente del groove de "Merken" (Genovese) o del bop de "Los superfluos". 

Voro García demuestra en Roommates que sigue siendo ese trompetista serio, envolvente, con momentos brillantes y el don de la improvisación que nos gusta. Se manifiesta adepto a Woody Shaw pero ofrece momentos que recuerdan a Freddie Hubbard y a Fats Navarro, eso sí, en un tono personal y más sosegado. 


Como muestra, les dejo con el tema que abre el disco, "Begues Blues", una grabación en vivo en el Jimmy Glass con algunos cambios en la formación, entre los que destaca la presencia de Perico Sambeat en el alto y la adición de otro trompetista, Jim Rotondi. Que lo disfruten.

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* Fotos de la web: vorogarciajazz.com

LA PIANISTA INAGOTABLE

KONTXI LORENTE TRÍO, About Me (Sedajazz, 2015)

Kontxi Lorente es una pianista y compositora navarra de incombustible imaginación, que exhibe con una digitación a veces trepidante y una erudición impropia de su edad, una soltura de pianista del bebop y una ejecución elegante que la descubren como una instrumentista actual, una de las más interesantes del jazz en España en este momento. Su segundo disco se presenta en forma de trío (¿cómo no?) y se titula About Me.


Leí una vez que Miles explicaba la manera de tocar de Art Tatum contando que la primera vez que Tatum escuchó a un pianista eran, en realidad, dos y que creyó que aquella ejecución a cuatro manos era la manera correcta de tocar el piano de jazz. Hace poco discutía con un amigo sobre si todos los pianistas modernos (entiéndase por moderno el bop y todo el jazz posterior) eran hijos putativos de Art Tatum. Se puede escuchar que Tete Montoliu, por ejemplo, tiene mucho de esa verborrea musical de Tatum y, en analizadas este sentido, las composiciones de Kontxi Lorente tienen esa abundancia barroca de Tete y de Art Tatum, un gozoso exceso de notas y citas musicales que ofrecen siempre algo nuevo cada ciertos compases, que hacen de cada escucha algo nuevo. Uno comienza a escuchar un tema y encuentra sorpresas, cambios, giros, citas, de una manera interminable y (casi ) agotadora. Uno piensa en qué estará pasando por la cabeza de la pianista en cada momento. Se diría que no para de inventar sobre la marcha y, sin embargo, toda esta creatividad aporta tal frescura a su música...



Escuchen "For The Cat" (¡vaya comienzo de tema tan explosivo!) o también "Magnolia". Podrían ser ejemplos de lo que es el disco, temas que van cambiando y creciendo, armónica pero también estilísticamente (blues, funk, bop...) a medida que la pianista va aportando. El chispeante Borja Barrueta en la batería es el detonante que convierte toda esta versatilidad en una fiesta. Alessando Cesarini al bajo ayuda a sostener y dar coherencia al trío.

El título (About Me) habla tanto de la pianista como de sus referencias musicales, que parecen ser muchas, aunque sólo sea explícita en el complejo "Around Bill", donde admite su influencias de Bill Evans; pero, a pesar del título, que sugiere cierta introspección, no es un álbum de temas meditativos sino de tempi medios y rápidos, sólo atemperados en el melancólico "Boreal", en el que comparte melodías con Perico Sambeat y el inevitable final ("Aurora") a piano solo, que es como una mirada interior y, a la vez, un frenar con cuidado después la intensa carrera.




EL TREN DE LA LIBERTAD

Joaquín Chacón & Mariano Díaz, Skytrain (Errabal, 2013)

Skytrain es un ejemplo del jazz moderno, mestizo y realmente profesional que se hace en España. Músicos de experiencia contrastada, composiciones originales, múltiples referencias estilísticas, desde la fusión al post-bop..., un disco de esos que nos gustan, entretenido, con algo nuevo que contar en cada tema, en cada solo.


Se podía esperar todo de un disco que reúna tantos músicos renombrados como reúne este Skytrain (Errabal, 2013) que firman Mariano Díaz y Joaquín Chacón. Inspiración, un sonido compacto que da fe de lo bien que se entienden los músicos y libertad creativa al más alto nivel. El personal: Dave Liebman, Javier Colina, Perico Sambeat, Mario Rossy y Guillermo McGill. Casi nada. Aunque, en realidad, son dos quintetos diferentes los que podemos oír en este álbum. Junto a la guitarra y al piano, está permanentemente McGill en la percusión pero, mientras en algunos temas escuchamos a Liebman y Colina, en otros son Sambeat y Rossi los encargados de completar la el quinteto.


Siempre nos ha gustado Mariano Díaz, un pianista incansable y con un gusto por el clasicismo que nos complace. Quizás no sea de esos pianistas que reconoces al primer compás por su forma de tocar o componer, pero nunca defraduda. Su toque sutilmente funky ("Skytrain") nos gusta especialmente. Joaquín Chacón, por su parte, nos acerca más al jazz-rock, con influencias del John McLaughlin de la Mahavishnu. Y esta confrontación de tendencias la que establece el singular equilibrio del álbum.

Para darle más consistencia a toda esta alquimia, el álbum cuenta con dos saxofonistas de lujo. El primero es Dave Liebman (en la fantástica portada de Gotxi aparece como David), que ha trabajado con Miles Davis, Chick Corea y un millón de luminarias más. Liebman añade los ingredientes post-bop ("Energy Thieves") y free en los momentos adecuados. Recordemos que en la época más experimental de Miles (en Columbia en concreto) Liebman estuvo junto al trompetista de manera habitual. No es por casualidad que el otro saxofonista elegido sea Perico Sambeat, quien a su vez ha estado presente en el jazz más experimental hecho en España. Incansable experimentador, ha trabajado a lo largo de su carrera con otros aventureros de la teoría como Pat Metheny y Brad Mehldau.

Díaz y Chacón enfrentan a los dos saxofonistas por separado en "Yotsuya Station", un tema que podemos escuchar en el álbum en dos versiones, una con cada uno de los quintetos. Por no parecer chauvinistas ni todo lo contrario, vamos a reservarnos la opinión de cuál nos ha gustado más.

En el quinteto en el que aparece Dave Liebman podemos oír a Javier Colina, uno de los bajistas más serios de este país. Su trabajo aquí es impecable aunque no demasiado vistoso. Quizás se agradezca que en algunos discos los bajistas no se hagan los protagonistas. Junto a Sambeat, está Mario Rossy al bajo, también muy rítmico y preciso. Es fantástico constatar cómo en ambas sesiones del disco, en ambos quintetos, con dos músicos nuevos en cada formación, el grupo consigue mantener la misma línea estilística del disco. Por algo los líderes son los líderes. Las composiciones, porque merece la pena destacarlo, son originales (Díaz en mayor medida pero también Chacón) y funcionan muy bien.

En este video podemos ver a Díaz y Chacón en vivo en el Café Central de Madrid. McGill está a la batería pero el saxo lo lleva Dani Juárez (que lleva muy bien el tono del disco) y al bajo Víctor Merlo.


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JAZZ MADE IN SPAIN

Ese viejo amigo desconocido

Esto no es un post. Es una recomendación, casi una obligación. El documental Jazz en España, producido por 14 pies para el Canal de Historia, debería ser de visión obligatoria tanto para los aficionados a la música negra como para sus detractores, para las generaciones que ablandan su cerebro con fórmulas radiofónicas facilonas y para los que obviaron el jazz por "extranjero".


Sin embargo, Jazz en España no es un documental tan completo como debería ser. En primer lugar, porque no están todos los que son (aunque sean todos los que aparecen). Todos los que vean su escaso metraje (menos de media hora) echarán de menos a nombres claves de nuestro jazz nacional como Juan Carlos Calderón (en su faceta de introductor/traductor de standards), la Canal Street Jazz Band o músicos más actuales (por citar algunos) como Miguel Ángel Chastang, Lluís Colloma, Albert Bover, Agustí Fernández, Jorge Rossy, Paco Charlín (y el efervescente jazz gallego en general), así como los muchos músicos extranjeros que trabajan en España y que impulsan esta curiosa máquina (Carlos Carli, Bob Sands, Chris Kase, Guillermo Calliero). Suponemos que fue una cuestión de disponibilidad. También, por estar rodado en Madrid y Barcelona, se obvia esa prolífica escena valencia (Ximo Tebar) o el número de florecientes casas de discos autóctonas... 

En segundo lugar, no es un documental descriptivo sino que basa su estructura narrativa en los testimonios de músicos y periodistas, cuyas apariciones agradecerá el aficionado aunque no sean suficientes para definir lo que ha sido y es el jazz en nuestro país. Dejémoslo para una ocasión mejor. Este documental no es una tesis ni necesita serlo. Es una (acertada) aproximación a lo que podemos escuchar, comprar o ir a ver en directo con el orgullo patrio de decir: vienen de aquí. Un documental que merece ser visto: no deja de ser un optimista ejercicio de chauvinismo (todos los chauvinismos son optimistas) y les dejará una buena sensación.


Para una mejor visualización, recomendamos este enlace:
http://vimeo.com/couchmode/user7809125/videos/sort:date/36538029

Y, para ser justos con los méritos del documental, estos son algunos de los músicos que aparecen en pantalla, que no son pocos:
Amelia Bernet         
Javier Colina
Javier Iturralde
Tete Montoliu
Jorge Pardo
Perico Sambeat
Marta Sánchez.....

GUILLERMO CALLIERO

Barcelona hora cero

Dos síntomas son comunes a casi todos los músicos de jazz argentinos. El primero, es una tendencia casi unánime hacia la fusión con el tango. El segundo es una latente falta de swing que deriva en lirismo. Ninguno de los dos síntomas debe ser considerado como una enfermedad, porque se manifiestan más bien como una maravillosa singularidad.

Con este álbum, Barcelona hora cero de Guillermo Calliero (San Jorge, Argentina, 1973), seguimos explorando el catálogo de Ayva Musica, un sello que  combina un catálogo de artistas muy personales con discos muy bien presentados (buenas fotografías, excelente sonido, sobrecubierta de cartón...). Calliero lleva años rondando los escenarios junto a gente de la talla de Perico Sambeat, Paquito D'Rivera o José Reinoso, que ha producido y arreglado este álbum, y presenta aquí una valiente colección de temas a caballo entre el hardbop, las baladas con aire de candombe y el tango.

El mejor arma de Calliero es el punto medio. Un buen ejemplo es el tema "Bilhete" de Ivan Lins, que abre el álbum. En él se marca el canon que gobierna todo el disco: ambientes cálidos y melódicos en los que la trompeta de Calliero se mueve con comodidad, con la tonalidad contenida de un Miles Davis de la época modal y siempre a medio gas, como Chet, sabiendo cómo caminar al filo sin romper el delicado tapiz que crea en cada tema.

El tema de Astor Piazzolla "Buenos Aires Hora Cero" parece ser la base conceptual del álbum. Sobre el particular ambiente que imponen la batería con su redoble y el piano, hay un interesante diálogo entre el bandoneón (Marcelo Mercadante) y la trompeta con sordina. Esta simbiosis enlaza con "Barcelona Hora Cero", tema firmado por Reinoso en el que el co-protagonismo del bandoneón es reemplazado por el saxo tenor (Enrique Oliver) sin perder el ambiente dramático y sugestivo del tema de Piazzolla. Sin embargo, el tema más inspirado, donde Calliero sobresale con nota, es "Por una cabeza", el tema de Gardel. Aquí suena como si Chet Baker interpretara un tango. Es sencillo y emotivo, sin parafernalias ni trucos, a medio tono como Chet, pero con la inspiración de la tierra, que es algo que nunca hay que perder. Brillante. El bandoneón, una vez más, eleva el tono del tema.

Los músicos del disco son: Guillermo Calliero (trompeta), José Reinoso (piano, arreglos), Enrique Oliver (saxo alto), Marcelo Mercadante (bandoneón), Perico Sambeat (saxo alto en "La arenosa"), Martín Laportilla (bajo, muy natural a pesar de ser eléctrico), Horacio Fumero (bajo acústico en "Bilhete" y "La nochera"), Juan R. Berbín y Dani Domínguez (batería), Juan San Martín (tambor piano).

Así suena "Por una cabeza":


Y como no era este un video muy entretenido, dejo aquí otro más antiguo. Lamento desconocer los músicos y el sitio.

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* Guillermo Calliero en mySpace: click aquí
** Ayva Musica: click aquí


VIDAS FINGIDAS

Fetichismos musicales en épocas de crisis

Rob Gordon (John Cusack): "El fetichismo musical es como el pornográfico. Me sentiría culpable al cobrarles si no fuera porque yo soy como ellos".

Sí, he vuelto a ver High fidelity (Stephen Frears, 2000, basada en la novela de Nick Hornby). Me siento a gusto con sus decorados llenos de vinilos y su forma de ver la vida a través de los discos. Creo que, de alguna forma, expresa una forma de sentir la vida, en especial cuando Rob saca todos sus discos de las estanterías de su casa (en la foto) y los reordena autobiográficamente.

Es posible que yo no sea un fetichista musical por el hecho de que mi sueldo no me lo permite, pero tengo empeño. De hecho, he estado buscando entre mis vinilos y mis cedés algún disco raro que mereciera la pena sólo por el hecho de tenerlo físicamente y no lo encuentro. Nunca he sido de los que se compraba el mismo álbum dos veces porque tuviera una portada distinta. Otra cosa es el afán acaparador de todo coleccionista...

En el blog Impronta de jazz leí hace tiempo un artículo llamado Disco es cultura sobre el fetichismo musical, sobre nuestras relaciones afectivas con los discos como objetos, sobre nuestra dependencia de las tiendas de discos y de la pérdida de este contacto físico debido a la preponderancia del mp3. Lo cierto es que, oyendo música por los auriculares, mientras uno hace deporte o viaja, pierde de vista esas portadas maravillosas, esos datos sobre personal de los libretos, estudio de grabación, fechas... que realmente nos son tan queridas... El artículo termina con un relato del libro Memorias de un ladrón de discos de Carlos Sampayo, libro que, automáticamente, acaba de convertirse en objeto de deseo para este que firma, digamos, en fetiche (futuro).

El tacto de los cedés no es como el de los vinilos. Deberíamos estar de acuerdo en eso. Tener un vinilo en las manos, con su enorme portada de 12" era todo un placer. Sí, hay discos que sólo por la portada merece la pena tenerlos. De los cedés sólo se aprecia la cantidad de páginas que cabe en su booklet. ¿He dicho yo esto? ¿Dónde está mi fetichismo musical? Sigo buscando un disco que merezca la pena tener como objeto físico y no por lo que suena. ¡Tengo uno! Se trata de una recopilación de Satchmo Jazz Records (¿Qué ha ocurrido con Satchmo? Su tienda online está de liquidación. Editó tan buenos artistas...) que se llama Vidas fingidas (SJR, 2002).

Vidas fingidas es mucho más que un disco. Es una especie de disco-libro, disco-comic o algo parecido. Alterna diez relatos cortos de Juan Ferrer, que en la voz de Jordi Dauder suenan a blanco y negro, con personajes al límite, tahures, boxeadores, músicos de jazz, con sus correspondientes diez temas de jazz interpretados por los artistas de Satchmo, un amplio abanico nacional que va desde Perico Sambeat, Xavi Maureta o Juan Camacho hasta vocalistas como Celia Mur o Amelia Bernet. Lo físico del disco, lo que justificaría el fetichismo, son las ilustraciones de Josep Maria Cazares, que calzan a la perfección con los relatos hard boiled de Juan Ferrer, convirtiendo el disco en una obra de arte visual con estética de comic y una cuidada y elegante presentación en libreto de cartón con un inserto para el disco, lo que hace que, a pesar de su tamaño, siga pareciendo un libro en nuestras manos.

"Para un tipo como yo, nada a perder ni nada a ganar, es una muy buena ocasión para volver a sentir el escalofrío que provoca una buena mano; esa sesión de psicología que dura eternamente mientras se va descartando; el gesto de uno, la repentina frente húmeda de otro, el vistazo de soslayo y, finalmente, el gran momento: los naipes sobre el tapete" (Vieja dama del sur, ilustrado por So many people, de Stephen Sondheim).

"Sé que me hubiese gustado ser actor, de esos que se hacen leyenda fingiendo la vida, que aun después de muertos tienen la gracia del que se sabe irrepetible mientras golpea un pitillo sobre un mostrador y mira a una diosa que le espera al final de la barra, al tiempo que una canción que hacen suya inunda el espacio fílmico"
(Luces y sombras, fragmento). Después, suena Hotel Orly de Xavier Monge Group. Una maravilla.

LUCÍA MARTÍNEZ CUARTETO

Sueños y delirios en los confines del jazz

Después de Saori Yano, puede que parezca que sólo hablo de mujeres. Esto, que, desde una óptica masculina, no ofrece ningún inconveniente, podría parecer un plagio del último Johnny (dedicado a la mujer en el jazz) o de la serie de posts con que El director de operaciones nos ha acercado a figuras no muy conocidas del género femenino, pero en realidad es el retrato de un placer reciente.

Gracias al amigo Sebastián, llevo unos días enganchado al disco Soños e delirios de la percusionista Lucía Martínez. Lucía Martínez es una percusionista de formación clásica y de inspiración folk. El flamenco y los sonidos tradicionales de su Galicia natal dan a su música una dimensión más compleja de la que aparentemente escuchamos. Y es que Soños e delirios es uno de esos discos construidos con creatividad incansable, uno de esos discos imposibles de asimilar por completo a la primera escucha y que se hacen más valiosos a media que los re-escuchamos.

Lucía Martínez tiene veintitantos años y un currículum lleno de becas, premios y estudios, pero es de esos artistas en los que pesa más la emoción de lo que interpretan que su bagaje. Su primer disco es un puzzle con diez temas que incluyen baladas llenas de nostalgia y momentos llenos de ritmo, fuerza y lirismo que se abrazan de forma original e intensa. Por destacar alguno, hablaré de la fuerza y soltura de Vendaval y diré que en Lucecita de la mañana salta sin red sobre un colchón rítmico (a primera vista) de jazz, que esconde, sin embargo, resonancias africanas y por momentos flamencas, pero con ese sabor árabe de la música flamenca (Perico Sambeat, al saxo alto, sabe mucho de esto) y un piano (Pedro Neves) que en ciertos instantes de inspiración me recuerda al mejor Lito Vitale, con la salvedad de que Lucía Martínez se inspira en el folk desde la perspectiva rítmica del jazz y no al contrario, como hacía Vitale. Muchas facetas para un solo tema. Disponibilidade para os delirios mantiene ese aire árabe-flamenco, apoyado por la experiencia de Perico Sambeat y un gran trabajo, en otro tono, del piano.

Uno de los aspectos que más me han gustado de este disco es que, a pesar de ser un disco de debut, es un trabajo compacto, experimental pero coherente, sin extravagancias pero original, en el que la baterista, como líder, sabe dirigir todos y cada uno de los temas sin caer en el espectáculo fácil del lucimiento personal, consiguiendo amasar un buen trabajo del combo, con cada instrumento en su sitio. Contiene, eso sí, algunos elementos extraños que a la segunda escucha ya adquieren coherencia, como el excesivo dramatismo inicial de O dia antes o algunos efectos especiales inesperados (especialmente sorprendente es el uso de la electrónica en Corredores de sombra como elemento extraño y disonante que, sin embargo, apoya y enfatiza el lirismo del piano) o el trabajo de voz (trabajo de equilibrismo imposible) de Maria Joao en Eu de Marín Ausenteime, un tema tradicional arreglado por LM.

El cuarteto lo forman:

Lucía Martínez, batería y percusión

Joao Pedro Brandrao, flauta travesera y saxo alto

Pedro Neves, piano

Carl Minnemann, contrabajo

y, como invitados, aparecen los ya citados Perico Sambeat (alto), Maria Joao (voz) y José Alberto Gómes (electrónica).

No he podido encajar aquí un video de Lucía Martínez, de manera que os remito a su página web, donde hay unos videos fabulosos de Berlín, donde está haciendo un master de jazz. Me gusta especialmente el video que lleva como pie esta frase: "CEsar LAtorre - fender rhodes and Moog Prodigy among other noisy toys MArcel KRoemker - Contrabass and a bunch of effects LUcia MArtinez - Drums and whatever she finds in her way suitable to create a rhythm (watch your heads)."

Gracias de nuevo, Sebastián.

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* La foto es de Sergio Cabanillas, tomada del blog de Tomajazz.