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VOLVER AL WAYNE SHORTER DE LOS '60

HASS - BLACHMAN, The Shortlist (Gateway Music, 2022)

Que la música de Wayne Shorter sigue vigente es obvio. Basta escuchar de dónde vienen muchos músicos de jazz actuales... y no solo saxofonistas. Personalmente, cada vez que escucho a Shorter me sorprende lo moderno que sigue siendo, incluso más avanzado que muchos músicos actuales que pretenden romper moldes. Con el mismo pensamiento, los daneses Thomas Hass (saxofonista tenor) y Thomas Blachman (percusionista) lideran un proyecto que rinde homenaje a las geniales composiciones de Shorter en la década de los 60, 

El repertorio del disco está sacado de sus discos como líder Speak No Evil (1964) y Adam's Apple (1966), y de su aportación como compositor a la banda de Miles Davis, como Nefertiti (1967) y Water Babies, que se publicó en 1976 durante el retiro de Miles y que contenía 8 temas escritos por Shorter y grabados en sesiones de estudio en 1967 y 1968. La elección de la década es una limitación temporal que es también artística y emocional, porque indudablemente el Shorter de los 60 marcó una época.


Lo primero que se pregunta uno es qué sonará. Por supuesto, hay diferencias de dicción en el saxo de Hass y el de Shorter, diferencias evidentes, pero el espíritu rompedor de la música (esto es lo interesante) sigue ahí, especialmente en el sonido crudo y real conseguido con una grabación que se realizó sin ensayos y con todos los músicos en vivo en el estudio (el cuarteto lo completan el pianista Artus Tuznik y el bajista Thomas Fonnesbæk). Hay una complicidad antigua que favorece esta especie de improvisación. En primer lugar, porque son temas con los que se han familiarizado desde que empezaron a estudiar música y, en segundo lugar, porque Hass y Blachman han tocado juntos desde los años 80. Grabaron tres horas y media de "primeras impresiones" cuyo resumen es esta Shorlist.

Vale la pena escuchar esta respetuosa reinterpretación porque, como Blachman afirma, han "abrazado las composiciones de Shorter con una atmósfera  nórdica oscura y de esa hermosa melancolía que solo se encuentra aquí en estas partes del mundo”.


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LA JOVEN SHEILA JORDAN

SHEILA JORDAN, Comes Love: Lost Session 1960 
(Capri Records, 2021)

Hace un par de años tuvimos la suerte de tener por aquí de gira a una Sheila Jordan nonagenaria que seguía siendo impresionante, tanto el brillante timbre de su voz como el resto de características que la llevaron a la cima: el color, la emoción... La última de las Grandes Vocalistas publica estos días un álbum en el que recupera una sesión de grabación realizada el 10 de junio de 1960 en los estudios Olmsted. Recuperada por Capri Records, una casa donde sigue sonando el jazz clásico incluso en sus grabaciones nuevas, esta sesión viene producida por Thomas Burn, quien, cuando le envió la música a Sheila Jordan recibió la respuesta esperada: a sus 92 años, la vocalista no recuerda qué músicos estaban aquel día en el estudio. Es una pena porque el disco suena magnífico, lleno de swing, blues y sentimiento pero, desde que Sheila comenzó a escribir letras para las melodías de Charlie Parker siendo adolescente, deben haber sido muchos los músicos que han pasado por su lado.

Dicen los biógrafos que estudió con Lennie Tristano y que el pianista le enseñó a perfeccionar sus fraseos escuchando los solos de dos saxofonistas tan distintos como Lester Young y Charlie Parker. Debió ser ahí, siendo adolescente, cuando Sheila Jordan convirtió su voz uno de los instrumentos más reconocibles del jazz. Su dicción, que acompaña a la vocalización es siempre natural, jugando las palabras como el mismo valor que las notas. En este disco podemos escucharla haciendo un divertido scat en una fugaz versión de "It Don't Mean A Thing (If It Ain't Got That Swing)" y también el fenómeno contrario, la Sheila Jordan que desgrana las baladas nota a nota como un pianista experimentado en medio de la madrugada ("These Foolish Things", "Don't Explain"). ¿Qué decir de la emotiva "I 'm The Girl" que abre el disco?

Aunque a mí, personalmente, me provocan más adicción los temas uptempo como "I'll Take Romance" o "They Can't Take That Away From Me", Comes Love está lleno de  standards inolvidables, 11 en total, interpretados son madurez, energía y sinceridad, sin artificios, en una colección de apenas 34 minutos que son una joya, un disco chispeante y adictivo que habría sido un éxito de publicarse en los 60. Se quedó archivado en un cajón de una compañía llamada Chatam Records, sí, pero, por suerte, ahora podemos disfrutarlo, además, con un sonido masterizado.

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* Más info: www.caprirecords.com

NO LO TOQUES TODO

Consejos de Monk a Steve Lacy

Transcribimos aquí esta interesante nota encontrada en varios rincones del Universo Internet.  En ella, se pueden leer algunos valiosos consejos transmitidos por Thelonius Monk a Steve Lacy, con el que tocó en esta época (1960), mucho antes de grabar con él el imprescindible Big Band and Quartet in Concert (Columbia, 1964) y antes de que Lacy formara un cuarteto en el que sólo interpretaban temas de Monk.
¿Es real documento? Según se deduce de algunas opiniones, estos consejos de Monk no son de su puño y letra sino que, al parecer, fueron transcritos por el propio Lacy, pero son igual de útiles y estimulantes, tanto para músicos como para aficionados.

Aquí les dejo el texto completo. Perdonen la traducción, víctima de mi pobre vocabulario.


ADVERTENCIAS DE T. MONK (1960)

Sólo porque no seas un batería, no significa que no tengas que mantener el tempo.
Mueve el pie y canta la melodía en tu cabeza mientras tocas.
Deja de tocar todas esas notas raras (son caca de vaca), ¡toca la melodía!
Haz que el baterista suene bien.
La discriminación es importante.
Tienes que cavar para profundizar, ¿tú cavas?
¡Todo perfecto!
Siempre sabes... (Monk >)
Debe ser siempre de noche, de otra manera no necesitarían las luces.
¡Elevemos el escenario de la banda!
Quiero evitar a los que interrumpen.
No toques la parte del piano. Yo toco eso. No me escuches. Se supone que yo estoy acompañándote a ti.
El interior de una melodía (el puente) es la parte que hace que el exterior suene bien.

No lo toques todo (o todo el tiempo); deja pasar algunas cosas. Alguna música sólo imaginada. Lo que no toques puede ser más importante que lo que toques.
Una nota puede ser pequeña como un alfiler o tan grande como el mundo. Depende de tu imaginación.
Mantente en forma. A veces un músico espera para un bolo y cuando llega, está fuera de forma y no puede hacerlo.
Cuanto estés swingeando, swingue algo más.
(¿Qué deberíamos ponernos esta noche? ¡Lo más deslumbrante posible!)
Siempre déjalos deseando más.
No suenes como alguien en un concierto, sólo estate en el escenario. Esas piezas fueron escritas sólo para tener algo que tocar, para mantener a los colegas suficientemente interesados para venir a ensayar.
¡Lo tienes! Si no quieres tocar, cuenta un chiste o baila, pero en todo caso, ¡lo tienes! (para un batería que no quería hacer un solo)
Cualquier cosa que pienses que no se puede hacer, alguien vendrá al final a hacerla. Un genio es el único semejante a sí mismo.
Intentaron hacerme odiar a la gente blanca, pero alguien siempre venía a estropearlo.