Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Queixas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Queixas. Mostrar todas las entradas

3 AZOTEAS

Fusiones en la frontera de la electrónica

Nunca he estado muy del lado de las fusiones, aunque admito que está en la esencia misma del jazz la interculturalidad, el mestizaje de los sonidos y la experimentación. El grupo gallego 3 Azoteas propone en su primer disco titulado A priori (Audia, 2011) un sonido eléctrico, sincopado, lírico pero con algunos toques de blues, elaborado con instrumentos electricos (sintetizador y bajo eléctrico) alternados con sus hermanos acústicos (piano y contrabajo) y batería. 

Sus respectivos responsables (Iago Mouriño, Pablo Pérez Sanmamed y Miguel Queixas) despliegan un repertorio de temas propios (y una versión de un preludio de Chopin) compuestos sobre la base del jazz pero con la mira puesta en otros ámbitos, desde la música clásica (en los temas más introspectivos) hasta el rock progresivo ("Estaba melhor no libro", "Turismo no planeta dos simios"). 

La versión del "Preludio en mi menor" de Chopin es una deliciosa paranoia que salta del lenguaje maquinal del sintetizador al lirismo propio del Romanticismo, para arrancarse por momentos con notas de blues que lo enriquecen enormemente. Por suerte, el swing está presente en la base de la mayoría de los temas (genial e intenso el tema final "A fermosura intrínseca dos ornitorrincos fosforescentes") y salva del aburrimiento a algún que otro corte. 

El resultado en la mayoría de los temas es una música introspectiva y lírica, a menudo más cerca de Keith Jarret que de Joe Zawinul, no tan electrónico como hacía sospechar el arranque del disco, y demostrando que se puede tocar el teclado electrónico con sensibilidad, como el Bill Evans de los 70, cuando grabó con el Fender Rhodes sin perder su estilo. El mejor ejemplo es "Iria". A pesar de todo, cada vez que oigo este tipo de experimentos realizados desde el punto de vista del jazz no puedo evitar recordar la anécdota que ya contamos sobre la primera vez que Herbie Hancock tocó un piano eléctrico.


JAZZ vol. 3

Músicos, a la palestra

Debería bastar con citar que el Conservatorio Superior de Música de La Coruña tiene una Departamento de Jazz para explicar por qué Galicia viene siendo un magnífico semillero de músicos de jazz. Nombremos a pianistas como Iago Mejuto o Abe Rabadé, consagrados, bajistas versátiles como Paco Charlín, el guitarrista Pepe Evangelista o la percusionista Lucía Martínez, de quien ya hemos hablado aquí.

De esta especialidad del conservatorio acaba de aparecer un CD titulado Jazz volume III, grabado en La Coruña el 17 de abril de 2009, con un quinteto formado por Ricardo Costa (trompeta, fiscorno), José Manuel Rodríguez (saxo tenor), Jacobo de Miguel (piano), Gustavo Hernán (contrabajo) y Miguel Queixas (batería).

Todos los músicos son alumnos del Conservatorio, estatus que explicaría que, por encima de la brillante calidad de la grabación, en las versiones se prodigue más un clasicismo calcado de los intérpretes originales de los temas grabados que las improvisaciones y aportes personales de los músicos actuales, que los hay, pero menos. Esto, que podría ser un defecto más que una virtud, dice mucho de la altura de la grabación. Dejemos la improvisación para los directos.

Con todo, este disco que debería ser un trampolín para pasar de la escuela al CD, nos muestra un repertorio enorme y maduro, que comienza con Milestones de Miles Davis, con esa alegría contagiosa de la batería en 4/4 con Miguel Queixas como un Philly Joe Jones redivivo y los continuos juegos de tensión/distensión del ritmo de la composición de Miles, que la sección rítmica (piano, batería y el impecable contrabajo) lleva aquí casi al extremo. Entre temas de Coltrane (Moments notice) y Hancock (Maiden voyage) hay composiciones originales: Con tacto, del pianista y organista Iago Mouriño, una balada por y para piano; Hojas multitaladro, extraño título para un tema con un aire hard bop delicioso, compuesto por Jacobo de Miguel; y Punto de cruz, de Ricardo Costa, muy clásica. Para terminar, el quinteto aborda sin complejos Take five, el tema de Dave Brubeck Quartet, con su seductor riff de saxo en 5/4 (de ahí el título). Aquí, en formato de quinteto marca, además, un solo de trompeta y unos cambios de tempo que apuntan originalidad.

Resumiendo, mucho swing y un sonido limpio y excitante. Otro descubrimiento. Confiemos en ver a estos músicos dentro de poco liderando sus propios combos...

_________________
(*) La foto es de César Quian, y la he sacado de La Voz de Galicia.