Feliz naviJAZZ

Have Yourself a Merry Little Christmas
En Jazz, ese ruido creemos en la Navidad, ese milagro que transforma a las personas llegada esta época del año y nos devuelve la sensación de que la vida, con crisis o con telebasura, puede ser como una película de Capra, como un paseo a media mañana o como una balada de jazz. So what?
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Me suele ocurrir que, en los momentos (sea cual sea la época del año) en que me acelero, se me enreda en la cabeza "Jingle Bells". Sí, sea cual sea la época del año. Pero siempre a ritmo de jazz desde que me hice con aquel disco de Diana Krall. Hoy tengo muchas versiones sincopadas, pero quiero recomendarles para estas navidades una revisión del disco Ella Wishes You A Swinging Christmas (Verve, 1960).

Ella Fitzgerald había editado un exitoso single en 1959, "The Christmas Song", grabado con la orquesta de Russ García, de modo que en el verano de 1960 Norman Granz le produjo un álbum completo de canciones navideñas (el único que grabó Ella) con Frank De Vol como arreglista y director de orquesta. Les dejo mi tema preferido en uno de esos odiosos videos de Youtube en los que no hay video realmente pero, al menos, suena la canción, y lo dejo no sólo por la época en que estamos sino porque puede que tengan suerte y la energía de Ella  les contagie todo el año..... 
 

Y, como es tiempo de ser generosos y esta entrada me estaba sabiendo a poco, añado un christmas sonoro que es también una curiosidad. Se trata de un video de Disney en el que varios animadores interpretan "Jingle Bells" en una versión muy dixieland. Con ustedes, los Firehouse 5 + 2, un ejemplo de que el buen jazz aparece donde menos te lo esperas, como el espíritu de Navidad, que acaba llegando aunque nuestro ánimo venga deteriorado de todo un año de... Olvidémoslo. De paso, aprovecho para desearles la paz en familia que prometen estos días y una feliz entrada de año. ¡Que lo disfruten con jazz!

CONRAD HERWIG

El alter ego latino de Miles Davis

Animados por nuestra amiga Anie, lectora de Jazz, ese ruido, que trata de empujarnos irremediablemente hacia el latin jazz, nos hemos dejado embelesar por algunas de sus recomendaciones y llevamos una semana bailoteando (mentalmente) los ritmos de algunos de los músicos que nos "recetó". Ya hemos escrito en alguna entrada que el latin jazz no es nuestro estilo de jazz favorito, tampoco un tema tabú, ya que lo hemos abordado con artistas como Alfonso Medela, Buena Vista Social Club, Paquito D'Rivera... Pero Anie ha sabido encontrar un punto en medio del camino que nos separa (o nos une) en el disco de Conrad Herwig Another Kind of Blue, The Latin Side of Miles Davis (ADA Global, 2004), un homenaje a nuestro trompetista fetiche desde el punto de vista de un músico tan personal como Conrad Herwig.

El disco pertenece a una serie que Herwig comenzó con The Latin Side of John Coltrane (1998) y Que Viva Coltrane, y que continuaría con Sketches of Spain y Mas (2006), The Latin Side of Wayne Shorter (2008) y The Latin Side of Herbie Hancock (2010), grabados en directo en el Blue Note. En todos Conrad Herwig, amparado en un septeto lleno de luminarias, ofrece una potente relectura de standars en clave afrocubop. La particularidad de este álbum es que repasa tema por tema el glorioso Kind of Blue de Miles Davis (el álbum con el que inauguramos este blog en 2007), comenzando por un rabioso y caliente "So What", que es lo mejor del disco, y continuando con el resto de los temas en el mismo orden que el álbum original.

Como homenaje nos gusta porque aporta otra personalidad a las composiciones, y creo que es de lo más compacto que he oído en jazz latino, ya que reúne solidez y una gran dosis de inventiva en cada tema. Sin embargo, esta misma interminable inventiva y la profusa improvisación hace que, en algunos momentos, el oyente pierda de vista la melodía. Esto no es bueno, pero, por fortuna, ganan las interpretaciones individuales de los músicos y la forma en que suenan juntos. Destacaría el diálogo con la trompeta de Mike Rodriguez en "Freddie Freeloader" y el solo de flauta de Mario Rivera en "All Blues".

Herwig en el Festival de Jazz de San Javier, 2007 (fotografía de Goio Villanueva)

El trombonista Conrad Herwig (Nueva York, 1959) comenzó tocando con Clark Terry para después formar parte del sexteto de Joe Henderson (lo citamos en la entrada sobre Porgy & Bess), en el Joe Lovano Nonet y como director musical y arreglista de la Mingus Big Band. Su faceta latina le viene de sus trabajos junto al pianista Eddie Palmieri, al saxofonista Paquito D'Rivera y al trompetista Randy Brecker.  Ha sido votado tres veces Mejor Trombonista de Jazz en la encuesta a los críticos de la revista Downbeat.

En el video que sigue se puede oír "Freddie Freeloader" a cargo del combo de Herwig en el Blue Note. La diferencia con el álbum es que aquí aparece como invitado Joe Lovano y acapara buena parte del protagonismo:


El septeto del álbum:
Conrad Herwig, trombón
Mike Rodríguez, trompeta
Mario Rivera, saxo, flauta 
Robby Ameen, batería
Edsel Gómez, piano
Luques Curtis, contrabajo
Pedro Martínez, percusión
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* Web oficial: www.conradherwig.com
** La fotografía es de Goio Villanueva (http://musicgrafias.blogspot.com).
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ANITA O`DAY

Vida de una (indestructible) cantante de jazz

El documental, dirigido por Robbie Cavolina y Ian McCrudden, comienza con esta frase: "Sus experiencias personales incluyen la violación, el aborto, la cárcel, la adicción a la heroína...", a lo que la protagonista responde: "Así es como fueron las cosas." Poco alentador pero (desgraciadamente) típico en una figura del jazz de los 30, 40, 50... ¿Para qué concretar? Anita O`Day, como muchos otros genios, poseía un don y una maldición. La maldición, la mayor parte de las veces, consiste en relacionarse con las personas inadecuadas. El don, más interesante, es su capacidad para improvisar (se decía que le gustaba incluir cualquier ruido del club en sus canciones) y su forma particular de cantar, provocada por una amigdalectomía en la que le extirparon la campanilla por error, lo que, en sus propias palabras, la obligaba a cantar en corcheas y a sacudir la cabeza cuando quería producir un vibrato. Con don o con obstáculos, lo cierto es que Anita O'Day vivió y cantó hasta los 86 años y que, puestos a escoger, sería la nuestra única cantante blanca en el podio de las grandes cantantes de jazz.

Ser una cantante blanca en una orquesta de los años 40 no era fácil ni en Nueva York ni en los clubs de la América profunda. El documental revisa una impresionante versión de "Let Me Off Uptown" en la que Anita canta con Roy Eldridge, por entonces trompetista de la orquesta de Krupa. Aparte del valor musical, está el anecdótico. Ambos (Roy más) se jugaban la vida, literalmente, al cantar juntos ante un público que tardaría décadas aún en aceptar la integración. Pero ambos eran estrellas en ascenso y al público les encantaba. Este video es la prueba, hay un corte (probablemente censura) en el minuto 0:53 que salta el diálogo entre la cantante blanca y el trompetista negro, cuya transcripción pueden leer en este enlace.


Cuenta también Anita en el documental que, después de haber pasado por la orquesta de Gene Krupa, la de Stan Kenton parecía un mundo aparte. Cuando había un descanso, los músicos de Kenton, en lugar de desaparecer para beber o drogarse, descansaban o comían, ¡incluso leían libros!, añade. Le quedarían muchas cosas por ver. Su ingreso en la cárcel por consumir drogas, al contrario de llevarla al fondo, le permitió, en sus palabras, conocer otro tipo de gente y tener otro punto de vista sobre la vida.

Pero la vida de Anita O'Day está por encima de las circunstancias y de las décadas, ya que abarca desde los años 40 hasta su última grabación con 86 años, Indestructible (Kayo Stereophonics, 2006). No, la vida de Anita O'Day está caracterizada por la misma improvisación con que interpretaba sus temas. Con improvisación y un absoluto dominio de la voz, es considerada por muchos músicos como uno más de ellos, una auténtica instrumentista. En el documental aparece interpretando un tema llamado "Four Brothers" que originalmente fue escrito para cuatro saxofones. Anita interpreta la melodía sustituyendo a uno de ellos y los otros tres se encargan de las armonías. Es, naturalmente, un tema sin letra, en el que ella hace scat llevando la nota por caminos que sólo un instrumentos podría recorrer.

En palabras de Leonard Feather, "hay cuatro elementos que definen una gran interpretación de vocal en el jazz. El primero es la calidad tonal (el tono y el sonido de la voz), otro es el fraseo (el grado que posee o no de sentimiento de jazz), el tercero sería la elección de los músicos y el último es la elección del material."  Ella tenía, además de estos elementos, otra faceta, la más amada de Anita, su capacidad para dar vida a las letras de sus canciones, de manera que uno parece escucharlas por primera vez y, por primera vez, gritar "Ah, es de esto de lo que va la canción". Johnny Mandel aparece en el video para decir que "no se trata de las notas, no se trata de los efectos, se trata de meterse en la canción y darle vida" y ella lo consigue. Bill Holman añade que en cierta ocasión Anita O'Day, el prodigio rítmico, la cantante-instrumentista, la gran improvisadora, se definió a sí misma de esta manera: "No soy una cantante, soy una estilista de canciones".

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* Más info sobre el documental: www.imdb.com/title/tt0843838

INTRODUCING... FELIX ROSSY

Camino por delante

Según James Gavin en su libro Deep in a Dream, "lo caliente y lo frío se iban combinando en el modo de tocar de Chet Baker. Quería conseguir los tonos nítidos y sin trémolos y la reserva emocional de [Paul] Desmond y Miles Davis". Esto ocurría en 1951, cuando un Chet de 21 años rondaba los clubs negros de San Francisco buscando su propia identidad. Félix Rossy, a sus 17 años, parece haber dibujado este equilibrio en su forma de tocar la trompeta. Su preferencia por los temas de tempo medio, las baladas y un sonido limpio y sin estridencias lo colocan al lado de (no es que me gusten las comparaciones, disculpen los puristas) Chet Baker o de nuestro preferido (aunque camine a menudo al filo del crossover) Chris Botti

Citábamos al joven trompetista cuando apareció en uno de los temas del disco Wicca, firmado por su padre, el baterista (pianista cuando es líder) Jorge Rossy, y casi lo habíamos olvidado cuando hace unos días nos encontramos su nombre en la portada de la revista Más Jazz. Ahora, recién acabamos de escuchar su disco de debut, Introducing Félix Rossy (Fresh Sound New Talent, 2011) buscamos información en su Myspace y descubrimos que, aparte de grabar el álbum en Nueva York, ha recorrido festivales (Terrassa con 13 años) y escenarios (abajo dejamos un video en el Jamboree). No es extraño, teniendo un padre músico, que se haya codeado (hay testimonios gráficos) con luminarias de la talla de Brad Meldhau, Perico Sambeat...

Pero lo que más sorprende de Félix Rossy no es su edad sino su sonido. Fresco, sin complejos pero también sin prisas, tiene un algo de Lee Morgan y un algo del primer Miles ("Three on One"), el swing contenido de la Costa Oeste ("You're Driving Me Crazy") y un aire que nos remite a finales de los 50 o principio de los 60 ("A Dandy Line", el tema que cierra el disco y el único elegido por Félix, que admite que fue Mike Kanan quien eligió el repertorio).

Todo esto se puede ver en directo. En el álbum, su predilección por los temas de tempo medio o las baladas hacen sospechar una imitación de Chet Baker ("Stella by Starlight") que desaparece cuando comprobamos la autoridad con la que lleva el tema y percibimos que no hay nada de su laconismo en la forma de tocar de Félix Rossy sino sólo un inteligente desinterés por la estridencia. Otros temas como "All The Things You Are" confirman el valor de esa afirmación suya de que aprendió a tocar antes de a leer música, de que su padre le enseñó a tocar y a oír, a guiarse por su instinto. 

Sólo nos queda añadir que estamos expectantes por disfrutar del camino que tiene por delante. Su evolución se puede apreciar musical y visualmente gracias a Youtube, donde encontrarán videos de Rossy desde los 12 años hasta ahora, pero lo que nos dará en el futuro sólo lo sabe él. Y su instinto.


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