MAURI SANCHIS' MODERN ORGAN TRIO

Nuevos lenguajes del viejo Hammond B3
(+entrevista a Mauri Sanchis)

What Did You Expect? (BHM, 2011) es la materialización en CD de lo que vimos y oímos hacer a Mauri Sanchis en directo este otoño pasado. En la época de los sintetizadores y de los loops informatizados, este organista de Alcoy no sólo reivindica el sonido del Hammond B3 sino que se propone darle una vuelta de tuerca al instrumento con un formato original, muy diferente al sonido de su Superband: el trío (órgano/guitarra/batería), un formato que resulta innovador y flexible, ya que permite sentir los instrumentos más cerca, con más fuerza y más nitidez, poniendo en valor cada nota y dando lugar a más solos de lo que una gran banda permitiría. Lo ha bautizado como Mauri Sanchis' Modern Organ Trio.

En este sentido, el acierto a la hora de la elección de los músicos es determinante: Blas Fernández está en la batería, íntimo o delirantemente potente cuando es necesario; el guitarrista Razl, a quien el sonido directo no favoreció cuando lo oímos por primera vez, sigue deleitándonos con sus desvaríos e improvisaciones, en ocasiones mimetizándose con el sonido del Hammond hasta hacer que ambos instrumentos "hablen" el mismo idioma. "As for me" es un buen ejemplo:


Porque de eso es de lo que se trata, de música para la improvisación desde una nueva perspectiva, nuevos grooves con ese soul del vibrato que hace tan distinguible al Hammond ("Whysky Bob", "Nightmare") y poderosas baladas en las que la fuerza (contenida) del teclista impresiona por su sensibilidad ("In a Blue Mood" o "Lowdown", que recuerda irremediablemente a las baladas de su primer álbum, Less is More).


What Did You Expect? confirma lo que ya sabíamos, que Mauri Sanchis es un maestro del Hammond y un compositor inspirado, méritos que amplía con el abanico de sonidos inéditos de este álbum; también sirve de advertencia: si Mauri Sanchis sigue recorriendo los escenarios de Europa a este ritmo corremos el riesgo de que el mejor organista de jazz fusión europeo pase desapercibido en su país, y esto es algo a lo que tenemos tendencia en España.


Conversamos con Mauri Sanchis para desvelar los entresijos del disco.


EL HAMMOND ÍNTIMO
Entrevista a Mauri Sanchis

Jazz, ese ruido: Has grabado con grandes músicos como Randy Brecker, Bill Evans, Dean Brown... Tu nuevo álbum What did you expect? prescinde de las colaboraciones y se centra en la estructura íntima del trío. ¿Por qué?

Mauri Sanchis: Es lo que me pedía el cuerpo, simplemente. Mi último disco, Groove Words fue un disco con un montón de pistas por tema. Sólo en mi rol como instrumentista había varias partes de órgano, diferentes pianos eléctricos, clavinet y Moog. Aparte de lo mío, diferentes guitarras, muchas voces y metales, etc…Fue un disco planteado en plan super-producción. El resultado fue muy gratificante para mí tanto en estudio como en directo. Sin embargo, estar en un escenario con 10 personas más condiciona absolutamente la libertad de los temas ya que ha de estar todo “relativamente” cerrado para que nadie se pierda. El trío es algo absolutamente opuesto a eso y me apetecía mucho el desorden después de algo tan organizado.

J,ER: Aparte de esto, ¿qué tiene de innovador tu nuevo disco?

MS: Me gustaría pensar que es innovador dentro del mundo Hammond en cuanto al concepto de producción/composición, algo que afecta al sonido de forma contundente. Creo conocer bastante el panorama Hammond a nivel internacional y la mayoría de proyectos derivan a 2 estilos. Unos hacia el standard de Jazz con influencias básicamente de Jimmy Smith y otros hacia el funk de órgano incluso con estética de los 60. Salvo genios como Medeski, Martin & Wood, no suele haber mucha innovación o, si la hay, ni los sellos les hacen caso ni ellos mismos se mueven por redes sociales ni blogs especializados porque entonces los conocería, claro. Además, creo que los propios amantes del sonido Hammond están de alguna manera anclados en esos sonidos y se abren poco a nuevas tendencias. Espero que este disco sea una excepción.

J,ER: Escribes los temas. Cuando suenan en directo y los ves crecer, ¿hasta dónde permites que llegue la improvisación? y, sobre todo, ¿qué parte del músico de directo hay en el compositor?

MS: El grado de improvisación en nuestro caso depende mucho del estado de ánimo en que nos encontremos y cómo veamos al público. No cierro puertas a nada. Recuerdo un concierto en una asociación cultural para 500 chavales, todo humo y ambiente, donde hicimos y deshicimos todos los temas y salió chulísimo. En otros conciertos, la improvisación se centra en los solos pero nos mantenemos firmes en la estructura del tema. Hay que estar abierto a lo que pida la noche. Y, desde luego, en este disco hay más del Mauri de directo que en cualquier otro disco. Pero en ese sentido, sigue siendo un disco de estudio. En directo, a veces, hay temas de 4 minutos, que acaban durando 12. Eso no tiene sentido en un disco a no ser que sea un concierto, claro.


J,ER: En directo te hemos visto el fantástico XK3, un Hammond pequeño y con un sonido espectacular. ¿Qué órganos has usado en esta grabación?

MS: Grabo siempre con mis viejos B3 y Leslie 122 hasta que pueda hacerme con el nuevo B3 con Leslie 122xb, que es lo mismo pero con tecnología digital.

J,ER: Me han gustado tus músicos. Blas Fernández a la batería es una máquina del ritmo y Razl literalmente hace "hablar" a la guitarra.. ¿Dónde los encontraste?

MS: Con Blas llevo desde 2005. El técnico con el que estaba preparando mi disco Good Vibes!!! me habló de él y contacté en seguida. Desde entonces hemos sacado 3 discos y un DVD y no podemos dejar pasar una semana sin hablar una o dos veces por teléfono. Blas es de Bilbao y yo de Alcoy así que es la manera en la que nos podemos comunicar mejor. Es imprescindible para mí. Tiene un groove imperturbable y una personalidad que cualquiera quisiera para su proyecto.
A Razl lo conocí por Internet. Por myspace para ser exactos. Cuando contactó conmigo y me envió su disco Rotonova me pareció que era el guitarrista más interesante de España. Su capacidad creativa y rítmica está, en mi opinión, a nivel internacional, algo que demuestran las críticas que reciben sus discos en USA. Después, a nivel personal, creo que jamás he conocido a nadie tan diferente a mí con el que pueda llevarme tan bien en lo musical y personal. Es algo a estudiar…cuando comentamos los gustos de cada uno nos sorprendemos de ver cómo hemos encontrado un punto en común con esta música y lo bien que nos llevamos en la carretera donde hemos compartido muchísimas horas juntos.

J,ER: Desde el festival de San Javier al de Pori en Finlandia, te has recorrido Europa tocando. También Estados Unidos. ¿Qué proyectos tienes en directo para este año?

MS: Lo de Pori fue una experiencia maravillosa pero la verdad es que no hemos hecho nada más fuera de España. Lo de USA fue cuando era muy joven, tanto que ya casi ni lo recuerdo. Uno de los principales alicientes de un proyecto es poder llevarlo fuera pero, en mi opinión, es algo que no se ha de hacer de cualquier manera. Muchos músicos aceptan tocar en cualquier condición solo por salir de aquí. Hasta la fecha yo no he querido hacerlo. Es posible que vayamos a Alemania y Suiza con el sello (BHM) y también hemos hablado de ir a Argentina, Uruguay y Chile con Blue Art pero ahora mismo son más sueños que otra cosa.

J,ER: Finalmente, ahora que el disco está en las tiendas, ¿algún nuevo proyecto ya en mente?

MS: Estoy trabajando ya en directo con un proyecto llamado Íntimo donde pretendo reinventar mis temas y llevarlos a un terreno más acústico pero entre unas cosas y otras aún no le he dedicado el tiempo necesario. En este momento estoy centrado en el trío, que ha recibido tanto en directo como con el disco unas críticas magníficas que no esperaba, la verdad. Además, tenemos grabados un par de conciertos en lo que será el próximo CD+DVD así que no tengo demasiada prisa y con la dichosa crisis, menos aún.

El disco, publicado por BHM/Indigo Records (Tok Tok Tok, Fred Wesley, Metro) sale a la venta ya y se presenta en directo el 2 de Julio en el Festival Caixa Penedés Vijazz compartiendo cartel con Branford Marsalis, Tower of Power, Terence Blanchard, Bill Evans + Randy Brecker + Medeski, Martin & Wood.
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* Página oficial: www.maurisanchis.com

AVENTURAS SONORAS EN COPENHAGUE

El Aura de Miles Davis

Todos los caminos del jazz terminan devolviéndome, tarde o temprano, a Miles Davis. Siempre que “regreso” de algún experimento o de algún músico nuevo o cuando quiero escuchar algún sonido concreto, mis dedos repasan la discoteca y terminan, indefectiblemente, deteniéndose en Miles. Supongo que todos tenemos un músico de confianza al que volver. Lo paradójico es que casi siempre el dedo termina deteniéndose en alguno de esos discos malditos de su etapa electrónica, quizás porque los he escuchado menos o porque (por ese mismo motivo) encierran más misterios.

Aura (1989) es el último disco que grabó Miles para Columbia y también uno de los más raros. El leitmotiv del disco es una melodía basada en su nombre: el compositor danés Palle Mikkelborg asignó a cada letra del alfabeto una nota cromática y usó la sucesión M-I-L-E-S-D-A-V-I-S para crear una escala de diez notas que dio lugar a la melodía principal del disco (“Red”) en torno a la que giran todos los demás temas, y a partir de ahí... Ian Carr, trompetista y biógrafo de Miles lo explica así (*):
Mikkelborg derivó una escala del motivo, que empezaba en el do una octava superior al do medio y descendía a si, la sol sostenido, fa sostenido, mi, re sostenido y do. Con ese motivo y esa escala como principales elementos, compuso la pieza Aura.

Palle Mikkelborg

Mikkelborg lo compuso inspirándose "en el aura musical de Miles" (sic) para celebrar la concesión a éste del premio Sonning, que hasta entonces sólo habían recibido músicos clásicos: Stravinsky, Bernstein, Olivier Messiaen e Isaac Stern. Miles debía trasladarse a Dinamarca en diciembre de 1984 para recibir el premio y oiría este concierto en su honor, compuesto por ocho movimientos que se correspondían con los colores del espectro cromático: “White”, “Green” (quizás el homenaje a Miles más evidente, también a Gil Evans), “Orange”, “Blue”... que no son sino variaciones del tema principal, “Red”. Miles participó en el último tema (“Violet”), un blues, esa forma musical que salvó alguno de sus últimos discos. Tocó improvisando tras haber ensayado un día y medio con la Danish Radio Big Band, dirigida por Palle Mikkelborg, en la que estaban músicos de renombre como el bajista Niels-Henning Ørsted-Pedersen.

Después del concierto, Miles pidió repetir el último movimiento. Alargó su solo. Se encontraba a gusto con aquella música, mezcla de sinfonía clásica, rock sinfónico y jazz-fusión, un extraño experimento de complicados y cambiantes ritmos que le daba carta blanca para desarrollar nuevas ideas. John Scofield, a quien Mikkelborg había traído por su peso en la carrera de Miles, improvisó durante los aplausos un fragmento de “Jean Pierre”, la sección rítmica se unió y el concierto continuó inesperadamente. El compositor danés había hecho unos arreglos de “Time After Time”, el tema de Cindy Lauper que Miles tocaba por aquellos días, se lo hizo saber y el concierto se alargó para deleite de los presentes. Había nacido una amistad.

De vuelta a Nueva York, donde ultimaba la grabación de You’re Under Arrest, Miles continuó pensando en Aura. Quería intervenir en todos los temas, no sólo en “Violet”. No había grabado con ninguna big band desde los tiempos con Gil Evans. Una noche de enero de 1985 llamó a Mikkelborg a las tres de la mañana. Quería saber cuánto tardarían en grabar un disco con sus temas.

Miles volvió a Copenhague para grabar entre el 31 de enero y el 4 de febrero. Durante los ensayos, Aura fue sufriendo una mutación davisiana. Mikkelborg tuvo que simplificar unos elementos y eliminar otros para que la trompeta de Miles entrara en cada tema, que al final fueron 10: se añadió un intro y un nuevo movimiento llamado “Electric Red”. Según describe el danés, a quien el trompetista pidió que produjera el disco, Miles tocaba por intuición, una intuición “poderosa y abarcadora”. También influyó en los músicos, pues se llevó a su sobrino Vincent Wilburn (ahora su asistente y batería habitual) y a John McLaughlin, que estaba en aquellos días en Copenhague y que hace una brillante y personal (no se molestó en mirar la partitura) aparición en el “Intro”.

Aura, en resumidas cuentas, es una obra sinfónica inusual, conceptual en base a que Mikkelborg trató de captar en ella el aura musical de Miles, el concepto global de su carrera, siempre en movimiento, siempre a un paso de alcanzar la meta, pero también en base a que Miles se sumergió en ella con todo, como si hubiera encontrado en esta obra un vehículo para expresar lo que siempre había querido demostrar y quisiera que ésta, una de sus últimas grabaciones, fuera un manifiesto para el que antes (pensaba él) le habían faltado palabras. De cualquier forma, es un disco brillante entre sus últimas anodinas grabaciones, y merece la fama que no ha tenido: Aura es un homenaje con invitado de lujo, con gozosas referencias a Kind of Blue, Sketches of Spain, Bitches Brew..., una delicia danesa que hay que descubrir y saborear como entendidos en buen vino. Lo mejor, a mi entender, el delicado maridaje entre Miles Davis y Niels-Henning Ørsted-Pedersen en “Green”. 
 
Desgraciadamente, a causa de las dificultades que Columbia puso para editar el disco, Miles rompió un contrato que le había mantenido fiel a esa casa durante treinta años. Su siguiente disco fue con Warner.




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* Ian Carr: Miles Davis, la biografía definitiva (RBA).

** Foto de Palle Mikkelborg por Jan Persson.

*** En Youtube está colgado el documental danés Days with Miles Davis sobre esta historia: 
http://www.youtube.com/results?search_query=miles+davis+aura&aq=f



PERSPECTIVA HISTÓRICA Y PAYASOS DE CIRCO

ACORDES Y DESACUERDOS (XI)

Que las cosas se ven desde otro punto de vista con el paso del tiempo es algo que nadie duda. La otra noche, releyendo con placer las opiniones de Rex Harris y Brian Rust en su libro Recorded Jazz: A Critical Guide publicado en 1958 y escrito un año antes, me di cuenta por primera vez de ausencias notables en su índice. En primer lugar, eché de menos a Sonny Rollins. De acuerdo, Rollins estaba comenzando a grabar como líder y había editado su Saxophone Colossus el año anterior, y puede que a los blancos acantilados del Reino Unido no hubiera llegado aún el álbum y que estos tipos no lo conocieran...

Pero en el libro hay ausencias más escandalosas, como el hecho de que no aparezca Miles Davis, que había comenzado a destacar diez años antes tocando con Charlie Parker y a estas alturas (1957) había grabado ya su Birth of the Cool (1949). También habían salido a la venta entre 1955-1956 los cuatro discos de las maratonianas sesiones que realizó para amortizar su contrato con Prestige... 

Si esto fuera poco, imaginemos que en esta guía de 1958 tampoco están Charlie Parker ni Charlie Christian ni Charlie Mingus ni otros muchos nombres capitales del jazz que no se llamaban Charlie. La única explicación plausible es que estos británicos veían el jazz desde una discoteca y con una perspectiva histórica muy diferentes a las nuestras. La mitad de los nombres que aparecen en el libro son desconocidos para la mayoría de los aficionados actuales. Si Harris y Rust hubieran adivinado el peso que Miles, Rollins o Bird iban a tener en el jazz posterior... Claro que, en este y otros sentidos, siempre habrá acordes y desacuerdos. Pongámonos en perspectiva y adoptemos otro punto de vista:

¿Quién no pagaría hoy en día un viaje en el tiempo para ver a la Original Dixieland Jass Band? Pues bien, en 1919, la banda de Nick La Rocca visitó Europa. Tocaron en el Palacio de Buckingham. Interpretaron "Tiger Rag". Dicen que el rey Jorge rió como si estuviera frente a una actuación de circo. Seguramente, murió sin saber la suerte que había tenido.

En el siguiente video un aficionado pincha el disco de la ODJB "Tiger Rag" en una auténtica Victrola de 1922.