DE GRANDEZAS Y CARENCIAS

ACORDES Y DESACUERDOS (X)


Grandes opiniones y pequeñas reflexiones (a veces, cargadas de alcohol, según parece) de músicos grandes y no tan grandes:

I.
Dicen que Miles Davis afirmó: "Para ser alguien en la vida, un negro tienen que ser boxeador o músico de jazz."

II.
Eric Mingus, hijo de Charles: “Para boxear, hay que combinar conocimientos y, al mismo tiempo, hay mucha improvisación en juego. El boxeo es una buena metáfora de la lucha cotidiana en este arte. Lamentablemente, esta cualidad es cada vez más rara en el jazz actual…" 
(Die Presse, via lanacion.com.ar)
 

III.
Sammy Davis Jr en declaraciones a Down Beat: “Para mí, existe un elemento de tristeza en el jazz. Chet Baker, por ejemplo, lo tiene."






IV.
Parece históricamente comprobado que la primera grabación de jazz corrió a cargo de la Original Dixieland Jass Band el 26 de febrero de 1917. Lo anecdótico es que lo que grabaron fue una versión de "Livery Stable Blues" que no es más que un tema acelerado, escasamente musical y lleno de ruidos de animales, un "numerito" más cercano al vodevil que al jazz.
 
V.
Zelda Sayre Fitzgerald a Ernest Hemingway: “Ernest, ¿no crees que Al Jolson es más grande que Jesús?"
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MODERN MONEY MECHANICS

De nuevo Pin y Athanasopoulos

Modern Money Mechanics (Free Code, 2010) es el segundo trabajo como cuarteto del guitarrista Marcos Pin y del saxofonista Thanos Athanasopoulos después de Knock Before (2009), un álbum en el que ya definían su preferencia por un hardbop inspirado y sin complejos. Lo novedoso de este disco es el mensaje que los músicos quieren transmitir en los temas, según cuenta Athanasopoulos en las notas del disco. "El arte debería tener un rol social", asegura, y reniega de limitarse a hacer una lista de interpretaciones planas y narcisistas. En este sentido, una música instrumental como ésta sólo puede inspirar en espíritu o a través de los títulos. El primer tema se llama "Ken Saro Wiwa". Ken Saro Wiwa fue candidato al Nobel de literatura y un destacado activista medioambiental asesinado por la dictadura nigeriana. De las muchas conversaciones (entre cervezas y más cervezas) que admite el saxofonista haber mantenido con el grupo en los ratos perdidos de ir de bolo en bolo, surgen varios temas improvisados a partir de ideas libres y compromiso personal: "Don't Drink The Black Water" (inspirado en industria armamentística), "Unlike a Rolling Stone" (dedicado a la Madre Tierra, sic), y dos dedicados a la desaceleración económica: "Modern Money Mechanics" y "Bankers Suite (Burned Nicely...)", experimentos cercanos al free a los que sólo se les puede achacar su brevedad, en torno a un minuto por tema.


El resto es hardbop sin complicaciones, estimulante y muy en la línea de Dexter Gordon en los 60, a quien recuerda inevitablemente Athanasopoulos cuando compone y toca en "Gordon Bleu" y en "She Wakes Up and Smiles". Otro de mis temas preferidos (éste compuesto por Marcos Pin) es "Bagheera's Dilemma", por su swing elegante y su fondo con regusto exótico.

Finalmente, destacaría la manera en que se compenetran los cuatro músicos y la portada, diseño de Encarta Digital, a la altura de la del disco anterior, que recordaba a Saul Bass. Esta recuerda a los diseños de la Bauhaus y a la peculiar tipografía creada por este grupo. De hecho, se inspira en uno de sus diseños, el cartel de la exposición de Weimar en 1923, restaurando varias formas geométricas para convertirlas en los instrumentos del cuarteto.

Como anteriormente, el contrabajista Paco Charlín y L.A.R. Legido a la batería completan el cuarteto.
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* Foto de Iria Lis.

SONNY ROLLINS vs. SONNY ROLLINS

SONNY ROLLINS, The Bridge (RCA, 1968)

El crítico más feroz con la música de Sonny Rollins fue siempre él mismo. Parece que esta (angustiosa) capacidad de autocrítica provocó el más sonado de sus retiros, el que lo mantuvo lejos de los estudios y de los escenarios desde 1959 hasta la publicación de The Bridge, grabado en tres sesiones el 30 de enero y el 13-14 de febrero de 1962. Sonny manifestó que la inspiración para este disco (en el que sólo había dos temas originales: "The Bridge" y "John S") se la proporcionaron el río Hudson y el tráfico de Nueva York, ambos con su constante y rítmica fluidez. Esta explicación valida la controvertida leyenda de que durante este periodo de retiro el saxofonista ensayaba de noche, solo, en el puente de Williamsburg.
Esta es la parte fiable, avalada por las notas de George Avakian en la contraportada del LP reeditado por RCA en 1968 (edición a la que corresponde la portada que se ve más arriba), la de la romántica imagen de Rollins recortada a medianoche en el puente que une Brooklyn y Manhattan.  La anécdota ha trascendido al paso del tiempo y aparece incluso en un episodio de Los Simpsons. La versión controvertida es la que afirma que Rollins se vio obligado a hacerlo porque los vecinos se hartaron de escucharlo día y noche (otros sostienen que lo hizo para evitar a su madre la audición de sus intensas prácticas). Sea cual sea la verdad, lo cierto es que este cinematográfico puente nos dejó uno de los discos capitales de Sonny Rollins, aunque parte de su valor resida en la historia que lleva detrás.


Hablemos del disco.  En 1958 Sonny Rollins venía de triunfar con su trío sin piano, de grabar con Max Roach y Oscar Pettiford Freedom Suite y aún tuvo tiempo de grabar otros álbumes para el sello Contemporary entre los que se incluye Sonny Rollins and Contemporary Leaders, con Victor Feldman, Hampton Hawes, Barney Kessel, Leroy Vinnegar y Shelly Manne. Estaba en la cresta de la ola. Era el saxofonista que marcaba la vanguardia. En 1959 llegó Ornette Coleman y grabó su Biblia sobre las nuevas formas del jazz futuro. A Sonny le entró un ataque de inseguridad. De repente, dejó de confiar en sus propias facultades para crear y seguir yendo por delante.

El resultado fue el primero de sus famosos retiros, la anécdota del puente de Brooklyn y seis temas a la altura del tenor de Saxophone Colossus, dos de ellos originales, y una nueva formación en la que destacaba el guitarrista Jim Hall. La guitarra en un cuarteto de saxofón imprime un carácter fresco y fluido a los temas, un sonido cercano al directo, y esto resultaba innovador. La sección rítmica la componían Bob Cranshaw al bajo y Harry Saunders a la batería. Sonny está majestuoso y seguro, muy en su línea pero con las pilas recargadas, consciente de que muchas veces en el jazz el ritmo es el que manda. 

Los temas no originales del disco son "Without a Song", "Where Are You?", el standard de Cole Porter "You Do Something to Me" y "God Bless the Child", uno de las dos únicas canciones que compuso Billie Holiday.

No sé si este pequeño documental arroja luz o sombra sobre la leyenda del disco. Sonny habla sobre aquella búsqueda y sobre los resultados, y podemos escucharlo tocando brevemente The Bridge en directo, mucho más acelerado que en el disco, un álbum que merece un lugar en todas las discotecas. No en vano, fue un éxito de ventas para Rollins en su (primer) regreso.

GUILLERMO CALLIERO

Barcelona hora cero

Dos síntomas son comunes a casi todos los músicos de jazz argentinos. El primero, es una tendencia casi unánime hacia la fusión con el tango. El segundo es una latente falta de swing que deriva en lirismo. Ninguno de los dos síntomas debe ser considerado como una enfermedad, porque se manifiestan más bien como una maravillosa singularidad.

Con este álbum, Barcelona hora cero de Guillermo Calliero (San Jorge, Argentina, 1973), seguimos explorando el catálogo de Ayva Musica, un sello que  combina un catálogo de artistas muy personales con discos muy bien presentados (buenas fotografías, excelente sonido, sobrecubierta de cartón...). Calliero lleva años rondando los escenarios junto a gente de la talla de Perico Sambeat, Paquito D'Rivera o José Reinoso, que ha producido y arreglado este álbum, y presenta aquí una valiente colección de temas a caballo entre el hardbop, las baladas con aire de candombe y el tango.

El mejor arma de Calliero es el punto medio. Un buen ejemplo es el tema "Bilhete" de Ivan Lins, que abre el álbum. En él se marca el canon que gobierna todo el disco: ambientes cálidos y melódicos en los que la trompeta de Calliero se mueve con comodidad, con la tonalidad contenida de un Miles Davis de la época modal y siempre a medio gas, como Chet, sabiendo cómo caminar al filo sin romper el delicado tapiz que crea en cada tema.

El tema de Astor Piazzolla "Buenos Aires Hora Cero" parece ser la base conceptual del álbum. Sobre el particular ambiente que imponen la batería con su redoble y el piano, hay un interesante diálogo entre el bandoneón (Marcelo Mercadante) y la trompeta con sordina. Esta simbiosis enlaza con "Barcelona Hora Cero", tema firmado por Reinoso en el que el co-protagonismo del bandoneón es reemplazado por el saxo tenor (Enrique Oliver) sin perder el ambiente dramático y sugestivo del tema de Piazzolla. Sin embargo, el tema más inspirado, donde Calliero sobresale con nota, es "Por una cabeza", el tema de Gardel. Aquí suena como si Chet Baker interpretara un tango. Es sencillo y emotivo, sin parafernalias ni trucos, a medio tono como Chet, pero con la inspiración de la tierra, que es algo que nunca hay que perder. Brillante. El bandoneón, una vez más, eleva el tono del tema.

Los músicos del disco son: Guillermo Calliero (trompeta), José Reinoso (piano, arreglos), Enrique Oliver (saxo alto), Marcelo Mercadante (bandoneón), Perico Sambeat (saxo alto en "La arenosa"), Martín Laportilla (bajo, muy natural a pesar de ser eléctrico), Horacio Fumero (bajo acústico en "Bilhete" y "La nochera"), Juan R. Berbín y Dani Domínguez (batería), Juan San Martín (tambor piano).

Así suena "Por una cabeza":


Y como no era este un video muy entretenido, dejo aquí otro más antiguo. Lamento desconocer los músicos y el sitio.

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* Guillermo Calliero en mySpace: click aquí
** Ayva Musica: click aquí