PERO HERMOSO

Un libro de jazz



But beautiful fue compuesta en 1947 por Jimmy Van Heusen con letra de Johnny Burke para la película Road to Rio de Norman Z. McLeod. Luego lo cantó Billie Holiday y Freddie Hubbard lo incluyó en su Open Sesame. Pero, además de un estándar, But beautiful es también el título de un libro que todos los aficionados al jazz conocen y aman.





Geoff Dyer admite que quiso hacer un ensayo cuando comenzó su libro de ficción Pero hermoso (Jonathan Cape Ltd., Londres; en España, editado por Amaranto). Porque, aunque no es ficción todo lo que escribe (los buenos aficionados reconocerán episodios reales de todos conocidos), lo que aquí nos trae son reflexiones e historias ficcionadas, lo que él llama "crítica imaginativa", narraciones que ocurren o saltan entre las anotaciones de un viaje de Duke Ellington en coche, esos viajes de un bolo a otro, durmiendo en el coche y componiendo sobre el primer trozo de papel que encontraba. Y de esto es de lo que se trata, de componer. Duke fue el gran compositor de la Historia Negra del siglo XX (recordemos su Black, brown and beige) y, siempre atento a cazar la inspiración cuando se presenta, anota en este relato cada recuerdo que la somnolencia del viaje le trae de otros músicos. Es (habría sido, de ser real) una gran suite de la Historia del Jazz, la gran obra de Duke en homenaje a los músicos atormentados que protagonizan las historias que el libro cuenta entre pausa y pausa del viaje de Duke y que, se suponen, son recuerdos que acuden a él...

El hilo conductor del viaje nos lleva, a la manera de los impresionistas, a distintos flashbacks en los que asistimos a tormentosos momentos como el juicio militar a Lester Young, el amor que le profesaba Billie Holiday ("Pres era el hombre más amable que había conocido, su música era como una estola alrededor de sus hombros desnudos, sin ningún peso"), que aparece fugazmente para invocar el espíritu que puebla sus canciones ("Ella había vivido mil años en las canciones que había cantado, canciones de mujeres golpeadas y de hombres a los que amaban") y recordarle que todos han pasado por la cárcel. Monk no es menos. Su capítulo es pura paranoia. Su comportamiento, su arresto y su forma de tocar ("Una parte del jazz es la ilusión de espontaneidad") conforman un puzzle difícil de montar pero que da una idea bastante exacta de lo que fue su búsqueda. La alta capacidad de Bud Powell para la música ("como si el piano llevara esperando cien años la oportunidad de saber lo que se siente al ser una trompeta o un saxofón en manos de un negro") y para la autodestrucción ilustran el siguiente capítulo con momentos agónicos, como los de un Ben Webster para quien el día sólo caminaba hacia la borrachera ("Emborracharse en aquellos tiempos no requería su participación activa, sencillamente era el estado hacia el que tendía el día"). En otros capítulos, los protagonistas son la búsqueda de la identidad musical de Mingus o la belleza de la música de Chet en contradicción con su decadencia física y moral ("temblaba tanto que prácticamente vibraba"). El último flashback corresponde a Art Pepper, una metáfora para expresar cómo el jazz ha crecido gracias y a pesar de los músicos.

Lo que hace grande esta lectura es que el autor convierte episodios simplemente biográficos o incluso estereotipados en emocionantes relatos que apelan a nuestros sentimientos, hayamos o no escuchado a estos músicos. Otro aspecto curioso y que puede parecer una paradoja, aunque no lo es, el que la mayor parte de la inspiración para este libro no la haya recibido Dyer directamente de la música ni de las biografías de los músicos sino de fotografías de jazz, ese género que es un arte autónomo en sí y que ilustra, la mayor parte de las veces, más que una declaración, como ésta de Bud Powell: "encogiendo los hombros al seguir el ritmo, los ojos cerrados, una vena palpitando en la sien, sudor a raudales sobre el teclado, los labios estirados sobre los dientes, la mano derecha farfullando y bailando como agua en una roca".

Por último, Dyer nos regala, a modo de epílogo, un ensayo exento de ficciones que pone un punto brillante al libro, si uno supera los capítulos anteriores y las agonías a las que nos ha sometido, especialmente si somos de ese tipo de aficionados que nos dejamos llevar por la belleza de la música, conscientemente inconscientes del sufrimiento y, a menudo, de los pecados que hay detrás de cada disco, de cada biografía del jazz. El ensayo, titulado "Epílogo: Tradición, influencia e innovación" es una búsqueda del sentido que tiene la importante y rápida evolución de este arte musical que cuenta apenas con un siglo de vida. Ningún arte ha evolucionado tanto desde su nacimiento. Es, a la vez, un examen profundo y sereno de estilos y protagonistas. No tiene desperdicio. Termina con una reflexión sobre la forma de entrar en el jazz de los recién llegados. Hay tantas puertas que uno puede acceder a través de cualquier estilo y avanzar o retroceder en la Historia del Jazz hasta encontrar la corriente que enlaza con su espíritu, aunque Dyer sugiere como ideal el orden cronológico. "Las ideas de avance y retroceso, escribe, el sentido del pasado y del presente [del jazz], de viejos y nuevos sueños, empiezan a confundirse en el amanecer crepuscular de un perpetuo mediodía".

Si hay alguien que no conozca este libro, creo que debe anotarlo en su Lista de Libros Imprescindibles. Ignoro si a fecha de hoy está descatalogado en España. Hace poco pregunté en una librería y lo tenían, así como en tiendas de la red (El Argonauta, por ejemplo) o en sitios de libros de ocasión (Iberlibro). También se puede encontrar en inglés y en bolsillo. Para ser más concreto, se debe encontrar.

Como ilustración, les dejo con el Trío de Bill Evans: Marc Johnson al bajo y Joe LaBarbera a la batería, en Iowa, 1979, intrepretando, por supuesto, But beautiful:




MAURI SANCHIS TRIO

Crónicas del Festival Jazzolontia
Finalmente, conseguí ver en directo a Mauri Sanchis, después de que se me escapara en alguna ocasión y de que algunos asuntillos me impidieran ir a verlo al teatro de Cartaya al año siguiente.

Ocurrió en una cálida noche de septiembre, dentro del Jazzolontia, el festival de jazz de Gibraleón, que, todo hay que decirlo, mejora a marchas forzadas. Se nota que este colectivo cultural se mueve: el cartel era variado y de calidad, las entradas gratuitas y las actividades paralelas, aunque escasas, muy interesantes. Sin ir más lejos, antes de Mauri Sanchis se proyectó el documental Let’s get lost, de Bruce Webber, del que algún día tendré que escribir algo, superando la pesadumbre que me contagia siempre su visionado.

 

Mauri se subió al escenario detrás de un Hammond XK3 que era una maravilla, un aparato pequeño (supongo que fácil de transportar) con el sonido clásico y el look retro del B3, en madera torneada, una delicia de ver y escuchar. Le acompañaban el guitarrista Razl, muy entregado, aunque algunas veces usaba (y abusaba, en mi opinión) de pedales que desentonaban con el conjunto, y el baterista Blas Fernández, capaz de pasar del swing a la delicadeza de la balada y de ahí a la potencia del jazz-rock sin esfuerzo. Anunciaron un disco en formato de trío que, al parecer, está casi terminado.

Todo el setlist era original de Mauri Sanchis, salvo el final, una versión rabiosa y potente del "Baby knows" de Prince. Todos los temas fueron instrumentales, groove sin palabras, con mucho toque funky y mucha inspiración, ya sabéis, esos temas que uno reconoce del disco, que sabe cómo comienzan pero que en directo nunca imagina cómo van a acabar. Bueno, donde hay músicos con mucho que dar... Mauri toca como un negro y se juega las manos en todo momento. Sabe cómo sorprender sin histrionismos y cómo hacer que los temas crezcan y crezcan, y consigue que se desarrollen hacia arriba de una forma lógica, abrumadora.

Especialmente intenso fue comprobar cómo algunos temas del primer disco, Less is more (2003), que eran tempos medios, muy lounge, evolucionaban en directo convirtiéndose en potentes, intensas descargas de jazz-rock, ese tipo de explosiones que se dan en el soul y que nadie como el órgano Hammond es capaz de materializar.

Muestras de Mauri Sanchis en vivo en su página oficial:

WILLIAM P. GOTTLIEB

La perfección en la paradoja

William P. Gottlieb, conocido como Mr. Jazz, se aficionó a la música cuando una pieza de carne en mal estado le provocó una triquinosis y le obligó a una tediosa convalecencia que mitigó con discos y revistas de jazz. A pesar de este desagradable comienzo, su relación con la música del siglo XX es una de las más productivas y celebradas en el mundo de la fotografía.



William P. Gottlieb no iba para fotógrafo. Entró a trabajar en el Washington Post por recomendación, sin aportar méritos, y acabó en la sección de Publicidad. Para ganar un poco más de dinero, sugirió al director la posibilidad de hacer una sección de jazz con fotografías. Tuvo que comprar su propia cámara, una Speed Graphic como la que usaban todos los periodistas de la época. Su camino hacia el jazz parece trazado a base de casualidades. De querer escribir pasó a hacer fotografías y, sin embargo, de alguna manera, a su manera, instauró el estándar de lo que hoy llamaríamos "una típica fotografía de jazz".

William P. Gottliebno era un perfeccionista. Al tener que pagarse las películas y las lámparas de flash de magnesio, que eran de un solo uso, ponía todo el cuidado del mundo en retratar el momento adecuado. Conocía a los músicos, sus tics y su forma de actuar, por lo que sólo tenía que poner un poco de paciencia para encontrar ese momento idóneo para hacer una fotografía, dos a lo sumo por noche. De este don para no desperdiciar negativos nacieron esas fotos ideales (pocas, pero ideales) que lo han hecho esencial.

William P. Gottlieb llegó a tener su propia columna de jazz, su propio programa de radio, y era conocido como organizador de concursos de baile (de swing, por supuesto) y de jam sessions a las que acudían los mejores músicos, ya que le tocó vivir la mejor época del jazz, la de los 40 y 50. Sin embargo, de la noche a la mañana lo dejó. Pasó de ser el referente en el mundo del jazz en blanco y negro a dedicarse a las películas educativas. Continuó con la fotografía, pero jamás volvió al jazz. Aún hoy no se conoce el motivo. Por fortuna, en 1995 la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos adquirió 1.600 negativos y diapositivas de Gottlieb, así como fotos enmarcadas y tiras de contacto con la ayuda del Fondo Ira & Leonore S. Gershwin. Aparecen en la web de la Biblioteca para la Memoria Americana, y desde este verano en Flickr. No se me ocurre mejor forma de recordarlo y de inspirar a los fotógrafos que queden por venir.

Todo alrededor de Gottlieb resulta paradójico y, sin embargo, no deja de ser perfecto, como si todo hubiera consistido en llegar por casualidad, hacer una sola foto y comprobar que era una obra maestra.














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Fotografías:
* Foto superior: Gottlieb con su Speed Graphic, julio 1997 (foto de Jim Higgins)

** La mejor foto de Billie Holiday la hizo Gottlieb en el Downbeat de Nueva York en febrero de 1947.

*** Django Reinhardt en el club Aquarium de Nueva York, noviembre de 1946

**** Espectacular instantánea de Sidney Bechet. Detrás están Freddie Moore, Lloyd Phillips, y Bob Wilber. Tomada en el Jimmy Ryan's Club, Nueva York, junio de 1947.

JAZZOLONTIA 2010

Festival Internacional de Jazz de Gibraleón

Nueva edición del Festival Internacional de Jazz de Gibraleón, con un interesante panorama de músicos españoles y portugueses, además de proyecciones, literatura y exposicones como ya es habitual.


Convento del Vado.
Gibraleón, Huelva.

Del 10 al 12 de septiembre 2010.




PROGRAMA: 

10 de septiembre, 22:00
Jerez - Texas (España)
Susana Travassos (Portugal)
Combo de músicos portugueses y españoles 

11 de septiembre
20:30
Proyección: Let's get lost (Bruce Webber, 1988) 

22:30
Mauri Sanchis Trio (España)
DJ´S Jazz Nono e Israel 

Día 12 de septiembre, a las 20:30
Presentación obra poética de Uberto Stabille
Cortometraje Tan Lejos de Dios (Uberto Stabile, 2010)
Acoustasonic Trio (España)
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Los músicos:
Mauri Sanchís: www.maurisanchis.com
Acoustasonic: www.myspace.com/acoustasonicsguitarduo
Susana Travassos: www.myspace.com/sutravassos
Jerez-Texas: www.jereztexas.com