THE GERSHWINS' PORGY & BESS (II)

Una sinopsis musicada

Sí, puede que la entrada anterior, sin música, quedara como un mapa sin ilustraciones. Para compensar, he traído hasta aquí algunos fragmentos de la obra de Henderson con los que ilustrar la trama de la obra. Por favor, pulsad el play de la Introducción:


Y ahí va la historia.....

ACTO I
escena 1

Catfish Row es un barrio pobre de Charleston, habitado por gente pobre, conocido allí como el Gullah de los negros. Al caer la tarde, los vecinos salen a sus porches. Jasbo toca el piano. Algunas parejas bailan. Clara canta a su bebé una nana llamada Summertime:



Algunos hombres juegan a un juego miserable. Porgy, un mendigo, tira de su carrito. Los hombres se ríen de él por mostrarse dulce con Bess, la novia de Crown, el matón del barrio, pero Porgy responde que a él no le ablandan las mujeres porque cuando Dios creó a los mendigos lo hizo para que él estuviera solo.

Llegan Crown y Bess. Crown está borracho. Se pelea con uno de los hombres, matándolo con un gancho de los que se usan para coger los sacos de algodón. Crown huye. Se oyen las sirenas de la policía. Bess llama a varias puertas pidiendo refugio. Sólo un hombre le ofrece entrar a cambio de marcharse con él a Nueva York. Bess rehúsa. Porgy le abre la puerta de su casucha mientras la mujer del hombre muerto, Serena, le llora.

ACTO I
escena 2

La policía irrumpe en el velatorio del asesinado. Buscan al asesino. Acusan a Peter, el vendedor de miel y se lo llevan como testigo material. Serena, afligida, canta My man's gone now:



ACTO II
escena 1

Un mes más tarde, al comienzo de la época de los tornados. Porgy es feliz porque Bess vive con él. Por primera vez en su desgraciada vida, se siente feliz. Canta I got plenty o'nuttin:



Un falso abogado visita a Porgy. Le quiere hacer pagar el divorcio entre Bess y Crown. Bess asegura que nunca se casó con Crown, pero Porgy paga de todas formas. Otra visita: un antiguo patrón de Peter se ofrece a pagar su fianza. Mientras el hombre habla, un buitre sobrevuela el lugar. Mala señal, explica Porgy.

La gente de Catfish Row prepara un picnic religioso en la Isla Kitiwah. Porgy y Bess irán juntos. Felices, se cantan el uno al otro lo que sienten en Bess, you is my woman now:



Bess manifiesta su temor a que en la Isla de Kitiwah esté escondido el asesino Crown, pero todos la animan a ir de todas formas. El día promete fiesta y un paréntesis entre las preocupaciones.

ACTO II
escena 2

En la Isla de Kitiwah, todos cantan y bailan. El traficante amigo de Crown dice a la multitud que lo que leen en la biblia no es necesariamente como está escrito (It ain't necessarily so):



A punto de embarcar de vuelta, Bess se queda sola un instante y Crown aprovecha para obligarla a ir con él. La esconde entre los matorrales y el barco zarpa sin ella.

ACTO II
escena 3
Una semana más tarde, el marido de Clara sale a pescar. Bess ha regresado, pero está enferma y delira. Serena reza por ella. Por fin, Bess confiesa a Porgy que fue atacada por Crown. Porgy es tajante: Cuando Crown aparezca, será asunto mío (When Crown comes, that's my business).

El viejo Peter sale de la cárcel y los vecinos le cantan Here comes the honeyman. Porgy entra en escena feliz, cantando I loves you, Porgy justo cuando el viento anuncia la llegada del primer huracán:



ACTO II
escena 4
La tormenta se cierne sobre Catfish Row. Los habitantes del barrio se reúnen atemorizados en la casucha de Serena, cantando y rezando. En lo más álgido de la tormenta, Crown aparece, interrumpiendo los cánticos con una canción obscena. A través de la ventana, Clara ve el barco de su marido destrozado por la tormenta. Sale al exterior y Crown la sigue.

ACTO III
escena 1
Por la tarde, la tormenta ha pasado. Clara ha muerto, al igual que su marido y otros pescadores. Bess canta una nana al bebé de Clara. Las mujeres lloran. Mientras, Crown, buscando a Bess, trata de entrar en la casa de Porgy, pero el mendigo lo está esperando. Tras la pelea, arroja el cuerpo del matón en medio de la calle.

ACTO III
escena 2
A la mañana siguiente, se presenta la policía, pero nadie en Catfish Row quiere hablar. Sabiendo que Porgy conocía a Crown, le piden que identifique el cuerpo, pero Porgy es demasiado supersticioso y tienen que obligarlo a ir. El traficante convence a Bess de que Porgy acabará en la cárcel o de que será colgado. Le ofrece su "polvo feliz" y le canta en There's a boat dat's leavin' soon for New York la buena vida que podrían llevar juntos:



Bess huye a la habitación de Porgy. El traficante le echa la bolsa de droga por la ventana y, finalmente, ella se rinde, sale y lo toma del brazo.

ACTO III
escena 3
Días después, la policía devuelve a Porgy al barrio tras detenerlo por negarse a identificar a Crown. Animado, llama a Bess (Oh, Bess, where's my Bess?):



Todos dudan si comunicarle a Porgy que Bess se ha ido, creyendo que nunca la volverá a ver. Porgy pregunta en qué dirección está Nueva York y afirma que se dirige allí en su busca. Montado en su carrito, Porgy sale del barrio.

FIN



La pintura es obra de Bruni:

THE GERSHWINS' PORGY & BESS

según la visión sonora de Joe Henderson

Puede que esta grabación no sea la más brillante ni la más original ni la más profunda adaptación de la obra de los Gershwin, pero no deja de ser una joya.

Grabado los días 25-28 de mayo de 1997 en los estudios Avatar de Nueva York, este disco pertenece a esa serie de tributos (a Billy Strayhorn, Jobim, Miles Davis...) que Henderson hizo para Verve cuando reapareció triunfalmente en los 90. Es un disco compacto y uniforme que aúna el estilo de Joe Henderson, fluido, perfeccionista y sin estridencias, con los de músicos experimentados como Dave Holland, Stefon Harris (qué abanico de colores en su vibráfono, qué sutil), John Scofield (un delicado toque de blues) o Tommy Flanagan, dibujando una visión brillante y casi aséptica del clásico que escribieron los Gershwin con DuBose Heyward basándose en una obra de teatro que anteriormente fue una novela del mismo Heyward. Quizás sea esta asepsia lo único que, en última instancia, pueda defraudar del disco. Se echa de menos una interpretación más libre, más ruda (como la que hizo Ella Fitzgerald con Satchmo) o una reinterpretación más inspirada y original (Miles Davis y Gil Evans en 1959), pero lo de Henderson es otra cosa. Es capaz de sacar partido con sus arreglos a toda esa tristeza bellísima que hay en estas composiciones (no están todas las de la ópera), más en su estilo de los 90 que en el de los 60 (salvo, quizás, My man's gone now), pero siempre con esa elegancia que da valor a sus discos y que convierte en un placer poner cualquiera de ellos.

El CD, muy cuidado a pesar de ser una reedición, contiene una sinopsis de la trama de la obra, que no fue aceptada por los americanos como opera hasta 1976. Entre el personal, dos cantantes pop más o menos cercanos al jazz: Sting (siempre acompañándose de buenos sidemen y volviendo una y otra vez a los standards) y Chaka Khan (por su potencial y su timbre debería intentar más acercamientos al jazz). A pesar de lo insólito de estas elecciones, ambos cantantes cumplen bien con su cometido: Chaka profundiza en su acento R&B conforme se desarrolla Summertime (el tema fue nominado en 1998 al Grammy a la mejor interpretación femenina de R&B) y Sting entona ese aire gospel original de It ain't necessarily so con su particular voz, haciéndolo casi memorable. El director musical es Bob Belden.

El personal de la grabación:
  • Joe Henderson, saxo tenor
  • Conrad Herwig, trombón
  • John Scofield, guitarra eléctrica
  • Stefon Harris, vibráfono
  • Tommy Flanagan, piano
  • Dave Holland, bajo
  • Jack Dejohnette, percusión
  • Chaka Khan, voz
  • Sting, voz
Joe Henderson en el Festival de Jazz de Vitoria (1994) Fotografía de
Jose M. Horna

JAZZBANDISMO

Un apunte sobre jazz en la literatura española

El 26 de enero de 1929, Ramón Gómez de la Serna, siempre pendiente de las vanguardias y entusiasta introductor en España de todo lo nuevo que llegara de fuera, presentó en el Cine-Club Español de Madrid el estreno de El cantor de jazz (Alan Crosland, 1927). Lo hizo con la cara embadurnada de negro y la teatralidad propia de una de sus greguerías. Fue un acontecimiento, si bien la tecnología nunca ha estado acorde con lo español y un problema técnico obligó a "oír" la película acompañada de discos de jazz y klezmer. Meses después, Juan Piqueras narraba, escandalizado, en la revista Popular Film (nº 168 de 17 de octubre de 1929), la defensa que Gómez de la Serna había hecho del cine sonoro como arte en la tertulia del Café Pombo.

Ochenta años después, algunos de nosotros seguimos sintiendo que comprar discos de jazz es como importar extrañas vanguardias anglófilas, como traer artes insólitas a un país inmóvil de triunfitos y folklorismos mal entendidos. ¿Somos aventureros intrépidos, snobs incansables o afortunados visionarios?


Intertítulo original de The jazz singer.
Dice "La tradición está bien, pero ¡este es otro día! ¡Viviré mi vida como me plazca!"

Las greguerías de Gómez de la Serna son pequeñas metáforas cargadas de humor y trucos del lenguaje, sonoridades reconstruidas, improvisaciones imposibles y significados múltiples, ¿no es esto algo parecido al jazz? En su texto titulado Jazzbandismo ofrece una extensa "explicación" llena de humor e imaginación sobre la forma en que él entendía el jazz. El texto no es más que una enorme greguería...

Dice, por ejemplo, que «En el jazz-band está la chacota de la vida moderna, su absurdidad, su incoherencia, su deseo de jolgorio continuo, y en él se mezclan todas las fugas de los amores tristes, y de las patosidades desesperadas y el desteñido de las bocas, siempre como heridas sin restañar, mezclados a otros mil ingredientes, como tecleos de máquinas de escribir lejanas, reclamos de pato y perdiz y estallidos de pulgas de elefante.»

[...]

«Sólo una introducción del jazz puede abrir ciertas almas y que vayan a buscar ciertos libros y comprendan ciertas ideas. El jazz es lo único que puede variar de sitio los prejuicios depositados en un calete.»

Y en cierto párrafo admite: «A veces me siento yo mismo músico de jazz-band y estoy dispuesto a escribir una música de carcajadas sobre los papeles pautados de los compositores, uyuyuyais jay-jay, ondulantes que se mezclan al sonar de los matasuegras musicales, que se estiran y se encogen en su propia tubería, y al inacabable piporro del saxofón, que hace sonar su cachimba sultánica, lanzando grandes bocanadas de humo sonoro.

[...]

«Sólo el jazz exprime la vida hasta la última esencia.»


Pueden leer el texto completo (con una introducción) en este enlace.

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* La foto de la cabecera es la original: Ramón Gómez de la Serna con la cara pintada de negro. Desconozco el autor.

** El resto de las ilustraciones son de la película El cantor de jazz, salvo la última, que es del fotógrafo Juan Carlos Hernández. El músico que sopla "el inacabable pitorro del saxofón" es Chris Potter.