SHUSTAK

Arte, realidad y ficción en portadaValdría la pena nombrar a Larence N. Shustak (1926-2003) solamente por esa foto de Monk titulada Reflection in glasses, esa foto en la que se le reflejan en las gafas las teclas del piano. Fue tomada en el Lincoln Center de Nueva York en 1962. Creo que no hay una metáfora más acertada de que los ojos son el espejo del alma.

Antes de dedicarse al cine y establecerse definitivamente en Nueva Zelanda, Shustak deambuló por el Nueva York (él nació en el Bronx) de los 50 y los 60 documentando a los tipos más curiosos del universo americano. Judíos negros, gente de la calle, músicos de jazz...

La fotografía de Shustak elabora conversaciones en piezas, sustanciosas y meta-narrativas, en palabras de Stuart Page, director del documental Shustak (2009) en el que refleja el espíritu que movió a este artista. En mi opinión, consigue que el realismo de las imágenes sugiera elementos ficticios, quizás simplemente impresiones que nos semejan historias, historias que, como todo en el arte, no son más que ficción. Pardoja o ambivalencia, hay que tener en cuenta que Shustak, como muchos artistas, era disléxico.

Sus fotografías aparecen en una infinidad de portadas de jazz, especialmente del sello Riverside. Os dejo algunos ejemplos:























Estas portadas de arriba tienen todas diseño de Paul Bacon y fotografía de Shustak (firmadas como Lawrence N. Shustak)

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* Más info y fotos en su página oficial: http://shustak.org/gallery

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WON'T BOW, DON'T KNOW HOW

Todo el mundo espera que llegue Tremé

Desde que llegó a la red la noticia de que la cadena HBO preparaba la serie Tremé, no hay día en que no surjan nuevos comentarios y noticias sobre la ella. Nueva Orleans como escenario, jazz como banda sonora, la presencia de John Goodman, productores y guionistas de The wire... ¿Quién no está impaciente por que se estrene Tremé?



Una de las frases que más se oye en los foros últimamente es la de El cine ha muerto: vivan las series, un grito que denuncia los clichés en los que se ha anclado el cine de las últimas dos décadas, tan falto de argumentos, tan repetitivo, a la vez que proclama la calidad de buena parte de las series que nos están llegando. No hay duda de que cadenas privadas americanas como ABC o HBO tienen buena culpa de ello. Las series ya no son lo que eran. Estábamos aburridos de series de policías que eran iguales a todas las series de policías, de comedias sin gracia y de series de ficción sin ciencia. El auge de la televisión por cable en USA ha propiciado una cierta libertad de los guionistas y productores, los cuales se atreven ahora con argumentos que no exigen respeto por las reglas de los horarios para todos los públicos (True blood, Sexo en NY) o que rayan en lo políticamente incorrecto (Big bang, House, Dexter) e incluso series con guiones inteligentes y diálogos bien escritos (Bones, The wire). Resumiendo, por fin existen series para un público adulto que antes se dormía en el sofá con los argumentos ñoños de siempre.

Después de ver el crudo episodio piloto, intuimos que Tremé promete mucho más que jazz y buenos guiones. Entre los guionistas, David Mills, que trabajó en The wire y que murió el 30 de marzo sin ver estrenada la serie; también Eric Overmyer y David Simon (director de la serie y también de The wire). La acción comienza tres meses después del huracán, con el primer desfile tras el Katrina. El telón de fondo es la inoperancia del gobierno americano para llevar ayuda a la ciudad; el escenario, el barrio de Tremé, barrio histórico, afroamericano y criollo. Músicos, discjockeys de radio, cocineros, profesores... luchan por sobrevivir. El eslogan de la serie es Won't bow, don't know how (Prometo no derrumbarme, aunque no sé cómo lo haré).

El crudo episodio piloto, titulado You know what it means (to miss New Orlenas) se estrenó en América el 11 de abril y en España lo hemos podido ver en la cadena TNT. Ha sorprendido a todos. No es un tema original tomar una catástrofe como argumento, aunque en televisión no es tan común, sobre todo porque la serie se ha rodado en las calles de Nueva Orleans con un gran trabajo de documentación: el carnaval es real, el desastre es real y la música también. La serie retrata de forma escalofriante una ciudad en la que volver a casa es un infierno y en la que las bandas de jazz (Tremé tiene su propia banda) animan las calles exorcizando a los demonios que trajo el huracán. Despedir a los muertos es parte del trabajo de reivindicar la vida.
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· Página oficial de la serie: http://www.hbo.com/treme

· La radio en la que trabaja uno de los personajes también es real y emite online: WWOZ 90.7 FM



ASOCIACIÓN APOLO Y BACO

Jazz y poesía en la Feria del Libro de Sevilla

Como todos los años, la Asociación Apoloybaco, que reúne a los amantes de los placeres (jazz, vino y literatura), vuelve a la Feria del Libro de Sevilla. En esta ocasión, aparte de presentar el libro de su último certamen literario (en el que participa este que firma), habrá un recital de Poetas por la Libertad, que rendirá homenaje a Miguel Hernández en su centenario, y un concierto a cargo de los alumnos del Taller de Jazz de la Universidad de Sevilla (CICUS), enmarcado dentro del XIII Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla, que este año traerá al controvertido Uri Caine el jueves, a Nicholas Payton el viernes y al trío Steve Swallow/Dave Liebman/Adam Nussbaum para cerrar el programa el sábado. Viernes y sábado habrá también jams del trío de Manuel Calleja en el Edificio CICUS en la calle Madre de Dios nº1.

Volviendo a la Feria del Libro, como ha anunciado la Asociación, tras el concierto, habrá una degustación de vinos del Aljarafe que pondrá broche final a la actividad literaria de la Asociación Apoloybaco en La Feria del Libro de Sevilla.


CAMINANDO AL FILO... DEL JAZZ

Chistian McBride, Live at Tonic (Ropeadope, 2006)

Después de hablar del sensacional regreso de Christian McBride al hardbop, no es fácil explicar por qué este otro disco me gusta. Es como hablar de otro músico y, sin embargo, es siempre el mismo bajista/compositor/líder inspirado. ¿Es posible recomendar un músico que salta de esta manera entre estilos?




Christian McBride ha tocado con Russell Malone, Diana Krall, Joe Henderson, Joe Lovano, Pat Metheny... y ha dado muestras de su gran versatilidad tanto al bajo acústico como eléctrico, con el arco o sin él. Su discografía es ecléctica y va desde experimentos de fusión hasta su vuelta al hardbop en Kind of brown, un álbum que no decepciona a nadie. Live at tonic es un triple CD que resume toda su experiencia como sideman y todos sus esfuerzos de composición hasta Vertical vision (Warner Brothers, 2003), del que se incluyen temas muy potentes como "Technicolor nightmare", inspirado en Weather Report, y "Boogie Woogie Waltz", directamente heredado de la formación de Joe Zawinul.
Los 3 CD’s son el resumen de dos noches en el club Tonic de Nueva York (10 y 11 de enero de 2006), con algunos de los músicos que tocaron en su último trabajo y un buen número de invitados que muestran la amalgama que se puede alcanzar en un disco de funk y fusión: en el primer CD aparecen sus músicos habituales (Ron Blake en todos los saxos posibles, Geoffrey Keezer muy discreto en los teclados y un Terreon Gully muy potente en la batería). En los otros dos discos, correspondientes a los segundos sets de ambas noches, sólo hay jams, con la excepción de dos temas: "Bitches Brew" (Davis) y "Give It Up or Turn It Loose" (James Brown). El ejército de músicos: Charlie Hunter y Eric Krasno (guitarras), Jason Moran (piano), Rashawn Ross (trompeta), Jenny Scheinman (violín), DJ Logic (mesas de mezclas) y Scratch (caja de ritmos). Con tanto músico, corremos el riesgo de olvidamos del que no contribuye en un momento determinado y en los temas más largos ("See Jam, Hear Jam, Feel jam") sólo el baterista Terreon Gully consigue mantener el pulso para que no acabe todo en el caos.
Buscando un juicio crítico, lo más importante de estas jams, aparte de su apabullante abundancia (tres horas y media de música) es que devuelven al jazz su valor de espontaneidad: los dos últimos discos son, con las excepciones de los temas de Miles Davis y James Brown, improvisaciones que aparecen acreditadas como si las hubieran compuesto todos los músicos al tiempo, ya que ¿no es la improvisación una composición sobre el escenario?
Que los discos 2 y 3 contengan los segundos sets de cada noche íntegros tiene lo bueno del directo y lo malo de escuchar directos en los discos: la respuesta del oyente no es la misma en el ambiente del club que en el sofá. Esto es especialmente arriesgado en temas que duren 30 minutos... pero se agradece.