UN CUARTETO CLÁSICO

PABLO G.MORANO QUARTET, Pablo's Dilemma (PSM, 2016)

Sucede a menudo que nos llega un nuevo saxofonista y el reproductor de música tiembla pensando en todos los aprendices de coltranes que malinterpretaron el mensaje del Gran Tenor... o tanto moderno que ha crecido soñando que inventaba el free jazz... Así que, cuando nos encontramos un alto que, además de desplegar técnica sin efectismos hace bop con elegancia y clasicismo y lo hace con temas originales, nos quitamos el sombrero.

El cuarteto de Pablo G. Morano es un cuarteto clásico, con piano, que soporta los temas en una sección rítmica sólida alternando solos del piano y del alto. En cuanto a esta sección rítmica, nos vuelve a sorprender Luis González (de quien ya hablamos a propósito de su Made in New York), que está impresionante al piano, pero no sólo en los solos sino como que acompañante rítmico es prácticamente perfecto, con un swing que podría pertenecer a cualquier bopper de la época clásica si no fuera porque vivimos tiempos menos salvajes y porque demuestra, como todo el cuarteto, que se puede hacer bop con ritmo y elegancia al mismo tiempo. En general, toda la sección rítmica es fantástica, precisa, swingueante, atemporal y orgánica. En el contrabajo Toni Pujol y a la batería César Martínez hacen que los temas avancen con un a fluidez que funciona como una montaña rusa pero con una suavidad que debería ser materia docente. El disco se ha grabado en directo y la naturalidad da este tipo de frutos.


Como se puede escuchar, casi todo el álbum se mueve alrededor del bop (los prefijos o sufijos son innecesarios) o lo que algunos querrán llamar mainstream. Lo cierto es que esa sensación de atemporalidad viene de importación, de Boston y Nueva York, donde Pablo G. Morano estuvo estudiando y conociendo a los músicos y las músicas americanas, y de donde se ha traído estas composiciones escritas a lo largo de los años y que, grabadas en 2013, aparecen ahora en CD.

Por destacar algún tema de Pablos's Dilemma, nos quedaríamos con el que da título al álbum y que está construido sobre las armonías del "Lady Bird" de Tadd Dameron. "La diez" es un tema de sonido caribeño, un calypso como los que tocaba Sonny Rollins y Morano, al igual que Rollins, gusta de improvisar sobre ritmos caribeños, intercalando frases prestadas. El tema tiene un gran solo de piano. También hay una versión de "Solar" de Miles Davis, pero lo que más gusta del disco es que las composiciones originales nos remiten a épocas gloriosas (bebop, hardbop...) que parecen olvidadas en estos tiempos que van avant la avant-garde, y que suenan redondas, con ese sonido directo de los músicos que llevan años tocando juntos y que, por suerte, aman el jazz sin fisuras ni excentricidades. La voz del líder, con su saxo alto de dicción segura y fraseos pegadizos, nos deja esa sensación de los discos que, nada más terminar, necesitamos poner desde el principio otra vez.

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