BUDDY RICH SIGUE VIVO

The Solos (Lightyear, 2014)

No descubriremos a nadie nada nuevo si decimos que la batería suele ser la Cenicienta de los combos de jazz (también de rock, de clásica o de cualquier folkore, ¿por qué no decirlo?) a pesar de que el ritmo es la columna vertebral sin la cual no funcionaría ningún grupo, el elemento cuya perfección pasa desapercibida mientras que sus fallos son (no solo fácilmente escuchables sino) altamente contagiosos al conjunto. 


Antonio Sánchez
Dos películas de 2014 colocan a la batería en el papel de protagonista. La primera de ellas que vimos fue Birdman (dirigida por Alejandro G. Iñárritu), una cinta en la que se utiliza el sonido de la batería con el (quizás poco respetuoso) objetivo de ilustrar la tortura mental que azota la autoestima del protagonista al tiempo que le marca con un tempo feroz las pocas posibilidades que el cronómetro de su vida artística le va dejando. El artífice de la banda sonora es Antonio Sánchez (aunque el que se puede ver tocando en la cinta es Nate Smith, que hace playback y actúa). El también mejicano Antonio Sánchez ha sido componente de la The United Nation Orchestra, Danilo Pérez Trío, Pat Metheny Group... y ha grabado con músicos como Miguel Zenon y Michael Brecker. Sus obsesivas improvisaciones en Birdman marcan el estado de ánimo siempre alterado del protagonista.

Fotograma de Whiplash
La segunda película es Whiplash, también candidata a Mejor Película, premio que se llevó finalmente Birdman. Whiplash es una cinta dirigida por Damien Chazelle muy al estilo de Hollywood, donde la batería se convierte en una disciplina deportiva en la que el músico debe ganar a toda costa, por encima de sus pasiones personales e incluso del entrenador. Nos recordó las acrobacias gimnático-deportivas de las drum battles de las que hemos hablado en el blog en otras ocasiones, aquellos "enfrentamientos" entre Buddy Rich y Max Roach. Buddy Rich aparece en la cinta como inspiración del músico: el chico protagonista escucha su música mientras practica, tiene el libro Buddy Rich: The Drum Way sobre la mesa e incluso los solos están inspirados en la manera de tocar de Buddy, de modo que nuestro instinto natural de aficionados nos hizo volver la mirada a la discoteca y pensar, ¿por qué no escuchamos hoy al viejo Buddy?

Pero, ¿qué álbum? Nos quedaba el regusto deportivo de Whiplash y Amazon vino a darnos la inspiración con una novedad de 2014, un álbum de solos de batería de los años 70 recopilados con la ayuda del Buddy Rich Estate a través del sello Lightyear. El título: The Solos.

En The Solos podemos escuchar 9 extractos de otros tantos temas en directo, solos "recortados" a modo de enciclopedia ilustrada, eliminando a su big band de las grabaciones salvo en pequeños fragmentos. De este modo, no parece un álbum que resista muchas escuchas seguidas a menos que uno sea un estudiante de batería o un fan acérrimo, porque una hora de solo de batería es mucha batería. Sin embargo, es una forma única de apreciar la técnica virtuosa y espectacular de Buddy Rich, a menudo preciso y rítimico, otras veces veces acrobático ("Solo 4"), con ganas de reventar los toms o con la tensión a tope como una olla exprés a punto de estallar ("Solo 5"). ¿Cómo se llama esa técnica que usa, como si tocara en círculos con las baquetas?

The Solos resulta una fotografía fiel y realista de Buddy Rich, como un primer plano muy, muy corto, para apreciar cómo era él: era técnica, era potencia, era físico y también era circo, televisión y genio en vivo y en directo, como este álbum.

El que sigue es uno de los solos del disco, grabado en Toronto (Canadá) en 1977, pero como vale la pena ver a Buddy tocar, hemos incluido otro de sus records gimásticos a la batería más abajo. Que lo disfruten.



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