UN LIBRO CURIOSO

CÓMO DÁRSELAS DE EXPERTO EN JAZZ,
por Peter Gammon y Peter Clayton

Que andamos siempre a la busca de cosas nuevas y que cualquier cosa, efecto o artilugio que contenga la palabra JAZZ nos atrae como una luz a las polillas es cierto. Nuestro último descubrimiento es un viejo libro encontrado en una librería de lance y que lleva por título Cómo dárselas de experto en jazz. El título dice menos de lo que en realidad pretende. Sus autores, Peter Gammon y Peter Clayton, no sólo son dos expertos fingiendo ser unos farsantes sino que resultan de lo más divertido. Publicado en España en la colección de Guías del enterado por Mondadori, tenía en su edición inglesa un título más interesante y transparente: A Bluffer's Guide To Jazz. Gammon y Clayton son también autores de Jazz Man's A-Z to Guinness y de Fourteen Miles On A Clear Night. An Irreverent, Sceptical And Affectionate Book About Jazz Records.

En realidad, el libro comienza intentando ser lo que parece, una chorrada acerca del jazz que trata de convencer (o atraer) a profanos y detractores. En este sentido, las primeras páginas se llenan de falsos mitos y nombres inventados que alternan con anécdotas auténticas acerca del jazz, sus orígenes y sus músicos, una terrible mezcla que pone en juego los conocimientos de los lectores expertos y que puede confundir enorme y definitvamente a cualquier profano que intente leer el libro para aprender algo. Por ejemplo, cuando hablan del origen de la palabra "jazz" proponen (aparentemente en serio) que su origen puede estar en el término vulgar "jizz" o en "jars", vocablo que aparece definido aquí como "el cambio de música que se produjo cuando, a consecuencia de la llegada (a África) de un cargamento de la famosa mermelada Cooper's Oxford, a dichos nativos les dio por golpear los botes de cristal vacíos con huesos secos de buitre" (sic). Lo dicho, un despropósito.

En otros casos, los datos van un poco más encaminados a formar y esclarecer dudas, y lo hacen con un sentido del humor que es, al mismo tiempo, crítico, lo cual es de agradecer. 
Mainstream - Término que viene a designar un tipo de jazz situado a mitad de camino entre lo moderno y lo antiguo. Fue inventado durante una noche de insomnio por el eminente crítico y ellintólogo Stanley Fosdick Dance, después de haber asistido a una jam session (véase Glosario), en la que intervinieron el propio Ellington y los miembros de su banda, Brad Gowans, Horsecollar Draper y Eddie Condon. Careciendo de palabras para definir lo que había visto y oído, pero queriendo dignificarlo, lo llamó mainstream. Logró categorizar este tipo de jazz.
Sobre el jazz de Kansas City: Era más o menos como el jazz de Nueva York, sólo que los de Kansas estaban colgados por los riff.
Ya habíamos intentado hablar de jazz con un toque de humor al traer al blog el libro Jazz for Dummies, de Dirk Sutro, pero resultó que es el único libro para dummies en el que el humor brilla por su ausencia. Demasiada enciclopedia y una exhaustiva clasificación de músicos y estilos no nos convenció como nos hubiera convencido un toque de buen humor. En este libro de Gammon y Clayton, en cambio, el humor juega un papel esencial. 

En un consejo para los profanos que quieran mantener una charla sobre jazz sin saber nada sobre el tema, acerca de Pres, Bird, Satch y The Lion, por ejemplo, argumentan: "Si el músico del que se discute no tiene mote, utilice su nombre de pila, o su contracción si es posible, pero nunca el nombre y apellido. Nadie va a caer en desgracia preguntándole que a quién se refiere usted.".
Este es el espíritu del libro: concebido originalmente para la inglesa The Bluffer's Guide, está enfocado de manera divertida hacia los profanos, con el planteamiento de que cualquiera puede mantener una conversación de jazz sin entender ni conocer el jazz, basándose en dos premisas: a) que no existe una definición del jazz universalmente aceptada, y b) que sus orígenes son un misterio sin resolver. Con sarcasmo británico, proponen que, manejando algunas frases hechas y algunos datos, cualquiera puede mantener una conversación sobre jazz y fingir que sabe de lo que habla. En muchas ocasiones, especialmente hablando de Nueva Orleáns y del hot jazz, el argumento es lo confuso de algunas biografías. En cualquier caso, Gammon y Clayton aprovechan cada comentario para criticar o poner en evidencia ciertas posturas que, en muchos casos, forman parte de la iconografía y de la parafernalia de este arte que llamamos jazz.


Sobre Miles Davis (1905-1973): A lo largo de su vida, Davis ha tenido que soportar prejuicios sociales, insultos, equívocos, los efectos de haber quedado enganchado a la heroína y luego desengancharse, enfermedades prolongadas, grandes dolores, una adulación desmesurada y una gigantesca cantidad de dinero. A cambio, sus audiencias, sus promotores, algunos amigos personales y uno o dos músicos, contemporáneos suyos, han tenido que soportarle a él.
Sobre Charlie Parker: "Su fama se consolidó a base de interpretar con su saxo alto melodías populares y muy conocidas, pero de forma tan rápida y brillante que nadie las reconocía. Solía darles además nuevos nombres, cosa que aún logró confundir más a los aficionados. Es obligado saber que el "Cherokee" de Ray Noble se convirtió en "Koko" en manos de Charlie (aunque Duke Ellington haría después otra versión de "Koko" totalmente diferente, contribuyendo con ello a la leyenda de que había una conspiración en torno a esta pieza).
Sobre Milton "Mezz" Mezzrow (1899-1972): Recordado fundamentalmente: a) por ser coautor de un libro sorpendentemente sincero llamado Really the Blues; b) por pasar narcóticos con tanta prodigalidad que durante un tiempo el canuto de marihuana se le llamó "mezz" en su honor.

Como no queremos (ni podemos) dejarles aquí el libro completo, a pesar de que son escasamente 64 intensas páginas, nos vamos a quedar con esta reflexión, no exenta de razón ni de acidez, acerca de las grabaciones de jazz primitivas:
Hay montones de entusiastas que nunca entran en contacto con el jazz en vivo. Sólo lo escuchan en discos. Lo cual les lleva inevitablemente a la creencia de que es ahí donde reside el auténtico jazz. Cuando cotorrean alegremente acerca del Armstrong del periodo 1934 piensan exclusivamente en el sonido Armstrong que casualmente (ojo al adverbio) tienen en un disco u otro, cosa que pone como locos a muchos músicos de jazz. La mayoría de ellos solían trabajar noche tras noche y las pocas horas que pasaban en los estudios de grabación eran para ellos de muy relativa importancia; y probablemente ni siquiera hacían allí lo que consideraban sus mejores trabajos.
Resumiendo, breve, entretenido, ácido y más recomendable que muchos libros serios.

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* También pueden recordar el artículo sobre Jazz for dummies aquí:
http://jazzeseruido.blogspot.com.es/2013/01/jazz-para-torpes.html

** La foto de Miles (no usar apellido, según el consejo del libro) es de Jeff Sedlik.

*** La fotografía de Mezz Mezzrow es de William P. Gottlieb, de quien ya hablamos en el blog: http://jazzeseruido.blogspot.com.es/search/label/William%20P.%20Gottlieb

3 comentarios:

Nicolás Peña dijo...

Definitiva y urgentemente necesito ese libro. Conozco muchos que, sin quererlo, se parecen al de tu entrada conteniendo burradas del tamaño de una Big Band, que, por cierto, tuvo su origen y florecimiento por causa de la crisis de 1929.En esos años de desempleo el economista inglés John Maynard Keynes propuso que el Estado debería ocuparse del empleo contratando gente para que cave huecos en la tierra y luego contrate otro personal para que los tape. Esta recomendación del ámbito de la política económica también tuvo su efecto en el jazz, los combos de bebop tenián cuatro, cinco o seis integrantes, muy poco. Ahí aparecieron las Big Bands con quince, veinte y hasta treinta integrantes, ampliando la tasa de empleo tan necesaria en esa coyuntura.

Félix Amador-Gálvez dijo...

Me gusta ese tipo de anécdotas absurdas, Nicolás. El problema es que un aficionado puede distinguir las curiosidades de las tonterías y un profano, no.

Cualquier sugerencia en libros es bienvenida.

Un abrazo.

Dr.Krapp dijo...

A mi en cambio el título español me parece muy interesante y significativo ya que hay mucha gente que uso el jazz para lo que ahora se llama -en estas latitudes- "postureo".
Hay mucho postureo con el jazz porque el jazz te da un toque intelectual y fino con los demás. Se usa el jazz como forma de distinción social y cultural con respecto al resto de personas. Creo que el elitismo va en contra del espíritu de esta música.
Por eso el humor, como en otras tantas cosas, sirve para reponer las cosas en su justa medida.
Saludos