AVENTURAS SONORAS EN COPENHAGUE

El Aura de Miles Davis
Todos los caminos del jazz terminan devolviéndome, tarde o temprano, a Miles Davis. Siempre que “regreso” de algún experimento o de algún músico nuevo o cuando quiero escuchar algún sonido concreto, mis dedos repasan la discoteca y terminan, indefectiblemente, deteniéndose en Miles. Supongo que todos tenemos un músico de confianza al que volver. Lo paradójico es que casi siempre el dedo termina deteniéndose en alguno de esos discos malditos de su etapa electrónica, quizás porque los he escuchado menos o porque (por ese mismo motivo) encierran más misterios.

Aura (1989) es el último disco que grabó Miles para Columbia y también uno de los más raros. El leitmotiv del disco es una melodía basada en su nombre: el compositor danés Palle Mikkelborg asignó a cada letra del alfabeto una nota cromática y usó la sucesión M-I-L-E-S-D-A-V-I-S para crear una escala de diez notas que dio lugar a la melodía principal del disco (“Red”) en torno a la que giran todos los demás temas, y a partir de ahí... Ian Carr, trompetista y biógrafo de Miles lo explica así(*): “Mikkelborg derivó una escala del motivo, que empezaba en el do una octava superior al do medio y descendía a si, la sol sostenido, fa sostenido, mi, re sostenido y do. Con ese motivo y esa escala como principales elementos, compuso la pieza Aura.

Palle Mikkelborg

Mikkelborg lo compuso inspirándose "en el aura musical de Miles" (sic) para celebrar la concesión a éste del premio Sonning, que hasta entonces sólo habían recibido músicos clásicos: Stravinsky, Bernstein, Olivier Messiaen e Isaac Stern. Miles debía trasladarse a Dinamarca en diciembre de 1984 para recibir el premio y oiría este concierto en su honor, compuesto por ocho movimientos que se correspondían con los colores del espectro cromático: “White”, “Green” (quizás el homenaje a Miles más evidente, también a Gil Evans), “Orange”, “Blue”... que no son sino variaciones del tema principal, “Red”. Miles participó en el último tema (“Violet”), un blues, esa forma musical que salvó alguno de sus últimos discos. Tocó improvisando tras haber ensayado un día y medio con la Danish Radio Big Band, dirigida por Palle Mikkelborg, en la que estaban músicos de renombre como el bajista Niels-Henning Ørsted-Pedersen.

Después del concierto, Miles pidió repetir el último movimiento. Alargó su solo. Se encontraba a gusto con aquella música, mezcla de sinfonía clásica, rock sinfónico y jazz-fusión, un extraño experimento de complicados y cambiantes ritmos que le daba carta blanca para desarrollar nuevas ideas. John Scofield, a quien Mikkelborg había traído por su peso en la carrera de Miles, improvisó durante los aplausos un fragmento de “Jean Pierre”, la sección rítmica se unió y el concierto continuó inesperadamente. El compositor danés había hecho unos arreglos de “Time After Time”, el tema de Cindy Lauper que Miles tocaba por aquellos días, se lo hizo saber y el concierto se alargó para deleite de los presentes. Había nacido una amistad.

De vuelta a Nueva York, donde ultimaba la grabación de You’re Under Arrest, Miles continuó pensando en Aura. Quería intervenir en todos los temas, no sólo en “Violet”. No había grabado con ninguna big band desde los tiempos con Gil Evans. Una noche de enero de 1985 llamó a Mikkelborg a las tres de la mañana. Quería saber cuánto tardarían en grabar un disco con sus temas.

Miles volvió a Copenhague para grabar entre el 31 de enero y el 4 de febrero. Durante los ensayos, Aura fue sufriendo una mutación davisiana. Mikkelborg tuvo que simplificar unos elementos y eliminar otros para que la trompeta de Miles entrara en cada tema, que al final fueron 10: se añadió un intro y un nuevo movimiento llamado “Electric Red”. Según describe el danés, a quien el trompetista pidió que produjera el disco, Miles tocaba por intuición, una intuición “poderosa y abarcadora”. También influyó en los músicos, pues se llevó a su sobrino Vincent Wilburn (ahora su asistente y batería habitual) y a John McLaughlin, que estaba en aquellos días en Copenhague y que hace una brillante y personal (no se molestó en mirar la partitura) aparición en el “Intro”.

Aura, en resumidas cuentas, es una obra sinfónica inusual, conceptual en base a que Mikkelborg trató de captar en ella el aura musical de Miles, el concepto global de su carrera, siempre en movimiento, siempre a un paso de alcanzar la meta, pero también en base a que Miles se sumergió en ella con todo, como si hubiera encontrado en esta obra un vehículo para expresar lo que siempre había querido demostrar y quisiera que ésta, una de sus últimas grabaciones, fuera un manifiesto para el que antes (pensaba él) le habían faltado palabras. De cualquier forma, es un disco brillante entre sus últimas anodinas grabaciones, y merece la fama que no ha tenido: Aura es un homenaje con invitado de lujo, con gozosas referencias a Kind of Blue, Sketches of Spain, Bitches Brew..., una delicia danesa que hay que descubrir y saborear como entendidos en buen vino. Lo mejor, a mi entender, el delicado maridaje entre Miles Davis y Niels-Henning Ørsted-Pedersen en “Green”. 
 
Desgraciadamente, a causa de las dificultades que Columbia puso para editar el disco, Miles rompió un contrato que le había mantenido fiel a esa casa durante treinta años. Su siguiente disco fue con Warner.




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* Ian Carr: Miles Davis, la biografía definitiva (RBA).

** Foto de Palle Mikkelborg por Jan Persson.

*** En Youtube está colgado el documental danés Days with Miles Davis sobre esta historia: 
http://www.youtube.com/results?search_query=miles+davis+aura&aq=f



2 comentarios:

Melomaníaco dijo...

Gracias una vez más por ilustrarme en este mundo maravilloso del Jazz... No dejo de ver tu blog, es una ventana a la cultura. Miles es un Dios...

Nicolás Peña dijo...

“Aura” está entre mis discos favoritos de Miles, el escalofrío que me da cuando entra la guitarra de McLaughlin y el susto que provoca el comienzo del siguiente tema son cosas que uno no olvida nunca, como siempre hermosa entrada.