QUIET NIGHTS

Experimentos con la bossa a través del tiempo

Quiet nights fue uno de los discos más conflictivos de Miles Davis. Por un lado, el trompetista atravesaba un bajón creativo después de que se editara Seven steps to heaven, un álbum resultado de mezclar dos sesiones distintas, una de la costa este y otra de la oeste grabada en Nueva York. Su siempre inquieto genio buscaba una dirección original para su camino. En palabras de Ian Carr, “cuando la visión de un músico de jazz comienza a fallar y pierde el rumbo, la única forma de salir del estancamiento es volver a las raíces”. Miles lo hizo y sorprendió al mundo grabando dos temas de los años 20: Basin Street Blues y Baby Won’t You Please Come Home.

Encontrar el camino no es una misión instantánea y Columbia se adelantó. El año anterior (1963), Miles había grabado con Gil Evans algunos temas en un intento por encajar la bossa nova en un esquema de orquesta de jazz. La productora, con la complicidad de Teo Macero, completó estos 20 minutos orquestales con temas que Miles había traído de sus sesiones en la costa oeste con Victor Feldman, Ron Carter y Frank Butler, y publicó Quiet nights. El resultado fue un álbum heterogéneo, pequeño, sorprendente y que consiguió que Miles culpara a Teo Macero y dejara de hablarle durante más de dos años.

Ahora, caminando al borde del jazz, Diana Krall vuelve a editar un álbum con el mismo título: Quiet nights (Verve, 2009). Sólo guarda con el anterior un vínculo: el reclamo exótico de Brasil y la bossa nova tal cual la entienden los norteamericanos, como un ritmito dulce que viene de Sudamérica y de sus playas, nada que ver con la samba ni la algarabía de los carnavales...

Lo cierto es que ninguno de los temas grabados por Miles y Gil están en el álbum de Diana Krall, que no es otra cosa que un homenaje al repertorio (al Brasil) de Jobim y Gilberto, aunque sólo haya tres temas brasileños... y el único interés de este nuevo CD es, quizás, averiguar cómo Krall trae todo este material de bossa a su propio terreno, ese territorio de nadie (podríamos llamarle crossover) en el que sabe mezclar tan bien orquesta y jazz. Los otros ingredientes son la presencia de Garota de Ipanema (aquí llamada The boy from Ipanema), esa eterna canción sobre la belleza inaccesible que nunca me canso de escuchar, y un DVD con tres canciones grabadas en vivo en Lisboa.


La magia del DVD se resume en que los temas que suenan vuelven al esquema jazzístico del cuarteto porque, sin orquesta, Diana Krall se mira más en el espejo del jazz y nos devuelve ese don que la hace única: su forma, primitiva y elegante al tiempo, de tocar el piano. Cuando “se deja” acompañar por orquesta, pierde parte de ese encanto que tanto me atrae. En este disco, además, los arreglos orquestales de Claus Ogerman retrotraen la bossa nova a ritmos tan lentos, casi callados (so quiet), que consiguen llevar el jazz a un punto en el que parece que el tempo se detiene. Y, sin embargo, fíjense, me gusta.

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* La foto de Gil Evans y Miles Davis es de una de sus últimas colaboraciones. Desconozco el autor. Aparecía como portada del disco Mosaic: Miles Davis/Gil Evans-The complete Columbia studio recordings.
** La de Diana Krall es de Jordi Roviralta, extraída de Elpais.com.

5 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Muy buen blog de jazz,soy un gran amante de este genero aunque hable poco de el en mi blog.Tuve la suerte de cenar con Diana y sus musicos aunque es una larga historia.Este disco es demasiado mainstream para mi gusto,pero rebosa calidada sin lugar a dudas.Por cierto el ultimo Dave Douglas es muy bueno.
saludos
Me hago seguidor ,espero verte entre los mios igualmente.

Dana Andrews dijo...

Me compré éste disco en cuanto salió a la venta, había puesto muchas esperanzas en él. Me decepcionó. Pero la razón de por qué me decepcionó no es quie sea malo, no. La razón es que he escuchado todas éstas canciones interpretadas por la voz de Sinatra con acompañamiento de Jobim y me han calado tan hondo que no las imagino de otra forma. El disco de Diana Krall, "The look of love" y su concierto en Paris me encantó e incluso creo que tiene alguan versión bossa-nova más suave y elegante que en éste disco. De todas formas "Quiet nights" es un gran disco con música muy elegante y es de lo mejor que he adquirido ultimamente.

Hector Aguilera S. dijo...

Félix, me encanta Diana Krall, es una gran cantante y buena pianista de mainstream y jazz.
Saludos,

Nicolás Peña dijo...

La verdad es que no le tengo mucha paciencia a la rubia canadiense, pero con este disco me crispó. Ese estilo forzado de sonar sensual al cantar me mata, pero con "Este seu Olhar" además de forzado cantado en un mal portugues se pasó. Los arreglos de Ogerman como siempre deliciosos, quisiera un botón de "mute" en la voz, para disfrutar de los arreglos de orquesta y el piano de la Krall. Eso si, en el bonus del tema de los Bee Gees funciona la vocesita sexy.

Troglo Jones dijo...

Sin ensañarme, creo que lo más que puedo decir cuando escucho lo que va haciendo Diana Krall es que suena "agradable". Creo que es poco para un músico de jazz, máxime cuando se supone que es una estrella. Hay muy poco riesgo en su música, y puede acabar especializándose en sintonías de sala de espera. Espero que un día reaccione, porque capacidad tiene por un tubo.

Saludos.