THE BLUES ROAR

Pecados y resurreción del auténtico Jazz Maynard

Buscando cómics por la red (cada uno tiene su hobby y no todos son sanos...) encontré por casualidad la portada de Jazz Maynard de Roger y Raule. Por un juego de la mente, se me vino al recuerdo el trompetista Maynard Ferguson, a quien hace mucho que no escuchaba. Ignoro, porque no he leído lo suficiente, si el título del cómic está inspirado en este músico, cosa más que probable porque también toca la trompeta, pero el caso es que me olvidé del tebeo y me puse a buscar, y descubrí que sólo tengo en mi discoteca un disco: The blues roar, grabado en 1964 y reeditado por Mainstream en 1991, que es la edición que yo tengo.

Maynard Ferguson es un trompetista de esos que nunca están en boca de todo a pesar de su calidad ni en las listas de los más valorados, pero que tiene una fuerza increíble, capaz de darlo todo sin salirse de tono en esas atmósferas que sólo este Master of the Stratosphere sabe crear. Comenzó con la orquesta de Stan Kenton en el 50 y luego ha tocado con gente de la talla de Dizzy Gillespie. Sin embargo, es una de esas almas inquietas que entran y salen del libro de los standards y, de vez en cuando, versionan cosas de Simon & Gartfunkel, por ejemplo, o graban discos tan, tan, tan comerciales que espantan a la clientela, pecados que han hecho que los puristas lo expulsaran del Limbo del Jazz en más de una ocasión. Maynard entra y sale de ese limbo de tanto en tanto y (que yo sepa) su única nominación a los Grammy fue por la canción de la peli de Rocky (Gonna Fly Now).

Eso sí: en The blues roar reedita la épica de las grandes big bands con una potencia que no te deja indiferente. Recordemos que Maynard Ferguson tocó en las big bands de Charlie Barnet (wow, wow) y Jimmy Dorsey, y que sabe lo que es el swing, además de que toca la flauta, el trombón y sabe hacer eso que hace cuando maneja las válvulas de la trompeta con la mano izquierda. Viene acompañado de 27 músicos apabullantes y magníficamente coordinados porque Maynard siempre ha sabido rodearse de muy buenos sidemen: entre el 57 y el 65 formó una orquesta que grababa para el sello Roulette en la que tocaron Slide Hampton, Joe Zawinul... que por desgracia no aparecen aquí.

Lo compensan los arreglos, del pianista Mike Abene y del tenor Willie Maiden, que sí están presentes en la banda. Night train o I've got a woman podrían ser mis favoritos, pero todo el disco es impresionante si te gustan las big bands.

Lo que le recomendarías a un amigo, vamos.

Para más señas, abajo os dejo un video del maestro Ferguson que , aunque no se corresponde a uno de los temas del álbum, muestra su técnica. El tema es Summertime. Que lo disfrutéis. El caso es que yo, l final, me olvidé del cómic, que ya es una trilogía y que sigue en mi lista de deseos, esa cuyas líneas nunca se quedan a cero.


5 comentarios:

Troglo Jones dijo...

Hombree, el tío Maynard. Sí, era una fuerza de la naturaleza, capaz de alcanzar registros altísimos con facilidad abrumadora. Lo malo es que tenía un mal gusto igual de abrumador. Era capaz de tocar "Macarena" o "La guerra de las galaxias", ja, ja, tiene algunas cosas infumables. Muy recomendables las "Hollywood Jam Sessions", donde toca con la más granado del west coast: Bud Shank, Bob Gordon, Bob Cooper, Shelly Manné,...

Saludos.

Dr.Krapp dijo...

Mi amigo Troglo me pone a huevo este comentario. Los grandes músicos de jazz son aquellos que pueden convertir cualquier material incluso los más éxoticos en obras excelsas, sea la Macarena o "La Bien Pagá". El gran músico es un reciclador que mejora lo que toca.

Toni dijo...

Sin tener nada personal contra los trompetistas blancos supertécnicos como Fergusson, he de decir que si hay algo que no soporto en la sonido de la trompeta son los vibratos en notas altas, típicos de, por ejemplo, Arturo Sandoval. Considero que desprecian la expresión artística, conviritiendo el instrumento, por momentos, en una trompetilla de payaso.

Supongo que el camino emprendido por estos músicos, al querer distanciarse de su admirado Clifford Brown, ha tomado variantes de un gusto, a veces sublime, a veces rayando lo ridículo.

Todo dicho con el máximo respeto a dos grandísimos músicos y grandes exponentes en su instrumento (que no se me ofenda nadie ;-)

Al caso del abuso de las notas altas inexpresivas, me viene a la cabeza esa máxima de Miles, el ruido más fuerte que existe, es, sin duda, el silencio. Tampoco Chet Baker, el trompetista más técnico de la historia (en proporción al tiempo que dedicaba al estudio) era devoto de las exhibiciones en agudo.

Saludos y abrazos múltiples.

Nicolás Peña dijo...

Dicen que alguna reventó su sien al tocar una nota agudisima. Me gusta su versión de McArthur Park. Tu blog es una fuente constante de inspiración, gracias.

Casa Usher Bar y Cultura dijo...

Querido amigo, una maravilla tu trabajo, gracias tambien por estar siempre cerca de Calle 52, hisotiras y jazz (www.calle52.blogspot.com9, es un placer entrar semanalmentge aqui para encontrarme con maravillas como esta. Un preguntita, ¿d´´onde puedo bajar este disco?, seguimso adelante con un ayuidta de los amigos.

Miguel Garcia Urbani

miguelgarciaurbani@gmail.com