Reconciliación (Something for you)

Me siento con una copa de vino. Debería ser un café, pero he tenido un día (digamos) regular. Eliane Elias se sienta a mi lado, los dedos en el piano, y deja que nazcan al aire unas notas. Son de un tema de Bill Evans.

Canta: Here is something for you... Sabe que no andamos bien. Llevo un tiempo un poco tirante con ella. Digamos que andaba algo decepcionado. Sí, creo que esa es la palabra. Eliane y yo estábamos bastante distantes. Sus últimos trabajos, Dreamin’ (2004) y Around the city (2006) no sólo me habían resbalado como si no fueran para mí, no, me habían decepcionado. Los compré esperando oír a esa pianista delicada, intuitiva, personal, que oí por primera vez en Illusions (1987), pero me encontré con “temitas” casi-casi pop, cancioncillas anodinas que no tenían nada que vez con el jazz, cancioncillas (por llamarlas de algún modo) que podría oír en casa de mi sobrina cuando pone The Corrs.

¿Que qué tengo en contra de The Corrs? Absolutamente nada, no, señor. Pero cuando pongo un disco de jazz es porque quiero oír jazz.

Eliane lo sabe y entona Waltz for Debby, con la letra que el propio Bill encargó a su amigo Gene Lees. No quiero oír a la Eliane Elias cantante, pero tengo que admitir que la letra es bellísima y que también tiene tiempo de tocar, de hacer su solo in crescendo, con esas escobillas animando el tema, esa delicada melodía que tantas veces habíamos considerado el canon de Bill y que aquí suena gloriosa.

Ahora deja de cantar y se inclina sobre el teclado para componer en el aire la intrincada figura de Five, un tema que Bill Evans escribió para New jazz conceptions, su primer álbum como líder, un temazo complicado y cambiante donde mi pianista brasileña echa todo lo que tiene. Sí, vale la pena callarse y escuchar. El trío (no podía ser de otro modo versionando a Bill Evans) es genial. Joey Baron a la batería y nada menos que Marc Johnson al bajo, sí, el mismo Marc Johnson que compartió escenarios con Bill en el último tramo de su vida. El trío era la formación preferida de Bill Evans, en la que más trabajó. Heredó el esquema de los tríos de Nat King Cole, cuya elegancia a la hora de improvisar inspiró sus primeros escarceos en el jazz, llegando a afirmar que Cole era el pianista más infravalorado del jazz.

Aprovecho las últimas notas de Five para comentarle: “Warren Bernhardt, un alumno de Bill, dijo que tocar este tema era una putada”. Eliane sonríe. Sabe que he comenzado a leer How my heart sings, la biografía de Bill Evans según Peter Pettinger, que en España han traducido muy originalmente como Vida y música de Bill Evans. Lo sabe. Y quiere una reconciliación.

Para ello, me pide silencio mientras entona una muy mejorable versión de Blue in green, ese tema que amantes y no amantes de Miles Davis sabemos que compuso en gran parte Bill Evans, y no hablo sólo de la delicada introducción del piano. Según cuenta Pettinger en el libro, Bill Evans afirmaba que Miles le había invitado a una sesión y que él se había presentado “con un tema propio titulado «Blue in green». El origen parece más claro en otro comentario en el que cuenta que una noche en el apartamento de Miles éste anotó en una partitura un sol menor y un la aumentado, y le preguntó qué haría con eso. Bill afirma que compuso Blue in green.

Bill tenía una forma de tocar heredada de su formación clásica. No acariciaba las teclas de forma superficial, como los músicos de jazz, no. Bill atacaba las teclas hasta el fondo, y usaba el peso del brazo para absorber el impacto, para moderar el sonido según sus deseos, me dice. Yo me encojo de hombros. A mí no me lo digas, respondo. Yo ni siquiera aprendí a solfear.

Suelo preferir con vehemencia el jazz rítmico al melódico, pero el lirismo de Bill Evans siempre acaba hipnotizándome. Eliane lo sabe y sabe que voy a tener que callar y rendirme a escucharla en todos los temas porque recupera la inventiva de Evans al piano, porque sostiene sin complejos esa poética de su estilo durante todo el álbum y porque nunca está de más recordar.

Como premio, me pincha una grabación del propio Bill Evans, un fragmento de una cinta que Marc Johnson rescató del olvido, una de las cintas que grabó en el último periodo del trío. Son temas en proceso de composición, temas inacabados que el bajista sacó del olvido y sirvieron de inspiración para que ella grabara este disco. Sirve para introducir Something for you. Me cuenta que a partir de esta grabación surgió todo: transcribió nota a nota lo que oyó, lo que ahora toca. Me parece fascinante. Melodías resucitadas. Bill Evans redivivo.

Pero no toca sólo temas compuestos por Bill Evans. Bill, a fin de cuentas, desarrolló una genialidad tal como intérprete que la mayoría olvidamos a menudo que también componía. No, no sólo toca temas compuestos por Bill. Todo lo que eligió o versionó estaba ahí, al alcance de la mano, y Eliane ha sabido sacar partido.

Al final, voy a tener que callar y aceptar la reconciliación. Eliane Elias me sigue gustando como pianista de Jazz.


Nota para los más afortunados: Eliane en vivo el 9 de abril en Salamanca y el 19 en Valladolid.


Personal:
Eliane Elias, piano y voz
Marc Johnson, bajo
Joey Baron, batería
Bill Evans, piano en "Introduction to Here's Something For You"

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Fotos: http://www.elianeelias.com

5 comentarios:

Rafa dijo...

Buen post, y maravillosa Eliane. Su Samba Triste que aparece en Calle 54 es uno de mis temas preferidos de jazz, me pone los pelos de punta.

Y he de decir que Around the City me gusta, pero tienes razón, de jazz tiene bien poco.

¡Saludos desde la Calle del Bourbon!

Troglo Jones dijo...

Buenas:

Eliane es una pianista excelente pero, por desgracia, algún enemigo le dijo que cantaba. Espero que vuelva al redil, pero supongo que es difícil resistirse a la pasta, en cuanto eres rubia, resultona y tal, te quieren convertir en la próxima Diana Krall. Y a los que nos gusta esto, perdemos mucho.

A mí también me parece alucinante ese "Samba Triste". Abrazos.

lágrimas de mar dijo...

déjate llevar por ella y su música

besos

lágrimas de mar

Sebastián dijo...

Escuché a Eliane Elias por primera vez a principios de los 80, con Steps Ahead, y ya entonces me pareció una pianista extraordinaria. Pero la vi en directo en fechas aún recientes, en el Festival de Jazz de San Javier de 2005, y, como a Rafa, se me pusieron los pelos de punta, y en muchísimos momentos tuve la sensación de que Eliane Elias no tocaba el piano, sino que el piano la tocaba a ella. Por supuesto, siempre la he valorado como pianista (suelo cerrar los ojos en los conciertos) al margen de su sensual y poderosa presencia física; pero con ella, como con muchos de los grandes, he llegado a sentir que, además de dominarlo técnicamente, hace literalmente el amor con su instrumento, e incluso con la banqueta sobre la que se sienta. Y lo hace a la vez de un modo alegre, natural, elegante y profundo. Es una mujer muy segura de sí misma, musical y existencialmente. Como suele decirse, tiene mucha personalidad. Pero cada pianista tiene y debe tener la suya. Creo recordar que fue Esther Cidoncha quien me dijo que a la hora de dejarse fotografiar no era precisamente como Esperanza Spalding. A mí, la verdad, nunca me ha decepcionado en profundidad, aunque la prefiera cien mil veces más como pianista que como cantante. Sencillamente, canta peor que muchas y mejor que otras tantas. Al fin y al cabo, sólo canta (¡si todos cantáramos!). Pero como pianista desprende una gran fuerza física y espiritual, y tanto su presencia como su virtuosismo quedan supeditados a su exclusiva manera de ser y de sentir. En “Calle 54” podemos verla en todo su esplendor. Luego está que se trata de una artista que, como otros, es propensa a buscar en públicos más amplios y heterogéneos. Qué más da. Como suele decirse, es una gran dama del jazz; y, al fin y al cabo, lo que importa es que tras “un día (digamos) regular, Eliane Elias se sienta a mi lado, los dedos en el piano, y deja que nazcan al aire unas notas”.

El Blog de Eduardo MInutella dijo...

Eliane anduvo por Buenos Aires unos meses atrás, aunque lamentablemente no pude acudir a la cita porque ya había sacado mi ticket para ver a Richard Bona. Degustaré el nuevo álbum evansiano. Algo más, quisiera recomendarte a un pianista llamado Adrián Iaies, que ya ha girado un par de veces por España y tiene por aquí varios discos grabados. Su espíritu es muy "Bill Evans", y su afinidad con el lenguaje tanguero, inocultable. Saludos