LA IMPROVISACIÓN EN EL JAZZ

Ese amado y odiado monstruo

En la segunda mitad de los años 40, los músicos de jazz ya no aspiraban a dirigir sus propias orquestas: les bastaba con formar reducidos combos que actuaban en clubs de jazz tan pequeños que no se podía bailar en ellos. Fue el comienzo de una revolución. El swing había muerto. El interés por una música exclusivamente para bailar decayó y la libertad entró en el reino del jazz. En estos pequeños clubs, acostumbraban a reunirse músicos muy distintos a los de las grandes orquestas. En primer lugar, porque no eran del todo profesionales y en segundo lugar porque (quizás a causa de lo primero) no tenían miedo al riesgo. Nacían los conciertos improvisados, las jam sessions, y poco a poco un nuevo estilo se fue imponiendo: el bebop.

Pero asumir riesgos era algo nuevo en la música y lo hizo posible una competitividad en la que los músicos se sentían protagonistas: eran all stars, todos estrellas, todos protagonistas. Alterando melodías populares con notas discordantes, tocando a velocidades de vértigo (lo que requería un gran dominio de la técnica) o inventando sobre la marcha, los músicos se volvieron creativos y dejaron de existir los límites en el jazz. Ya sea recreando la melodía a partir de las estructuras armónicas, improvisando sobre la melodía o sobre las escalas, el jazz pone al músico por encima del compositor.

Fue especialmente en las secciones de ritmo donde comenzó a fraguarse la revolución, al reclamar bateristas (como Kenny Clarke), bajistas (Mingus) y pianistas (Thelonius Monk) una libertad que rápidamente contagió al resto de los músicos.

No es que la improvisación sea la única característica que define al jazz, pero es esta libertad en la interpretación la que lo convierte en la música más atractiva que se pueda tocar, en una obra siempre colectiva, y porque ese riesgo que acometen los músicos es pasión renovada, un nuevo punto de vista en cada interpretación, nuevas sensaciones, la prueba definitiva de que el jazz no puede pasar de moda, de que es imposible oír tocar el mismo tema dos veces sin oír nada nuevo.

Deberíamos hablar de todo esto mientras oímos música en directo, cualquier jam session o cualquier concierto de bop sería ideal, pero cualquier versión serviría como ejemplo. Cuando escribí originalmente este artículo, lo ilustré con un enlace (una página web americana) en la que se podían oír más de 60 versiones del tema "Body and soul" (Green / Eyton / Herman / Sour), versiones que mostraban claramente lo vivo que está el jazz, cómo un tema puede resurgir, renacer, crecer con cada interpretación o cada grabación.


La página en cuestión continúa ahí, pero sus enlaces a los mp3 están inactivos. Podéis visitarla  (http://stommel.tamu.edu/~baum/ethel/body-and-soul.html) pero ya no nos servirá para ilustrarnos, ni para cerrrar lso ojos y dejarnos seducir por la espontaneidad autodidacta de Wes Montgomery, por la fluida perfección de Stephane Grappelli, el sofisticado bebop de Roy Eldrigde, la intensidad (casi descarada ferocidad) del saxo Sonny Stitt o la esencia de todo esto: Joe Henderson, cuya versión comienza improvisando con un solo de saxo sin músicos de acompañamiento ¡de 92 segundos! y continúa acompañado por el bajo más cool y oscuro que he oído nunca (a cargo de Rufus Reid). Todo y todos en el mismo tema: "Body and soul", más de sesenta versiones que hacían de esa colección un ejemplo “vivo” de cómo no sólo el estilo personal sino también la improvisación puede hacer que una misma composición tenga tantas vidas que podamos afirmar sin riesgo a equivocarnos que el jazz es infinito. Desgraciadamente, aunque hayan desaparecido todos los enlaces en la citada página, pero con un poco de paciencia, se pueden encontrar casi todas las versiones en Youtube siguiendo este enlace.

Los que amáis el jazz lo disfrataréis, seguro.
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8 comentarios:

Olvido A. dijo...

Muchas gracias por este post. Si bien es cierto que la improvisación está en el inicio mismo del jazz, bastantes años antes del be-bop, sí es verdad lo que cuentas de esas tremendas jam session, ese espiritu, y el por qué.
Tremendo el enlace.
Saludos en clave de jazz

victux dijo...

Definitivamente la improvisación es lo que vuelve al Jazz tan atrayente tanto para músicos como para oyentes. Cualquiera diría que improvisar jazz es cosa fácil, pero en realidad cuando se es improvisador se es también a la vez compositor e interprete, haciendo composiciones efímeras que duran solamente el tiempo que existen en la memoria de quién lo escucha...

Sebastián dijo...

¿Y dices que yo hablo de jazz con pasión? Esta entrada es excelente, y dice mucho de ti.

Y qué buena foto de Chet Baker. Y, de propina, un regalazo, esa joya de enlace, ¡ese cuerpo con sesenta almas...!

Gracias por tus comentarios y por vincular mi sopa con tu ruido... Haré lo propio, para tenerte más a mano.

Salud y hasta pronto.

Patricia dijo...

Para los que quieran aprender a improvisar en jazz, comparto enlace de videos de este tema:

http://www.youtube.com/watch?v=q_KVoaC2Z0o

Alli tambien encuentran informacion sobre un curso de improvisación en jazz, que tiene un método muy novedoso para aprender a improvisar de una manera clara, sencilla y al punto, sin tener que recurrir al enredo de escalas o modos. Esta pensando para aprender a improvisar de una manera muy melodica y muy natural.

http://improvisacionen3pasos.pabloschlesinger.com/


Les dejo tambien el link del blog del autor del curso, alli encontraran lecciones de jazz gratis con videos y partituras, de verdad que es bien interesante y muy completo, no he visto algo similar en internet.

http://wwwpabloschlesingercom.blogspot.com/ ;) [swf=http://www.youtube.com/v/q_KVoaC2Z0o]

Patricia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
GEMMA dijo...

Entraré en el enlace, y cerraré los ojos ante su audición, interesante post!

Saludos.

Iván dijo...

Me temo que esos enlaces ya no funcionan... adios a la escucha continuada. Pero bueno, rebuscaré en mi discoteca todas esas posibles versiones...y me dejaré llevar!!

Félix Amador-Gálvez dijo...

Iván, la entrada tiene mucho tiempo, pero la idea sigue siendo interesante.

Saludos.